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Una chaqueta, cubre tu cuerpo en el cinema

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21/08/2018 17:54 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los amigos verdaderos, ya no se reúnen, llenaron sus bolsillos y tomaron la mejor ruta

Fuente Literaria

 

En San Esteban, el agua brilla como un espejo. Las lágrimas de nuestras niñas, se hacían sentir cuando las hijas e hijos de los Salas Romer botaban sus juguetes al camión de la basura, por eso, Enrique se llevo unos tomatazos, un domingo por la mañana cuando a la Iglesia San José, tuvo que regresarse y venir con ropa fresca y lavada. Muchos alemanes y canarios, residían en este pintoresco pueblo porteño. Siempre, nos llevaban a ver la familia desde Rancho Grande, muchos primos nuestros se casaron.

Mis dos compañeras de trabajo en común, en el liceo se dispersaron y nunca supe más de ellas, a pesar de trabajar uno al lado del otro desde 1989 hasta 2009. Así es el existir, nos precipitamos hacia la salida del vivir en muy poco tiempo. Nos marchamos a nuestras residencias a merendar, como solíamos hacerlo cuando pequeño. Ya viejos, nos encaraman a los nietos y no disfrutamos del acontecer.

Los amigos verdaderos, ya no se reúnen, llenaron sus bolsillos y tomaron la mejor ruta. Cada noche, voy al edificio del frente a tomar café con el vigilante, creo es más sincero que mis vecinos, Ojalá seamos más solícitos en atender una amistad. En el Lote nueve de Rancho Grande, formamos un club, la cuota era cinco bolívares semanales y, cada mes había una fiesta abierta en la cuadra. Nos encanto tantas experiencias, allí sacadas, como el compartir, tanto del grupo de la zona, como extraños que se acercaban para extendernos las manos.

Hay que perdonar, Dejar que todo pase, los venezolanos nos hemos llenado de hipocresía y engaños. Cultivamos la falsa amistad que, desconocemos a nuestros vecinos, cada uno está por su lado, ni un saludo, de los más allegados.

Pero, no es una rezonga, es reflexión, una razonar lógico, somos una sociedad que debe tejer sus redes para crecer y entender las virtudes del uno y del otro. El aislamiento, trae muchas emociones y ansiedad. El encontrarse, nos trae un buen equilibrio emocional y sensibilidad, somos más humanos.

No se, en cuantos cielos azules ha viajado mi alma, he navegado en mi vida. Pero, la tormenta lleno los vacíos, hasta conocer la procesión de la muerte. He aquí, ahora mi pelea con Jehová, pero, estaré sometido a su voluntad

Aquella tarde, nos vimos para ir al cine, aposté a sentir una simpatía especial, por ti. Pero, todo quedo en la hojarasca, el viento se llevo una esperanza de amistad. Esto, me ha quitado el apetito de ir a ver películas por mucho tiempo, solo quede, para observar los hilos del poder y escribir. Valoro el futuro y sus riesgos, pero, debemos danzar como los danzarines y trabajar para alegrar el alma, en mi caso, un buen pasticho o una pequeña pizza, es nuestra vida, no bebo, menos fumo.

¿Que nos pasa? Debemos ser más sonoros. Fijarnos más en nuestros vecinos y, ser menos criticones. Vayamos al café cercano y compartamos con el extraño un obsequio, pronto descubriremos nuestra desnudez interior y, de pronto, nos daremos cuenta que hemos recibido la vida.

Tú has sido mi vida, no lo ignores.

Elijamos la reflexión, como el mejor camino para entender la existencia. Estamos en un silencio profundo, la patria sangra, el grito de su pueblo, levantemos banderas para ser hombres del futuro y del presente. Es nuestra conciencia, que nos descubre el rostro ante lo evidente, han hecho de mi país un trasto.

Y, las hojas desordenadas avientan las rocas para tomar un color purísimo, el de tu rostro ante la luz solar del Cerro Azul, ya Quazil, esta por llegar en la alta noche, el frio tirita, exclamamos jubilosos tu llegada en el cubo de cristal, contigo, mi esposa Thais. Alumbrando la noche en un solo haz de luz.

