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Curia y Estado, incentivan dominio emocional en Latinoamérica

04/03/2019 12:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El concepto de sublimación también es cuestionado por la psicología de corte existencial

El Reloj del Tiempo

 

Hoy, se sabe que los impulsos motivacionales no son subliminales. El primero en plantear la fuerza e importancia de la sexualidad, (libido), fue Segismun Freud. En la actualidad, el concepto de sublimación, y el modelo hidráulico en que descansa, no cuenta con respaldo en la psicología empírica contemporánea, a tal punto que en los estudios científicos sobre regulación emocional el término sublimación ni siquiera aparece mencionado. Para cada impulso existen satisfactores específicamente apropiados. Para el hambre la comida, para la sed el agua, para el amor el afecto, para el sexo el apareamiento. El hambre no se satisface observando obras de arte ni la sexualidad dedicando la vida a fines espirituales superiores.

El concepto de sublimación también es cuestionado por la psicología de corte existencial. Viktor Frankl, por ejemplo, sostiene que motivaciones como el sentido de la vida y el amor no resultan de la sublimación del impulso sexual, sino que constituyen fuerzas primarias fundamentales por sí mismas. Más recientemente, la Psicología Positiva ha puesto en evidencia que las virtudes, fortalezas y emociones positivas no son producto de la sublimación sexual, sino que el llamado lado luminoso de las personas existe por sí mismo, producto del valor evolutivo que ha tenido para el éxito de la especie humana.

Desde el punto de vista psicológico, las necesidades, motivos o impulsos son condiciones fisiológicas o psicológicas que movilizan al organismo, selectivamente, hacia un objetivo o satisfactor. Los motivos primarios o básicos (hambre, sed, respirar, dormir, sexo, crianza, etc.), llamados así porque tienen que ver con la supervivencia individual y de la especie, son innatos y su funcionamiento se sustenta en complejos mecanismos homeostáticos, neuroendocrinos y cognitivos.

Nuestras necesidades básicas están, habitualmente, satisfechas: respiramos, ingerimos líquidos y comemos varias veces al día y cada cierto tiempo realizamos prácticas sexuales. Como consecuencia, no nos damos cuenta de la fuerza que estos impulsos tienen, ya que la fuerza de un motivo o impulso solo se puede observar cuando está insatisfecho o “deprivado”, como se dice en la jerga técnica.

Los estudios motivacionales de deprivación en humanos, por razones éticas, son muy escasos. Existe, sin embargo, un estudio clásico sobre deprivación alimentaria, el Minnesota Starvation Experiment (6). Su objetivo fue investigar el impacto del hambre y generar medidas para su manejo en la Segunda Guerra Mundial. Se sometió a 36 voluntarios, de entre 22 y 33 años, a una drástica y sostenida restricción alimentaria durante seis meses. Además de la baja de peso y delgadez, los participantes comenzaron a exhibir trastornos emocionales: irritabilidad, agresividad, ansiedad, depresión, bipolaridad, comportamientos psicóticos y aislamiento social. La comida se transformó en una verdadera obsesión. Todo el funcionamiento de las personas giraba en torno a la comida. Pasaban horas revisando compulsivamente recetas de cocina, mirando fotos de alimentos y solo pensaban en las horas de comida. Los anodinos y escasos alimentos que recibían los aumentaban con agua y se quedaban horas comiendo, saboreando y lamiendo los platos. La comida aparecía en sus fantasías y en sus sueños. No obstante que habían adherido voluntariamente a las reglas del experimento, comenzaron a efectuar trampas y a ingeniárselas para obtener alimento.

Esta visión restrictiva, cuando no negativa, sobre sexualidad descansa, al menos, en dos grandes supuestos: que la abstinencia sexual es clave para la perfección personal y espiritual y que, además, es posible practicarla de por vida. ¿Cuál es el grado de verdad que estos supuestos religiosos y políticos, poseen a la luz de la ciencia psicológica contemporánea?

En Venezuela, nos vienen manipulando la conciencia desde hace quince, 15, años y quieren esclavizarnos en una bidualidad, entre el mundo de la religiosidad política y la sexualidad, teniendo como agente de sometimiento el hambre, un asunto más que violatorio de los Derechos Humanos.

