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El efecto Nora Durst

12/09/2014 15:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image Una serie no debería poder tener uno de los mejores episodios del año y en general ser muy irregular, con defectos que ni el más benévolo puede pasar por alto. Pero, claro, 'The Leftovers' no podía tener un recorrido normal, ser simplemente buena o simplemente mala. Entonces sería pan comido y no nació con esa vocación, fuera queriendo o de forma involuntaria. Es lo que tiene llamarse Damon Lindelof, que la reputación te precede.

En mi caso, como ya sabéis, la predisposición era en contra. El final de 'Perdidos' me produce urticaria, una de esas cosas que podría hacerte alejar de las series de por vida como un cirujano que conozco, que decidió no ver nunca más una serie después de que Bobby Ewing apareciese en la ducha de 'Dallas' y toda esa temporada hubiera resultado ser un sueño. Es ese nivel de tomadura de pelo, que encima creían que no se notaría por la cantidad de momentos emotivos estruja-lacrimales que escribieron. Pero sí.

Algo que entendí desde el primer momento, sin embargo, es que 'The leftovers' era una serie que iba por otros derroteros. Nada de interrogantes y más interrogantes en beneficio de una intriga que no podría resolverse, de averiguar qué carajo había ocurrido y si ese rapto bíblico o desaparición fortuita tenía alguna fuerza oculta detrás que debíamos descubrir. Pero mi primer desencuentro con ella fue en los dos primeros episodios. Peter Berg dirigió dos episodios que estaban en tierra de nadie, que no transmitían la desazón que debía imperar en cada plano, episodios frustrados en su intento de aportar escenas potentes.

Pero, entre episodios mediocres y aburridos, surgieron algunos interesantes. Ni hablaré del tercero, donde veíamos un viaje loco del párroco del pueblo y que funcionó bastante bien. 'The Leftovers' demostraba tener historias que contar más allá de la familia de Justin Theroux, un actor sin presencia. Lo importante fue el sexto, donde seguíamos a Nora Durst (Carrie Coon), una mujer que perdió a su marido y a sus dos hijos en ese catastrófico día, en manos de algo o alguien que nadie podía entender, tampoco ella.

De repente, teníamos un personaje con nombre y apellidos, que transmitía toda la ansiedad que Theroux, Amy Brenneman y Liv Tyler habían procurado vender sin conseguirlo del todo (y eso que Tyler está achuchable, inquietante y abofeteable, y Brenneman está correcta). De repente, un episodio con una historia llena de suspense, emoción y ritmo, y con una actriz con una copa y un pino que nos hacía aprender el nombre de su personaje con una claridad alucinante.

Norah Durst y su pérdida, su superación y sus particulares métodos de duelo habían conseguido en cincuenta minutos convertirse en el personaje del año. Y 'The Leftovers', por más que me pesara, se había hecho interesante del todo siempre que mantuviera a Norah y a los Guilty Remnant, esa secta de fumadores empedernidos que son de lo poco que tiene sentido en esa realidad. Más, por lo menos, que la mejor amiga de la adolescente protagonista, o que los hermanos Carver con un sueldo fijo en una serie de HBO.

Su final apocalíptico brindó, además, las resoluciones necesarias para evitar que desconfiáramos de ella (hemos visto 'Perdidos', Damon, gracias por entenderlo), nos comunicó la suficiente esperanza para que quisiéramos seguir con ella y la desazón suficiente para atraparnos con su deprimente premisa. Pero ese núcleo duro formado por Justin Theroux y sus dos ficticios hijos es tan y tan flojo, incluso dándoles algo más de sustancia, que tampoco podemos fingir que ahora 'The Leftovers' ha tenido una temporada sensacional.

Una cosa es cuando las series de HBO son de cocción lenta y otra cuando tienen episodios malos o insuficientes. 'The Wire' pertenecía a la primera categoría, siendo inaccesible durante cuatro horas, pero 'The Leftovers' a la segunda. Era pretenciosa, con agujeros enormes en el cásting y una torpe exposición inicial de las tramas y personajes.

Lo peor es que algunas de ellas las arrastraremos hasta la segunda temporada (Chris Zylka, qué pereza) y lo mejor es que, contra pronóstico, estaré allí para comprobar si las solucionan. Quiero ver si abrazan del todo el ocaso y me hechizan del todo con su ambigua perspectiva del sentido de la vida. Y, sobre todo, quiero conocer mejor a Nora Durst. Qué mujer.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticoenserie (566 noticias)
Fuente:
criticoenserie.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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