EL UNIVERSO, UN CAOS.
Si tuviéramos que poner un ejemplo de caos, el que más se ajustaría a esta definición, sin duda, sería el universo; esto podemos observarlo fácilmente con los telescopios actuales; no se trata de ninguna teoría, es algo observable y medible: Las galaxias chocan las unas con las otras, las estrellas se precipitan sobre sus vecinas, los planetas y satélites chocan entre ellos o bien se precipitan sobre sus estrellas.
Un maravilloso espectáculo, que podemos ver con nuestros poderosos telescopios, hace muy pocos años, menos de cien, eso era imposible; algún día dedicaré unas líneas a hablar de ellos, que nos han proporcionado información valiosísima, permitiéndonos ver sucesos acaecidos hace millones de años, incluso el comienzo del universo.
El enorme caos del universo, solo está sometido a las leyes físicas que rigen la materia, ellas son las que provocan la destrucción de todo cuerpo que se sale de ellas, así como la aparición de nuevos cuerpos; las estrellas se consumen, agotan su energía y caen sobre otras, formando singularidades, es decir agujeros negros que precipitan sobre ellos toda la materia que los rodea; todo esto podemos verlo, observarlo con nuestros modernos telescopios.
Cuando estas singularidades adquieren la suficiente masificación, de esta, o de la unión de varias, puede emerger una nueva galaxia, que procurará buscarse un hueco entre las galaxias circundantes; pero que estará condenada achocar con otra más tarde o más temprano; en el caos del universo, nada permanece, nada sobrevive.
Una estrella tiene un ciclo vital muy definido; tras la explosión de una singularidad, se forman inmensas nubes de gases; si la nube es lo suficientemente grande, comienza a contraerse, incrementando la temperatura y la densidad; haciendo que comience la fusión nuclear; se ha puesto en marcha el reactor nuclear que es una estrella.
En este reactor nuclear, que obtiene su enorme energía de la fusión nuclear, convierte el hidrogeno en helio; una vez que se ha iniciado la combustión del hidrogeno, deja de contraerse y en este instante es cuando le llamamos estrella; ha nacido una nueva estrella.
Tras miles de millones de años, se agota el hidrogeno y entonces comienza a quemarse el helio y la estrella comienza de nuevo a contraerse; es en este momento la estrella se convierte en una “gigante roja”, que es mucho mayor que al principio y hace caer sobre ella los planetas más cercano; la tierra sería absorbida por el sol, cuando este se convirtiera en una gigante roja.
Algunos miles de millones de años más tarde, también se agotan el Helio y demás combustibles; entonces la estrella comienza a contraerse, produciéndose en su núcleo, materiales mucho más pesados, como diversos tipos de metales; al acabarse por completo el combustible, la estrella ha llegado a su fin.
La estrella comienza entonces a desprenderse de las capas más externas; en ese instante, el núcleo de la estrella se convierte en una “enana blanca”, que cuando agota totalmente su energía, da lugar a una “enana negra”, esta es la muerte definitiva de la estrella.
Este ciclo, se completa de esta forma, siempre que durante los millones de años de vida de la estrella, no choque con otra o sufra cualquier otro tipo de accidente, cosa que es bastante probable; si la estrella es muy grande “supernova”, o bien se une a otra u otras, dará lugar a un agujero negro y posteriormente a una “Singularidad”.
Hoy, tenemos la posibilidad, gracias a los telescopios modernos, de observar estrellas en cada una de estas fases que hemos relatado; sería imposible esperar a que una sola estrella evolucionase y pasase por sus diferentes estados, cosa que llevaría millones de años; si la casualidad no interrumpiera el proceso con un choque
Tanto las diferentes galaxias, con los sistemas solares u estelares contenidos en ellas, se mueven de forma caótica y no armonizada, de tal forma que continuamente, puede observarse a través del telescopio choques, colisiones, entre los diferentes cuerpos estelares; su comportamiento no es diferente, al que tendría el polvo y la metralla procedente de una gran explosión en la tierra; las únicas leyes que los rigen, no son otras que las físicas, que rigen el comportamiento de los objetos en movimiento; sin observar ningún orden preestablecido.
La belleza del monumental desorden del universo, sobrecoge al la inteligencia más pasiva; pero esto no es nada comparado con lo que podremos observar en los próximos años, no paran de aplicarse progresos técnicos a los nuevos telescopios, con los que conseguiremos ver lo que nuestros ojos no son capaces de apreciar.
Debemos tener en cuenta que hace solamente cien años, no sabíamos que existieran galaxias; nuestros progresos, el avance de nuestros medios tecnológicos, nos han proporcionado una ingente cantidad de información; tanto es así, que hace diez años, apenas teníamos la décima parte de información que tenemos hoy; esta capacidad de progreso tecnológico, que se sigue multiplicando en un tiempo cada vez más corto, nos promete grandes avances en nuestros conocimientos.
El tremendo caos del universo, ayudado por la inmensidad del espacio, por sus dimensiones casi infinitas, garantizan su ciclo de ida y vuelta, eso nos asegura de que el Big-Bang, será seguido por el Big-Crunch; a la gran expansión producida por la enorme explosión, le seguirá una contracción casi infinita; hasta reducir toda la materia a una sola “Singularidad”, que cerrará el ciclo para producir un nuevo Big-Bang.
Si nos fijamos bien y somos capaces de tener la suficiente humildad, como para aceptar, que somos solo una especie perdida en medio del asombroso caos del universo; una especie entre los millones de especies de un diminuto planeta insignificante y no pretendemos autonombrarnos “hijos de dios”, ni centro del universo, puede que entonces, seamos capaces de ver la belleza del caos y comencemos a apreciar lo que nos rodea y a respetarlo.
Autor: Luis Cabello Muñoz (94 noticias)
Fuente: blogdeluiscabello.bligoo.com
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