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El olfato de los perros guardianes de museos, un arma invisible hace del perro el mejor amigo del arte

09/12/2014 07:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los grandes fabricantes de perfumes se acordaron del olfato que usan sus especialistas para innovar la seguridad de los museos y de los coleccionistas dotando a las obras de arte de un olor que para los perros era inconfundible. Y eso se ha notado en los grandes museos

 

El acceso ilícito a las grandes obras de arte de la humanidad nunca fue tan fácil como en la actualidad. En Francia, el año pasado ese tipo de robos se multiplicaron por dos. Quiénes son los que roban y quiénes los que compran en el mercado negro.

Si alguien soñó alguna vez con tener en su casa alguna de las obras de arte más vislumbrantes de la historia de la humanidad, ese sueño nunca había estado tan al alcance de la mano como hoy. La única concesión necesaria exige que, para poseerlas, es preciso adquirirlas en los circuitos clandestinos.

El mercado internacional del arte desborda de centenas de obras y objetos de arte robados en los museos y castillos del viejo continente. Con 7000 objetos de arte robados cada año, Francia es, detrás de Italia, el segundo país más saqueado de Europa. En el curso de 2013, el robo de cuadros y otras piezas se multiplicó por dos en los museos franceses. Un episodio que ilustra la osadía de los ladrones y la facilidad con que, a veces, les es posible actuar es el robo de El Grito,   cuadro del pintor Munch sustraídos ante las cámaras de vigilancia de un museo de Oslo.

La Dirección Central de la policía judicial francesa (DCPJ) estableció una lista detallada de los asaltos cometidos el año pasado: 37 museos robados 467 castillos desvalijados, 227 iglesias y otras sedes religiosas vaciadas, 121 galerías de arte asaltadas y 5859 particulares saqueados. El tesoro de esos hurtos asciende a varios cientos de millones de dólares. Según Yves Lacroix, encargado de la prevención en la Dirección de los Museos de Francia, los 1200 establecimientos con que cuenta el país podrían convertirse en el “nuevo territorio de caza” de los ladrones “artísticos”.

Watteau, Picasso, Dubuffet, Kjino, Munch, libros antiguos y hasta un sombrero precolombino del Perú robado en el Museum de la capital francesa, la lista es interminable por más protegidas que estén, no hay pieza antigua u obra de arte que se salve del apetito de los ladrones. Los autores de estos actos tienen perfiles diversos. Los especialistas franceses los han clasificado en cuatro categorías distintas: los “coleccionistas compulsivos”, los “traficantes de ocasión”y las “redes de profesionales” y los clanes de la droga..

Los ladrones están bien organizados, son técnicos, son artistas. Los aparatos más sofisticados de prevención de robos han quedado anticuados. Volviendo al pasado los técnicos de defensa del arte asesorados por médicos han echado mano a las facultades humanas como el olfato

¿Es que lo perros se van a convertir en amantes de las grandes obras de arte?. No tanto, pero casi… una ingeniosa aplicación de investigaciones en el terreno de la fisiología sensorial y de la comunicación química abrirá a determinada clase de canes las puertas de un nuevo empleo: el de detectives de arte. Un oficio lleno de futuro, a juzgar por la incesante progresión de robos por “especialistas” que conocen bien el valor de determinadas obras de arte, la localización de las mismas y están preparados logísticamente como pequeños ejércitos. El robo artístico es como una operación de comando bien planeada y las obras, tanto en residencias solitarias de la aristocracia inglesa o norteamericana como en museos provinciales, e incluso importantes de Inglaterra, Francia, España y los Estados Unidos son un botín más productivo y menos arriesgado que el atraco a un banco.

Dos inventoras francesas, especialistas en arte, Claudine Masson, directora de investigación del Ministerio de Interior Galo y Marie-Florence Thal, ingeniero civil y ambas diplomadas en Bellas Artes, han inventado un sistema anti-robo cuyos detectives no son hombres sino perros. Es la culminación de un callado y paciente trabajo de años que mereció, cuando presentaron la patente, el Gran Premio  de la Sociedad Internacional del Perfume. Pero lo que nuestros corresponsales, en lo que llamaremos “artetráfico” nos dicen es que en realidad el sistema no ha tenido gran difusión. Para que la tenga “Diáspora” es un medio ideal, dado lo lejos que pronto llegaría. El por qué y el cómo trataremos de explicarlo sintetizando y vulgarizando detalles y mecanismos orgánicos.