Ya hay flores en Galipán y tú, con la guitarra hermoseas las noches tequeñas. Es la vieja tradición, nada ha desaparecido, somos nosotros que hemos elegido un mal gobierno y no participamos en las luchas populares, tal como lo hace Argentina.

Toda la cuadra, casas con sus ventanas y balcones fulgurando con luces de colores, se acerca navidad- El vecindario con sus marusas y cotizas van al mercado a comprar ingredientes para las hallacas, es nuestra alma que se regocija ante el canto navideño. Es tiempo de los oficios religiosos, día de nuestro compromiso en el altar de la Iglesia en Tovar.

Son dos Cecilias, dos Marías que se fundieron en una América para parir un sueño y una ilusión, mi alma. Son mis amistades ciertas, lo otro es fantasmal, es como prender una vela a un santo en la carretera, es el viento que va y viene, zumba en el follaje la alegría de mi pueblo.

Es tiempo de rémora, de pobrecia, los comunistas nos han empobrecido ante las loas del pueblo. Desea vivir, observando la cara de la pobreza en su propio rostro.

Ojalá, no te distraigas y equivoques. La arcilla es muy sensitiva. Hay que acariciarla muy bien. Es nuestro mundo imaginario, un recuerdo, una ilusión. Es tallar la imagen en nuestra alma, son ya casi tres años de tu adiós, ya nuestra siembra va creciendo, otra generación y la otra familia, tan distante, como extraños y sordos a una realidad, tus voces en unos labios que esparcieron la oportuna creación de vivir, nuestros hijos. América, es aire libre, tierra de libertad. Fuiste tenaz en la memoria, hasta ser un mito en mi alma. Me embriagaste con tu propia arma, mi sanación y la de mis hijos. Vuela alto, como los hombres voladores a la entrada de Mérida, te seguiré amando, recuerda a Mérida, alma Mía. Volemos a Mucuchies y abracemos la esperanza en lo eterno, mi alma tiene tu memoria

 

Fuente Literaria

Una chaqueta, cubre tu cuerpo en el cinema.

En San Esteban, el agua brilla como un espejo. Las lágrimas de nuestras niñas, se hacían sentir cuando las hijas e hijos de los Salas Romer botaban sus juguetes al camión de la basura, por eso, Enrique se llevo unos tomatazos, un domingo por la mañana cuando a la Iglesia San José, tuvo que regresarse y venir con ropa fresca y lavada. Muchos alemanes y canarios, residían en este pintoresco pueblo porteño. Siempre, nos llevaban a ver la familia desde Rancho Grande, muchos primos nuestros se casaron.

Mis dos compañeras de trabajo en común, en el liceo se dispersaron y nunca supe más de ellas, a pesar de trabajar uno al lado del otro desde 1989 hasta 2009. Así es el existir, nos precipitamos hacia la salida del vivir en muy poco tiempo. Nos marchamos a nuestras residencias a merendar, como solíamos hacerlo cuando pequeño. Ya viejos, nos encaraman a los nietos y no disfrutamos del acontecer.

Los amigos verdaderos, ya no se reúnen, llenaron sus bolsillos y tomaron la mejor ruta. Cada noche, voy al edificio del frente a tomar café con el vigilante, creo es más sincero que mis vecinos, Ojalá seamos más solícitos en atender una amistad. En el Lote nueve de Rancho Grande, formamos un club, la cuota era cinco bolívares semanales y, cada mes había una fiesta abierta en la cuadra. Nos encanto tantas experiencias, allí sacadas, como el compartir, tanto del grupo de la zona, como extraños que se acercaban para extendernos las manos.

Hay que perdonar, Dejar que todo pase, los venezolanos nos hemos llenado de hipocresía y engaños. Cultivamos la falsa amistad que, desconocemos a nuestros vecinos, cada uno está por su lado, ni un saludo, de los más allegados.

