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Cerrojo a Bolivia y Chile preparan pseudoizquierdistas en el Cono Sur

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16/11/2019 00:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuba, no debe tener ya personal en el Sur

Aventis

*Alientan motivaciones grupales y se hacen los inocentes, la verdadera izquierda no participa en estos actos de destrucción de países que gozaban de paz y avance económico.

El dialogo, constituye un factor primordial para asumir responsabilidades de gobierno, más en un continente como el nuestro. Los presidentes de la región en Vez de solventar situaciones de solvencia pública con la ciudadanía lo que hacen es avivarlas y poco se logran objetivos que quebrantan la unidad popular y las motivaciones para lograr una economía estable. Todos, vienen perdiendo credibilidad porque noles brindan seguridad ciudadana al pueblo y, muchos ciudadanos esperan un recambio generacional para visualizar nuevos destellos de luz. Incluso, algunos desean perdurarse en el poder, como sucedió con Evo Morales Ayma, quien resulto perdedor en un referéndum y se aboco a reformular leyes para lograr una victoria ficticia avalada por el gobierno local.

Lo cierto, es que todos vienen perdiendo popularidad, porque ante la vista constitucional desde la violación de Derechos Humanos hasta la carencia de servicios públicos constituyen una calamidad. Los ciudadanos no desean un plan de inversiones para los municipios, sino un plan de alimentación con precios acoplados a los planes de la nación.

Por otro lado, los movimientos opositores se encuentran divididos y debilitados, perdieron la ruta del poder.

Rusia por su parte -que en dos oportunidades en 2017 y 2018 rescató a Maduro del colapso económico, dándole créditos por miles de millones de dólares a cambio de reservas petrolíferas- respaldó enfáticamente a Maduro, frente al presidente "Encargado” acusando a los EE.UU. de "avasallar" la soberanía de Venezuela. También lo reconoció Osetia del Sur, un país escindido de Georgia, que es reconocido sólo por Rusia, Venezuela y Nicaragua. Ahora, no sólo Rusia, sino también China, Irán, Siria, Turquía, la OLP y Hezbollah, además de los gobiernos del Caribe, han apoyado a Maduro por el petróleo.

El presidente de la Asamblea (Guaido) controlada por la oposición desconoció a Maduro, desafiando al régimen, buscando provocar una crisis institucional. Ha convocado a las Fuerzas Armadas a que desconozcan a Maduro y a que defiendan la Constitución. Cabe señalar que están presos acusados de conspirar cerca de 70 integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad -la mayoría han sido torturados al igual que algunos familiares- y que el control político del Chavismo sigue siendo muy fuerte. 

¿Pero, cual es la verdad a todo esto? ¿Porqué, tanta falsedad ante una realidad política e ideológica en el Sur?

Ahora, el ataque con los médicos cubanos en Bolivia es una centrífuga contra los países en vías de desarrollo y, ahora Cuba acusa de acoso, pero, los venezolanos, ¿Cuánto tiempo hemos sido acosados y nos han calcado en su modelo? De verdad, las respuestas son pocos entendibles.

Durante los últimos cuatro años, las principales democracias latinoamericanas han transitado de un lado a otro del espectro ideológico en giros que en más de una ocasión sorprendieron a la comunidad internacional. Este año ha estado cargado de actividad electoral en la región. Entre febrero y octubre se han celebrado elecciones en México, Brasil, Argentina y Venezuela

Probablemente los cambios ideológicos que tengamos más presentes sean los de México y Brasil. Primero porque ambos países tuvieron elecciones presidenciales este 2018, pero también porque en términos del electorado −con casi 90 millones de electores en México y 147.3 millones en Brasil.

Mientras en México pasamos de una serie de gobiernos que se identificaron con políticas de corte neoliberal a uno que es ampliamente considerado como de izquierda en el espectro ideológico. En Brasil, por el contrario, parecen estar transitado de tres periodos con gobiernos con ideología socialista a uno identificado como de extrema derecha, debido a sus posturas sobre los derechos de las mujeres, de la comunidad LGBTTTI y sobre el uso de la fuerza estatal. Fue un 28 de octubre cuando se confirmó cuál será la determinación de las y los brasileños en este sentido, cuando se celebre la segunda vuelta de la elección presidencial.

