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David Icke: el rebaño humano aturdido

09/11/2010 09:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Presentación del primer capítulo del lbro "Soy yo, soy libre" de David Icke

“La verdad es negada a las personas,

porque las hará libres”

DAVID ICKE

El presente artículo intenta lograr una fiel visualización del primer capítulo del libro “Soy yo, soy libre” de David Icke (1996). En dicho capítulo, David Icke nos ofrece unas más que interesantes reflexiones sobre nuestra actual condición de esclavitud, sobre cómo hemos llegado a ello, y las claves para nuestra liberación definitiva. El próximo día 6 de noviembre 2010 David Icke ofrecerá una conferencia en Barcelona en la que, durante 8 horas y ante 1.500 espectadores, intentará compartir sus investigaciones y reflexiones, descodificando la falsa apariencia de nuestra existencia. Allí haremos acto de presencia.

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.EL REBAÑO HUMANO ATURDIDO

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La raza humana es un rebaño. .

Henos aquí nosotros, aspectos únicos y eternos de conciencia con una infinidad de potencial, pero nosotros mismos nos hemos permitido convertirnos en una irreflexiva y no inquisitiva masa informe de conformidad y uniformidad. Un rebaño.

Una vez que cedemos a la mentalidad de rebaño podemos ser controlados y dirigidos por una pequeña minoría. Y lo somos. Estaba de pie al sol un día rodeado por un enorme rebaño de ovejas. El granjero llegó en su camión, salió, y estaba de pie inmóvil, apoyándose sobre su palo. Inmediatamente algunas de las ovejas empezaron a caminar hacia él y en unos minutos era como el Éxodo. Cientos de ovejas estaban siguiendo esas pocas al frente.

A cualquier rezagado que no se ajustó a esta mentalidad “bee, bee” le fue dada una dosis de miedo del perro ovejero y luego también se apresuró en la línea. En un tiempo ridículamente corto esta combinación del “bee, bee”, y el miedo habían acorralado la inmensa manada entera. Todo lo que hacía falta era un hombre que hacía muy poco y un perro ovejero distribuyendo el miedo.

Cuando observé esto, pensaba: “Estoy mirando la raza humana aquí. Así es cómo somos controlados“. Hemos dejado de pensar por nosotros y hemos entregado nuestras mentes. Por lo tanto seguimos al que está delante del modo más extraordinariamente robótico. Y somos consumidos por el miedo en cada fibra de nuestro ser. En cuanto nuestras respuestas de miedo son activadas, nos apresuramos a ajustarnos incluso si somos suficientemente conscientes para darnos cuenta de que lo que están pidiéndonos que pensemos, hagamos, y digamos, es una cosa sin sentido.

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Estas armas, los “bee, bee”, y el miedo, permiten que una asombrosamente pequeña minoría de personas moldee y dirija el mundo a su propia imagen pervertida, un proceso que está llevando, a menos que nosotros nos despertemos y crezcamos, hacia un gobierno, ejército, banco central y dinero, mundiales, y hacia una población con microchips: para abreviar, el control global total de cada hombre, mujer y niño.

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Mientras al principio puede parecer ser increíblemente difícil para un relativo puñado de personas controlar las vidas de casi seis mil millones, es de hecho comparativamente fácil, en cuanto usted tiene control de la educación y los medios de comunicación – las fuentes de la “Información” y los mensajes tipo mantra que bombardean la mente consciente y subconsciente desde la cuna hasta la tumba. Estos mensajes no son diseñados para informar, sino para dirigir y condicionar, dividir y gobernar. Los manipuladores políticos, económicos, religiosos y científicos se colocan entre la verdad y la mente consciente humana. Son los intermediarios e intermediarias que tratan de mantener fuera del ruedo público el conocimiento que abriría nuestras mentes a nuestro real e infinito potencial.

Somos alimentados con una dieta mental de tontería y porquería diseñada para disminuir nuestro sentido de identidad propia y cerrar definitivamente nuestra conciencia hasta que se vuelva una pálida sombra de lo que puede ser. Uno se vuelve una oveja y la oveja se vuelve un rebaño. Como alguien dijo una vez, hay tres tipos de personas en el mundo entero: una pequeña minoría que hace que las cosas ocurran; un número ligeramente más grande que observa las cosas ocurrir; y todo el resto que anda por ahí diciendo: ¿qué está ocurriendo, qué está ocurriendo?.