Pero, no es una rezonga, es reflexión, una razonar lógico, somos una sociedad que debe tejer sus redes para crecer y entender las virtudes del uno y del otro. El aislamiento, trae muchas emociones y ansiedad. El encontrarse, nos trae un buen equilibrio emocional y sensibilidad, somos más humanos.

No se, en cuantos cielos azules ha viajado mi alma, he navegado en mi vida. Pero, la tormenta lleno los vacíos, hasta conocer la procesión de la muerte. He aquí, ahora mi pelea con Jehová, pero, estaré sometido a su voluntad

Aquella tarde, nos vimos para ir al cine, aposté a sentir una simpatía especial, por ti. Pero, todo quedo en la hojarasca, el viento se llevo una esperanza de amistad. Esto, me ha quitado el apetito de ir a ver películas por mucho tiempo, solo quede, para observar los hilos del poder y escribir. Valoro el futuro y sus riesgos, pero, debemos danzar como los danzarines y trabajar para alegrar el alma, en mi caso, un buen pasticho o una pequeña pizza, es nuestra vida, no bebo, menos fumo.

¿Que nos pasa? Debemos ser más sonoros. Fijarnos más en nuestros vecinos y, ser menos criticones. Vayamos al café cercano y compartamos con el extraño un obsequio, pronto descubriremos nuestra desnudez interior y, de pronto, nos daremos cuenta que hemos recibido la vida.

Tú has sido mi vida, no lo ignores.

Elijamos la reflexión, como el mejor camino para entender la existencia. Estamos en un silencio profundo, la patria sangra, el grito de su pueblo, levantemos banderas para ser hombres del futuro y del presente. Es nuestra conciencia, que nos descubre el rostro ante lo evidente, han hecho de mi país un trasto.

Viene Diciembre, comienza el viento, las ideas y un conocimiento, eres mujer en plenitud y, las hojas desordenadas avientan las rocas para tomar un color purísimo, el de tu rostro ante la luz solar del Cerro Azul, ya Quazil, esta por llegar en la alta noche, el frio tirita, exclamamos jubilosos tu llegada en el cubo de cristal, contigo, mi esposa Thais. Alumbrando la noche en un solo haz de luz.

Ya hay flores en Galipán y tú, con la guitarra hermoseas las noches tequeñas. Es la vieja tradición, nada ha desaparecido, somos nosotros que hemos elegido un mal gobierno y no participamos en las luchas populares, tal como lo hace Argentina.

Toda la cuadra, casas con sus ventanas y balcones fulgurando con luces de colores, se acerca navidad- El vecindario con sus marusas y cotizas van al mercado a comprar ingredientes para las hallacas, es nuestra alma que se regocija ante el canto navideño. Es tiempo de los oficios religiosos, día de nuestro compromiso en el altar de la Iglesia en Tovar.

Son dos Cecilias, dos Marías que se fundieron en una América para parir un sueño y una ilusión, mi alma. Son mis amistades ciertas, lo otro es fantasmal, es como prender una vela a un santo en la carretera, es el viento que va y viene, zumba en el follaje la alegría de mi pueblo.

Es tiempo de rémora, de pobrecia, los comunistas nos han empobrecido ante las loas del pueblo. Desea vivir, observando la cara de la pobreza en su propio rostro.

Ojalá, no te distraigas y equivoques. La arcilla es muy sensitiva. Hay que acariciarla muy bien. Es nuestro mundo imaginario, un recuerdo, una ilusión. Es tallar la imagen en nuestra alma, son ya casi tres años de tu adiós, ya nuestra siembra va creciendo, otra generación y la otra familia, tan distante, como extraños y sordos a una realidad, tus voces en unos labios que esparcieron la oportuna creación de vivir, nuestros hijos. América, es aire libre, tierra de libertad. Fuiste tenaz en la memoria, hasta ser un mito en mi alma. Me embriagaste con tu propia arma, mi sanación y la de mis hijos. Vuela alto, como los hombres voladores a la entrada de Mérida, te seguiré amando, recuerda a Mérida, alma Mía. Volemos a Mucuchies y abracemos la esperanza en lo eterno, mi alma tiene tu memoria

Viene Diciembre, comienza el viento, las ideas y un conocimiento, eres mujer en plenitud

 

 

 

Fuente Literaria

Una chaqueta, cubre tu cuerpo en el cinema.

