
Una vez que me pongo el maquillaje soy “una madrastra terrible”. Lo dice Charlize Theron poco después del estreno de “Blancanieves y la leyenda del cazador, película que ha protagonizado junto a Kristen Stewart (de la saga Crepúsculo) y a Chris Hemsworth (el papá de India Rose, primera hija de Elsa Pataky).
Charlize Theron ha contado a los periodistas lo fácil que ha sido meterse en la piel de alguien tan oscuro, del gran talento de Kristen Stewart y de la nueva visión que los espectadores tendrán de un cuento de los hermanos Grimm que, a priori, dicen es para niños.
Charlize Theron nació en Benoni, en la antigua provincia sudafricana de Transvaal. Hija única de Gerda Maritz (más conocida como Gerta) y Charles Theron, ingeniero, contratista de obras… Ambos eran sudafricanos; su madre de ascendencia alemana y su padre francesa y holandesa. La actriz es descendiente de los primeros colonos (protestantes franceses)-hugonotes- y su tío lejano fue Danie Theron, quien tuvo un papel importante en las Guerras de los Bóers, luego afrikaaners, racistas, enemigos de los negros. Theron es un apellido occitano que se pronuncia en afrikáans algo así como Tronn.
Creció en la granja de sus padres en Benoni, 13 cerca de Johannesburgo y asistió a la escuela primaria Putfontein y según sus declaraciones aquellos años fueron un periodo en el que tuvo problemas de integración en un medio interracial, pero los superó con creces y no todos lo hacían. Y de ahí el problema del “Apartheid” y de la discriminación.
Solía usar unas gafas de niño miope porque no podía ver sin ellas pero eso no les gustaba a los chicos. No era muy popular. Más o menos fue un desastre en la escuela primaria. Cuando ingresó en la secundaria logró sacar todo de su sistema de valores juveniles y se hizo más inmune al ambiente hostil.
Sus primeros años, parecen sacados de un libro de violencia de género, que ella ha sabido superar
Su padre Charles Theron, era alcohólico, maltrataba físicamente a su madre y le amenazaba junto a Charlize cuando estaba bajo los efectos del alcohol.
El día más nefasto de su vida llegó en junio de 1991. Su madre Gerta disparó contra su padre con un revolver, cuando huía de él, causándole la muerte. El jurado declaró que el homicidio había sido en defensa propia y su madre fue absuelta de todos los cargos.
De esos primeros días y de sus ancestros presuntamente pro-Apartheid, como toda la sociedad que se expresaba en Afrikaaner, una lengua basada sobre todo en el holandés protestante, no heredó en apariencia nada, aunque podía haberle quedado casi todo, pues la última página de la vida de su padre tuvo repetidos episodios de una novela de horror, con final trágico, algo para no poder borrar del inconsciente.
Y Amnistía Internacional -de la cual Charlize es miembro destacado- la presenta como ejemplo de alguien con una capacidad asombrosa para no mostrar ni huellas, ni inspirar en su carácter o en su carrera ningún episodio de odio.

Insultantemente guapa, impresionante en la figura y en el lenguaje, Charlize Theron es una de esas actrices que da lo mismo lo que interpreten, de qué se disfracen, qué corte de pelo luzcan, el maquillaje, el vestuario que lleven… aunque todo está descuidadamente estudiado. Pero ella siempre desprende un áurea de belleza imperturbable que produce envidia, pero su belleza resulta tan poco espectacular que sólo los queda mirar, admirar y suspirar.
Pero Charlize lleva ya demasiados años en la industria de los sueños para aspirar sólo a convertirse en icono de la moda y de las revistas de belleza. Esa época la sustituyó
por ya tres décadas de notable carrera en la que ha sido también la más fea… que se llevó un Oscar por asesina en “Monster”.