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La verdad es negada a las personas porque las hará libres. En cambio, aquellos en la cima de los imperios religiosos, científicos, políticos y económicos (el mismo estado de mente en ropas diferentes) dictan su versión de la “Verdad”, una versión que quiere decir que las personas deben creer en lo que sea que ellos quieren que crean.

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Y, para ser justo, la humanidad no tiene un gran historial en exigir la verdad o buscarla. Hemos desarrollado mentes perezosas. Es apropiado decir que la palabra ignorancia es una extensión de la palabra ignorar (hacer caso omiso). Ignoramos tanto que así nos volvemos hormigas ignorantes* (“hombrigaz”). N. del T: ignore-ant, en inglés ignorante-hormigae, un juego de palabras.

Una vez que usted ha condicionado una generación para pensar de la manera que usted requiere, se hace aun más fácil condicionar la próxima generación.

Una vez que cedemos a la mentalidad de rebaño podemos ser controlados y dirigidos por una pequeña minoría. Y lo somos

Usted tiene ahora los padres programados trabajando inadvertidamente en su beneficio condicionando sus hijos para que acepten su propia visión condicionada de la vida. Tales padres no hacen esto porque son personas malas. Lo hacen porque realmente piensan que su visión es mejor para sus hijos.

Pero el efecto es el mismo: una generación programada ayuda a programar a la próxima porque no respeta el derecho de nadie de ser sí mismo. Cada generación tiene el derecho de ver la vida en una manera que tiene sentido para ellos, no para sus padres, sus profesores, o el tipo que lee las noticias. Pero desgraciadamente, las personas aceptan sin pensar demasiado lo que les es transmitido. No hacen la pregunta más liberadora que se puede hacer: ¿Por qué? ¿Por qué lo hacemos de esta manera? ¿Por qué creemos en esto o aquello? ¿Quién dice?

La pregunta “¿Por qué?” es el motor detrás de la evolución. Cuando hablé en los Estados Unidos, una amiga estadounidense me dijo una historia que brillantemente resalta lo que quiero decir. Dijo que cuando estaba preparando la cena un día recortó las esquinas del jamón antes de ponerlo en la cacerola.

“¿Por qué hiciste eso?” preguntó su marido. “No sé, mi madre solía hacerlo siempre.” “¿Por qué recortaba las esquinas del jamón tu madre?.” “No sé, sólo lo hacía – ¿qué importa?.” “Telefonea a tu madre y pregúntale por qué recortaba las esquinas del jamón.” Ella telefoneó a su madre. ¿”Mamá, recuerdas cuando yo era niña y tu solías recortar las esquinas del jamón?. ¿Por qué lo hacías?.” “¡Porque mi cacerola no era nunca suficientemente grande!.”

. - El mito de Prometeo, la condena a la repetición

Si su marido no hubiera hecho la pregunta “¿Por qué?”, ella habría continuado recortando las esquinas del jamón y sus hijos muy posiblemente lo habrían hecho también. Así es cómo una generación permite que su sentido de identidad propia esté condicionado por las generaciones más viejas, padres, profesores y personas de los medios de comunicación. No preguntan por qué. Esta mentalidad de esponja y el deseo de imponer los pensamientos y creencias de uno a los otros han creado un vehículo asombrosamente eficaz para la Élite para controlar la dirección del mundo.

Esto es lo que he llamado la “Zona Libre de Problemas”. Cada dogma, sistema de creencias, cultura, y sociedad tienen una Zona Libre de Problemas. Trabaja de este modo: usted fija los límites de pensamiento, opinión y comportamiento aceptables y cualquiera que sale fuera de esos límites muy estrechos es inmediatamente ya sea ridiculizado como “Loco” o bien condenado como “Malo”. ¡En mi caso ambos!.

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Algunas personas se quedan dentro de la Zona Libre de Problemas porque están persuadidas de que esta visión desesperadamente estrecha es efectivamente cómo la vida debería ser vivida. Pero hay números muy significativos de otras personas que se dan cuenta de cuán ridículos son los límites de la Zona, pero el miedo de enfrentar el ridículo o la condena aseguran que mantengan sus bocas cerradas y sus cabezas abajo.

