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Los Fosfatos del Sahara :la verdad les hará libres

13/04/2019 07:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Alía Medina descubríó en 1947 los yacimientos de fosfatos de Bu Craá, unos 100 kilómetros al sureste de El Aaiún.Pronto se anunció el descubrimiento de los primeros yacimientos de fosfatos saharianos a cielo abierto

 Los fosfatos del Sáhara Occidental El geólogo Manuel Alía Medina, catedrático jubilado de la Facultad de Geología de la Complutense fue el genial descubridor de los yacimientos de fosfatos de Bu Craá en el Sáhara Occidental. Fue el principal motivo por el que el rey Hassán II quería anexionarse el territorio –y Estados Unidos le apoyó.Alía Medina acaba de fallecer .

Pedro Fernández Barbadillo

Cuando los españoles se establecieron en la costa africana, frente a las Canarias, y consiguieron que en la Conferencia de Berlín las demás potencias europeas tuvieron que descolonizarse y reconocieran la presencia y soberanía españolaa en el inmenso territorio del Saharaque no ofrecía más riqueza que la pesca; además estaba, claro, el valor geopolítico derivado de ser el único ocupante. En las décadas siguientes casi nada hicieron los Gobiernos españoles, cuya política exterior estaba presidida por la derrota ante Estados Unidos, la reconstrucción de la Armada y el control del protectorado marroquí.

El capitán Francisco Bens se estableció en Villa Cisneros en 1904 y ocupó Tarfaya en 1916; en 1934, bajo el Gobierno de centro-derecha de la II República, el Ejército empezó a establecerse en Ifni, cedida por el Tratado de Wad-Ras en 1860, e inició su penetración en el Sáhara. En 1938 los oficiales Antonio de Oro Pulido y Galo Bullón fundarondesde cero, a unos 30 kilómetros de distancia de la costa, la ciudad El Aaiún, que años después en 1940 fue declarada capital del Sáhara Español. 

La ocupación del desolado territorio del Sahara  implicó su cartografiado y la excavación de su subsuelo. En 1942 ya hubo 16 misiones, dirigidas por Manuel Alía Medina, de 25 años de edad y –como hemos dicho-figura del de instituto de Ciencias Naturales. Alía Medina regresó muchas veces al Sáhara por cuenta del Gobierno español (el Instituto Nacional de Industria –INI–) para estudiar y detectar yacimientos de hierro y de fosfatos. Desde 1942 a 1960 sus múltiples expediciones científicas al Sáhara Español y una a la Guinea Continental Española eran heroicas . En el Congreso Geológico Internacional celebrado en 1952 en Argel, todavía ciudad francesa se presentó el primer mapa detallado geológico del Sáhara. Un trabajo extraordinario y bien hecho.

 

Alía Medina había descubierto en 1947 los yacimientos de fosfatos de Bu Craá, unos 100 kilómetros al sureste de El Aaiún.Cuando se anunció el descubrimiento de los primeros yacimientos de fosfatos saharianos a cielo abierto, se daba el pistoletazo de salida a una guerra por su control, a todas las grandes y medianas potencias. Se hizo a espaldas de Alía Medina, pero se hizo. Todas estaban en la linea de salida, por lo menos las bien dotadas de dólares.. La aparición de la mina de BuCraa (una de las tres  más grandes del mundo), significó para el regimen del general Franco una total seguridad política y hasta un acercamiento con EE.U.U, China, la UE, América Latina y España como Marruecos, se volvió intocable. El régimen de Franco tenía entonces a sabiendas del gobierno inversiones muy importantes para su explotación. De hecho, la siempre vigente la cinta transportadora que funciona desde las minas saharianas de BouCraa hasta el puerto canario de Las Palmas.La via minera más grande del mundo(100 km )era una gran hazaña. 

