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La disolución de la sociedad argentina

08/10/2011 06:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es un artículo que me hubiese gustado no escribir NUNCA, pero la realidad - que vivo y veo a diario - no me deja opciones

DISOLUCIÓN

A primera vista, parece una simple palabra. Pero es la que define el estado en que – en mi humilde opinión – se encuentra la sociedad argentina.

Alguna vez (y no hace demasiado tiempo. Recordemos que en la historia de los países, 30 o 40 años no son un gran período de tiempo) hubo cosas que tuvieron VALOR. O sea que había una escala de valores.

Quiero aclarar desde ya, que esto no es un “todo tiempo pasado fue mejor”. No es un homenaje a la nostalgia. Es (o trata de ser) una síntesis analítica de cómo a través del tiempo y de las conductas humanas, éstas últimas entraron en una pendiente prácticamente irreversible (por lo menos hasta ahora) de disminución primero y disolución después.

Puedo decir que durante el período de gobierno de Raúl Alfonsín (Q.E.P.D.), se hizo bastante en desmedro – no sé si de la formación cultural; que se fue tornando casi inexistente – pero sí en lo que hace a la conducta y comportamiento de los alumnos. Aclaro que JAMÁS actué en política. Mi única afiliación data de aproximadamente 10 años en el partido Recrear Argentina de López Murphy; cuando creía yo que las cosas se hacían “en serio”. Asistí a seis reuniones y luego; nunca más. Tengo mejores formas de perder el tiempo.

La realidad indica que en 1984, sin que mediara ninguna evaluación de desborde o no como sugirió abiertamente Narodowski, se relajó automáticamente el panorama disciplinario en los colegios, apoyado por ese progresismo criollo tanto de izquierda y de derecha, herencia de hijos de la revolución francesa.

Un breve análisis despojado de ideologismos muestra que el problema de conducta de los alumnos tanto de primaria como de secundaria está basado en que los límites están muy lejos. Me explico: el adolescente es trangresor por naturaleza, provocador, busca constantemente los límites. Esto no es bueno o es malo; es así. Cuando nosotros íbamos a la escuela (y de esto no hace un siglo) como el límite estaba cercano, la transgresión no iba mucho más allá porque enseguida lo encontraba. Nuestras transgresiones eran tener el pelo un poco largo, llevar ropa no adecuada, hacer batucada en el aula, tirar una bombita de mal olor o una pastilla de gamexane en el baño de las chicas hasta llegar al summun: hacernos la rata todos juntos. Todo esto iba de la mano de amonestaciones aplicadas y de nuestro autocontrol para que las mismas no llegaran a 25 y que no nos echaran. Le preguntaría a Narodowski donde estaba el desborde en esta época, aunque hoy ya Narodowski no ocupa ningún cargo. Pero los adolescentes del secundarios son – salvo excepciones – “máquinas de ignorar”.

En aquellos momentos, se instó a los alumnos a pergeñar un engendro llamado Código de Convivencia, en donde ELLOS MISMOS evaluaban la conducta de sus propios compañeros. Tiene un cierto parecido a la idea de llamar a Luis “el Gordo” Valor para integrar un tribunal oral que juzgue a sus pares. Tiene que quedar entre “pares” para que no haya “discriminación y autoritarismo”.

Todo este deterioro fue en aumento con el paso de los años. Los jóvenes de aquel tiempo fueron creciendo – al menos en edad – y se convirtieron en parte de la Clase Dirigente. Llamo Clase Dirigente a Todos los que actúan en puestos relevantes en Política; Economía; Empresariado; Clero; Sindicatos; Fuerzas Armadas y de Seguridad; etc. Y fue – como lo sigue siendo – tan brillante la Dirección de la Clase Dirigente; que hoy a nivel mundial se nos compara con Zambia y Nigeria.

Había delitos. Siempre hubo delitos. Pero Antes; en gran parte se sancionaban. Luego apareció en escena el “Progre” camarada Aníbal Ibarra. en Mayo de 2000 instauró el Código de Convivencia Urbana en reemplazo de los Edictos Policiales. Este código era un engendro que permitía materialmente cualquier cosa sin penalizar ninguna. Nuevamente, el aumento de la falta de límites. La ausencia de cualquier tipo de orden. Y acompañando a todo esto, el enorme aumento del delito violento. Cuando en cualquier reunión en donde haya alguien “progre” pronuncio la palabra “orden”, lo primero que me dicen es “se te cayó una svástica del hombro”. Es como si - para los “progres” (¿progres de progreso?) lo único que tuvo orden, fue el Tercer Reich Alemán.

