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La crisis del Covid-19 saca a relucir lo peor de la oposición española

15/04/2020 08:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Partido Popular y Vox siguen con su estrategia de la crispación contra el Gobierno en medio de la grave crisis sanitaria que azota a España

“Señor primer ministro, cuente con nuestra colaboración. Todo lo que podamos, ayudaremos. Le deseo coraje, nervios de acero y mucha suerte. Su suerte es nuestra suerte”. Son muchos los españoles que tal vez hubieran deseado que dichas palabras hubieran sido pronunciadas por el jefe de la oposición en España, Pablo Casado. Sin embargo esta frase articulada a principios de abril corresponde a Rui Rio, jefe de la oposición portuguesa. Mientras Rio pronunciaba estas palabras, el primer ministro luso António Costa daba una lección de europeísmo y cooperativismo a Holanda y Alemania después de que estos pusieran palos a las ruedas a un acuerdo económico para paliar los efectos que el Coronavirus dejará en los mercados del viejo continente.

Aunque poco más de 500 km separan Madrid y Lisboa, la distancia entre Portugal y España parece haberse ensanchado en lo que a la crisis del Covid-19 se refiere. Mientras la oposición lusa ha aparcado temporalmente la confrontación partidista y ha ofrecido su colaboración al gobierno, la oposición española ha seguido abonada al discurso de la crispación contra el Gobierno de Pedro Sánchez. El Partido Popular y Vox no han querido desempeñar un papel constructivo y colaborativo en beneficio del país mientras España ya cuenta más de 172.000 casos y más de 18.000 muertes.

Desde el 26 de febrero, día en el que se confirmó el primer contagio local en España, Vox y PP han remado a contracorriente y han tratado de reventar la gestión del Gobierno por todos los frentes posibles. El lunes de la semana pasada cuestionaron las cifras que el Ministerio de Sanidad iba emitiendo sobre la evolución de la pandemia, a pesar de que las cifras primeramente las emitían las Comunidades Autónomas y el PP gobierna en seis de ellas. El jueves, en el Congreso de los Diputados, votaron en contra de la propuesta de la ministra de Trabajo Yolanda Díaz de prohibir los despidos por Coronavirus, siendo los únicos partidos del hemiciclo en votar en contra.

No siendo suficientes una votación parlamentaria y un cuestionamiento de cifras, el espíritu belicista de la derecha española se ha trasladado a las redes sociales, aunque con trampas y juego sucio. También en el pasado lunes 6 de abril, Vox publicó en Twitter una foto manipulada en la que se veía un tramo de la Gran Vía de Madrid llena de ataúdes cubiertos con rojigualdas. A pesar de que en otro tweet matizaron que la foto no era real, la descripción que acompañaba la publicación hacía referencia a aquello que los satélites mediáticos del Gobierno estaban supuestamente ocultando. El autor de la imagen original, el fotógrafo Ignacio Pereira, ya ha hecho pública su intención de llevar a Vox a los tribunales por el uso indebido de su trabajo.

Partido Popular y Vox no han querido desempeñar un papel constructivo y colaborativo en beneficio del país mientras España ya cuenta más de 172.000 casos y más de 18.000 muertes

Y ya que hablábamos de espíritu belicista, es obvio que no puedes ir a la guerra sin un ejército. Si pudiéramos dar un nombre a los soldados digitales de Vox, sería el de “fachabots”. El partido de Santiago Abascal ya había sido el “vencedor” las pasadas elecciones del 10 de noviembre en uso de “bots”, y esta vez no iba a ser diferente. Es cierto pero, que esa lamentable insidia de los “bots” es empleada por todos los partidos. No obstante, Vox está sembrando la crispación, el miedo y el odio mediante una deplorable cruzada automatizada de bulos y difamaciones. Esta miserable manera de hacer política a través de las herramientas 2.0 necesita de un nuevo encaje jurídico destinado a penalizar esta clase de juego socio, el cual menoscaba nuestra democracia. Porque una cosa es el derecho a la información y la libertad de expresión. Otra cosa es prevalerse premeditadamente de estos derechos para propagar mentiras y boicotear sin ética a un gobierno legítimo votado por más de 13 millones de españolas y españoles.

El odio que expulsan PP y Vox y del que se nutren, se expande tan rápido como la misma pandemia del Coronavirus. Una vez más la derecha muestra su mayor carencia endémica: no saben estar en la oposición. Tanto da si Alberto Garzón pide recomendación en Twitter sobre qué película ver o si Manuel Castells lleva una camiseta y no un traje y una corbata. La cuestión es crispar ad infinitum. Se llaman patriotas pero no les importaría el doble de muertos de los que hay ahora en su querida patria con tal de sacar beneficio electoral. El gobierno de Pedro Sánchez lo estará haciendo mejor o peor, según se mire. Pero no lo está haciendo peor que la oposición a quien su sacrosanta España, en el fondo, les importa un bledo. Si hay algo que caracterizan las pandémias como la del Covid-19, al igual que las crisis económicas mundiales, es que al final no son culpa de nadie -y a la vez son culpa de todos-. Es mezquino pensar que otro gobierno lo hubiera hecho mejor ante una amenaza que es nueva para todo el mundo.

Espero, por el bien de todas y todos, que el fin de esta crisis nos lleve a la reflexión sobre muchos temas. Sea como sea, ni la sociedad, ni los medios, ni la gente podemos permitir ni tolerar los atropellos de Vox a la democracia. La última “perla” que se han sacado de la manga ha sido la de acusar al Gobierno de “eutanasia feroz” en las residencias de mayores. Lo ha dicho la secretaria de Vox en el Congreso, Macarena Olona, con una mascarilla con la bandera española bordada. No sea que no seamos conscientes todavía de lo mucho que aman España. No hay mayor expresión para la desvergüenza.


Sobre esta noticia

Autor:
Aleix Echauz (16 noticias)
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Tipo:
Opinión
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