Los experimentadores debieron establecer un sistema de vigilancia y de chaperones para asegurar el cumplimiento de las normas. La abstinencia había incrementado y exacerbado la fuerza del hambre, hasta transformar la comida en una obsesión.

Los estudios motivacionales de deprivación en humanos, por razones éticas, son muy escasos

La deprivación de cualquier impulso básico lo transforma en prepotente y dominante del comportamiento. En la literatura científica especializada no existe descrito ningún concepto o mecanismo que apunte a que tal energía pueda ser redireccionada hacia objetivos distintos a aquellos específicamente relacionados con la satisfacción de la necesidad insatisfecha. Si la deprivación de una necesidad básica se prolonga en el tiempo termina alterando todo el funcionamiento físico y psicológico de la persona, aun cuando la abstinencia sea voluntaria y la persona tenga un sentido superior para realizarla, tal como se observa en huelgas de hambre. En el extremo, la deprivación indefinida de una necesidad básica acaba con la muerte de la persona, tal como se observa en muchos casos de anorexia, deficiencia vitamínica y desnutrición en nuestros niños.

Hay situaciones reales en que la deprivación sexual ocurre, como, por ejemplo, en las cárceles. Y se sabe que, en ellas, al igual que lo ocurrido en el estudio de Minnesota con el hambre, el impulso sexual se exacerba y aparecen todas las formas, subterfugios y resquicios imaginados para satisfacerlo, incluidos el abuso de poder, la violencia física y psicológica y las redes de ocultamiento.

En este sentido, hay mucho que deducir de algunos protagonistas políticos y psiquiatras de este acontecer histórico en el cual, estamos padeciendo los venezolanos, pero, que sucedió en la II Guerra Mundial y luego en Centroamérica, donde sus habitantes fueron inoculados de enfermedades parasitarias y SIDA.

Que la Iglesia haya creído, hasta hace muy poco, que la tierra es el centro del universo y que el sol gira en torno a ella es, en verdad, irrelevante, intrascendente y no tuvo consecuencia práctica alguna. En cambio, el error de creer que la abstinencia sexual es el camino a la perfección humana y espiritual y que es posible practicarla de por vida, no es una creencia inocua, sino que tremendamente negativa y destructora del mejor funcionamiento de las personas, porque las somete a prácticas como la castidad, la virginidad, la abstinencia sexual de por vida y el celibato, que entorpecen y bloquean su normal desarrollo y funcionamiento.

La concepción de que tales prácticas son virtuosas y conducen al florecimiento humano, destilada de manera sistemática y permanente en la mente de sus consagrados, es un adoctrinamiento que genera inmadurez socio-emocional, deprivación sexual y, de seguro, una lucha culposa entre la realidad sexual humana normal y el “deber ser sexual” inalcanzable, mítico y fantasioso que se exige como ideal.

Ahora se destila la hambruna, falta de medicamentos de prevención y quirúrgicos y, para rematar dos festivales que carecen de un orden lógico.

Lo anterior constituye un factor de alto riesgo, en especial en personas cuyo quehacer se basa en el establecimiento de relaciones interpersonales cercanas y cálidas, pero asimétricas en términos de poder, influencia y confianza: el escenario óptimo para manipular conciencias y depredar personas.

La cuestión fundamental de la crisis, entonces, es que las creencias eclesiásticas sobre sexualidad, y las prácticas institucionales promovidas por tales creencias (castidad, virginidad, abstinencia y celibato), constituyen un paradigma que colisiona con la ciencia psicológica, tal como el geocentrismo teológico colisionó con la ciencia astronómica.

Lo otro, es el orden económico. El gran problema de las redes sociales es que blasfeman contra cualquier argumentación, siguiendo un orden pre- establecido y la persona que lo ejecuta esta dominada por bajas pasiones virales en el orden teológico y emocional, sin tener en cuenta que todo esta dominado por los grandes aparatos del Estado, no importando su quehacer político.

Nuestras necesidades básicas están, habitualmente, satisfechas: respiramos, ingerimos líquidos y comemos varias veces al día y cada cierto tiempo

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (1217 noticias)
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