La lucha que, desde hace más de 40 años, Marruecos desató por el control del Sáhara español tiene unas causas mucho más tangibles de las que el ideario colectivo tiende a otorgarle. Una tupida red de intereses históricos, económicos y geoestratégicos permiten a Marruecos un amplio margen de impunidad en su constante genocidio anexionista sobre el Sáhara Occidental. 

El Aaiún es sólo el último episodio de una larga lista de agresiones marroquíes por hacerse con la última pieza rota de la descolonización, por el control de unas materias primas que reportan beneficios multimillonarios.En el tablero internacional, intereses geoestratégicos y económicos suponen, a menudo, dos caras de una misma moneda. Por eso, resulta determinante destacar el papel clave que Estados Unidos y España, con su total adhesión a Marruecos, eran un penamiento casi pecaminoso que jugaba y sigue jugando en el conflicto por el dominio del Sáhara.

 En 1962 se realizó el primer inventario del yacimiento de Bu Craá y se reveló por orimera vez su importancia en cantidad y en calidad. El INI, organismo del Gobierno español que agrupaba a las empresas públicas, constituyó otra especial para explotar los fosfatos: Empresa Nacional Minera del Sáhara, que en 1968 se transformó en Fosfatos de Bucraa, S. A., llamada Fos Bucraa. Sea como fuere, las explotaciones mineras hacían crecer la población de El Aaiún, con funcionarios, militares, técnicos y nativos que se asentaban en la ciudad.

 

Los fosfatos son sales del ácido fosfórico que se usan en la elaboración de abonos minerales que aumentan el tamaño de las plantas. Desde su introducción en la agricultura, la producción de ésta se ha multiplicado, con lo que satisface mejor las necesidades alimenticias de la humanidad. Los fosfatos se encuentran repartidos por la Tierra de manera más irregular que el petróleo. En los años 60, el principal importador de fosfatos era Estados Unidos y el mayor exportador, Marruecos. Pero con la irrupción de los riquísimos fosfatos hispano-saharauis recien descubiertos por Alía Medina, el equilibrio se alteró totalmente.

SObre las minas de Bucraa hay que hacer una aclaración.Al hablar de Marruecos deberíamos pronunciar Sahara que es donde están las rocas.

Este yacimiento se encuentra en el Sahara Occidental. Desde 1947 se sabía,  gracias a trabajos de geólogos españoles, que había fosfatos en este territorio desértico ocupado por España. Pero fue en el año 1962 cuando un grupo de ingenieros de la empresa ADARO dependiente del INI profundizaron los estudios geológicos y constataron la presencia del mineral a unos 100 kilómetros de la costa y de El Aaiún. A raíz de comprobar la importancia del descubrimiento se crea la Empresa Nacional Minera del Sahara (EMMINSA) que se transformó posteriormente en 1968 en Fosfatos de Bucraa (Fos Bucraa). Los estudios determinaron la bondad del descubrimiento: un yacimiento de 84 kilómetros de longitud, de 2, 5 a 3 km de anchura y un grosor medio de 5 metros de espesor, cubicándose en el mismo unos 1.500 millones de toneladas de mineral de una riqueza del 31% de P2O5, explotable a cielo abierto, lo que facilitaba extraordinariamente su extracción.

Se construyó una cinta transportadora de 100 kilómetros desde la mina hasta la costa donde se embarcaba el mineral. La explotación comenzó en 1973 en que se embarcaron 655.000 toneladas de mineral hasta alcanzar en 1975 los 2, 7 millones de toneladas.

Incluían la cesión de Fos Bucraa a l’Office Chérifien de Phosphates (OCP). De manera que una sexta parte de la producción de la empresa estatal marroquí procede hoy del Sahara. Pero además de la cantidad, lo que aportan estos yacimientos explotados ilegalmente , es su calidad

El cofre del sultán

Como es sabido, Marruecos y sus aliados en la ONU impidieron con juego sucio que España procediese a organizar el referéndum de autodeterminación para los saharauis, y a continuación el rey Hassán II movilizó la Marcha Verde y arrancó del Gobierno español la entrega del Sáhara.

