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¿Qué es Cataluña? según Cantarero del Castillo

27/03/2018 05:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Todas las progresiones integradoras registradas en las grandes etapas de la Historia han sido, humanizadoras y enriquecedoras, en tanto que las regresiones desintegradoras han conducido siempre a la ruina e, incluso, a la total desaparición de las diversas culturas de no pocos pueblos

Tal día como hoy, 9 años atrás, fallecía en Madrid Manuel Cantarero del Castillo (Málaga, 1926-2009). Nacido en su muy querida Málaga, hijo de republicano -su padre tuvo que exiliarse a causa de la Guerra Civil y murió en 1962 en Argentina- se hizo Marino Mercante, pero su inquietud intelectual pronto le empujó a estudiar Periodismo, Derecho y Ciencias Políticas. 

Hacia 1.995 terminaba su libro ¿Qué es una Nación? ¿Qué es Cataluña?, que nunca llegaría a distribuirse. En el prólogo del mismo, Fernando Suárez González, (Catedrático de Derecho del trabajo por la Universidad de Oviedo) decía de Cantarero que, “cualquier estudio sereno sobre los políticos que parti­ciparon en la vida pública durante el Régimen autoritario que gobernó España entre 1939 y 1975, Manuel Cantarero del Castillo podría afrontar con toda dignidad y hasta con legítimo orgullo el veredicto de las hemerotecas”, para añadir, “se percibe que a Cantarero le irrita el discurso del Sr. Presidente de la Generalitat –Jordi Pujol- que, efectivamente, produce estupor al decir que Cataluña no es diferente del resto de Europa como lo es del resto de España o que Cataluña es carolingia y España, en su conjunto, es here­dera de una monarquía visigótica aislacionista respecto de Europa”.

El paso del tiempo y los actuales acontecimientos que estamos viviendo en Cataluña, reverdecen hoy y devuelven a la más plena actualidad todo lo escrito y vaticinado por Cantarero hace 25 años en aquella obra  y, de ahí, que pretenda compilar o extractar aquí, en varias entregas, algunas de sus conclusiones y, visto lo visto, proféticas palabras.

Arrancaba Cantarero su obra ¿Qué es una Nación? ¿Qué es Cataluña?, expresando ya desde  su Introducción, “Y de ahí que, al replantearme la preocupante situación del crónico "problema catalán" y, en general, de los demás que pueden cooperar a una posible desintegración suicida de España, haya ido, una vez más, a los distintos tratados de nuestra discutida Historia para bien precisar, al efecto, los legítimos y reivindicables derechos históricos que no se le pueden negar a Cataluña y, a la vez, para advertirme y advertir donde acaban tales derechos y donde empieza lo que parece ser, sin duda alguna, una calenturienta quimera nacionalista.”

“Todo ello… para precisar a modo de conclusión -tal cual fue y es el divulgador fin perseguido- lo que, de cada aspecto contemplado, parezca aceptable o rechazable en el marco de las distintas interpretaciones de las respectivas historias de Cataluña y de España que a ambas comúnmente afecten. No en vano el tema va a ser, sin duda, la base del más importante debate político nacional en las siguientes legislaturas, en tanto que habrá de definir definitiva y decisivamente, qué es España, qué es Cataluña, qué es una Nación, qué es un Estado y qué va a ser Europa”.

Las regresiones desintegradoras han conducido siempre a la ruina

“Parece evidente que, según una inteligente concepción del mundo, el sentido último de la Historia no parece ser otro que el de una constante tendencia a la mayor integración posible de las naciones y los pueblos, en cada momento, porque solamente esa integración como tanto lo hemos reiterado, es la que puede conducir gradualmente a todos desde el caos al orden; desde la pasión a la razón; desde la parcialidad a la totalidad; desde la fragmentación a la unidad; desde la desorganización a la organización; desde la rivalidad que encona a la cooperación que pacifica; desde la incomunicación que embrutece a la comunicación que civiliza; desde la incomprensión al entendimiento; desde la hostilidad a la amistad y, por ello desde los odios colectivos a la afección y la solidaridad. No en vano todas las progresiones integradoras registradas en las grandes etapas de la Historia han sido, en mayor o menor medida, humanizadoras y enriquecedoras, en tanto que las regresiones desintegradoras han conducido siempre a la ruina e, incluso, a la total desaparición de las diversas culturas de no pocos pueblos cuando no de sus respectivas civilizaciones”.

