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La crisis ambiental y el destino de la Pachamama.

04/02/2014 16:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

PrincipalContent La crisis ambiental y el destino de la Pachamama. Lun, 02/03/2014 - 17:08 La crisis ambiental y el destino de la Pachamama

Por Carlos Fermn

No existe nada ms valioso que el gran corazn de la Pachamama.

Por siglos, los pueblos originarios supieron que el amor de una madre era tan grande como los recursos naturales que recibieron en manos de su progenitora. Sus hijos predilectos fueron los mejores centinelas del planeta Tierra. Ellos despertaron el sentido conservacionista en la Humanidad, navegando por lo azul de las cristalinas aguas, sembrando en lo verde de la hierba y respetando lo rojo del fuego.

Nuestros ancestros realmente desarrollaron un modus vivendi sostenible y sustentable para todos. La calidad de vida y la sensacin de plenitud no se alcanzaban mediante cuentas bancarias y el apego a lo material, sino aprendiendo a caminar descalzos por lo orgnico de sus tierras, aprovechando el don de la Naturaleza para vestir, alimentar y curar el alma de sus discpulos.

Nunca abusando de la nobleza biolgica del Medio Ambiente, y siempre enalteciendo el legado de lucha, lealtad y libertad de sus pueblos. Para los indgenas, la conquista de un fin comn era ms importante que llenar el ego personal. No obstante, el espritu ecolgico de sus dogmas, viene siendo destruido a mansalva por la mente corporativa de las nuevas generaciones de Seres Humanos.

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Actualmente, la crisis ambiental global se refleja por la unificacin de 5 factores, que demuestran toda la barbarie en contra de los pueblos indgenas. El primer factor, se basa en la gran Indiferencia que mueve los cimientos de la Sociedad Moderna. Es un combate desigual, lleno de injusticia y amargas experiencias, que jams valora el sacrificio encarnado por las etnias originarias, para preservar los sagrados recursos de la Naturaleza. El Mundo no se cansa de ignorarlos, maltratarlos, y despojarlos de las tierras que por derecho universal les pertenecen.

Aunque el tiempo se agota, la reflexin nunca aflora en el discernir de los hombres y las mujeres, quienes prefieren seguir atiborrando las tiendas de los centros comerciales, descargando las exclusivas aplicaciones para el androide y bebiendo gasolina embotellada con hielo.

Mientras t derrochas la energa elctrica, al dejar encendida la computadora durante todo el da, los indgenas aprovechan la luz del Sol para bailar el Sebucn en compaa de sus seres queridos. Cuando t malgastas litros de agua potable, lavando los asientos acolchados del automvil, ellos recorren la inmensidad de los ros a travs de sus hermosas canoas.

Cada vez que t despilfarras miles de hojas de papel, imprimiendo todos los documentos que encuentras en la Web, ellos siembran rboles frutales y disfrutan del maravilloso atardecer. Vemos que los pueblos indgenas no pagan una fortuna por el recibo elctrico mensual, tampoco se enloquecen por el infernal trfico citadino, ni se la pasan comprando cartuchos de tinta para recargar la impresora. Lo paradjico, es que en sus vidas hay mucha ms alegra que en la nuestra.

El segundo factor es la Transculturacin, el flagelo omnipresente de los pueblos latinoamericanos, que convierte la idiosincrasia de una poblacin en una pelcula hollywoodense de ciencia ficcin. La historia es protagonizada por el hper-consumismo, la televisin basura y los antivalores del siglo XXI. Todos los das la mentira gana ms clientes, fanticos y patrocinantes que siguen elevando los niveles de audiencia. Se crean estereotipos de vida totalmente alejados de la tica y la moral ciudadana, que inciden con negatividad en la salud mental de los habitantes.

El voraz proceso de transculturacin, ignora por completo el acervo cultural de los pueblos indgenas. As, se perjudica el sentido de pertenencia de la colectividad, que no tiene la voluntad para inculcar la educacin ambiental, el civismo y la tolerancia.