Hay países que tienen Orden. Sin ir a Suiza; o Alemania o Inglaterra; Chile tiene orden y cuando se quebranta, se SANCIONA. Uruguay también lo hace. Y nadie se enoja. En Argentina, vale todo. Es el UNICO país del mundo en donde cualquier grupo de cualquier corriente o tendencia puede cortar puentes; rutas; calles; tomar parques; plazas; comisarías o ministerios sin que ocurra absolutamente NADA.

Los países (igual que las personas) que no tienen memoria, invariablemente repiten sus errores. Y Argentina tiene una brillante trayectoria en la repetición de errores.

Si los jóvenes quieren ir al colegio; van, y si no, no. Si quieren tomar el colegio, lo toman y pretenden imponer su “PLAN DE ESTUDIOS”. ¿Puede un SUJETO de quince años de edad ( promedio) saber algo sobre planes de estudio?. Decididamente no. En cualquier país SERIO, serían desalojados de inmediato del colegio tomado; expulsados del mismo y no se los admitiría en ningún otro establecimiento público. Que se paguen – o lo hagan sus padres – colegios privados. Si los aceptan.

Las chicas (tiernas adolescentes); dirimen sus diferencias a la salida de la escuela, mediante el cortés y civilizado método de los NAVAJAZOS, sin que NADIE intervenga, con policías mirando lo que ocurre pero sin intervenir porque – me lo han dicho a mí; SIC “hay orden de arriba” -; no sea cosa de que haya Orden y nos volvamos nazis.

El caso Llegó a la Justicia y ésta le dio la razón al empleado, al condenar al restaurante y establecer que “el estado de embriaguez, por sí solo, no constituye una falta grave de entidad suficiente c

Cualquiera puede ir a su trabajo en estado de ebriedad y la empresa no puede despedirlo con causa porque para la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo; “ir a trabajar con un par de copas, no puede ser causa de sanciones y mucho menos de despido”. C. H. trabajaba en un restaurante de Puerto Madero especializado en pastas y pescados. Pero tenía la mala costumbre, que devino en enfermedad, de tomarse alguna copa de más en su horario de trabajo. Hasta que la empresa decidió despedirlo, en 2003, al considerar que estaba en estado de ebriedad durante el horario de trabajo y que ello, además, provocaba inasistencias. El caso llegó a la Justicia y ésta le dio la razón al empleado, al condenar al restaurante y establecer que “el estado de embriaguez, por sí solo, no constituye una falta grave de entidad suficiente como para justificar el despido del trabajador", según lo resolvieron los jueces Graciela González y Antonio Vázquez Vialard, de la Sala II de la Cámara de Apelaciones del Trabajo, en un fallo que confirma la resolución del juez de primera instancia en cuanto a que, además, se le debe pagar al empleado un 50 por ciento más de indemnización por no haberle pagado oportunamente y haberlo obligado a iniciar acciones judiciales para percibir lo que le corresponde.

Esto es lo que en términos no jurídicos, yo llamo – con el mayor respeto por Vs.Ss. - “un aborto jurídico”. Y como estos, son la inmensa mayoría de los “fallos”.

Un docente que reprueba a un alumno/a se expone a sufrir lesiones - desde Leves hasta Gravísimas (art.89 hasta el art. 91 del Código Penal de la Nación) si es que los padres; amigos y el mismo alumno deciden dejarlo vivo.

8 o 10 “chicos” entre 14 y 20 años, suben en Plaza Flores al colectivo 76; no pagan un solo boleto; si pueden le roban la cartera o el celular a cualquier pasajero; y GRITAN ABIERTAMENTE que van a COMPRAR PACO al Bajo Flores; a un costado de la Villa 1-11-14. Esto lo filmaron los noticieros de televisión. ¿Alguien mostró algún interés en resolver este pequeño problemita?. Obvio que si digo que podemos estar siguiendo el camino mexicano puedo ser caratulado de “mala onda y tirabombas”, que “ve todo negro”.

