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La Fuga de San Cristobal, verdades y mentiras para la Memoria, 81 años despues

18/05/2019 05:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Del penal de San Cristobal de 2550 presos, se fugaron 796. De ellos, 207 murieron cazados, 585 fueron detenidos -de ellos una mayoría fueron sin juicio fusilados- y solo tres consiguieron llegar a Francia. El capítulo de las desapariciones está por escribirse. Fue el trágico balance 22 de mayo 193

 

  “Se olvidaron de que los muertos tenían vivos y los vivos, memoria”, se han vuelto a oir esas palabras en cada aniversario de la fuga del Fuerte Ezkaba – San Cristóbal, celebrado este año una vez más, desde quella fecha- 

 En 1988 se realizó el primer homenaje a los muertos en la fuga de San Critóbal con la idea de mantener vivo el recuerdo. Desde entonces se ha ido repitiendo en la puerta del Fuerte y en el monte Ezkaba todos los años, con  inauguración de placas en cada lugar y lágrimas siempre de tristeza y de esperanza. “Se trata de hacer un reconocimiento de esas personas. Para la historia y tiene que quedar muy claro quiénes son los culpables”. “Con San Cristóbal -repite Koldo Pla- habría que hacer un lugar de la memoria. No es un buen comienzo para el uso del Fuerte algo que no tenga como eje la Memoria Histórica, porque el uso real y final del mismo ha sido siempre una cárcel. Pero cada recordatorio resume la preocupación y la necesidad del conocimiento que tienen las familias de los muertos de acompañarles en su fuga del Fuerte Ezkaba el 22 de mayo de 1938, de acuerdo con el espíritu de la Memoria Histórica..

 

La Asociación de Fusilados de Navarra sigue trabajando tambien hoy para que el fuerte sea recuperado como lugar imborrable para esa memoria. 'No sería bueno que el fuerte fuera visitado solo por turistas o habitantes de la zona que quieren conocer esos lugares que han sido el escenario de una cruel represión, compaeable a los campos de concntrcin azis. La recuperacion del fuerte constituye un requisito para abrir y apropiarse de una página inolvidable de la de la memoria histórica' 

La historia parecía haber marcado el fuerte desde que se decidió construirlo como algo inexpugnable, aunque no propio para seres humanos El Fuerte de Alfonso XII de Borbón o de San Cristóbal es una fortaleza militar en el monte Ezkaba próximo a la ciudad de Pamplona construido a finales del siglo XIX y principios del XX.El nombre oficial era el del rey Alfonso XII, pues fue realizado bajo su reinado como consta en la puerta de entrada. Sin embargo, se le conocía más por el nombre de los edificios que le precedieron, que fueron una ermita con un castillo en el siglo XIII y posteriormente en el siglo XVI, una basílica dedicados al santo. Pero la fuga debió sellar su nombre definitivo como Auschwitz o Mathausen.

 

La construcción del fuerte comenzó después de la  I Guerra carlista tras comprobar la vulnerabilidad de la ciudad de Pamplona ante las modernas piezas artilleras colocadas en la punta de un monte. Para la construcción en 1883 se expropiaron a los concejos 213.626 metros cuadrados. Se dinamitó la cumbre del monte Ezkaba, lo cual permitió de mala manera edificar la estructura de tres pisos en el interior de la montaña, ocultándola del exterior con dos metros de tierra y rodearla por un foso que hubiera impedido cualquier ataque de la infantería. 

Esta fortaleza fue proyectada por el coronel de Ingenieros Miguel Ortega y las obras se prolongaron desde 1878 hasta 1919. Se buscó el terreno apropiado entonces (1877) con una extensión de 615.000 m² de los cuales 180.000 m² eran para la fortaleza,   que nunca llegó a usarse con fines defensivos por la aparición de la aviación durante la Guerra Europea(1914_1918) que hizo obsoleta este tipo estructuras desde el aire. Se utilizó como penal militar desde 1934 hasta 1945, algo para la que no había sido concebida y para lo que se precisó la construcción de muros de separación entre las dependencias carcelarias y las de los funcionarios, guardianes y oficinas. No se pensó en que tuviera condiciones de habitabilidad. Era ideal para “ellos”, los “para los malditos”.