Como dicen en Japón, el clavo que sobresale del resto es el primero en ser golpeado. Aquí otra vez tenemos la Zona Libre de Problemas vigilada por esas armas gemelas, el “beeee, beeee”, aquellos que aceptan la limitación del pensamiento y la opinión condicionados como su realidad y el miedo, aquellos que piensan de manera diferente, pero están temerosos de expresarlo). Esto quiere decir que grandes franjas de la humanidad están viviendo una mentira y negando lo que realmente creen y lo que realmente quieren hacer con sus vidas. Se ponen la máscara. Párese en una calle llena de gente y observe todas esas personas pasar caminando. Usted no está mirando al real, infinito ser de ellos. Usted está mirando la máscara que proyectan al mundo. La máscara que creen que es lo suficientemente aceptable para el resto de los prisioneros para evitar ser ridiculizado o condenado por pensar y actuar diferentemente a las demandas de la Zona Libre de Problemas. Son las tensiones fantásticas dentro de la psiquis causadas por esta negación lo que yace en el corazón de la mayoría de las enfermedades mentales, emocionales, y por lo tanto físicas (dis-ease: des-alivio, falta de armonía) que se manifiestan como enfermedad, depresión, suicidio, una falta de satisfacción, y “¿Cuál es la clave?”. Esta “Guerra” diaria en la psiquis produce conflicto entre esa parte de nosotros que reconoce nuestra infinidad y singularidad, y el nivel consciente que busca negar tales sentimientos porque teme las consecuencias de expresar singularidad en un mundo de uniformidad programada. Estos dos niveles de la psiquis son los que yo llamo “Soy yo, soy libre” y “Oh, mi Dios”. “Soy yo, soy libre”, desea expresar y celebrar su singularidad. “Oh, mi Dios”, está aterrorizado de lo que eso representará en la vida cotidiana.

. Oh, mi Dios, ¿qué pensará mi familia si digo lo que creo? ¿Y los compañeros en el trabajo? ¿Y los tipos abajo en el bar? Pensarán que me he vuelto loco. ¡Oh mi Dios!

Si usted quiere ser libre, deje de vivir una mentira. Deje de negarse a usted mismo. Usted es un aspecto único de todo lo que existe, el total de todas sus experiencias únicas desde que usted se hizo consciente por primera vez hace una infinidad. Esa es una razón de estar alegre. No hay ningún aspecto de conciencia en toda la creación que sea como usted. Usted es especial, como todos somos igualmente especiales.

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Pero en lugar de estar alegre y orgulloso de esa especialidad, hemos permitido que nuestra singularidad se convierta en algo a temer. “Está loco” o “Es mala” es el acto reflejo, el grito de alarma normal del rebaño cuando es confrontado con alguien determinado a ser él mismo y no un clon programado. ¿Y usted sabe qué están diciendo realmente las personas cuando gritan “Loco” o “Malo”?. En realidad están diciendo “Diferente”. Tal es la escala del condicionamiento absorbido por la mente colectiva humana que las personas no pueden arreglárselas con alguien que se atreve a ser diferente. “Si estoy en la prisión, compañero, tú también tienes que estar. Es lo justo.” También sucumbimos al mito sobre el “hombre y la mujer corriente en la calle” o la “gente común y corriente”, la idea de que las masas son sólo “ordinarias” y solamente los pocos que son “extra-ordinarios” consiguen algo en la vida. Somos “corrientes” así que debemos saber cuál es nuestro lugar, sostiene este sistema de creencia. En verdad, no hay un hombre, mujer, niño u hoja de hierba “corriente” en toda la creación, pero las personas están convencidas de creer en el mito y por tanto juegan al papel de ser “corrientes”. Es un acto que están condicionadas para representar, como un actor sobre un escenario. Corrientes no es lo que somos, es simplemente lo que decidimos creer que somos. Pero es muy poderoso en disminuir nuestro sentido de valor; otra motivación para entregar nuestras mentes a aquellos quienes creemos que son nuestros “superiores”.

.Es parte del condicionamiento que incluye la tontería de que todos nacimos pecadores, sea lo que sea que eso signifique. Piense en las consecuencias para su vida y el planeta que resultan de este miedo de ser USTED. Si entregamos nuestras mentes a otros y permitimos que ellos nos digan qué pensar y hacer, y si cedemos nuestra singularidad al miedo de ser diferente, damos el control de este mundo a una Élite diminuta que usa su poder y manipulación para dictar los límites de la Zona Libre de Problemas.