Aunque un poco más lejanos en los recuerdos, en Argentina y Chile ha pasado algo semejante. En 2015, la victoria de Mauricio Macri en Argentina −un empresario y exdirigente del club deportivo Boca Juniors−, marcó el fin de los gobiernos del matrimonio Kirchner, los cuales se caracterizaron por sus políticas sociales y económicas más bien de centro izquierda y muchas veces cercanas a las peronistas. La ciudadanía chilena por su parte, de 2006 a la fecha ha alternado entre las posturas de izquierda y de derecha con las presidencias de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Todo esto siempre por la vía electoral.

Este año también hubo elecciones presidenciales en Colombia, aunque a diferencia de los otros casos de la región, no hubo un cambio radical en la ideología del presidente saliente y del entrante, ambos pueden considerarse como de centro derecha.

Ante los significativos cambios ideológicos de izquierda a derecha en el cono sur, México parece ir una vez más en un ritmo contrapunteado. Mientras hace algunos años varios países de la región se inclinaron por gobiernos de izquierda, México y Colombia eran los estandartes de la derecha neoliberal, y ahora parece que el giro es a la inversa.

Más allá de estos vaivenes ideológicos, es para destacar que países que hasta hace apenas 30 años eran dictaduras militares o presentaban serios déficits democráticos, ahora son democracias funcionales que permiten a sus habitantes decidir el rumbo en términos de políticas económicas, comerciales, sociales y educativas, por mencionar algunas. 

Aunque en la región hay excepciones que opacan esta democratización, y reconociendo que en todos los casos hay aspectos que podrían mejorarse, es claro que los procesos electivos democráticos han permitido estas transiciones entre gobiernos de una ideología o de otra, y han dado paso a esta nueva normalidad democrática en gran parte de América Latina.

Los países que han ido en el sentido opuesto a la ola democratizadora; es decir, aquellos que no permiten a sus ciudadanos elegir libremente en las urnas el rumbo que quieren para sus naciones, actualmente enfrentan serios problemas de gobernabilidad. Destacan naturalmente los casos de Venezuela y ahora Nicaragua.

El ciclo electoral en América Latina nos sirve para recordar que no es necesario defender una ideología sobre otra, sino nuestra realidad democrática como un ideal aún mayor, la cual muchas veces damos por sentada y que es mucho más frágil de lo que pensamos

Putin y Trump guardan silencio. Saben como empresarios y gobernantes que un grupo de personajes inescrupulosos lanzan a la muerte a indígenas y civiles a la muerte en América Latina, no es fácil, viene el cerrojo económico y político del continente, nos endeudaron y se llevaron todo el dinero, nos saquearon y ahora tenemos una hiperinflación

EL antagonismo tradicional entre derecha e izquierda, ha quedado obsoleto, superado y como dice Daniel Innerarity ya no sirve "para encarar las transformaciones sociales y evitar el auge del populismo"

.En efecto, entre los partidos tradicionales se ha producido un trasvase o intercambio de principios y postulados ideológicos que han debilitado sus perfiles doctrinales originales.

A la dicotomía derecha-izquierda, rígida e inalterable, se han incorporado elementos comunes a ambas referidos al llamado Estado de Bienestar, como la sanidad, la educación y la justicia, que se reivindican como universales, gratuitas y de calidad. Estos principios ya no son patrimonio exclusivo de ningún partido político. Igual ocurre con la necesidad de atender los problemas acuciantes y numerosos que plantea la dependencia por el fenómeno demográfico de la mayor longevidad de las personas.

En el centro de Europa están conspirando. El hecho data desde 1291. Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas. Han tomado la extraña resolución de ser razonables. Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades”. J. L. Borges, en “Los Conjurados”. 

Indigenas son manipulados por la falsa izquierda

América Latina necesita volver a pensarse, pero ya no en función de coincidencias ideológicas. Debe, en cambio, encontrar su propio “carbón y acero”: esos intereses comunes, permanentes y de realización posible que le den un rumbo sostenido para sortear los obstáculos mayores que propone el Siglo XXI. Identificarlos será la primera tarea. La infraestructura para comerciar de un océano a otro; la inversión tecnológica a gran escala para sacar a nuestras economías de su recurrente primarización y la protección regional de recursos naturales: sobre estos -y otros- intereses permanentes podemos construir una integración duradera, que contemple la rica variedad de modelos de desarrollo existentes.

Los europeos se “conjuraron” no sólo para dejar la guerra atrás, sino para avanzar juntos. Sin esperar nuevos liderazgos personales, para América es la hora -como imaginó Borges- de tomar la extraña resolución de ser razonables, de olvidar nuestras diferencias y acentuar nuestras afinidades.