 

Los Acuerdos de Madrid de 1975 (cuya dudosa validez no reconoce ni la ONU, que sigue considerando a España la potencia administradora del Sáhara), incluían la cesión obligada de Fos Bucraa a la empresa pública marroquí Office Chérifien de Phosphates (OCP), que es el mayor exportador de fosfatos del mundo: en 2010 el valor de sus exportaciones superó los 4.500 millones de dólares. De esta manera, España desaparecía como exportador y el fosfato se convertía en un monopolio marroquí, con lo que el sultán podía fijar los precios.

Según la revista Forbes, el control sobre la OCP explica la inmensa fortuna del rey Mohamed VI. Y un sexto de esos fosfatos proviene del Sáhara, explotados tan ilegalmente como la pesca del banco canario-sahariano.. 

Pero los fosfatos no sólo producen dinero, sino respaldo diplomático. Entre los documentos de la Administración de Estados Unidos filtrados por Assange (Wikileaks) había varios en los que la embajada de EE.UU. en Rabat constataba que los acuerdos de compra de fosfatos por la empresa nuclear Areva implicaban un acercamiento de Nicolás Sarkozy a las tesis marroquíes a favor de la anexión del Sáhara. 

Desde las minas de fosfatos de Bou Craa, los fosfatos extraídos del Sáhara Occidental son transportados más de 100 kilómetros, por la cinta transportadora de los fosfatos finalizando en el muelle de Laayoune, la capital del Sáhara Occidental. Desde aquí, los buques cargueros transportan los fosfatos a varios países, donde son utilizados, además de en otras industrias, en la producción de fertilizantes. Esta industria ha estado proporcionando enormes ingresos al rey Mohamed VI de Marruecos desde el inicio de la ocupación. En 1968 había 1620 Saharauis trabajando en la industria del fosfato en lo que hoy es el Sáhara Occidental ocupado. Hoy, casi todos han sido reemplazados por marroquíes que se han establecido en el territorio. Esta industria sólo emplea hoy a 200 saharauis de un total de 1900 empleados. Los empleados saharauis sufren discriminaciones con respecto a sus compañeros marroquíes. Muy pocos saharauis duran desde entonces.

Esta cinta se convirtió enseguida en el objetivo a guardar por los polisarios. Al menos tres veces se interrumpió su funcionamiento debido a luchas y sabotajes entre soldados marroquíes y polisarios: en octubre de 1974, durante la colonia; entre 1979 y 1986, con el territorio ya sometido a ocupación por Marruecos, y de nuevo en 2002. 

La zona empezó a llamar la atención, por la retirada completa de las tropas españolas a España.¿Quié iba a proteger la mina a cielo abierto de Bu Craá y, además, a que desde 1962, con la independencia de Argelia, era el único territorio del norte de África sin descolonizar. Las fuerzas españolas se habían retirado del Sahara a España y todo quedó en manos de Rabat.

Y París mandó a los mejores hombres de la Legión francesa a ayudar a Hassan II y luego a su hijoMohamed VI en en su lucha contra el Frente Polisario. Francia está decidida a no perder influencia en favor de Estados Unidos en el Magreb. En su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ha vetado el tratamiento de este asunto como "conflicto", lo que hubiese supuesto la imposición del llamado Plan de Arreglo, solución de un Referendum, aprobado en 1988 y que nunca llegó a aplicarse. No hubo ni había referendum en el Sahara. Hasta la fecha, tampoco ha fructificado la llamada "tercera vía".

 

Las claves económicas

 

Pero lo que subyace tras esa bomba de relojería en que se ha convertido el Sáhara Occidental es, como decíamos, el control de sus abundantes recursos naturales por parte de Marruecos. Y, entre todos ellos, destacan los fosfatos, de los cuales se saca la fosforita. 

