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¿Argentina, te acordás? 1ª parte

02/10/2009 04:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Breve reseña histórica de los vaivenes económicos de nuestro sufrido país desde 1944 hasta 2001. Para no perder la memoria tan fácilmente

La justicia social como patrón de la política económica (1944-1957).

El Gral. Juan Domingo Perón comenzó su relación con el movimiento sindical unos meses después de la revolución del 4 de junio de 1943, el gobierno ejercía por entonces sobre los sindicatos una política de control y dominación, que ya a esa altura no servía ni siquiera a sus propios fines. La situación, de franco enfrentamiento, era particularmente peligrosa para un gobierno que carecía de una sólida base de legitimidad.

Perón, que desde octubre del ’43 estaba a cargo del Departamento Nacional de Trabajo, consideró que era hora de pasar de una política de control a una de concesiones. Ya, a cargo de la Secretaría de Trabajo, cambió el rumbo en la política laboral.

Se aumentaron los salarios, se otorgaron subsidios para prestaciones sociales y en algunos casos se laudó a favor de los sindicatos (por ej. la Unión Ferroviaria).

Esta política fue extendiéndose a otros sectores, se establecieron salarios mínimos para ciertas industrias y extensiones del sistema de previsión social.

Obtuvo el máximo de adhesión de las estructuras gremiales, potenciando las organizaciones que apoyaban su política laboral y debilitando a las que mostraban mayor independencia. A mediados del ’44, ya era vicepresidente y ministro de guerra.

El 9 de octubre debió renunciar a sus múltiples cargos, fue detenido y enviado a Martín García, el día 16 fue trasladado al Hospital Militar y al día siguiente una movilización popular de trabajadores marchó a la Plaza de Mayo, logrando volcar la crisis en favor de Perón y forzando su restitución al gobierno.

La visión corporativista era uno de los pocos rasgos del pensamiento de Perón que se mantendrían inalterables a lo largo de toda su carrera. En Turín, había tomado cursos de economía política fascista que, según él mismo admitiría mucho después, forjaron su concepción del problema obrero.

Antes del gobierno peronista, basado en la justicia social, el crecimiento de la actividad a que dio lugar la guerra mundial produjo un marcado avance de los ingresos empresarios, con disminución de la participación del trabajo en el acrecido producto total. Esto fue transformado, con esta nueva política, en un avance a favor de los sectores de menores recursos.

Se impulsó al mercado interno como fuente de oferta y de demanda. La política de exportación incrementó la comercialización de la producción interna, llegando incluso a poder fijar el precio de los alimentos.

Durante la guerra, el balance de pagos con Inglaterra era el mejor indicio de la configuración del nexo anglo-argentino, un superávit comercial en el que las importaciones de manufacturas británicas no alcanzaban a contrapesar las fuertes exportaciones agropecuarias nacionales, ello generó un fuerte superávit global para la República.

Entre 1940 y 1945 el balance de la Argentina con el conjunto del Imperio Británico arrojó un saldo favorable de 1.500 millones de pesos. Hacia fines de la guerra, el Reino Unido debía al Estado argentino 112 millones de libras esterlinas (bloqueadas, de imposible convertibilidad con el dólar).

La adquisición de los ferrocarriles británicos por parte del nuestro Estado, como la de muchos otros servicios públicos que la seguirían, fue un síntoma de su crecimiento como productor de bienes y servicios.

A través del art. 40 de la Constitución del ’49, que sostenía la necesidad de una fuerte intervención estatal, declarado dueño natural de los servicios públicos, la estatización tuvo mayor vigor.

Las cifras del gasto público reflejaban el crecimiento, tendencia que se inició antes del gobierno peronista. El aumento del gasto en inversión fue determinante para el incremento global de las erogaciones estatales.

En los años ’46 y ‘47 el principal motor de la inversión pública fue la defensa exterior, que llegó a representar el 60% de los gastos públicos de capital. En todo el mundo la receta keynesiana estaba en su momento de mayor apogeo. Para esa época se estaba institucionalizando el Estado de Bienestar.