En sociedades intransigentes, incapaces de negociar, la opción política más factible son los péndulos.

Cuando hace dos años los diputados españoles no podían elegir presidente, una amiga holandesa quien intercambio información, genuinamente desconcertada, preguntaba “¿por qué no negocian?”. Para ella era obvio que unos programas los podía ejecutar la izquierda, otros el centro y algunos la derecha.

La campaña presidencial fue un lamentable ejemplo de extremismos anunciando los desastres que ocasionaría el contrincante al ejecutar su recetario ideológico completo. Son muchos los frentes de política que en distintos momentos necesitan ajustes específicos. La corrupción en Venezuela, por ejemplo, requiere medidas reaccionarias —implacable represión— pero también de avanzada: prevenir con educación. Los cultivos ilícitos exigen sopesar visiones antagónicas y poder corregir errores, incluso cambios de rumbo de 180°. Jalar siempre para el mismo lado conduce al desastre.

Más allá de estas cuestiones, parece claro que estamos viviendo un momento persisten desacuerdos sobre la JEP, pero el Acuerdo no quedará “vuelto trizas”. #La Resistencia ya anunció que no tolerará ajustes: todo o nada, intransigencia absoluta.

Una teoría alucinante que oí del antiuribismo es que la amenaza guerrillera fue un invento militar para sacarle plata a los gringos y robarse una parte. La versión pacifista intensa no llega tan lejos pero sí plantea que del Caguán a La Habana había vuelo directo y que el gobierno Uribe fue puro odio y despojo de tierras. Que el Nobel hiciera parte de esos halcones no desvela a nadie.

La izquierda asimiló un enfrentamiento con un grupo armado a una guerra civil para colgar arandelas que poco o nada tienen que ver con la guerra: problemas de la mujer, minorías sexuales, influencia religiosa… Las militancias insisten en la misma monumental agenda política, un todo monolítico, puro, inalterable: sólo una ruta, indicada por ellas, conduce a la paz; lo militar es irrelevante, nocivo.

Sin justicia seguirá la corrupción y el desastre judicial requiere un giro a la derecha: recuperar el formalismo, devolverles relevancia a los procedimientos e identificar yerros. La élite constitucionalista aún no reconoce que la justicia actual, desencuadernada y corrupta, es un legado de la Constitución del 91, la irreprochable. El formalismo civilista que paralizaba dio paso a una justicia proactiva, acelerada e impredecible que revuelca continua y exponencialmente lo que sea. Es un remedo de common law pero con jueces amarrados a los códigos, sin apego al precedente ni a la jurisprudencia. Que cualquier juez, a veces sin tener ni idea del tema, pueda con una tutela tumbar sentencias de instancias superiores, ordenar gasto o entremeterse en asuntos privados produce escozor, sobre todo con decisiones tomadas en quince días como única restricción procedimental. pendular en la política de occidente. Tras años de imposición de determinados discursos y visiones, la gente está cansada y apuntando en la dirección opuesta. Solo cabe esperar que el radicalismo infantil de estas visiones que han dominado el debate estos últimos años, no termine incubando el regreso a un tradicionalismo oscurantista cuyas consecuencias paguemos todos.

En la reducción del conflicto armado sirvió alternar la zanahoria pastranista con el garrote uribista y con las prebendas santistas para que las Farc firmaran la paz. Fue un desacierto no sentarse a negociar de veras con la oposición. Por eso

Quienes hoy se rasgan las vestiduras por la propuesta de una sola corte de cierre silencian que ya existe una equivalente, establecida por la puerta trasera, sin discusión democrática previa y ningún contrapeso. También hay muchísimos juzgados igualmente omnímodos a nivel municipal: el desorden y la opacidad de la información han impedido calibrar las arbitrariedades y la corrupción en instancias inferiores.

En materia de inclusión, tolerancia y respeto por las ideas ajenas, pretensiones tradicionales de la izquierda, la reacción ante el resultado electoral deja claro que esas virtudes realmente hacen falta donde más las reclaman. Algunos trinos ilustrativos: “Pudimos ser libres, pero elegimos seguir siendo esclavos... Yo no parí pa esta mierda… Colombia solo quiere la muerte…. Un país lleno de gente indolente que le encanta revolcarse en la mierda”. Incluso mentes serenas anuncian brotes de discriminación contra madres solteras, educación confesional y eventual confrontación bélica con Venezuela. Influyentes feministas pelaron el cobre: no se sienten representadas por la primera mujer que llega, por elección popular, al segundo cargo público. Confirmaron ser una élite incongruente y caprichosa: como nos gusta o guácala. Con la izquierda dizque democrática en ese delirio, sentenciando que el centro no existe, ¿por qué no darle un chance a quien no sólo ganó sino que se anuncia conciliador

Más allá de estas cuestiones, parece claro que estamos viviendo un momento persisten desacuerdos sobre la JEP, pero el Acuerdo no quedará “vuelto trizas”. #La Resistencia ya anunció que no tolerará ajustes: todo o nada, intransigencia absoluta.