Las fosforitas son rocas que contienen pentóxido de fósforo, componente fundamental del ácido fosfórico. Este producto resulta de gran interés para la agricultura, para la producción de los fosfatos utilizados en la elaboración de fertilizantes. 

El principal problema del fósforo, no es que se agote, sino que a medida que se va utilizando se va dispersando por el mundo y van agotándose las concentraciones de fósforo que se pueden explotar de forma barata. 

El referendum sobre el Sahara, es la única prueba que puede sacar de la miseria profunda al pueblo de Shara occidental

Además, para acabarlo de arreglar hay un país que controla el 30% de las reservas mundiales de fósforo y es el principal exportador internacional.

Este país es Marruecos. Si la gente se pregunta porque no estalló la primavera árabe en Libia, Túnez, Egipto, o Siria y sin embargo Marruecos se  mantuvo totalmente estable viendo ahora la importancia que tiene el fósforo, se puede empezar a entender que haya fuertes intereses internacionales para que nadie toque a Marruecos.

Desde hace unos años tanto EEUU como China decidieron prohibir las exportaciones de sus reservas de fósforo. Las consideran algo más que estratégicas. Pero para poder conservar las reservas de fósforo que tienen en su país necesitan a alguien que sea un exportador masivo de fósforo al que puedan comprar. Y ese alguien y el único país que puede cumplir hoy día con ese papel es Marruecos. 

Ahora quizás también se entienda mejor  porque nadie presta mucha atención a la causa Saharaui. Se comprenden también las buenas relaciones de EEUU, España China y Francia con Marruecos y se entenderá que ninguno de esos paises no quiera permitirse el experimento de dejar en manos de los saharauis un bien tan estratégico a nivel mundial como el fósforo. En total 5 países producen el 90% de las fosfatos mundiales. El futuro de la humanidad, está en el Sahara Occidental, donde están las principales minas de fósforo del mundo. Marruecos tiene en sus manos al llamado Sahara occidental porque es como un escudo para su propia estabilidad y poder siempre y cuando siga garantizando que el flujo de  fósforo a EEUU, China, España y Francia. Hay que tener en cuenta que cada tonelada de fosfatos produce 130 toneladas de cereal. 

En total 5 países producen el 90% de las fosfatos mundiales. EEUU y China sólo las reservan para su consumo interior y han prohibido de facto su exportación y con ellos está Marruecos, primer exportador mundial, Sudáfrica y Jordania. 

Aunque ya es sólo una anécdota, el caso es que a los españoles les gusta recordar, que en su momento el Sahara Occidental fue tan español como el Caudillo. Fue un agrónomo español Manuel Ali quien descubrió en pleno desierto del Sahara, que hoy es la principal mina a cielo abierto de fosfatos. 

La carta que, en 1789, George Washington dirigiera al sultán Sidi Mohammed da fe de los lazos de amistad entre EE.UU. y Marruecos, "me da un gran placer tener esta oportunidad de asegurar a Su Majestad que yo no cesaré en promover todas las medidas que pueden conducir a la amistad y armonía, la cual así fácilmente subsista entre su imperio y nosotros". De hecho, el consulado de EEUU en Tánger fue la primera propiedad adquirida por Washington en el exterior. Se materializaba así una unión de intereses que dura hasta nuestros días. 

Pero, además, las alineaciones internacionales en dos bloques propiciadas por la Guerra Fría contribuyeron a fortalecer aún más esta alianza. La posibilidad de un Sáhara independiente, en el pensamiento xxx un pastel para los soviéticos y la órbita soviética y bajo la influencia de Argelia, convirtió a Estados Unidos en un actor principal promarroquí. El fin de la guerra fría dio paso a la guerra contra el terrorismo islámico y las posiciones se han consolidado aún más, puesto que Mohamed VI es ahora un aliado de Trump.