Quienquiera que decide el punto en el que una opinión o estilo de vida están dentro o fuera la Zona (el punto en el que usted enfrenta el ridículo o la condena), también determina los límites dentro de los que miles de millones de personas llevan sus vidas porque están aterrorizados de ser diferentes del rebaño. Una y otra vez las personas dicen que respaldan lo que estoy diciendo y haciendo, pero no se atreven a decirlo por miedo a las consecuencias. Bien, es tiempo de armarse de valor, porque las consecuencias de mantenerse callado van a ser lejos peores que hablar claro y estar orgulloso de lo que usted piensa y lo que usted es. ¿Qué nos ha pasado, por Dios santo?

La raza hunama es un rebaño

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Hemos asumido una esquizofrenia de masas en la que nos hemos hecho tanto prisioneros de la Zona Libre de Problemas como su fuerza policial. Porque no respetamos nuestro propio derecho de ser únicos, nos ajustamos a los límites de la Zona y nos convertimos en unos esclavos. Porque no respetamos el derecho de todos los demás de ser únicos, nos convertimos en la fuerza policial o en el granjero fastidiando y arreando a los otros esclavos a la aquiescencia.

El ridículo y la condena solamente pueden llegar a los niveles exigidos para espantar a las personas hacia la sumisión si las masas, los otros esclavos, cumplen su parte distribuyéndolos. No estamos asustados por lo que los Presidentes, Primeros Ministros y banqueros mundiales piensan sobre nosotros -es la reacción de nuestros amigos, familia, y compañeros de trabajo lo que nos preocupa y nos espanta hacia la conformidad. ¡La reacción de los otros esclavos!. La fuerza policial mental, emocional y espiritual que controla las masas es en sí formada por… las masas. Es como tener una celda llena de prisioneros y siempre que uno de los presos encuentra un medio de escape, todos los otros prisioneros corren para bloquear la salida. Prejuicio es la palabra esencial aquí. Las personas son condicionadas a ser prejuiciosas contra los otros miembros y grupos dentro de cada cultura y sociedad, y estas formas diferentes del prejuicio son usadas para dividir y controlar el rebaño.

El prejuicio podría ser racial, religioso o político, o basado en el entorno, las ganancias, el trabajo o el estilo de vida. De cualquier modo usted tiene aspectos diferentes de la sociedad mutuamente condicionados a ridiculizar, oponerse y condenar instintivamente sus opiniones y sus experiencias de vida. Y el prejuicio raramente es de una sola manera. Aquellos que se ven como las víctimas del prejuicio son a menudo prejuiciosos ellos mismos contra otras personas, estilos de vida y grupos. Esto permite que la manipulación de la conciencia de la masa prospere y con todo si dejáramos de tratar de imponernos mutuamente nuestra versión de lo correcto e incorrecto, bueno y malo, moral e inmoral, quitaríamos los medios para tal manipulación mundial.

Además de lo malo que es imponer nuestra visión a los demás, es más difícil educar o disciplinar a las personas cuando llegan a la madurez. Entonces, las personas (o grupos de personas, incluso la Humanidad entera), como las monedas, son indivisibles y tienen dos lados inseparables: virtudes y defectos, aspectos que nos gustan o nos desagradan, y sólo podemos hacer dos cosas: aceptarlas a pesar de sus defectos, ejerciendo la tolerancia para una mayor comunión de las personas entre sí y con Dios, o rechazarlas a pesar de sus virtudes, sirviendo a los intereses de los que quieren dividir y separar a las personas. Hemos entregado nuestras propias identidades únicas a tal extensión que nos juzgamos a nosotros mismos y a otros por los “trabajos” que hacemos y los dogmas a los que nos aferramos. ¡La forma como nosotros y ellos servimos al sistema que nos controla se ha vuelto nuestro sentido de identidad, el símbolo de quiénes somos!. ¿Qué es usted?. Oh, soy un Cristiano, un Musulmán, un Socialista, un Republicano, un pagano. Tenemos que ser algo en lugar de ser alguien – nosotros mismos.

También preguntamos a las personas a quienes conocemos qué “hacen” para vivir porque pensamos que esto nos dará una idea sobre “quiénes” son. “Oh, usted es corredor de bolsa y usted es minero, y usted es un barredor de calles. Correcto, lo tengo: éxito, rudo y sucio, y completo fracaso. Está bien, los conozco a todos ustedes ahora. ¿Alguien quiere beber algo?.”