Charlize estudió ballet clásico en Johannesburgo desde los seis años y a los trece su madre la ingresó en un internado para que no conviviera en el ambiente familiar cada vez más enrarecido. De todas formas, protegía a su hija lo que enervaba aun más a su padre, en los momentos peores.
Una vez libre, Gerda se volvió a casar, vendió su empresa y se trasladó a Los Ángeles. Poco tiempo después, la muerte en accidente de un hermanastro de la actriz volvería a sumir a la familia en la tragedia.
Además de bailar, Charlize trabajó como modelo desde los 14 años. Para los dieciséis era una patilarga de un metro setentaipico de estatura, que Inglaterra había puesto de moda. Y no le costó gran esfuerzo vencer en un concurso de top models cuyo premio consistía en una estancia de un año en Milán, contratada por una diseñadora italiana.
Aparte de las pasarelas, un ámbito que no abandonó del todo pese a confesar que nunca le ha gustado la profesión, la convirtió en una figura muy conocida en los circuitos publicitarios internacionales, sobre todo tras protagonizar, algunos años más tarde, el celebrado anuncio de Martini en el que a una joven (ella) se le va deshilachando el vestido hasta mostrar buena parte de su anatomía.
En 1993, después de un desfile en Manhattan, decidió quedarse en Estados Unidos y reconducir su carrera de bailarina. En seguida fue admitida por el New York’s Joffrey Ballet, del que formó parte durante un año, hasta que una lesión en una rodilla le impidió seguir en la danza.
Una nueva vida en la Costa Oeste
Animada por su madre, se trasladó entonces a la Costa Oeste con su nueva familia. La suerte quiso que unas semanas después, mientras discutía acaloradamente ante una ventanilla de un banco de Hollywood Boulevard porque se negaban a pagarle un cheque, la viera el agente artístico John Crosby, quien, deslumbrado ante su epatante presencia, le preguntó si nunca se había planteado trabajar en el cine y le dejó su tarjeta.
Su aparición no podía ser más oportuna, así que una vez hechas las averiguaciones biográficas y escolares y comprobar que se trataba realmente de un representante de artistas «serio» y preparado (Rene Russo y John Hurt eran algunos de sus representados), se convirtió en su manager.
No obstante sus reticencias, su acento afrikáner la obligó a continuar con la publicidad mientras tomaba lecciones para corregirlo y clases de interpretación. Fue entonces cuando surgió el anuncio de Martini, y ganó suficiente dinero como para permitirse una vida sin apremios mientras acudía a un casting tras otro.
Fue entrevistada para el papel de Nomi Malone en Showgirls (1995)
La primera decepción la vivió al ser rechazada en favor de Elizabeth Berkley para protagonizar Showgirl (1995), pero el sonoro fracaso mundial del filme no tardó en resarcirla. Un breve papel en Dos días en el valle (1996), un filme de John Herzfeld protagonizado por James Spader y Jeff Daniels, marcó su debut en el cine.

Desde que empezó a ser conocida como actriz y después, Charlize ha aparecido en revistas del corazón y de cine entre lo que se llama en ese mundo “Beautiful People” (la gente guapa) encabezando títulos como “la mujer más sexy”, “la más deseada”, “la más fría”, ”la más caliente” en Los Ángeles, Nueva York, Londres, Paris, Australia y hasta en Taiwan, en innumerables capitales de cerca y de lejos. Compitiendo con Cameron Diaz, Kate Beckinsale, Angelina Jolie y otras muchas artistas. Ganando casi siempre o perdiendo por poco a la mayoría de ellas.
Naturalmente esta no es una web del corazón y ese renglón se termina. Pero en el periódico inglés “The People”, ha aparecido invariablemente a fin de año como la mejor en algo desde 2003. Aunque ha obtenido títulos más originales como el que le impuso la revista de la Universidad de Harvard, como la Hasty Pudding Woman del año 2008. Pero más original todavía es el “Femme Fatale” que le ha otorgado el magazine del mismo nombre más veces que la original mujer fatal que fue Greta Garbo.