En paralelo, las personas que habitan la selva de concreto, no saben que sus hermanos indgenas, son quienes propician las condiciones ambientales idneas para que ellos construyan y vivan con normalidad en reas urbanas. Los ciudadanos de las metrpolis, desconocen el esfuerzo que hacen las tribus nativas desde sus zonas rurales, para preservar toda la riqueza que aguardan esos espacios naturales, los cuales se consideran pulmones vegetales y respiraderos de gran vala para mantener el equilibrio ecolgico de las ciudades que albergamos. Son en esas tierras ordinarias y olvidadas por todos, donde se salvaguardan los tesoros de la Pachamama y se custodia la gran biodiversidad del Mundo.

El tercer factor, se aprecia en la Desinformacin conllevada por los medios privados de difusin social, que operan como los clsicos lacayos del Imperio, siempre prestos a tergiversar las noticias para cumplir a cabalidad con el plan etnocida de sus dueos. Es exagerada la disparidad que existe entre los emisores y receptores del mensaje. Por cada 3 medios comunitarios que se atreven a investigar y denunciar el irreparable dao ambiental provocado por las transnacionales que irrumpen los suelos indgenas, aparecen ms de 300 medios capitalistas que repiten el verbo del To Sam, y justifican la destruccin de los hbitats a cambio de recibir dinero ensangrentado.

En su mayora, los medios privados que se sintonizan en Amrica Latina van traicionando sus races culturales y engaando a la colectividad. Se venden al mejor postor. La mquina periodstica crea matrices de opinin falsas, para que los lectores, radioescuchas y televidentes sigan con la venda en los ojos, y nunca se decidan a defender la territorialidad de los pueblos indgenas y a estimar los recursos de la Naturaleza. Recordemos que las agencias informativas extranjeras, tienden a referirse de forma peyorativa a las etnias. Adems, manipulan a la gente mediante un bombardeo publicitario que los esclaviza a seguir presos en las garras de la frivolidad.

Por el contrario, los medios comunitarios ejercen un rol clave en la proteccin ambiental de nuestros territorios, pues trabajan como servidores pblicos que se adentran en la realidad de los pueblos, con el fin de informar oportunamente los agravios ecolgicos que all se perciben.

La comunicacin alternativa permite la interaccin del trinomio Hombre-Medio-Sociedad, lo que coadyuva a establecer un marco de responsabilidad con el entorno. Es vital el apoyo filantrpico de las personas, para lograr un monitoreo constante en sus comunidades. El cuarto factor, se evidencia con la Pasividad de los gobiernos en crear polticas ambientales que lleguen hasta las zonas rurales y fronterizas donde se encuentran ubicados los pueblos indgenas.

Cuando se acercan los procesos electorales internos de cada pas, siempre los aviones son capaces de aterrizar en esas regiones, prometiendo que sus tierras sern respetadas y protegidas de los latifundistas. Pero despus del ansioso domingo de votaciones, jams regresan a pagar sus deudas, con la arcaica excusa de que no existen vas de acceso para visitar esos lugares. Es as, como la falta de mecanismos legales que verdaderamente protejan sus comarcas, posibilita la entrada de proyectos mineros, ganaderos y deportivos que destruyen los territorios.

Se privatiza la soberana de los pueblos indgenas para no perjudicar el desarrollo urbanstico del resto de la ciudadana, que paga con puntualidad los impuestos y merece que la retroexcavadora siga afianzando el ecocidio.

Tambin se observa el abuso de poder por parte de funcionarios pblicos, como parlamentarios, congresistas y notarios, quienes con facilidad obtienen la firma y el sello que legaliza el despojo de las tierras pertenecientes a los indgenas. Lo ms triste, es que las pocas veces que los organismos estatales reclaman los daos ambientales causados en los suelos aborgenes, es tan slo parte del gran show meditico de los gobiernos de turno, para fingir inters patritico y atrapar ms votos de cara a los prximos comicios.

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El quinto factor, lo desencadena el maremoto de la Industrializacin, que desde hace dcadas envenen al alma de Gaia. Los indgenas nunca pensaron que sus frtiles sembrados se convertiran en cultivos de maz transgnico, que el aire purificado de sus tierras se ahogara en emisiones de dixido de carbono, y que sus milenarios rboles se transformaran en grandes cajeros automticos.