- Etiquetamos -

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Juzgamos a las personas y a nosotros mismos, no por lo que somos, sino por lo que poseemos o por lo que “hacemos”. Este juicio se corresponde con la opinión de la realidad del sistema porque hemos cedido el derecho de expresar nuestra propia singularidad. Alguien que hace millones abusando del planeta y de grandes franjas de la humanidad todos los días por las decisiones que toma en las bolsas de valores mundiales (casinos) es considerado exitoso, alguien que “lo ha logrado”.

Mientras otros que no hacen daño a nadie, y de hecho pueden luchar por ayudar a las personas y dar amor al mundo, son considerados un fracaso si sucede que trabajan en un trabajo mal pagado o están “desempleados”. Siempre se burlaban de un amigo mío en la escuela porque su padre vaciaba botes de basura para vivir. Pero aquellos que se reían veneraban a jugadores de fútbol famosos. Este es un ejemplo de nuestra tergiversada idea del “Éxito”. ¿A quién extrañaríamos más si no trabajara por un mes, al jugador de fútbol o al basurero?. Al último, por supuesto, porque las calles y nuestras casas estarían llenas de basura y, eventualmente, enfermedad. Esta actitud de juzgarnos unos a otros por nuestros “trabajos” es ignorar y negar quiénes somos realmente. No somos “Corredores de bolsa”, “Mineros”, o “Barrenderos de calles”. Estos son simplemente los papeles que tenemos en el escenario de la vida. Un corredor de bolsa hoy puede ser un indigente mañana. Nuestro “Papel” no somos “Nosotros”, al igual que el personaje que un actor interpreta no es la imagen verdadera del actor. Nuestros trabajos y “Papeles” son un vehículo temporal para la experiencia, eso es todo. Somos una conciencia que evoluciona en un viaje eterno hacia mayor amor, conocimiento y entendimiento, pero hemos olvidado esto y hemos sido animados a olvidarlo.

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Somos como actores que piensan que la película es real y hemos asumido las personalidades descritas en el guión de otra persona. Pensamos que “Nosotros” somos esos roles. No es así. Pero tenemos al actor que hace del corredor de bolsa menospreciando al actor que está haciendo de barrendero de calles cuando, en otra vida, otra película, esos papeles pueden estar invertidos. Es sólo un juego, pero nosotros pensamos que es real. Ese es el porqué de que haya degenerado en tal desorden. Estamos tomando el juego demasiado seriamente. Es sólo una película y se supone que es divertido. Una diversión enorme que hemos permitido que nos confunda tan eficazmente es el concepto de democracia.

Hemos aceptado en masa que la democracia es otra palabra para la libertad. Como el infierno lo es. La democracia no es libertad, es una dictadura camuflada como libertad. La misma fuerza controla cada uno de los partidos y movimientos políticos más importantes, directamente o indirectamente. Creó la mayoría de ellos. Cuando usted vota en una elección, usted está escogiendo entre aspectos diferentes de la misma fuerza. El dinero y los medios de comunicación determinan quién llega a ser Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y el dinero y los medios de comunicación son poseídos y controlados por las mismas personas. Escribamos lo siguiente en letras de 6 metros de alto:

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DEMOCRACIA NO ES LIBERTAD

30 personas que dicen a 49 qué hacer no es libertad. De hecho, la mayoría de los gobiernos son elegidos por una minoría de la población y ellos todavía lo llaman una elección “democrática”. La libertad es el derecho de todas las personas a expresar quiénes son, qué piensan, y cómo desean vivir sus vidas: libre de imposición o molestia de parte de nadie. Es poder celebrar nuestra singularidad individual sin reglas, regulaciones, ridículo y condena de aquellos que tratan de imponer su visión de la vida sobre el resto de nosotros. Hasta que respetemos nuestro (y el de todos), derecho a ser diferente, a hacer nuestras propias elecciones, y crear nuestras propias realidades conscientes libres de la imposición y la presión para ajustarnos, nos quedaremos en una prisión de nuestra propia creación. Continuaremos siendo tanto el policía como el prisionero. Y un puñado de personas con un profundamente desagradable programa continuará dirigiendo el mundo. La elección, como siempre, es nuestra. Podemos aceptar la prisión o podemos marcharnos a la libertad. Y la libertad está a sólo un pensamiento de distancia.

Trabajo realizado por El Proyecto Matriz

Tomado de El Polvorin


Sobre esta noticia

Autor:
Che Cacho (217 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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