Cualquiera - sólo o en familia – puede tomar como residencia un parque o una plaza; instalarse allí, convertir un paseo público en un campamento de refugiados sin que NADIE HAGA NADA por remediarlo. Y en el improbable caso de que cualquier autoridad quiera que se retire; HAY QUE DARLE DINERO. Si no, se queda.

Los jueces “garantistas” (que también parecen ser “progres”) se aburren de dejar en libertad a sujetos que tienen causas por delitos de ALTA SIGNIFICANCIA como la violación seguida de muerte; homicidio en ocasión de robo; y muchas más. Según parece; la bajada de línea viene “de muy arriba”. Desde el abolicionismo que sostiene que “el delincuente es SIEMPRE Y HAGA LO QUE HAGA, una VICTIMA de la Sociedad” ; y que “la pena privativa de la libertad no debiera existir porque el estado natural del Hombre es ambulatorio” . Pregunto ¿de cualquier hombre?. ¿De los autores de los hechos que mencioné, también?.

No quiero que esto sea una “tirada de pálidas”, pero es la REALIDAD ARGENTINA. A nadie le importa NADA. A la gente le matan a los hijos en la puerta de su casa y lo único que hacen además de llorar la pérdida (que es la peor pérdida que hay), se paran frente a una cámara de televisión pidiendo “JUSTICIA”. ¿A quien?. ¿Quién suponen que les va a proporcionar JUSTICIA?. Hacia quienes va el reclamo. Se pide continuamente más presencia policial. Yo le aseguro que puede usted poner un policía cada 40 metros, pero si no toca el Código de Procedimiento Penal de cada jurisdicción, es INÚTIL. La Argentina tiene a la única Policía que no puede hacer preguntas. Incoherencia absoluta. Tuve la suerte de poder conocer algunos países (de hecho como se me planteó la vida, conozco más ciudades extranjeras que argentinas) y en ningún lado – excepto el México actual – está el delincuente tan protegido como en Argentina.

También es aberrante que haya policías delinquiendo. Una vez, en la Facultad de Derecho, alguien me preguntó ¿y como terminás con la corrupción policial?. Respondí que primero, terminaría con la corrupción judicial (¿o no hay jueces corruptos?). CUIDADO QUE NO HABLO DE TODOS LOS JUECES. De hecho conozco jueces que trabajan más que sus propios empleados; pero puedo nombrar a por lo menos tres que fueron condenados. Y tres ES MUCHO. Luego, triplicaría el sueldo (el real de bolsillo) de cada policía; pero al mismo tiempo triplicaría la pena que le corresponda por un delito. O sea que si para cualquier civil, el delito “X” establece tres años de cumplimiento efectivo; para cualquier miembro de fuerzas de seguridad la pena sería de NUEVE; sin reducción por ninguna conducta y con exoneración definitiva de la Fuerza. Con esto no digo que el problema vaya a desaparecer mágicamente, pero quien quiera ir “por el barro” lo pensaría más de dos veces.

En mi modesta opinión; estamos atravesando un estado de anarquía. No me refiero a quien manda (Según los doctrinarios, Anarquía no es cuando no manda nadie sino cuando mandan todos) sino a que cualquiera hace lo que quiere; como quiere; cuando quiere; si quiere; sin normas ni leyes; Y NO LE PASA NADA.

Dos grandes medios de difusión de Argentina, hablaron no hace mucho de que sólo en el primer cordón del Conurbano Bonaerense hay UN MILLON DE JOVENES entre 17 y 25 años que no estudia; no trabaja y no tiene interés en hacer ninguna de las dos cosas. Un millón de personas es un ejército; y un ejército dedicado a “estas actividades”, es - socialmente hablando – una bomba de tiempo.

Se puede beber alcohol en la calle; tener sexo; drogarse; robar de arrebato o con armas; pasar semáforos y pasos a nivel en rojo; entrar en paro de actividades súbitamente; etc. Todo está permitido. Es una sociedad anestesiada. A nadie parece importarle nada. Aquí la Educación no SE CAYÓ. Fue siendo derruída deliberadamente. Una sociedad educada e instruída, piensa y exige. No es fácil de arrastrar de la nariz. Tal vez, por eso conviene lo que hay. Y no hablo puntualmente de éste Gobierno. Los anteriores tienen la misma responsabilidad aunque lo nieguen.

IgnacioS.


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