En San Esteban, el agua brilla como un espejo. Las lágrimas de nuestras niñas, se hacían sentir cuando las hijas e hijos de los Salas Romer botaban sus juguetes al camión de la basura, por eso, Enrique se llevo unos tomatazos, un domingo por la mañana cuando a la Iglesia San José, tuvo que regresarse y venir con ropa fresca y lavada. Muchos alemanes y canarios, residían en este pintoresco pueblo porteño. Siempre, nos llevaban a ver la familia desde Rancho Grande, muchos primos nuestros se casaron.

Mis dos compañeras de trabajo en común, en el liceo se dispersaron y nunca supe más de ellas, a pesar de trabajar uno al lado del otro desde 1989 hasta 2009. Así es el existir, nos precipitamos hacia la salida del vivir en muy poco tiempo. Nos marchamos a nuestras residencias a merendar, como solíamos hacerlo cuando pequeño. Ya viejos, nos encaraman a los nietos y no disfrutamos del acontecer.

Los amigos verdaderos, ya no se reúnen, llenaron sus bolsillos y tomaron la mejor ruta. Cada noche, voy al edificio del frente a tomar café con el vigilante, creo es más sincero que mis vecinos, Ojalá seamos más solícitos en atender una amistad. En el Lote nueve de Rancho Grande, formamos un club, la cuota era cinco bolívares semanales y, cada mes había una fiesta abierta en la cuadra. Nos encanto tantas experiencias, allí sacadas, como el compartir, tanto del grupo de la zona, como extraños que se acercaban para extendernos las manos.

Hay que perdonar, Dejar que todo pase, los venezolanos nos hemos llenado de hipocresía y engaños. Cultivamos la falsa amistad que, desconocemos a nuestros vecinos, cada uno está por su lado, ni un saludo, de los más allegados.

Pero, no es una rezonga, es reflexión, una razonar lógico, somos una sociedad que debe tejer sus redes para crecer y entender las virtudes del uno y del otro. El aislamiento, trae muchas emociones y ansiedad. El encontrarse, nos trae un buen equilibrio emocional y sensibilidad, somos más humanos.

No se, en cuantos cielos azules ha viajado mi alma, he navegado en mi vida. Pero, la tormenta lleno los vacíos, hasta conocer la procesión de la muerte. He aquí, ahora mi pelea con Jehová, pero, estaré sometido a su voluntad

Aquella tarde, nos vimos para ir al cine, aposté a sentir una simpatía especial, por ti. Pero, todo quedo en la hojarasca, el viento se llevo una esperanza de amistad. Esto, me ha quitado el apetito de ir a ver películas por mucho tiempo, solo quede, para observar los hilos del poder y escribir. Valoro el futuro y sus riesgos, pero, debemos danzar como los danzarines y trabajar para alegrar el alma, en mi caso, un buen pasticho o una pequeña pizza, es nuestra vida, no bebo, menos fumo.

¿Que nos pasa? Debemos ser más sonoros. Fijarnos más en nuestros vecinos y, ser menos criticones. Vayamos al café cercano y compartamos con el extraño un obsequio, pronto descubriremos nuestra desnudez interior y, de pronto, nos daremos cuenta que hemos recibido la vida.

Tú has sido mi vida, no lo ignores.

Elijamos la reflexión, como el mejor camino para entender la existencia. Estamos en un silencio profundo, la patria sangra, el grito de su pueblo, levantemos banderas para ser hombres del futuro y del presente. Es nuestra conciencia, que nos descubre el rostro ante lo evidente, han hecho de mi país un trasto.

Viene Diciembre, comienza el viento, las ideas y un conocimiento, eres mujer en plenitud y, las hojas desordenadas avientan las rocas para tomar un color purísimo, el de tu rostro ante la luz solar del Cerro Azul, ya Quazil, esta por llegar en la alta noche, el frio tirita, exclamamos jubilosos tu llegada en el cubo de cristal, contigo, mi esposa Thais. Alumbrando la noche en un solo haz de luz.