El Fuerte, según Koldo Pla, tenía carácter nacional. Había presos de toda España y 45 extranjeros.Muchos mineros de después de la Revolución de Asturias, en los años 34. Se usó como una forma de dispersión de presos para separarlos de sus familias, hasta el punto de que éstas perdían el rastro desus deudos por el traslado continuo de prisiones y era difícil en aquellos años  desplazarse a realizar visitas. Muchas familias desconocían siquiera que sus seres queridos estaban en Pamplona.

 

 

“Las mujeres -añade Pla- fueron las grandes “olvidadas”. Todos los presos eran hombres y hubo familias que venían de fuera y se quedaban en Pamplona sin el padre. E incluso se ponían a trabajar en casas de gente del regímen.”.

 

Finalizada la Revolución de Asturias en octubre de 1934, centenares de prisioneros asturianos y eibarreses principalmente, que habían intervenido o acusados de haber sumininistrado armas a los revolucionarios, fueron encerrados en estas galerías. Desde el principio, la falta total de higiene y salubridad provocaron denuncias populares con exigencias de traslado de los presos y del cierre de la edificación como penal.”Eso no es para personas”-decía el pueblo. 

En septiembre de 1935, las malas condiciones de reclusión llevaron a la muerte a un miembro de la CNT de Santander, lo que motivó paros en Pamplona. El fallecimiento de otro preso produjo posteriormente protestas en toda España y un motín en el fuerte, que fue reprimido implacablemente. Numerosos ayuntamientos solicitaron el cierre del penal. En febrero de 1936, tras el triunfo del Frente Popular se decretó una amnistía para todos los presos políticos, de los cuales 400 estaban en el fuerte de San Cristóbal. Al salir los presos denunciaron sus sufrimientos culpabilizandolos al ex ministro de Justicia Rafael Aizpún.

 

A partir del golpe militar del 18 de julio de 1936, en el que Navarra quedó bajo el control de los sublevados, volvió a llenarse el penal, y en pocos meses tenía una población de más de 2.000 presos. A muchos de ellos, sobre todo navarros y algunos otras zonas de Euskal-Herria y Rioja, se les anunciaba la "puesta en libertad" y cuando iniciaban gozosos el descenso del monte  “con todo” se les abatía con ametralladoras escondidas entre la maleza.

Entre el 1 de enero de 1937 y el 6 de julio de 1945, fecha del cierre como penal, consta la muerte oficial de 305 presos, por motivos variados, que iban de la "desnutrición" y  "paros cardíacos" hasta los ”traumatismos”, y después la tuberculosis.-. Muchos de ellos estaban relacionadoas con ésta, ya que luego el fuerte fue centro receptor "Sanatorio Penitenciario" de otras cárceles con presos tocados por esa enfermedad. En el listado, hay 25 en los que figuran sobre "traumatismos" como causa de la muerte aunque la verdad es que los de la lista murieron fusilados. El 1 de noviembre de 1936 fueron ajusticiados 21 de ellos y los otros cuatro el 17 de noviembre del mismo año. La mayor mortalidad se dio en los años 1941 con 51 personas fusiladas y 1942 con 61. No figuran otras causas en la macabra contabilidad los desaparecidos. En esta prisión también se produjeron sacas “privadas” de presos por falangistas y requetés vengativos al inicio de la guerra, como la del 1 de noviembre de 1936, en que aparecen inscritos como muertos por “traumatismos” más de 20 presos, muertos en realidad por arma de fuego.

 

Asun Larreta, presidenta de la Asociación de Fusilados de Navarra, indica que a todas estas cifras hay que añadir unos 200 o más desaparecidos, que no constan tampoco  en los archivos y que en su mayoría fueron asesinados. Según el libro de registro, un total de 4797 personas estuvieron encerradas en el fuerte entre los años 1934 y 1940. 