Tom Hanks la eligió para su ópera prima como director, The Wonders (1996), y esto propició su intervención en Hollywood Confidential (1997), un telefilme dirigido por Reynaldo Villalobos, y No pierdas el juicio (1997), de Jonathan Lynn, antes de obtener su primer papel de envergadura en Pactar con el diablo (1997), thriller de Taylor Hackford en el que actuó junto a Keanu Reeves y Al Pacino. Pero ni éste ni su siguiente trabajo, una producción de consumo familiar de la factoría Disney, Mi gran amigo Joe (1998), de Ron Underwood, tuvieron el impacto de su aparición como top model en Celebrity (1998), de Woody Allen.
Blancanieves y la leyenda del cazador, precedida de una gran promoción, abriga dos mundos opuestos del bien y el mal en la reina perversa y la belicosa blancanieves
Por Tom Hanks profesó una admiración ilimitada desde que le vio en uno de los primeros films que recuerda Un, dos, tres... splash (1984). Mucho después confesó que sentía celos por Daryl Hannah porque agobiaba a Tom Hanks. Incluso llegó a decir que ella hubiera sido mejor que Daryl en el papel de Madison.
Tras esta experiencia comenzó el que sería su primer gran año con La cara del terror (1999), filme de ciencia-ficción dirigido por Rand Ravich que coprotagonizó con Johnny Depp, y continuó con la adaptación de la novela de John Irving Las normas de la casa de la sidra (1999), de Lasse Hallström, junto a Tobey Maguire y Michael Caine, película cuyas candidaturas a los Oscar fueron el mejor escaparate para su inminente conversión en gran estrella. Rechazó el papel estelar femenino en Pearl Harbour (2001) para trabajar junto a Keanu Reeves en Noviembre dulce (2001).
Su vida sentimental, mientras tanto, discurría sin escándalos ni trascendencia en las revistas especializadas, pese a contar con personajes conocidos. La actriz, siempre ha sabido poner límites a su comportamiento dentro y fuera de focos, y no se ha dejado avasallar por paparazzi o aventureros. Y ha preferido aparecer fotografiada más junto a su madre o su mejor amiga, la estrella de la televisión Ivana Milicevic, que con sus novios o pretendientes. Tras una relación bastante duradera con Craig Bierko, durante unas vacaciones con su familia en Hawaii asistió a un concierto del grupo Thir Eye Blind y conoció a uno de sus componentes, el cantante Stephen Jenkins, a quien estuvo ligada asimismo mucho tiempo.

Ya libre de ataduras, en el otoño de 2002 conoció, durante el rodaje de Atrapada al que sería su nueva pareja, el actor irlandés Stuart Townsend. Con él compartió créditos en esta película de Luis Mandoki, y, más adelante, en Head in the clouds (2004), de John Duigan, filme en el que da vida al objeto de deseo de su novio real y de la española Penélope Cruz. La ruptura con Towsend no se debió a que hubiera otro en su panorámica amorosa, sino que él estaba obstinadamente en contra de tener hijos y ella quería niños a su alrededor.
A Townsend le dijo al despedirse que no renunciaba a tener un niño en sus brazos y pronto. Y él no se debió extrañar al ver las primeras fotos del bebé Jackson en sus brazos el pasado mes de mayo.
La actriz tras una trabajada adopción, por la cantidad de papeles que le hicieron llenar y sus compromisos legales correspondientes, vio como su vida cambiaba de la noche a la mañana con la aprobación del adorable niño como su hijo, tan esperado. Eso le hizo feliz según sus declaraciones a la revista francesa "Vogue" en Paris.
Tardo un par de meses en presentar a su hijo adoptivo en sociedad. Después de verle tapado con una mantita en un carrito durante los últimos días antes de viajar a Los Ángeles, la actriz se dejó ver y fotografiar con su bebé en brazos a su llegada al aeropuerto de esa ciudad.