Ya hay flores en Galipán y tú, con la guitarra hermoseas las noches tequeñas. Es la vieja tradición, nada ha desaparecido, somos nosotros que hemos elegido un mal gobierno y no participamos en las luchas populares, tal como lo hace Argentina.

Toda la cuadra, casas con sus ventanas y balcones fulgurando con luces de colores, se acerca navidad- El vecindario con sus marusas y cotizas van al mercado a comprar ingredientes para las hallacas, es nuestra alma que se regocija ante el canto navideño. Es tiempo de los oficios religiosos, día de nuestro compromiso en el altar de la Iglesia en Tovar.

Son dos Cecilias, dos Marías que se fundieron en una América para parir un sueño y una ilusión, mi alma. Son mis amistades ciertas, lo otro es fantasmal, es como prender una vela a un santo en la carretera, es el viento que va y viene, zumba en el follaje la alegría de mi pueblo.

Es tiempo de rémora, de pobrecia, los comunistas nos han empobrecido ante las loas del pueblo. Desea vivir, observando la cara de la pobreza en su propio rostro.

Ojalá, no te distraigas y equivoques. La arcilla es muy sensitiva. Hay que acariciarla muy bien. Es nuestro mundo imaginario, un recuerdo, una ilusión. Es tallar la imagen en nuestra alma, son ya casi tres años de tu adiós, ya nuestra siembra va creciendo, otra generación y la otra familia, tan distante, como extraños y sordos a una realidad, tus voces en unos labios que esparcieron la oportuna creación de vivir, nuestros hijos. América, es aire libre, tierra de libertad. Fuiste tenaz en la memoria, hasta ser un mito en mi alma. Me embriagaste con tu propia arma, mi sanación y la de mis hijos. Vuela alto, como los hombres voladores a la entrada de Mérida, te seguiré amando, recuerda a Mérida, alma Mía. Volemos a Mucuchies y abracemos la esperanza en lo eterno, mi alma tiene tu memoria

 

 

Fuente Literaria

Una chaqueta, cubre tu cuerpo en el cinema.

En San Esteban, el agua brilla como un espejo. Las lágrimas de nuestras niñas, se hacían sentir cuando las hijas e hijos de los Salas Romer botaban sus juguetes al camión de la basura, por eso, Enrique se llevo unos tomatazos, un domingo por la mañana cuando a la Iglesia San José, tuvo que regresarse y venir con ropa fresca y lavada. Muchos alemanes y canarios, residían en este pintoresco pueblo porteño. Siempre, nos llevaban a ver la familia desde Rancho Grande, muchos primos nuestros se casaron.

Mis dos compañeras de trabajo en común, en el liceo se dispersaron y nunca supe más de ellas, a pesar de trabajar uno al lado del otro desde 1989 hasta 2009. Así es el existir, nos precipitamos hacia la salida del vivir en muy poco tiempo. Nos marchamos a nuestras residencias a merendar, como solíamos hacerlo cuando pequeño. Ya viejos, nos encaraman a los nietos y no disfrutamos del acontecer.

Los amigos verdaderos, ya no se reúnen, llenaron sus bolsillos y tomaron la mejor ruta. Cada noche, voy al edificio del frente a tomar café con el vigilante, creo es más sincero que mis vecinos, Ojalá seamos más solícitos en atender una amistad. En el Lote nueve de Rancho Grande, formamos un club, la cuota era cinco bolívares semanales y, cada mes había una fiesta abierta en la cuadra. Nos encanto tantas experiencias, allí sacadas, como el compartir, tanto del grupo de la zona, como extraños que se acercaban para extendernos las manos.

Hay que perdonar, Dejar que todo pase, los venezolanos nos hemos llenado de hipocresía y engaños. Cultivamos la falsa amistad que, desconocemos a nuestros vecinos, cada uno está por su lado, ni un saludo, de los más allegados.