 “La verdadera historia de la Prisión del Fuerte San Cristobal”, contada por Diasporaweb, relata con detalle los hechos históricos de este centenario del fuerte  tras quedar obsoleto para su función para convertirse en prisión de hecho en los años 30, aunque lo es oficialmente algo más tarde con los “sucesos” de Asturias. La Revolución de Asturias en 1934, es la clave: se produjeron unas situaciones que dieron lugar a unos hechos muy raros, antes y después: los primeros presos gubernativos entraban y salían del penal, en libertad. Cuando salían a muchos, los militares o la gente de Mola, del Requeté o de la Falange- les esperaba,   los mataba y les enterraba en lugares desconocidos. Después de la Fuga a todos los que mataban en el monte se les daba sepultura en sitios diseminados, sin cruces o referencias. “Se sabe más o menos dónde están algunas fosas pero no quiénes están enterrados en ellas”. Pero, aún más misterioso, existen actas encubiertas en las que hasta 21 personas habrían muerto el mismo día todos por “traumatismos”. Las fosas contienen muertos enterrados en vertical, ¿ para que cupiesen más?. Y, por último, la de las 14 personas fusiladas en la Ciudadela de Pamplona. Casos particulares, como el del nieto de Primitivo Miguel Prichilla, uno de los fusilados, cuyo nieto Miguel, años pasados, cuenta que como homenaje al abuelo, llevó a cabo el Camino de Santiago al revés para al llegar a la Ciudadela, recoger tierra, subir al fuerte, pasar la frontera y comenzar desde allí de nuevo el Camino hasta la Torre de Hércules.

 

 En 1934 se legó la primera avalancha de presos de los implicados o acusados de la revolución de Asturias(año 34) y avalancha también de ejecuciones y con ellas, llegó el primer enterramiento. Un año después, el segundo. A partir de ahí, los enterramientos se realizan en los cementerios de pueblos del entorno, desde 1934 hasta 1947. Pasando por sobre todo de los apresados entre los fugados de mayo 1938.Eso es cuenta aparte.

 

Si se hace la pregunta por ahí, sobre huidas de presos en cuanto a cantidad, ¿cuál se cree que ha sido la fuga más masiva que jamás se ha producido en España el último siglo?. Muchos responderían que la fuga de Segovia, a lo cual ayudan hasta los libros y el cine. Esta ocurió en 1976 y huyeron 29 presos, en su mayoría etarras. Ha quedado en la memoria colectiva el episodio más espectacular de este tipo en muchos años. Sin embargo, como respuesta sería errónea. La de Segovia no es, ni de lejos, la mayor evasión que ha habido en suelo ibérico antes y después de la guerra civil. La más grande de todas va quedando hace mucho tiempo en el olvido, y ahora la han recuerdan tan sólo, los ya escasos supervivientes del hecho y sus descendientes. Es por eso que Diasporweb intenta relatar ielmente la fuga del Fuerte de San Cristóbal.

La magnitud de una evasión se aprecia en las cifras. Había 2.550 presos en el fuerte San Cristobal (año 1938, antes y después)  se fugaron unos 800. Los presos soportaban unas condiciones inhumanas de hacinamiento, malnutrición, etc.. muerte por inanicion, tuberculosis, torturas, palizas..que se han descrito aquí y allá. Y la tortura diaria, noche y dia era el hambre.. el exíguo rancho de habas con bichos servía para que los prisioneros sufrieran hambre pemanente y vivieran obsesionados con comer.Son muchos factores que no hay que olvidar en la fuga y éste es uno. Hubo sacas de los falangistas de los pueblos cercanos, aunque no se sabe cuántas. Tras la queja de los ayuntamientos vecinos de que los cementerios locales se estaban quedando sin espacio para sus muertos por culpa de falangistas sanguinarios la cosa mejoró.

Propiamente no había entierros individuales sino fosas comunes “de las que ahora se está realizando la paciente exhumación” y se van conociendo detalles sueltos como la detención de cuatro prisioneros en Artica que fueron a parar a Berriozar y “que estuvieron custodiados en la escuela antigua hasta el día siguiente en que los fusilaron. ¿Juicio?”….no se tiene noticia concreta de ninguno.

 

 

En mayo 1938, hartos de este infierno, un puñado de presos urdió una fuga y unos centenares decidieron jugarse la vida y la libertad o la muerte a cara y cruz.