Los misterios del Olfato

El hombre y el animal están compuestos de cinco sentidos y el más misterioso es el olfato. En el curso de la evolución de los seres vivos, el olfato ha jugado siempre un papel importante, incluso antes que la visión. El olor detectable constituye la feromona, que se define por “la secreción de un producto químico que proporciona información al que huele e induce a respuesta”.

Pero volviendo al tema central, las feromonas sobre todo en el reino animal son de hecho unas misteriosas moléculas que sirven por ejemplo de cohesión social entre las hormigas o las abejas etc… ya que estas -lo mismo que los tigres o los leones, que marcan su territorio con la orina- saben mucho mejor que el hombre, interpretar lo que llamaremos el lenguaje de los olores. ¿Para qué?. Pues para la identificación de sus alimentos, el reconocimiento de un potencial compañero sexual, la detección de los intrusos, la protección de los miembros de su familia -la reina en las abejas o las termitas y los cachorros del tigre, el león, el lobo etc-…

Pocos habían pensado que el perro comparte esa cualidad natural que el hombre, sobre todo en occidente, ha perdido. Sí, el perro se usa mucho contra el “narco-tráfico” pero poco contra el “artetráfico”, y es casi urgente desarrollar el nuevo invento, porque la criminalidad está tecnificada.

El olfato, una maquinaria demasiado compleja.

El ojo es algo casi, diríamos, simple para los oftalmólogos, en comparación con el olfato. El análisis que hacemos automáticamente de los colores se simplifica porque la vista mide con facilidad la intensidad del azul, el amarillo y el rojo (los tres colores simples). El gusto también está simplificado con “cuatro gustos elementales”, que son el azucarado, el salado, el amargo y al ácido. Pero los olores base son 30 que en combinaciones ingeniosas pueden dar lugar a miles de feromonas diferentes.

El olfato tan olvidado servía para las grandes perfumerías, hoy sirve para crear perros detectives del arte

Las dos inventoras ya citadas calculan que el alcance de detección olfativa del hombre moderno cubre solo 20cm2 y han localizado el nervio olfativo en lo alto de la bóveda nasal que transmite sus mensajes a una región determinada del cerebro. Y el secreto del invento es haber explotado el hecho de que si un gran porcentaje de los hombres es ciego para los olores, pero los perros no.

Hay ladrones de arte que saben tanto como un buen coleccionista, pero hay otros cuyo olfato es la ametralladora

La aplicación práctica de esta cualidad es un perfume, líquido que se impregna en la parte posterior de los cuadros valiosos. Hasta ahora existían los implantes metálicos y las señales de detección ordinarias, etc… que detectan por los Rayos X y otros aparatos, pero los técnicos de las mafias del arte ya han creado los antídotos para burlar esos sistemas. Las dos científicas querían algo que el hombre no pueda detectar porque no puede “olerlo” . Además las señales físicas hasta ahora utilizadas no sirven para localizar nada a distancia.

Una guía para los Sherlock Holmes del Arte.

En general y en especial los cuadros pasan a otro país o a otro continente, enrollados, y se comercializan de inmediato. Un 75% de los objetos artísticos robados se pierde para siempre y se suele encontrar en general por carambola, cuando la policía andaba buscando otra cosa sospechosa en locales de marchantes -aparentemente honrados- que guardan esos lienzos, mezclados con otros de poco valor o con falsificaciones.

Así que lo básico es primero el marcaje olfativo sistemático por parte de museos y coleccionistas. Y en caso de desaparición el aviso a una policía centralizada -por medio de Internet, por ejemplo- que utilice perros bien adiestrados. También la vigilancia sobre todo en aeropuertos o en barcos que llevan en sus bodegas mercancías susceptibles de esconder un “rollo” que vale a veces millones de dólares.

Por supuesto sabemos que últimamente y para contrarrestar el nuevo sistema las mafias de “artetráfico” impregnan los cuadros en olores fuertes y penetrantes inventados en sus laboratorios, pero a veces esto es también detectable por un perro. Pero queremos decir por este medio que un perro adiestrado capta la feromona que busca incluso en medio de un estercolero y no digamos de un “inocente” maletín que lleva una elegante señora ataviada con un traje de la Casa Dior, o en un instrumento musical de un grupo de Rock. El perro capta su olor desde 50 metros. Las dos científicas francesas han hecho realidad el sueño de todo detective.

