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La democracia (restringida) de Multimillonarios

04/06/2009 17:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las elecciones del 28 de junio en Argentina muestra que el pais se suma a una deformacion de la democracia que se ha instalado en varios paises como Italia

Es evidente que la Argentina no ha salido de la crisis profunda de los partidos. La clonación de programas, discursos y acciones que significó la irrupción cultural del neoliberalismo en los partidos incluyó el virus de la fenomenal crisis de representación que se expresó con fuerza en los levantamientos del 2001 y en las elecciones que los sucedieron.

Convergieron así la desconfianza de la población y la necesidad de superar las formas clásicas de los partidos del siglo XX. La respuesta vino por derecha, auspiciando la desaparición de las formas de organización política voluntaria. Es decir, quienes originaron la crisis también propusieron la salida. Fue el modelo de menos política que asumió todo el arco político como una manifestación más del triunfo cultural de los 90, incluso cuando se derrumbaban sus premisas.

Las elecciones del 2003 y el triunfo presidencial de Kirchner trajeron aparejada una recuperación del principio de autoridad después del “que se vayan todos”. Las estructuras clásicas de los partidos tradicionales quisieron ver en él la superación de la crisis y el retorno de “todos”.

Sin embargo, a pesar del retorno de todo el sistema político, la crisis de representación y de los partidos no está superada. Junto a los problemas de contenidos de sus programas, propuestas e ideas (o su ausencia) y la confrontación de proyectos sin debate y sin internas democráticas solo exclusivamente por intermedio de los liderazgos, hay un vaciamiento de las formas democráticas que favorecen a las elites establecidas a anular cualquier proceso de renovación.

Como la otra cara de la moneda, se profundiza la tendencia que hacia una democracia cada vez más elitista. Los costos de la democracia achicados por la presión de una opinión pública que “compró” la solución de derecha ante las defraudaciones continuas, sobrevinieron en una reducción aún mayor del espacio público. Y, ahora, la incidencia en la opinión publica, la presentación de propuestas, la promoción de candidatos, se basan en el poder del Estado o en las Multimillonarias fortunas de los candidatos.

Una más y mejor democracia

Incluso, en forma irreverente, se podría plantear que las formas plebeyas de acción política se han refugiado en el Estado casi en forma exclusiva. Ejemplos de ello son el Kirchnerismo, los gobernadores e intendentes peronistas y radicales, los movimientos sociales, los sindicatos, las organizaciones no gubernamentales sostenidas con el apoyo público y tantos otros.

La nueva derecha apoyada en las estructuras más repudiadas de los aparatos tradicionales, no es una repetición con caras nuevas, significa un cambio cualitativo.

Es la implantación de una democracia de millonarios. Macri y De Narváez son exponentes de esta tendencia. Ya no importa la militancia, la democracia interna, la formación de espacios. La elite que se instituye ya no está ligada a los arquetipos radicales y peronistas, su fuente de poder es preexistente y esta ligada al dinero. Y no es que solamente vayan a gastar de su dinero “personal”, cuando asumen el gobierno también utilizan los recursos de todos (véase como ejemplo la gestión Macri en la que no solo impusieron la identidad entre los colores partidarios y la propaganda institucional del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sino también la mezcla entre los proveedores del Estado y los aportantes empresarios de su campaña o los miembros de su gabinete).

El ruido polifónico de la campaña (que a veces tapa lo importante) dificulta ver lo profundo de la transición en marcha y de las implicancias para la democracia. La elitizaciòn de la misma, producto de la combinación de factores que hemos enunciado someramente, produce un cambio trascendental sobre la esfera de la política.

Si bien es aceptable pensar las elecciones en la dicotomía de dos proyectos antagónicos en el plano económico social, especialmente si se toman estas elecciones y las del 2011 como parte de un solo proceso, hay un sustrato en debate que influye en todos los agrupamientos en relación al tipo de democracia en juego.

Mas nos atrevemos a sostener que la profundización de un proceso de cambio dirigido a la inclusión social, a una más equitativa distribución de la riqueza, a una participación estatal en la estrategia económica del país, tiene como condición una más y mejor democracia, y como enemigo estratégico, una mayor elitización de la democracia ahora en manos de los “millonarios”.

Se profundiza la tendencia que hacia una democracia cada vez más elitista


Sobre esta noticia

Autor:
Alejandro Mosquera (5 noticias)
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Tipo:
Opinión
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