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El Misterio de la Sangre

06/09/2018 10:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Misterio de la sangre en la biblia

Una última consideración acerca de la gran importancia que Yahvé le concede a la sangre y no sólo Yahvé sino todos los otros Elohim que protegían y siguen «protegiendo» a otros pueblos. En verdad que es extraño que Yahvé no fuese más original en cuanto a los ritos que impuso al pueblo hebreo, y se limitase a repetir las matanzas de animales que ya eran practicadas desde siempre entre los pueblos paganos que existían desde antes del comienzo de la historia de Israel. (La palabra hecatombe, que boy significa catástrofe, originalmente no significaba eso sino que se usaba para designar uno de estos sacrificios de animales a los dioses. «Hecatombe» viene de dos palabras griegas que significan «cien bueyes».-) Y si es extraño que Yahvé no innovase nada en Ia forma de los sacrificios, conservando para sí —«el Dios Ünico»— lo mismo que se hacía para los demás dioses, no es menos extraña en sí la acción de degollar a un buey para aplicar a un dios. No ve uno la relación directa que pueda haber entre matar un animal y agradar a Dios. Lo que sí parece a primera vista es que ese dios, que pide esa clase de sacrificio, se aplaca de alguna manera o se tranquiliza con el dolor, o con el derramamiento de sangre y ya que no puede ser la humana, en su lugar se hace correr la del animal. Es muy curiosa la frase con que el mismo Yahvé calificaba cada uno de estos sacrificios que él ordenaba para sí: «Este holocausto será un manjar abrasado de calmante aroma para Yahvé.» Tres veces repite la misma frase en el capítulo I del Levítico. En ovnilogía, hay un fenómeno muy extendido que poco a poco ha ido llamando la atención de las autoridades y que, poco a poco, ha ido preocupándolas, aunque al principio no quisieron prestar oídos a los que hablaban del extraño fenómeno. Se trata de que los tripulantes de los Ovnis han venido matando cada vez con menos disimulos y en más abundancia, cantidades no pequeñas de reses de ganado menor y mayor. A veces en algunas granjas han dado muerte de una manera muy característica a buena cantidad de novillos, vacas y toros, sin excluir a ningún tipo de animal doméstico. Estos acontecimientos han tenido lugar en muchas naciones diferentes, tanto de América como de Europa y sobre ellos se han publicado muchos estudios cuidadosamente hechos. Dejando a un lado muchos pormenores acerca de estas misteriosas muertes, quiero únicamente fijarme en dos circunstancias que tienen que ver con lo que estamos hablando de los sacrificios de Yahvé. La primera circunstancia consiste en que los tripulantes de los Ovnis muchas veces han matado gran cantidad de animales (por ejemplo, un rebaño de ovejas en Bolivia) con el solo fin de llevarse una parte de los ríñones que en todos los animales era la misma. En otras ocasiones, extraen con meticulosidad de cirujano ciertas visceras, dejando el resto del animal intacto; en una palabra, con esas matanzas, parece que buscan algo específico en el animal, aunque no sepamos exactamente qué es ya que en unos casos se llevan unos órganos y, en otros, otros diferentes, pero en todos los casos parece que se gozan manipulando las visceras de los animales y llevándose limpiamente algunas de ellas. Sin embargo, se puede decir que en todas las muertes de animales, hay un común denominador, y éste es la falta total de sangre con la que suelen aparecer los animales que han sido víctimas de estas extrañas matanzas. No importa que se lleven una viscera u otra, lo que siempre se llevan sin excepción es la sangre, haciéndolo además de una manera meticulosa y limpia, de modo que aun en animales de piel blanca o de plumaje extremadamente blanco (conozco el caso de dos gansos totalmente blancos) nunca se ve ni una sola gota de sangre manchando el plumaje, la piel o el suelo, como si los que la sustrajeron fuesen avaros de ella. No sólo eso sino que hay un caso, muy bien documentado, sucedido en Ohio (Estados Unidos) en el que un Ovni persiguió insistentemente a una ambulancia por una carretera e hizo maniobras que indudablemente tenían como fin el que se detuviese, cosa que no llegó a suceder debido en parte al gran miedo de los que conducían, que aceleraron todo lo que pudieron y en parte a la oportuna aparición dé otros vehículos. El detalle clave es que la ambulancia iba cargada de sangre humana, y el Ovni en varias ocasiones sacó de sus costados unas largas pinzas con las que pretendía levantar la ambulancia. No quiero entrar en discusión acerca de un hecho del cual ya se ha escrito bastante, a pesar de que hay todavía sobre él ideas muy encontradas, siendo el resumen de todo ello que, no sabemos por qué razones, algunos de los llamados extraterrestres se llevan la sangre de muchos animales y por lo que últimamente he podido descubrir, en una región central de México, «las brujas» (como los campesinos llaman a unas raras luces, que a veces se ven por las noches rondando en el aire) les chupan por la noche la sangre a los bebés recién nacidos, apareciendo éstos por la mañana desangrados por completo al lado de sus madres, las cuales dan la impresión de estar drogadas, tardando a veces varios días en despertar del todo. Las misteriosas muertes de animales a que nos releamos en este libro no son cosa nueva. El grabador del siglo xvi plasmó asi en madera lo que Obsequens escribió en el siglo iv. «En el segundo Consulado de Quinto Servilio Prisco y en el primero de Spurio Postumio Lavinio, el cielo fue visto arder y en aquel año hubo muchas muertes de hombres y animales.