El plan de la huida masiva era muy bueno, pero su desarollo en cuanto organización e información pésimos y erráticos

Un grupo de cabecillas, se juramentó para mantener en pincipio el plan en secreto y los dirigentes decidieron no comunicarlo sino a unos pocos para evitar “fugas” que llegaran a oidos de chivatos, infiltrados, guardianes o soldados y fueran capturados todos pronto, y fusilados.Por eso la mayoría de los 2.550 presos del fuerte no se enteró de la fuga o se dio cuenta una vez que ya ésta estaba en marcha, cuando ya una treintena de prisioneros había logrado hacerse con el control de la entrada tras reducir a los guardias del penal y a los 92 soldados de la guardia exterior. De él se sabe su nombre y detalles.

 

El “cerebro gris” se llamaba Leopoldo Pico, tenía 27 años y había nacido en Rasines (Cantabria). Pronto se fue a vivir con su familia a Bilbao para trabajar en Euskalduna. Era uno de los dirigentes de izquierdas más activo de Bilbao que vivía en una casa del sindicato en la calle Correo, Bilbao. Alardeaba de ser del bocho. Fue detenido durante una huelga..y encerrado en el Fuerte de San Cristóbal.Aquí podría comenzar todo.

 

La mente pensante de la fuga murió ”debidamente” fusilado aun antes del juicio, según afirmaba orgulloso el fiscal; terminó en el monte de un tiro de Mauser, según una versión de los fugados; o ejecutado en un cuarto de la prisión nada más ser capturado, según otros. La leyenda de su fin no termina nunca.

Se había elegido la hora de la cena del domingo 22 de mayo para iniciar la fuga, cuando todas las puertas de brigadas, pabellones, enfermería y cuerpo de guardia tenían que ser abiertas para llevar la comida a los presos.

A las ocho de la tarde, varios prisioneros del grupo de complotados sorprendieron al guardián que les llevaba el rancho en una gran cazuela a la primera mesa y lo encerraron en el sótano con sus tres ordenanzas. Uno del grupito de presos, vestido con el abrigo y la gorra del guardián, empuñó la pistola de éste y seguido por sus compañeros cruzó el patio hacia las oficinas capturando al jefe de servicios y a un ayudante. Con él engañaron para que les dejara entrar al guardián que estaba al otro lado de la puerta de los rastrillos por los que se accedía al patio del cuerpo de guardia. Le detuvieron y le quitaron las llaves de los rastrillos y de las puertas de salida.

Mientras tanto, otro grupo de presos, logró entrar en la cocina y retener al guardián, a los cocineros y a tres funcionarios y encerrarlos en el cuarto de las herramientas. Desde ahí, armados con dos martillos, una piqueta, dos trozos de cañería y un hierro, llegaron a otra puerta exterior custodiada por dos centinelas. Redujeron a uno, pero el otro comenzó a dar voces y murió tras golpearse con una pared de hierro. No mataron a nadie.Fue un accidente.

 

A los dos grupos que estaban iniciando la fuga, se les sumaron otros presos hasta formar un grupo de unos cincuenta; entonces abrieron los rastrillos para salir al patio que ocupaba la guardia exterior. Sorprendieron a los soldados que cenaban tranquilamente en el comedor, se apoderaron de los 70 fusiles Mauser y bayonetas que tenían éstos con los que rindieron al casi centenar de centinelas que vigilaban desde las garitas exteriores que rodean al Fuerte.

Dos de los 92 soldados de guardia, sin embargo, unos pocos lograron escapar monte abajo y dieron la voz de alarma al Batallón 331 de guardia al que pertenecían. Un corneta que desde Pamplona estaba llegando de servicio al Fuerte vio de lejos que algo raro pasaba, dio media vuelta y se fue derecho a  Pamplona y dio la alarma. Más tarde fue ascenido y condecorado por el general Mola.

La primera parte del plan de fuga de Leopoldo Picó y los cabecillas, una treintena de prisioneros políticos funcionó.. Las puertas del penal habían quedado abiertas para los 2.550 presos que abarrotaban la prisión navarra en ese momento.Y se oyóel grito: “! A la calle compañeros¡. Libertad¡¡”.