Charlize, que había hecho público que se había convertido en madre adoptiva en el mes de marzo a través de un escueto comunicado, dejaba una incógnita más atrás tanto sobre el especulado "hombre de su vida como sobre su ruptura amorosa con el actor irlandés Towsend".
Jackson, que así es como se llama el pequeño, parecía bastante asustado, aunque los brazos de su mamá fueron el escudo perfecto contra sus miedos.
El regreso de la actriz a Los Ángeles se produce después de que ella y Jackson disfrutaran de un fin de semana juntos en el distrito californiano de Los Feliz, donde ambos pasaron unos apacibles y relajados días.
Charlize ha sabido compaginar a la perfección su papel de madre y actriz, y a pesar de haber decidido tener este niño sola, ella contó con mucho apoyo, sobre todo con el de su madre, Gerda, quien se ha implicado mucho en el cuidado del bebé.
Su interpretación de la asesina en serie Aileen Wuornos se puede comparar con las de el Dr. Jekyll y Mr. Hide
Su sorprendente caracterización de una asesina en serie en el filme Monster (2003), de Patty Jenkins, confirmó su apreciable talento y le valió, amén de otros galardones, el Oso de Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín, el Globo de Oro y el Oscar a la mejor interpretación protagonista.
La verdad es que nadie veía a Charlize como Aileen Wuornos, la corpulenta prostituta maltratada por la vida que, al borde del suicidio, se enamoró de una lesbiana y vivió una tortuosa relación sentimental mientras asesinaba a seis de sus clientes.
Al tratarse de la primera asesina en serie de la historia, el caso tuvo mucha repercusión y estaba aún fresco en el recuerdo de todos, porque la ejecución por inyección letal se llevó a cabo en octubre de 2002, tras doce años en el corredor de la muerte. El biopic no dio de sí todo lo que cabía esperar, pero en 2003 la actriz sudafricana pudo demostrar su capacidad de mutación, que es, en definitiva, la esencia de su oficio.
La caracterización de Charlize Theron como Monster no fueron sólo los quince kilos de más y varias capas de maquillaje embrutecedor, tan acertados como los del Dr Jekyll y Mr Hide de otros clásicos inolvidables de ayer. Ocultar una belleza deslumbrante tras la máscara del Monster fue en sí un sacrificio no sólo físico sino psicológico pues requería el captar toda una metamorfosis que exigía la representación de un personaje real. Si la transformación fue convincente y se hizo con talento desmedido eso requería un premio. Charlize Theron lo sabía muy bien, por eso se empeñó en producir Monster a través de su propia productora, Denver & Delilah Films, y de ese modo asegurarse el papel protagonista.
A pesar de las dudas su papel en “The Monster” arrasó con todas las dudas de la Academia de Ciencias

La verdad es que la Academia de Ciencias de Hollywood debió tener sus dudas antes de publicar su decisión de otorgar el Oscar a Charlize, porque había aparecido totalmente desnuda en la revista Playboy y, según los estatutos de la Academia, ese es un pecado que impide a cualquier artista acceder al Oscar. Claro que eso era años atrás, pero no tantos, antes de que la actriz sudafricana fuera famosa. Charlize trató sin resultados positivos conseguir los negativos de Playboy Magazine, incluso comprándolos, para impedir que las fotos aparecieran de nuevo. Al parecer consiguió una promesa verbal de la dirección de la revista de que no volvería a reproducirlas y retiraría todas las fotos de ella desnuda de la colección de las “plamate del año” con lo la actriz lograba por lo menos no ser una más en el futuro de los famosos calendarios “artísticos”.
También había un precedente que obviamente la Academia debió tener en cuenta o a los que se agarró: la actriz Kim Basinger estuvo en el mismo caso. Había aparecido también desnuda en “Playboy Magazine” y en el calendario del año y sin embargo, ese no fue obstáculo para ganar un Oscar.