- Es curioso que se relacione el <ver arder el cielo» con las muertes misteriosas; en la actualidad muchas veces ha sucedido que las muertes misteriosas, tanto de animales como de personas, acaecen cuando por Ia noche se han visto luces inexplicables en el cielo. Poseo los nombres de los pueblos en donde esto ha sucedido y de las personas que han sido víctimas; además de que tanto la prensa como las autoridades han tomado cartas en el asunto. Algo por el estilo se puede decir de tres cazadores canadienses hallados el 17 de noviembre de 1977 con sendas heridas en el cuello y sin gota de sangre, en una solitaria isla del lago Winnipeg (Manitoba); las noches anteriores había habido gran actividad de Ovnis en toda la región. Si uno lee meticulosamente (y con paciencia) el Pentateuco, se extrañará de la importancia que Yahvé concede tanto a las visceras como a la sangre, a la cual le dedica muchos párrafos especificando lo que tenían que hacer con ella y prohibiéndoles terminantemente beberla de ninguna manera. «El sacerdote ungido tomará sangre del novillo y la llevará a la tienda de la reunión. El sacerdote mojará su dedo en la sangre y rociará con ella siete veces ante Yahvé frente al altar del santuario. El sacerdote untará con la sangre los cuernos del altar del incienso aromático ante Yahvé en la tienda de reunión y verterá toda la sangre del novillo al pie del altar de los holocaustos.» Párrafos como éste referentes a la sangre de los animales sacrificados se repiten constantemente en el Levítico. En tiempos pasados, da la impresión de que tanto Yahvé como los Elohim lograron convencer a aquellos pueblos primitivos para que les ofreciesen estos sacrificios de animales. En nuestros tiempos, ante la imposibilidad de convencer a los pueblos actuales que sigan ofreciendo esos sacrificios de los cuales ellos indudablemente sacaban algún beneficio, da la impresión de que ellos mismos hacen directamente los sacrificios buscándose por sí mismos las víctimas en las granjas y reservándose para sí, como antaño, algunas visceras determinadas y, sobre todo, la sangre de la que parece extraen algún principio vital o alguna energía que hoy, como entonces, les es necesaria para mantener la forma física que adoptan para comunicarse con nosotros o para materializarse en nuestra dimensión. Este papel que juegan Ias visceras de los animales, su sangre y su dolor o muerte no sólo en el pueblo judío sino en todos los pueblos de la Tierra, es algo sumamente interesante que puede que tenga mucha mayor trascendencia de lo que hasta ahora habíamos pensado. Vemos por tanto que Yahvé usó no sólo vehículos muy parecidos a los que hoy usan otros «extraterrestres» sino que tenía unos gustos específicos que, en el fondo, eran totalmente iguales a los de los otros «dioses» contemporáneos de él, y a los de los tripulantes de los Ovnis de hoy; y esto es así a pesar de que las autoridades oficiales hasta ahora no hayan querido admitir públicamente estas matanzas de animales a las que nos hemos referido. Después de haber estudiado cuidadosamente el asunto he llegado en resumen a la conclusión de que es indudable que los tripulantes de algunos Ovnis son los causantes de la muerte de gran cantidad de animales a los cuales les extraen indefectiblemente la sangre. Yahvé cubrió toda esta carnicería con un manto de sacralidad. Pero hoy, a la luz de muchos otros hechos, vamos descubriendo el transfondo de algunas de las acciones de este sospechoso Yahvé. Hay unos curiosos versículos del Génesis en los que ingenua y reveladoramente Yahvé nos declara sus gustos: «Fue Abel pastor y Caín labrador; y al cabo del tiempo hizo Caín ofrenda a Yahvé de los frutos de la tierra y se la hizo también Abel de los primogénitos de su ganado, de lo mejor de ellos. Y agradóse Yahvé de Abel y su ofrenda, pero no de Caín y la suya» (Gen. cap. 4, v. 2-5). Esta clara discriminación es muy sintomática. Sin embargo, cabe la posibilidad de que este Yahvé del Génesis no fuese el mismo ser que trató más tarde íntimamente con Abraham, Moisés y el pueblo hebreo desde la nube. Este Yahvé que prefería la carne y la sangre de los sacrificios de Abel, puede haber sido uno de los Elohim competidores de Yahvé (que por otra parte tenían los mismos gustos que él), y en este caso el Yahvé de Moisés y de la nube sería otro «eloha» (singular de elohim), jefe de un grupo de seres del espacio que en tiempos muy posteriores «adoptó» al pueblo de Israel.


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