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El último adiós a Don Paulo, el arzobispo brasileño que la dictadura no pudo callar

17/12/2016 00:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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En la multitudinaria despedida al cardenal Paulo Evaristo Arns, Soledad Requena sostenía una pancarta. Quería agradecerle por última vez su ayuda a los migrantes sudamericanos que, como ella, llegaron a Brasil huyendo de la arbitrariedad política y encontraron en este arzobispo a un aliado sin miedo.

No fue la única. La catedral de Sao Paulo se llenó este viernes para darle el último adiós a este religioso que siempre fue mucho más que el arzobispo de la mayor ciudad de Brasil.

Don Paulo, como le conocía la gente, falleció el miércoles, a la edad de 95 años, a consecuencia de una neumonía tras 71 años de sacerdocio, 50 de episcopado y 43 como cardenal.

Fueron, sin embargo, sus constantes denuncias de las torturas durante la dictadura militar (1964-85) y su trabajo con los sectores más vulnerables de la desigual sociedad brasileña los que le llevaron a formar parte de la historia reciente del país con más católicos del mundo.

Una vida de luchas que convirtió este viernes a la catedral en un inusual mosaico de fieles, movimientos de izquierda ondeando banderas rojas, cardenales, jóvenes y muchos de los sin techo que viven en el deprimido centro de la ciudad.

Entre ellos oraba Soledad, una peruana que llegó a Sao Paulo hace casi 20 años en busca de un vida mejor lejos del régimen de Alberto Fujimori. En la enorme metrópolis brasileña conoció a Don Paulo, quien apoyaba a las comunidades de migrantes que llegaban de todo el mundo.

"Él fue uno de los primeros defensores de los derechos de los inmigrantes en Brasil porque habían venido muchos exiliados políticos de las dictaduras en los 70", recordó esta trabajadora social de 56 años sentada en la parte trasera del templo.

Miles de brasileños pasaron a despedirse del arzobispo emérito desde que su cuerpo llegó a la catedral el miércoles por la tarde, entre los que también estuvo el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El papa Francisco ensalzó su coraje y el presidente conservador Michel Temer decretó tres días de luto nacional.

Tras la misa de despedida, Don Paulo fue enterrado en la cripta de la catedral, donde reposan personalidades como el Cacique Tibirça, uno de los fundadores de la ciudad fallecido en 1562.

- Contra el régimen -

Quinto de los 13 hijos de un matrimonio de inmigrantes alemanes, Paulo Evaristo Arns nació en 1921 en Forquilhinha, en el estado sureño de Santa Catarina. Entró a la orden de los Franciscanos en 1939, antes de licenciarse en Teología y Filosofía y ordenarse sacerdote en 1945.

Después estudió Letras y Pedagogía en la universidad de la Sorbona, donde obtuvo un doctorado en Lenguas Clásicas.

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Ya como arzobispo de Sao Paulo, cargo que desempeñó durante 28 años, en 1971 denunció la prisión y tortura de dos trabajadores de la pastoral y apoyó a los "obispos rojos" presionados por los militares.

A muchos brasileños les sigue emocionando todavía la misa que celebró en la catedral por el estudiante universitario Alexandre Vannucchi Leme, asesinado en 1973, así como el acto ecuménico tras la muerte a manos del régimen del periodista Vladimir Herzog en 1975.

El militante argentino de Derechos Humanos y Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, declaró de su lado "haber sido salvado dos veces" por Paulo Evaristo Arns durante la dictadura en Brasil.

Para dejar testimonio de aquellos años negros, trabajó en el proyecto "Brasil: Nunca más", uno de los 57 obras que publicó durante su vida. En su producción, sin embargo, también tuvo tiempo para una de sus grandes pasiones, el Timao, al que dedicó el libro "Corinthiano, ¡gracias a Dios!".

Mientras seguía la ceremonia desde una de las pantallas instaladas fuera de la catedral, el asistente jurídico Eder Oliveira recordaba con cariño a Don Paulo.

"Fue un ejemplo para todos. Brasil necesita a más personas como él", aseguró.


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Autor:
Redacción Sociedad (16575 noticias)
Fuente:
AFP
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