Charlize fue la primera persona en firmar como presentadora de los Oscar para la 77 edición anual de la Academia en 2005
En octubre de ese año, cuando estuvo en el Festival de Cine de San Sebastián para presentar el filme The Italian job (2003), de F. Gary Gray, encandiló a la prensa con una simpatía tan arrolladora como su belleza, y no dejó de sorprender su condición de mujer comprometida socialmente con diversas causas, contraria a la pena de muerte, activista de una organización que lucha por el trato ético a los animales, y portavoz, en su país, de una polémica pero eficaz campaña televisiva contra la violencia de género. Con la visita a Nelson Mandela Charlize cumplió uno de sus sueños. La llegada del bebé Jackson a sus brazos ha sido otro de los sueños cumplidos. Y pronto se cumplirán otros.
Nelson Mandela, su ídolo, el hombre que hizo llorar a una asesina de ficción
La actriz fue a celebrar su Oscar a Sudáfrica para compartirlo con los suyos. Las informaciones y titulares respecto a que Charlize era la primera sudafricana en obtenerlo fueron inexactas.
De hecho Charlize no es la primera actriz sudafricana en ganar el Oscar. El cineasta Ted Moore fue el primero y Basil Rathbone, el eterno Sherlock Holmes de Hollywood, fue el primer nominado al Oscar, seguido del actor Cecil Kellaway. Y Charlize
comparte la misma identidad biografíca del actor Daniel Bonjour quien dejó atrás Sudáfrica a los 15 años para viajar primero a Europa y luego a Los Ángeles para establecerse allí. Sus padres eran europeos, actores ambos, y no hablaban inglés en casa sino afrikaaner. Daniel tuvo también que cambiar de idioma y adoptar el acento del inglés americano para hacer carrera en Hollywood.-
Pero en cuanto a su pasado idiomático era idéntico: tanto Daniel como Charlize tuvieron que superar su desconocimiento-no total pero sí coloquial y cultural -del inglés americano- y tuvieron que usar diferentes acentos artificialmente para borrar las huellas del afrikaaner. “No perdí la cultura sudafricana de mi infancia pero sí el acento” -confesó la actriz en una entrevista. “Aprendí el acento de Hollywood gracias a la televisión. Y por muy horrible que me pareciera, tuve que hacerlo. Si no, hoy no sería actriz aquí”.
Fue recibida por el ex presidente, en la sede de la Fundación que lleva su nombre situada en Johannesburgo. "Te quiero mucho", dijo ella al abrazar emocionada a su ídolo, el de toda su vida. Añadió con voz entrecortada por las lágrimas que la vida de Mandela era un ejemplo de inspiración para muchos a lo que el Premio Nóbel, que días atrás había expresado su deseo de entrevistarse con la actriz, respondió dirigiéndose a los periodistas: "Los que no sabían donde estaba Sudáfrica la han visto y ahora saben que aquí hay un país con ese nombre”.
El emotivo encuentro con Mandela marcó el final de una visita de cinco días y la recepción de Sudáfrica a su estrella más internacional, inolvidable. Durante este tiempo, Charlize, que tenía entonces 28 años, asistió a actos conmemorativos, a cenas y a fiestas, homenajes, firmó autógrafos, recibió honores de jefe de estado, se reunió en Pretoria con el presidente del país, Thabo Mbeki. Además, la protagonista de Monster sirvió de inspiración para dar nombre a una nueva piedra semipreciosa de cuarzo descubierta recientemente en Chalaua, Mozambique. Dicha joya se llamará La estrella de Charlize.
Ya la artista, había sido elegida por Amnistía Internacional, para ser la imagen de su nueva y ambiciosa campaña contra la violencia que padecen mujeres de todo el mundo y de todas las razas. Desde su cargo honorífico Charlize intenta transmitir a las mujeres maltratadas del planeta tierra el coraje necesario para denunciar y llevar a los culpables ante los jueces.

Autor: Diasporaweb (601 noticias)
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