Nuestras comunidades indgenas estn sufriendo un calvario. Ellos lo nico que piden es que los dejen vivir en paz dentro de sus tierras, junto a sus familias, creencias y costumbres. Pero en un Mundo robotizado por culpa de la revolucin tecnolgica, es una utopa creer que la justicia ciega garantizar que sus feudos no sern devastados por el orbe.

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Recientemente, hemos presenciado atropellos ambientales que transgreden la territorialidad de los indgenas. Vemos que en Amrica Latina, la obtencin de madera, la extraccin de minerales y la recreacin deportiva, se encargan de vulnerar los derechos humanos de los pueblos originarios.

Por ejemplo, la etnia Mayangna viene denunciando la atroz deforestacin que se observa en Bosaws (Nicaragua), en la que ms de 2000 campesinos se aliaron con las empresas madereras para apoderarse de las tierras, y despojar a los indgenas de sus ancestrales bosques.

La invasin de colonos en Bosaws fue confirmada por la Unesco en enero del 2014, que denunci la indulgencia gubernamental en permitir que se sigan degradando los suelos por la expansin de la frontera agrcola. De seguir la tendencia negativa en la mayor reserva de bisfera de Centroamrica, se teme que Bosaws desaparezca de la geografa nicaragense en apenas 10 aos.

Siguiendo con el tema de la deforestacin en regiones sagradas, conocimos que comunidades indgenas de Tavai en Paraguay, han visto como sus montes caazapeos estn desapareciendo, debido a que las mafias traficantes de madera no dudan en imbuirse dentro de los pueblos indgenas, a diferencia de los organismos judiciales que nunca proceden penalmente en contra de los criminales.

Por esa razn, los indgenas del pueblo Ayoreo quienes habitan el bosque del Chaco Paraguayo, resienten el bestial desmonte de sus tierras para incrementar las actividades ganaderas En Brasil, la etnia Tupinamb en el estado de Baha, alert la tala masiva del mangle que se ubica dentro de su reserva, para la ampliacin de un complejo hotelero circundante a sus territorios. En Argentina, la comunidad indgena Solco Yampa denunci la tala ilegal de cedros, cebiles y tipas en sus tierras, lo que ocasion un trastoque a los ecosistemas, que se paga con caticas inundaciones en pocas de lluvia.

Por desgracia, la explotacin de minerales es uno de los acrrimos enemigos de la cultura indgena.

En Colombia, la produccin de ferronquel en la mina Cerro-Matoso, lleva aos contaminando el ambiente del departamento de Crdoba y perjudicando a los indgenas Zenes, que ven como las actividades extractivas destruyen las tierras donde ellos habitan. En Per, ms de 20 comunidades Kichwas que se ubican cerca del ro Napo, padecieron las consecuencias de los 10 mil barriles de crudo que fueron derramados en el 2013. Aunque el vertido se produjo en Ecuador, el petrleo atraves la frontera con Per, dejando una gran mancha txica de aceite que afect las condiciones de vida para los pueblos indgenas.

Ambos pases han permitido que los hidrocarburos pongan en riesgo reas naturales protegidas, como la Reserva Pacaya Samiria, el Parque Nacional Yasun y la Reserva Faunstica Cuyabeno.

En la actualidad, la ampliacin del proyecto de gas de Camisea, fue una sentencia de muerte para los pueblos indgenas aislados y no contactados del Per, que vieron como sus derechos humanos fueron cercenados. En la selva del departamento de Cusco, se est cometiendo un ecocidio en el que pagan justos por pecadores, debido a la arbitrariedad del gobierno para permitir la explotacin de gas natural a costa de la vida de las comunidades originarias. Ya es consabido el impacto ambiental negativo que destruir la Reserva Territorial Kugapakori, Nahua y Nanti, gracias a las mquinas industriales que pronostican un trgico genocidio.

Pese a ello, todos conocimos en Chile a la etnia Diaguita en Valle del Huasco, que con valenta supo denunciar el dao ambiental del proyecto Pascua Lama, ante la amenaza de enturbiar los ros y glaciares. En Mxico, los indgenas Huicholes piden respeto por Wirikuta, que abarca 140 mil hectreas de una belleza natural incomparable, pero que a causa de los megaproyectos extractivos de minerales, se viene ocasionando un grave deterioro ecolgico en sus espacios.

