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Dislexia: diagnóstico y mitos

06/06/2023 14:27 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un trastorno cada vez más frecuente entre la población infantil alrededor del mundo y sobre la cual abundan los mitos y las creencias falsas

Considerada como un trastorno de aprendizaje, según el Manual Americano Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM V), la dislexia tiene una alta incidencia en la población mundial. Se trata de una alteración neurobiológica, independiente de factores ambientales y sociales, como el nivel educativo de las personas, la crianza de los niños o la estimulación cultural.

Algunas veces, incluso se subestima la gravedad de la afectación, provocando frustración y desánimo en las personas que la padecen incrementando año a año el fracaso escolar y la deserción académica.

La dislexia tiene una base neurológica, donde un grupo específico de neuronas de la región occipital del cerebro especializadas en el reconocimiento de imágenes de rostros y objetos, no evolucionan de la manera esperada con el inicio de la escolaridad obligatoria.

Cuando nacemos, los seres humanos traemos al mundo las herramientas más eficaces para sobrevivir e insertarnos en nuestra sociedad. Por lo tanto, la región occipital de nuestro cerebro que se encarga de procesar las imágenes, nos permite aprender a identificar los rostros que nos resultan familiares y confiables, como  las de nuestros cuidadores y personas más cercanas. Asi también, vamos aprendiendo a identificar objetos que son funcionales a nuestra supervivencia y obedecen a la satisfacción de necesidades básicas de alimentación, abrigo, descanso, hidratación, etc.

A partir de aproximadamente los 5 años de edad, con el inicio de la educación obligatoria, por un proceso evolutivo de adaptación al medio estas neuronas comienzan a especializarse en el reconocimiento de signos y símbolos alfabéticos y numéricos. Entonces, es cuando comenzamos a aprender a leer y escribir.

Este proceso no ocurre o bien, se produce de manera deficiente en las personas analfabetas y en las personas con dislexia, dependiendo del grado de severidad del trastorno. Es decir, a través del avance del diagnóstico por imágenes, se pudo detectar que el cerebro de una persona analfabeta y el de una persona con dislexia son funcionalmente iguales entre sí.

El cerebro de una persona analfabeta y el de una persona con dislexia son funcionalmente iguales entre sí

Por este motivo, es erróneo pensar que las personas con dislexia solmente confunden algunas letras o las ven al revés. Este trastorno es mucho más complejo y las distintas dificultades van a depender de la severidad del cuadro, del entrenamiento que reciba la persona y de las posibilidades de tratamiento interdisciplinario.

La dislexia se puede manifestar en síntomas como la grave dificultad de reconocimiento y memorización de símbolos alfabéticos y/o numéricos, omisiones de letras - palabras o signos de puntuación, sustituciones, escritura en espejo, dificultades en la comprensión tanto oral como escritas, fallas en la pronunciación, dificultades para aprender nuevos idiomas, problemas de cálculo y razonamiento matemático, fallas en el ritmo lector, entre muchas otras.

Por otra parte, también se sabe que la dislexia puede acarrear dificultades en la atención, la memoria, el procesamiento visual y funciones motrices como el equilibrio, control postural y praxias.

Los síntomas pueden parecer bastante evidentes desde el inicio de la escolaridad; sin embargo, el diagnóstico no puede realizarse antes de los 8 años de edad, momento en el cual ya debería estar consolidado el proceso de aprendizaje de la lectoescritura en el idioma nativo del niño. Además, es sumamente necesario descartar la existencia de otro diagnóstico que justifique estas fallas en el lenguaje como, por ejemplo, un trastorno por déficit atencional, un retraso intelectual o madurativo o un déficit en el procesamiento visual.

Aunque el panorama parezca oscuro debido a que la dislexia es un trastorno que no tiene cura y acompaña toda la vida de una persona, un diagnóstico a tiempo y un tratamiento interdisciplinario sostenido, favorece al 100% el aprendizaje del paciente y reduce considerablemente las barreras de acceso a la lectoescritura y el cálculo. De esta manera, la calidad de vida de estas personas puede mantenerse conservada e incluso mejorar con el paso del tiempo.


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