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Crónicas de una sentencia (Parte 4)

27/04/2010 11:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los ves en una película, los ves en el noticiero, en las calles, luego los tienes allí. La gente los odia; piensan que hay que matarlos, yo también comparto la bronca; pero estube allí para ayudarlos, habiendo sido una victima también

Manu salió en libertad, con muy buena conducta, luchó con verdadero aínco por mantenerse en la senda del trabajo y la honestidad, una palabra que para él, era totalmente desconocida. No estaba rodeado de lo mejor, en sus años de fechorías le habían puesto un sobre nombre muy particular; le decían: "Duende" Seguramente por que era muy inquieto y solía aparecer y desaparecer misteriosamente.

¿Cómo hacerle ver a una persona que tiene que cambiar?¿Y donde encontrar el cambio? No son respuestas fáciles de encontrar, a un ex presidiario difícilmente le den trabajo si conocen su condición. Y además ¿Como iniciar una nueva vida, donde encontrar nuevas relaciones?

La parte que hacía yo; también tenía sus dificultades, vivía en mi propia persona la disyuntiva de toda una sociedad, por un lado trataba de entender el problema de un delincuente y ver la manera de ayudarlo; pero por el otro también sufría los embates que sufre cualquier persona ante los hechos de inseguridad, y me daba bronca... rabia de ver tanta gente morir, tantos hechos de inseguridad injustificables y algunos con saña total.

Lo más terrible fué cuando sufrí un asalto a mano armada y el delincuente hirió de muerte a uno de mis hijos con un tiro en la cabeza. Gracias a Dios él salió adelante, y tubo una rápida recuperación; pero los momentos vivídos fueron de un dramatismo que caló profundamente en mi interior; pero jamás pude odiar.

Al tiempo me recuperé y seguí adelante con mi misión, sabía de que estaba ablando, podía entender el dolor de una víctima, y poseía suficiente convicción para poder decirles a los presos; el daño que estaban causando de seguir en la delincuencia.

Muchos de ellos se acercaban porque necesitaban un abrazo, una palabra de ánimo, o unos oídos que los escuche. Ellos estaban allí en una cárcel de cemento, rejas, alambrados y vigilancia por todos lados; pero la verdadera cárcel se hallaba en su interior, sentenciados por la misma vida, temían salir en libertad.

Creían que volver a la cárcel era el único destino que les esperaba, no conocían la libertad porque nunca fueron libres.Tenían miedo de si mismos, el enemigo más terrible lo albergaban en su interior; pero no todos querían cambiar, muchos ya estaban entregados a esa vida de terror.

La cárcel y sus muros que encierran tantas historias de dramatismo, de muertes y horror; pero que también se tejen historias de lágrimas, de dolor y arrepentimiento. Donde también es posible rescatar a algunos y señalarles un camino por el cual pueden transitar sin desear jamás volver atrás.

Esta historia debería continuar, y el final debería ser un hombre o tal ves dos que disidieron cambiar, un hombre o tal vez dos que dijeron nunca más, que aquella historia... aquellas rejas, de verdad quedaron atrás.

Aquellos muros quedaron atrás...aquellas drogas...aquel dolor, aquellos sueños de ver un hombre cambiar.

Esta es la historia de un hombre entre sombras...un hombre que un día soño que los hombres pueden cambiar, y que un delincuente dejó sus armas...dejó sus drogas...y comprendió que es posible volver a empezar.

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Charlypol (628 noticias)
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