Cada vez que se ha producido una regresión desintegradora en alguna de sus áreas, ha sobrevenido la ruina y la tragedia, como lo probaron la guerra de secesión norteamericana, tan inútil para los secesionistas; las dos grandes guerras mundiales; la guerra civil española en el ayer aún cercano; el largo y triste episodio vascongado; el irlandés hodierno y, la desintegración y feroz enfrentamiento entre los pueblos balcánicos.

España no es, como se pretende, un Estado Plurinacional, sino una Nación Pluriestatal, entre otras razones porque la Nación, como veremos, es, en su origen, un fenómeno histórico determinado por el asentamiento de un pueblo o conjunción de pueblos sobre una concreta geografía, a partir de un momento dado. En cambio, en nuestra modernidad, el Estado es, por definición, la estructura jurídico-administrativa de la Nación; estructura que puede ser unitaria  en los centralizados o plural, en mayor o menor medida, en los descentralizados. Y de ahí -vayamos en este caso, de la categoría a la anécdota esclarecedora- que los turistas no vengan a nuestras tierras a visitar al "Estado Español", que no es lugar físico, ni geográfico, sino, como todos los demás, institución política. Por la misma razón los turistas españoles no van a Berlín a visitar al Estado Alemán, ni a Londres a visitar al Estado Británico, ni a París a visitar al Estado Francés, sino a visitar a Alemania, a Francia, a Gran Bretaña, a Italia. etc. O, lo que es igual, a conocer, de visu, a sus distintos pueblos y a sus respectivos paisajes, monumentos, culturas, Historias, etc. Algo que, verdaderamente sonroja tener que explicarlo así. Por otra parte, la Constitución Española establece una serie de supuestas "nacionalidades" sin aludir a cada una de sus "naciones" referentes sino únicamente a unas llamadas "comunidades autónomas" que sólo pueden ser equiparables, "mutatis, mutandis", a los descentralizados "estados regionales infrasoberanos" que, en mayor o menor medida, estructuran a las naciones-estado federales, pero en absoluto a "naciones" con separables historias autónomas como tales”.

"Consecuencia acumulativa de la integradora obra etnogénica de siglos evocada es que, en los actuales censos de todas las ciudades y pueblos de España, los apellidos de los españoles del grupo demográfico predominante de general lengua castellana y los demás de familiares lenguas hispanas vernáculas, cual la catalana, aparezcan miles de veces unidos entre ellos, en los millones de múltiples combinaciones posibles. Lo cual, aparte de probar el elevadísimo grado de integración etnogénica del conjunto del pueblo español al nivel de nuestro tiempo, revela que, además de los catalanes de la Cataluña actual, que en ella viven, hay un grande y muy lejano resto de originario pueblo catalán, ancestral y dispersamente arraigado en otras regiones de la geografía española e inserto así, inseparablemente, en el pueblo español; un resto quizás tan numeroso -o más- que el censado, como tal, en el propio solar catalán; cosa que, con igual multiplicidad de combinaciones, ocurre, en sentido opuesto, en el propio pueblo catalán, en cuyo seno mora, integrado dispersamente, también, un gran contingente de pueblo español genérico, bastante mayor que el de la originaria población catalán indígena".

“Constituida la Unión Europea como primera gran "nación de naciones" de la Historia, nadie debe presuponer la desintegración y desaparición de las distintas naciones-estado que la han ido constituyendo a lo largo de los siglos. Ello porque en dicho momento todas pasarán a ser "ipso iure" las regiones altamente autónomas que, de suyo, habrán de parcelar organizativa y funcionalmente el amplio territorio comunitario. Lo cual -valga como ejemplo- quiere decir que en una larga perspectiva federalizante, España a partir de ese momento habrá de ser respecto de Europa -como lo serán todas las demás europeas- algo bastante parecido a lo que durante cinco siglos ha sido Cataluña respecto de ella e igualmente Normandía, respecto de Francia, Gales respecto de Gran Bretaña, Lombardía respecto de Italia, los "landers" federales respecto de Alemania, etc. Otra cosa no sería sino una ingobernable fragmentación de la necesaria estructura de administración y gobierno de Europa en centenares de "miniregiones", directamente dependientes todas, a un mismo tiempo, de la turnante y compleja capitalidad comunitaria”.

Cantarero tildó lo que veía venir en Cataluña de "calenturienta quimera nacionalista"

AscoHastaLaNáusea


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