 

También Francia ha sido un aliado incondicional de Marruecos desde antes del general De Gaulle, por mil y una razones y en últimos años de su vida el rey Hassan II llegó a participar, con su ejército en el día de la Toma de la bastilla, 14 de julio, desfilando por los Campos Eliseos al son de la Marsellesa.Y no es que los Carnavales hubieran adelantado su fecha.!Un verdadero Carnaval marroquí¡¡

Actualmente, y pese a las reiteradas quejas y denuncias de los saharauis, la mina es explotada por una empresa estatal marroquí encargada de las extracciones, procesamiento y venta. 

¿Pero qué beneficios económicos se obtienen de estos yacimientos? Resulta complicado conocer con exactitud la cifra de ingresos que, para las arcas marroquíes, supone la extracción de las fosfatinas.

Se han realizado algunas aproximaciones y, según los cálculos menos ambiciosos, entre los años 1975 y 2015, se podrían haber extraído de BuCraa, un total de 60 millones de toneladas 

En los últimos años, esta cifra es muy posible que se haya disparado al estimarse que se ha producido un aumento muy significativo en la producción, alcanzándose los cuatro millones de toneladas al año. Hoy por hoy, Marruecos es el mayor exportador de fosfatos del mundo (con una producción anual aproximada de 30 millones de toneladas). 

Y mientras Marruecos es el principal exportador, Estados Unidos es el principal importador. En los últimos diez años, habría estado recibiendo el 99 por ciento de sus importaciones procedentes de Marruecos y del Sáhara Occidental, si bien ha habidfo últimamente una disminución tangible. Con el aumento de la producción de alimentos y también de biocombustibles, el cambio de dieta de la población mundial y la lucha por las reservas mundiales de fosfatos, la demanda ha bajado en ese renglón y su precio se ha elevado hasta las niveles de los minerales estratégicos. Para bien del pobre rey rico Mohamed VI.

 

Una renta que no va a dejar en manos de los “terroristas” del Frente Polisario. El rey saca de los fosfatos unos 1.300 millones de euros al año.. 

Desde hace ya tiempo, esta región del Sahara se ha convertido en un importante exportador mundial de arena (utilizada en la construcción). Y las exploraciones de ciertos metales y minerales (el hierro y el circonio), e, incluso, la recuperación del uranio de las propias minas de fosfatos, se han puesto al día.Y dejamos, por el momento, las prospecciones de petróleo que se estaán haciendo en aguas del mar del Sahara, ilegales internacionalmente, por cierto. 

Según se ha estimado, los yacimientos de BuCraa tienen una vida por delante de 30 ó 40 años. Después, se agotarán. Pero, al precio actual, sabemos que los fosfatos procedentes de estas minas podrían están incrementando las arcas del Reino alauí en unos la suma faraónica antedicha, .1.300 millones justificarían por si solos la lucha por la propiedad o el robo a mano armada del Sáhara.  Considerando el precio actual de los fosfatos, en tres décadas estaríamos hablando de unos 38.000 millones de euros.¡Muera Aminetu!!, sigue siendo consigna real.

El fósforo es un elemento esencial para el crecimiento de las plantas (y de los animales). La agricultura industrial introdujo el fósforo en sus abonos minerales (las diversas combinaciones de N-P-K) y con ello abordó exitosamente,  al menos a nivel de rendimientos, las últimas revoluciones agrícolas, entre ellas la «revolución verde». Norman Borlaug,  el padre de esta revolución, espolvoreó a sus semillas híbridas,  abundantemente irrigadas, tratadas adecuadamente con pesticidas, labradas con apropiada maquinaria agrícola,  con abono mineral,  uno de cuyos componentes esenciales era el fósforo en sus diversas fórmulas. Y la nueva revolución agrícola con los OGM, cuenta igualmente, como aspecto esencial, con abundancia de abonado, es decir con abundante fósforo.