Una teoría alucinante que oí del antiuribismo es que la amenaza guerrillera fue un invento militar para sacarle plata a los gringos y robarse una parte. La versión pacifista intensa no llega tan lejos pero sí plantea que del Caguán a La Habana había vuelo directo y que el gobierno Uribe fue puro odio y despojo de tierras. Que el Nobel hiciera parte de esos halcones no desvela a nadie.

La izquierda asimiló un enfrentamiento con un grupo armado a una guerra civil para colgar arandelas que poco o nada tienen que ver con la guerra: problemas de la mujer, minorías sexuales, influencia religiosa… Las militancias insisten en la misma monumental agenda política, un todo monolítico, puro, inalterable: sólo una ruta, indicada por ellas, conduce a la paz; lo militar es irrelevante, nocivo.

Sin justicia seguirá la corrupción y el desastre judicial requiere un giro a la derecha: recuperar el formalismo, devolverles relevancia a los procedimientos e identificar yerros. La élite constitucionalista aún no reconoce que la justicia actual, desencuadernada y corrupta, es un legado de la Constitución del 91, la irreprochable. El formalismo civilista que paralizaba dio paso a una justicia proactiva, acelerada e impredecible que revuelca continua y exponencialmente lo que sea. Es un remedo de common law,  pero con jueces amarrados a los códigos, sin apego al precedente ni a la jurisprudencia. Que cualquier juez, a veces sin tener ni idea del tema, pueda con una tutela tumbar sentencias de instancias superiores, ordenar gasto o entremeterse en asuntos privados produce escozor, sobre todo con decisiones tomadas en quince días como única restricción procedimental. pendular en la política de occidente. Tras años de imposición de determinados discursos y visiones, la gente está cansada y apuntando en la dirección opuesta. Solo cabe esperar que el radicalismo infantil de estas visiones que han dominado el debate estos últimos años, no termine incubando el regreso a un tradicionalismo oscurantista cuyas consecuencias paguemos todos.

En la reducción del conflicto armado sirvió alternar la zanahoria pastranista con el garrote uribista y con las prebendas santistas para que las Farc firmaran la paz. Fue un desacierto no sentarse a negociar de veras con la oposición. Por eso

Quienes hoy se rasgan las vestiduras por la propuesta de una sola corte de cierre silencian que ya existe una equivalente, establecida por la puerta trasera, sin discusión democrática previa y ningún contrapeso. También hay muchísimos juzgados igualmente omnímodos a nivel municipal: el desorden y la opacidad de la información han impedido calibrar las arbitrariedades y la corrupción en instancias inferiores.

En materia de inclusión, tolerancia y respeto por las ideas ajenas, pretensiones tradicionales de la izquierda, la reacción ante el resultado electoral deja claro que esas virtudes realmente hacen falta donde más las reclaman. Algunos trinos ilustrativos: “Pudimos ser libres, pero elegimos seguir siendo esclavos... Yo no parí pa esta mierda… Colombia solo quiere la muerte…. Un país lleno de gente indolente que le encanta revolcarse en la mierda”. Incluso mentes serenas anuncian brotes de discriminación contra madres solteras, educación confesional y eventual confrontación bélica con Venezuela. Influyentes feministas pelaron el cobre: no se sienten representadas por la primera mujer que llega, por elección popular, al segundo cargo público. Confirmaron ser una élite incongruente y caprichosa: como nos gusta o guácala. Con la izquierda dizque democrática en ese delirio, sentenciando que el centro no existe, ¿por qué no darle un chance a quien no sólo ganó, sino que se anuncia conciliador.

Quiero saber, cual es el rol de la verdadera izquierda, la de Fidel y el Che.

** Escrito por Emiro Vera Suárez, Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

Hay que fortalecer el poder comunal

 

 

 

 

 


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Emiro Vera Suárez (1229 noticias)
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