El Primer Plan Quinquenal, se ve asociado a una fase de expansión salarial sin precedentes. A partir de allí los salarios reales crecieron a una tasa récord, aumentando 62% entre el último de esos años y 1949, esa mejora fue más acentuada que la de la productividad y en el ’49 el costo laboral por unidad de producto era 23% más alto que en 1945.

Esto llevó a una distribución del ingreso nacional más equitativo. La política salarial implementada, con su doble objetivo de garantizar el pleno empleo y redistribuir ingreso hacia los sectores populares, fue uno de los elementos centrales de la política económica hasta el ’49.

El sistema impositivo fue un factor importante, pero no decisivo, en el esquema de distribución de la riqueza. La industrialización fue vista también como una política de desarrollo para el largo plazo.

Los medios elegidos para llevar a cabo este proyecto fueron básicamente dos: la restricción de las importaciones y la generosa política crediticia.

La tasa de crecimiento industrial en la época, según la fuente de datos que se tome, para unos fue del 3, 4% y para otros del 7, 5%. Algunos productos locales en el sector metalúrgico costaban más del doble que su similar norteamericano. En el contexto de una fuerte expansión económica, entre el ’46 y el ’49 el empleo asalariado industrial creció a una tasa anual del 2, 8%, mientras que entre 1940 y 1945 había aumentado al 8, 2% anual.

Esto llevó a una distribución del ingreso nacional más equitativo

En el ’45 el número de asalariados industriales era igual al del ’49. A la expansión crediticia provocada por la ayuda a la industria, siguió la que recibía el Estado nacional para cubrir su creciente déficit presupuestario.

En el ’49 la inflación recrudeció. Los precios minoristas resultaron 31% más altos que en el ‘48. Era el registro más elevado del siglo y duplicaba a la inflación de los años anteriores. La balanza comercial que hasta el ’48 era positiva cambió de signo al año siguiente. Asimismo en ese momento se devaluó el peso, los términos de intercambio comercial empeoraron como resultado de una caída en el precio de las exportaciones y de un aumento en el de las importaciones.

En septiembre del ’55 se produjo el golpe de Estado, que inicio un período económico de política liberal. Se trató de dejar sin efecto medidas intervencionistas adoptadas durante el gobierno anterior. En materia de inflación, la salida de una moneda sobrevaluada, por medio de elevadas devaluaciones fue causa de un crecido aumento de precios. La actividad productiva creció en una forma aceptable, promediando un 5% anual, con la particularidad de que el sector industrial lo hizo alrededor del 7% anual. La actividad agropecuaria estuvo estancada, en buena medida porque el estímulo recibido por las devaluaciones fueron compensadas en ese sector por la supresión de los subsidios otorgados a través del IAPI.

FRONDIZI-GUIDO (ABRIL 1958-OCTUBRE 1963)

La presidencia de FRONDIZI se desenvolvió a través de crisis militares y huelgas que dificultaron el desarrollo económico, aunado a los cambios de política implementados, primero en forma demagógica y luego de modo muy restrictivo.

En la gestión de GUIDO, las presiones militares aumentaron esas dificultades que llevaron a la designación de nueve ministros de economía y cinco presidentes del Banco Central en un más que breve período. A partir de la segunda mitad del ’58 y parte del ‘59 la economía sufrió una elevada inflación acompañada de una disminución de la actividad, reflejada en la caída del PBI, el aumento en el índice de desocupación y en la reducción en la participación del trabajo en el ingreso nacional (caída del PBI segundo semestre del ‘58 primer semestre del ’59 del 6, 5%; en el ’59, un aumento en el índice de desocupación y en la reducción en la participación del trabajo en el ingreso nacional que fue del 46, 2% en el ’58 al 38, 8% en el ’59).

Lo positivo del cambio del ’59, se vio reflejado en los años ‘60/61: la actividad económica creció en la elevada proporción del 7, 9% y 7, 1% respectivamente; disminuyó el déficit presupuestario y aumentó en algo la participación del trabajo en el ingreso.

No hubo cambios significativos en los índices de desocupación.