La mayoría del fósforo se obtiene de los yacimientos de rocas de fosfato, expresión de viejos fondos marinos. En agricultura convencional se utilizan los superfosfatos, los trifosfatos o el fosfato de amonio, obtenidos del tratamiento químico del fosfato en crudo, y este último, sin tratamiento,  se aplica a la agricultura orgánica.

Pero los fosfatos, muy probablemente, se terminarán en treinta o cuarenta años al ritmo actual de consumo. Igual que para el petróleo se calculó el pico de producción (el denominado «Peak oil»), en el fósforo se ha hecho algo similar, el «Peak phosphorus», aplicando la denominada curva de Hubbert de manera que se puede ver que a finales de los años noventa del siglo XX la producción mundial de fosfatos alcanzó su máximo, entrando posteriormente en declive.

Y todo ello a pesar de los aumentos considerables del precio de los fosfatos que en los últimos años crecieron hasta un 185% en el mercado internacional, lo que alentó a países hasta entonces no productores como Argelia, Egipto,  Vietnam o India a abrir nuevos yacimientos, y a los países ya productores a aumentar su ritmo de extracción. Entre 1992 y 2011 la producción de fosfato de roca creció un 35%,  alcanzándose en 2011 la cifra record de 194 millones de toneladas.

Tres países, China, Estados Unidos y Marruecos(¿) controlan el 67% del total mundial, correspondiendo a Marruecos el 15%. En alguno de ellos la producción ha ido aumentando por una política nacional de inversiones,  caso de China que se calcula llegó en 2011 a los 75 millones de toneladas, pero en otros, como los EE UU, las reservas se están agotando y de los 47 millones de toneladas de 1992 se ha pasado a producir actualmente 27 millones de toneladas, lo que ha hecho que este país, cuya agricultura es una gran consumidora de abonos minerales, igual que  hace con su petróleo, guarde estratégicamente el fosfato que le queda, procediendo a importaciones masivas sobre todo de Marruecos.

Marruecos dispone de las tres cuartas partes de reservas de fosfatos conocidas en el planeta, es el primer exportador y el tercer productor de fosfatos brutos a escala mundial. El Estado, representado por la Oficina Cherifiana de Fosfatos (OCP) monopoliza la explotación de este mineral. El sector ocupa un lugar privilegiado en la economía marroquí, a él le corresponde el 21% de los ingresos por exportaciones,  representando el 3, 5% del PIB. Los fosfatos son, tras las remesas de los emigrantes y el turismo, la tercera fuente de ingresos más importante del país.

Los cuatro centros principales de producción (Khouribga, Youssoufia, Ben Guerir y Bucraa) produjeron 26, 4 millones de toneladas en 2010 y, con inversiones del exterior, se piensa llegar en los próximos años a los 50 millones de toneladas anuales. El grupo alcanzó en 2010 un beneficio de 763, 8 millones de euros sobre una facturación de 4.100 millones, y su cuota en el mercado internacional de fosfatos brutos pasó del 29, 8% a ser del 35, 6% 

Pero no sólo los fosfatos son una fuente de interés para Marruecos, ya que también la industria pesquera supone un aliciente no despreciable. 

Con el litoral mediterráneo especialmente sobreexplotado, la costa saharaui representa un objetivo estratégico para Marruecos. De hecho, y según algunas estimaciones, entre el 70 y el 90% de las capturas marroquíes se embarcan en el Sáhara. Hasta 100 compañías extranjeras participan últimamente en este sector. 

Ayer se cumplieron 45 años desde que España decidiera, en los Acuerdos de Madrid, ceder la administración del Sáhara a Marruecos y Mauritania. También la semana pasada se iniciaron en Nueva York las conversaciones entre el Frente Polisario y Marruecos para intentar alcanzar un acuerdo de paz. Marruecos nunca respetó los compromisos adquiridos con España. Marruecos es incapaz de renunciar al pastel saharaui.

 


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