Pero, no es una rezonga, es reflexión, una razonar lógico, somos una sociedad que debe tejer sus redes para crecer y entender las virtudes del uno y del otro. El aislamiento, trae muchas emociones y ansiedad. El encontrarse, nos trae un buen equilibrio emocional y sensibilidad, somos más humanos.

No se, en cuantos cielos azules ha viajado mi alma, he navegado en mi vida. Pero, la tormenta lleno los vacíos, hasta conocer la procesión de la muerte. He aquí, ahora mi pelea con Jehová, pero, estaré sometido a su voluntad

Aquella tarde, nos vimos para ir al cine, aposté a sentir una simpatía especial, por ti. Pero, todo quedo en la hojarasca, el viento se llevo una esperanza de amistad. Esto, me ha quitado el apetito de ir a ver películas por mucho tiempo, solo quede, para observar los hilos del poder y escribir. Valoro el futuro y sus riesgos, pero, debemos danzar como los danzarines y trabajar para alegrar el alma, en mi caso, un buen pasticho o una pequeña pizza, es nuestra vida, no bebo, menos fumo.

¿Que nos pasa? Debemos ser más sonoros. Fijarnos más en nuestros vecinos y, ser menos criticones. Vayamos al café cercano y compartamos con el extraño un obsequio, pronto descubriremos nuestra desnudez interior y, de pronto, nos daremos cuenta que hemos recibido la vida.

Tú has sido mi vida, no lo ignores.

Elijamos la reflexión, como el mejor camino para entender la existencia. Estamos en un silencio profundo, la patria sangra, el grito de su pueblo, levantemos banderas para ser hombres del futuro y del presente. Es nuestra conciencia, que nos descubre el rostro ante lo evidente, han hecho de mi país un trasto.

Viene Diciembre, comienza el viento, las ideas y un conocimiento, eres mujer en plenitud y, las hojas desordenadas avientan las rocas para tomar un color purísimo, el de tu rostro ante la luz solar del Cerro Azul, ya Quazil, esta por llegar en la alta noche, el frio tirita, exclamamos jubilosos tu llegada en el cubo de cristal, contigo, mi esposa Thais. Alumbrando la noche en un solo haz de luz.

Ya hay flores en Galipán y tú, con la guitarra hermoseas las noches tequeñas. Es la vieja tradición, nada ha desaparecido, somos nosotros que hemos elegido un mal gobierno y no participamos en las luchas populares, tal como lo hace Argentina.

Toda la cuadra, casas con sus ventanas y balcones fulgurando con luces de colores, se acerca navidad- El vecindario con sus marusas y cotizas van al mercado a comprar ingredientes para las hallacas, es nuestra alma que se regocija ante el canto navideño. Es tiempo de los oficios religiosos, día de nuestro compromiso en el altar de la Iglesia en Tovar.

Son dos Cecilias, dos Marías que se fundieron en una América para parir un sueño y una ilusión, mi alma. Son mis amistades ciertas, lo otro es fantasmal, es como prender una vela a un santo en la carretera, es el viento que va y viene, zumba en el follaje la alegría de mi pueblo.

Es tiempo de rémora, de pobrecia, los comunistas nos han empobrecido ante las loas del pueblo. Desea vivir, observando la cara de la pobreza en su propio rostro.

Ojalá, no te distraigas y equivoques. La arcilla es muy sensitiva. Hay que acariciarla muy bien. Es nuestro mundo imaginario, un recuerdo, una ilusión. Es tallar la imagen en nuestra alma, son ya casi tres años de tu adiós, ya nuestra siembra va creciendo, otra generación y la otra familia, tan distante, como extraños y sordos a una realidad, tus voces en unos labios que esparcieron la oportuna creación de vivir, nuestros hijos. América, es aire libre, tierra de libertad. Fuiste tenaz en la memoria, hasta ser un mito en mi alma. Me embriagaste con tu propia arma, mi sanación y la de mis hijos. Vuela alto, como los hombres voladores a la entrada de Mérida, te seguiré amando, recuerda a Mérida, alma Mía. Volemos a Mucuchies y abracemos la esperanza en lo eterno, mi alma tiene tu memoria

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Emiro Vera Suárez (669 noticias)
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