Pero la experiencia de nuestros especialistas nos demuestra que el desconocimiento, la desidia y hasta la connivencia es solo una sospecha con las mafias hace que el perro persiga el “narcotráfico” y no el “artetráfico” que, muchas veces actúan en simbiosis pues los “narcos” están también introducidos en el mercado del arte, para lavar las divisas y burlar sobretodo a los especialistas de la DEA. Nuestro criterio es que hay que modernizarse y emplear sistemáticamente el perfume anti-robo incluso para desenmascarar a los “narcos”. Y asi lo dice “Diáspora”. El perro era hasta ahora el mejor amigo del hombre, pero puede convertirse en el mejor amigo del arte.

 

Los psicólogos describen a personajes tambien “inmaduros, con tendencias narcisistas”. Roger Lembert reconoce que se trata de “casos patológicos y resulta muy difícil arrestarlos. Actúan a lo largo de los años y nunca ponen en circulación las obras robadas”.

Si algunos, como Breitweizer, pasan al acto de manera compulsiva, la gran mayoría lo hace por motivos más interesados. A ese sector pertenecen los traficantes de ocasión. Aunque no conocen prácticamente nada de arte, ignoran el valor de las obras que se llevan y carecen de los circuitos paralelos para “lavar” el producto de sus robos, esos traficantes emplean métodos de comando militar. “Son como las gallinas que, en vez de ponerlos, se encuentran un huevo de oro por el camino. Por lo general, su falta de conocimiento en la materia los lleva a cometer errores fatales”, dicen los especialistas. Los traficantes de ocasión no actúan como estetas.

En el curso de 2002, siete asaltantes entraron en el domicilio de una gran familia de mecenas franceses, ataron a los propietarios y amenazaron a dos niños con un revólver en la boca y en la nuca. Al final se llevaron 17 esculturas antiguas y 257 cuadros, entre los cuales figuraban obras de Picasso, Buffet, Van Dongen, Dufy y Cézane. Dos años más tarde, como no habían podido vender el tesoro en el circuito internacional, la policía los arrestó en París cuando estaban negociando las obras.

Los investigadores resaltan con todo que el porcentaje más amplio de robos corresponde a las acciones de bandas perfectamente organizadas. Estas, según el coronel Lembert, “responden antes que todo a las tendencias de un mercado que conocen como las líneas de sus manos”. Esos grupos se mueven en estructuras jerarquizadas y perfectamente informadas de los sistemas de seguridad que protegen los establecimientos y las casas de los propietarios de las obras.

Lembert precisa al respecto que el producto de los robos “desaparece rápidamente en manos de revendedores especializados en arte, muebles antiguos y piezas de colección”. Para los expertos, son esas mismas bandas las que osan robar piezas como El Grito. Como tienen un valor inestimable y son, de alguna manera, invendibles, lo que terminan haciendo es negociar una suerte de “rescate” con las autoridades de los museos robados. Las otras piezas antiguas pasan las fronteras con rumbo a  Estados Unidos o Japón.

“Las rutas son perfectamente conocidas de los especialistas. Holanda y Bélgica constituyen dos ejes del tráfico de objetos de colección. En ambos países, el transporte de antigüedades no está prohibido. Si el personal de la aduana no es capaz de evaluar la pieza, ésta pasa la frontera sin problema alguno”, comenta un experto francés.

En cuanto a los cuadros de los grandes maestros, el viaje es más corto. Los investigadores saben que el destino preferido de estas obras de arte son generalmente Italia y Suiza, donde terminan escondidas en las mansiones de los jefes de la mafia rusa o italiana. También existen personajes incrustados en el corazón del sistema cultural y que terminan convirtiéndose en ladrones de los objetos que tienen por misión proteger. Hace unos meses, la policía arrestó a Michel Garel, el jefe del departamento de manuscritos antiguos de la Biblioteca Nacional Francesa. Garel robó y mutiló cinco textos religiosos de los siglos XIII, XVI y XV.

 


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