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Cristianismo histórico II

06/09/2018 11:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

LO que dice la historia acerca del cristianismoi

No me resisto a la tentación de darle al lector, a manera de muestreo, un resumen de las vidas de todos los papas llamados Juan, la mayoría de los cuales vivieron en el siglo X o en sus inmediaciones. No quiero decir que sean una muestra completa de todo lo que fue la historia del Papado, porque ello sería falso, pero sí para que se vea que la historia brillante de que se nos ha hablado tanto, dista mucho de lo que fue en realidad. — Juan I (523-526). Murió de hambre en la cárcel, en la que fue encerrado por Teodorico, rey ostrogodo, que favorecía la causa arriana. — Juan II (533-535). En su breve pontificado luchó contra la simonía que reinaba descaradamente en la compra de puestos eclesiásticos, sobre todo en el de pontífice. — Juan III (560-574). La historia no dice nada de él. — Juan IV (640-642). Condenó el monotelismo y al papa Honorio que lo había favorecido. (Esta «herejía» sostiene que Cristo tiene una sola voluntad, mientras que la doctrina ortodoxa sostiene que son dos las voluntades de Cristo. ¡Cuánto saben los teólogos!). — Juan V (685-686). — Juan VI (701-705). — Juan VII (705-707). Apenas si sabemos nada de estos tres Papas. — Juan VIII (872-882). Como acabamos de ver, fue envene nado por un familiar suyo que vivía en la misma corte papal, y rematado a golpes de martillo en la cabeza. — Juan IX (898-900). Es calificado por los historiadores como «bueno, pacífico, justo y prudente». Juan X (914-928). Lo impusieron en el solio pontificio los patricios romanos Teofilacto y Teodora, que para ello tuvieron que forzar los cánones. Capitaneó él mismo sus tropas en varias incursiones contra los moros en el sur de Italia. Más tarde, Marozia, hija de Teofilacto, lo mandó prender, lo encerró en Santángelo y lo hizo asfixiar pegándole una almohada a la boca. — Juan XI (931-935). Fue hijo de Marozia, con lo cual ya está dicho todo. Pero tiene el agravante de que su padre fue el papa Sergio III, mientras ocupaba el solio pontificio. Celebrando su madre las terceras nupcias, en plena ceremonia, Alberico, her mano del Papa y disgustado con la boda, asalta el palacio y mete en la cárcel a su madre y a su hermano el Pontífice, desapare ciendo éste de la escena política y religiosa. — Juan XII (955-964). Era hijo de Alberico y por lo tanto nieto de Marozia. Fue elegido papa a los dieciocho años y murió a los veintisiete. Dicen de él que tenía todos los vicios; lo que es cierto es que era extremadamente mundano y que «estaba mucho más atento a conseguir los cuerpos de las damas que las almas de los fieles». Como administrador de la Santa Sede, parece que no fue malo. — Juan XIII (965-972). Era tío de Juan XII. Estuvo a punto de ser linchado en un alzamiento popular. Apenas sale de la cárcel junta un ejército, toma Roma, y ejecuta terribles venganzas (su hermano Crescendo, muerto ya Juan XIII, depone al nuevo papa Benedicto VI, lo hace estrangular en la cárcel, e impone a Bonifa cio VII). Intentó tímidamente una reforma eclesiástica que era muy necesaria. — Juan XIV (983-984). Muere de hambre encerrado en San- tángelo por orden del papa Bonifacio VII. — Juan XV (985-996). No disfrutó de libertad porque vivió a merced de los caprichos del dictador Crescencio Nomentano. — Juan XVI (997). Fue encarcelado por Otón III, y en la prisión los soldados le arrancaron la nariz, los ojos y la lengua. — Juan XVII (1003). Apenas si gobernó la Iglesia seis meses. — Juan XVIII (1003-1009). Parece que fue obligado a resig- nar el Papado, forzado por el tirano Crescencio que seguía impo- niendo su voluntad a los pontífices. — Juan XIX (1024-1033). A la muerte de su hermano el papa Benedicto VIII, era el jefe político de Roma y le fue fácil apode- rarse del solio pontificio. Se hizo ordenar sacerdote y obispo y adoptó el nombre de Juan XIX, teniendo en su mano los dos poderes, con lo que era el dueño absoluto de la ciudad de Roma. Un historiador eclesiástico dice lacónicamente de él: «deshonró a la Iglesia». — Juan XX. Por un error no existió ningún papa con el nombre de Juan XX. — Juan XXI (1276-1277). Fue portugués, matemático, médi co y científico de su tiempo. Escribió una obra sobre medicina y es famoso en el mundo de la filosofía con el nombre de Pedro His pano. Murió al derrumbársele encima el techo de una obra que estaba haciendo en su palacio de Viterbo. Fue un hombre piadoso y muy trabajador. — Juan XXII (1316-1334). Papa de Aviñón. Se podría escri bir mucho sobre él. Amaba desaforadamente el dinero e inventó mil tributos para tener más. Se hizo inmensamente rico. Descara damente nepotista y patriotero. De 28 cardenales que nombró, 23 eran franceses y 9 de ellos de su mismo pueblo (Cahors). Mandó despellejarle la cabeza y manos al obispo Geraud y luego que marlo vivo («porque había matado al sobrino del Papa con bruje rías» !!). A un franciscano que predicaba sobre la pobreza, lo mandó bajar del púlpito y lo metió preso. En Pisa el otro papa (Nicolás V), mandó hacer un maniquí representando a Juan XXII y lo quemaron. Nicolás V, fue llevado años más tarde preso ante Juan XXII con una soga al cuello. Le perdonó la vida por un pacto previo pero lo tuvo en la cárcel hasta que murió. «Inventó» una herejía sobre el juicio final de la que se retractó a su muerte. — Juan XXIII (1410-1415). Dudan si fue papa o antipapa. Fue depuesto en el Concilio de Constanza tras gravísimas acusa ciones (hablo más de él en el capítulo dedicado a los concilios). — Juan XXIII (1958-1963). Es el segundo Juan XXIII. Con vocó el Concilio Vaticano II. Se creyó que iba a ser un papa de transición pero fue muy original. Su memoria está todavía viva entre las personas adultas. He escogido tos Juanes como podía haber escogido los Benedictos o los Inocencios. Aunque hay que reconocer que en los Juanes, por ser más, se puede ver una mayor variedad de actuaciones; y además no se puede negar que entre ellos abunda más la picaresca papal. Observe el lector la cantidad de papas que han muerto de una manera violenta y no precisamente como mártires de la fe. Esto nos dice que el oficio de sumo pontífice, ni era muy pacífico, ni se llegaba a él por caminos muy místicos. (En este particular probablemente el caso más chusco fue el de Lucio II — 1144-1145— que murió de una pedrada en la cabeza, cuando, al mando de sus tropas, asaltaba el capitolio. El Espíritu Santo no lo acompañó en ese trance).


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Delegadof (78 noticias)
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