En el ‘62/’63, la crisis política y la fuerte intervención militar, provocó una aguda descapitalización de las empresas con la caída del PBI y un aumento considerable del déficit fiscal por la disminución de los recursos impositivos, dada la recesión experimentada. El PBI ‘per cápita’ en 1963 fue inferior en un 4% al del ‘58. El aspecto positivo de la gestión de FRONDIZI, fue el aumento de la producción petrolera, abasteciendo las necesidades del país.

Se avanzó en las inversiones de ciertas industrias especialmente protegidas y la privatización de algunas empresas del sector público, que en algunos casos habían sido estatizadas en el gobierno anterior.

ILLIA (OCTUBRE 1963-JUNIO 1966)

En este período la producción creció, un 10, 3% en el ’64 y 9, 2% en el ’65, en el primer semestre del ’66 la economía siguió creciendo pero en menor medida.

La industria creció el 18, 9% en el ’64 y el 13, 8% en el ’65.

En ese lapso el sector agropecuario lo hizo al 7% y al 5, 9% respectivamente.

La inversión en máquinas y equipos experimentó un aumento considerable produciendo una capitalización de importancia en esos rubros.

Sobre la base de 100 para el PBI ‘per cápita’ la relación que era del 72, 2 en el ’63 creció hasta el 112, 4 en el ’74.

Disminuyó el gasto público con relación al PBI y se redujo el déficit presupuestario, generando un aumento de recursos destinados a la educación y a la salud.

El crecimiento del PBI incrementó los salarios reales. Según las cifras manejadas por el Bco. Central la participación del factor trabajo en el ingreso nacional fue del 36, 4% en el ’64; del 38% en el ’65 y del 41, 1% en el ’66. La ocupación del empleo, que había decrecido el 1, 6% en el ’62, respecto del año anterior, y el 2, 1% en el ’63, creció el 4% en el ’64, el 3, 5 en el ’65 y sólo el 0, 5% en el ’66. La tasa de desempleo que en el ’63 era del 8, 8%, descendió al 7, 4% en el ’64, al 6, 1% en el ’65 y al 5, 2% en el ’66.

Según el INDEC el aumento de precios al consumidor y mayoristas fue: en el año ‘62 del 26, 1% y 28, 2%; en el ’63 del 26, 0% y 27, 4%; en el 64 del 22, 1% y 24, 2% y en el ’65 del 28, 6% y 26, 2%, todos respectivamente.

En el primer semestre del ’66 ambos índices aumentaron el 7, 9%. Las exportaciones aumentaron respecto al período anterior, pero también lo hicieron las importanciones disminuyendo en comparación con el ‘63 el saldo favorable de la balanza comercial. En octubre del ’63 las reservas de oro y divisas existentes en el Banco Central eran de u$s 323, 4 millones, a mediados del ’66 eran de u$s 363, 4 millones.

La posición neta de oro y divisas del Banco Central a octubre del ’63 daban la suma negativa de u$s 400 millones, a mediados del ’66 la cifra era positiva de u$s 100 millones. El endeudamiento externo se redujo según cifras del Bco. Central, que era al 31/12/63 de u$s 2.106 millones (sector público) y u$s 1.284 millones (sector privado) con cifras al 31/12/65 de u$s 1.686 millones (sector público) y u$s 964 millones (sector privado).

En octubre del ’63 el dólar se cotizaba a $1, 46 y en junio del ’66 a $2, 04, en ese período la desvalorización del signo monetario fue del 28, 4%.

ONGANÍA-LANUSSE (Junio 1966-Mayo1973)

Las continuas modificaciones en las políticas económicas aplicadas en este lapso y la falta de continuidad, devino en desmedro de su eficacia. Hubo tres presidentes, ocho ministros de economía y ocho presidentes en el Banco Central. No obstante ello la evolución de la economía no fue negativa, obteniendo índices de crecimiento aceptables. El PBI aumentó a un promedio anual del 4, 4%, lo que significó que el ingreso ‘per cápita’ mejorara anualmente en un promedio del 3%. Se desarrolló una mayor participación en el PBI de la actividad industrial, no sucediendo lo mismo con el sector aropecuario que permaneció estacionario. A su vez los servicios crecieron a un ritmo menor que la industria.


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