La aniquilacin de ese venerable lugar, arremete contra el patrimonio cultural de la nacin azteca. Recordemos que en Honduras mataron a tres indgenas de la etnia Tolupn en el 2013, mientras se encontraban en una protesta de calle que buscaba evitar la tala de rboles en la Montaa de la Flor, donde se pretenda realizar explotacin minera.

A medida que se destruyen los entornos de las tribus indgenas, va creciendo la impunidad ambiental que convierte a la Naturaleza en una fuente de entretenimiento. Por ejemplo, los indgenas pemones que habitan y preservan la majestuosidad de la Gran Sabana en Venezuela, han tenido que lidiar con irracionales eventos automotores que devoran los suelos, contaminan las aguas y menoscaban el modo de vida de las etnias. En el 2011, las carreras “Fun Race 4x4”, pisaron a fondo el acelerador de sus mquinas veloces para destruir los ecosistemas y ganar la carrera del ecocidio. La devastadora imagen en la regin venezolana todava es visible y recordada por los pemones.

Cabe destacar, que en los ltimos aos el evento deportivo Rally Dakar, ha puesto en riesgo el patrimonio arqueolgico de pases como Argentina, Chile, Per y Bolivia. El inters econmico y turstico que representa ese espectculo para los bolsillos de los gobiernos, demuestra el camino equivocado que transita la Humanidad. En enero del 2014, representantes del pueblo indgena Kolla fueron atacados fsicamente, al expresar su desacuerdo por no haber sido consultados sobre el paso del Dakar en sus territorios.

Entre golpes y heridas de sangre a cargo de los cuerpos policiales de la provincia de Jujuy, se irrespet la vida de nios, mujeres, abuelos y hasta de un sacerdote que protestaba de forma pacfica. Ya termin la furia del Rally. La competencia deportiva fue un xito y todos esperan la edicin del 2015. Pero, creemos que es importante cotejar la experiencia del Dakar con los 5 factores socio-ambientales descritos a lo largo del artculo.

Se demostr la Indiferencia de la gente, que no defendi masivamente al pueblo Kolla por el maltrato que recibieron de las autoridades locales. La falta de sentido comn es promovida por la Transculturacin, que te hace creer que el Dakar es lo mximo, porque es un evento de talla internacional con automviles y motocicletas de lujo, que lo convierten en un una increble experiencia visual.

Luego aparece la Desinformacin, ya que los medios privados slo quieren que enciendas el televisor para ver el Rally las 24 horas del da, y no les conviene que te informes sobre los atropellos a la dignidad humana que fomenta ese show deportivo. Despus llega la Pasividad de los gobiernos, que por plata son capaces de apalear y matar a su misma raza tnica. Y al final, todo el circo es consecuencia de la Industrializacin, que es el motor principal para que el Dakar deslumbre con las campaas de marketing, el ensamblaje mecnico y los premios metlicos.

Observamos que en Amrica Latina se estn violando con mayor crudeza los derechos humanos de los pueblos indgenas, al no existir un marco legal que realmente garantice el respeto por los territorios donde ellos habitan. Sus entornos naturales son invadidos y saqueados a diario por la inaccin judicial de los organismos pblicos, que no castigan a tiempo el crimen ecolgico. De hecho, las autoridades ambientales de cada pas latinoamericano, vienen asumiendo un rol conspirativo al tramitar la licencia para que las transnacionales se decidan a invertir en la geografa de sus naciones, sin importarles la vida y el destino de los indgenas que all viven.

Cuando se explotan con vileza los recursos naturales, se crea un irreparable dao ambiental que afecta a toda la ciudadana. Debemos rescatar el espritu de lucha y la enseanza conservacionista que nos inculcan los pueblos originarios, para reorientar nuestra relacin con el Medio Ambiente. Ya es hora de mirarnos frente al espejo, y empezar a dar seales de empata y solidaridad con quienes predican el amor por la Pachamama.

Ecoportal.net

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