Ese 22 de mayo, 796 presos vivieron por un tiempo un sueño de libertad que había comenzado a forjarse en la mente de Leopoldo Pico,

 

 

A las 8 y media las puertas del fuerte estaban abiertas. “¡Sois libres!”, “¡A Francia!”, se oyó casi como única sugerencia y muchos animaban a sus compañeros. Sin embargo los prisioneros dudaban. Era una sorpresa para los casi 2.500 presos, casi todos republicanos, algunos eibarreses hablando euskera entre sí, otros anarquistas que no estaban al corriente de los planes de fuga, la mayoría sin saber nada de nda . Muchos temían que fuera una trampa de los guardias para asesinarlos una vez atravesaran la puerta. Quizá muchos sintieron lo mismo que Leopoldo Cámara que, cuando cruzó la puerta principal gritó con toda su alma ”¡Viva la libertad !”. Y dice que “nunca podré olvidarlo porque fue el momento más feliz de mi vida”

Desnutridos y con apenas acceso a agua potable durante meses, muchos de los prisioneros dudaban de sus fuerzas y de las posibilidades de éxito de la evasión.

El desconcierto era total, había rumores y conversaciones a gritos entre ellos, abrazos, risas, lágrimas de emoción, porque nadie ni se imaginaba que la fuga era real y estuvieran ante sus ojos las puertas del fuerte abiertas de par en par. Estaba oscureciendo y nadie conocía el camino para salir del monte Ezkaba y muchos siguieron gritando” ¡! a Francia¡! pero, ¿dónde estaba Francia?. Algunos sí se decidieron a seguir a otros al azar con destino hacia donde pensaban podía estar la frontera francesa(¿)situada en realidad a apenas 50 kilómetros del fuerte. Porque si “¡a Francia¡” era el lema que se voceaba pronto en la huida, pero  tan sólo tres consiguieron el objetivo de alcanzar ese país. El resto vivió una auténtica cacería humana.

Antropólogos forenses de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, con Paco Etxeberría al frente, ya han conseguido exhumar alrededor de 40 cadáveres y tratan de localizar a sus familias

 

 La confusión era tal que muchos se volvieron a sus celdas pero menos de un cuarto de los prisioneros del total de 2.550 del penal, decidieron echarse al monte, a través de los matorrales y el bosque a sabiendas de que se jugaban la vida.

Cada uno tiró por su lado. Algunos se dirigieron a la estación de tren de Pamplona donde trataron, inocentemente, de comprar billetes con los vales de la prisión. Naturalmente, los detuvieron enseguida y los fusilaron.

 

La mayoría, debilitados por el hambre y casi sin zapatos, se encontraron pronto desorientados y sin resuello. Consta que al día siguiente de la fuga, 23 mayo se detuvo a 259 evadidos, el día 24 ya eran 445 y los días sucesivos fueron cayendo en grupos menores.

 

Se identificaron en el monte a 187 cadáveres de la cacería, a los que hay que añadir 24 muertos más sin identificación. Según la contabilidad de la dirección del fuerte quedaban otros cuatro, que pudieron huir de la represión y tras las intensas pesquisas desarrolladas para capturar a los fugados del fuerte. A todos los que  fueron encontrados rezagados se les fusiló sobre el lugar. Aunque la mayor parte pereció en Ezkabarte, que es la cara norte del monte, en Oláibar y en Baztán, aunque casi todos están registrados como muertos en Ansoáin en la falda sur. En total, 211 hombres asesinadosy 30 desaparecidos.

Indiscriminadamente durante la cacería de los fugados, se extendió hasta los valles al Norte de la ciudad, donde “arrojó el número de 200 víctimas", cifra que ha confirmado un comunicado del Ayuntamiento.

Los perseguidores, con la dirección de algunos guardianes, controlaron pronto los pueblos, los caminos y los puentes…Equipados con potentes reflectores que llevó en camiones el falangista infilrado Alvarez de Toledo, que habia logrado salir del fuerte mezclado con los fugados, armas de fuego de todas clases y épocas, los cazadores tambien tenía ametralladoras.. les fueron cazando uno a uno como a conejos. El conejo fue el animal que serviría como  modelo: ni se resiste, se rinde de inmedaito, no arma escándalo, está quieto y acurrucodo..Es el blanco perfecto.Fusilado sin preguntarle nada.

 

“Las tropas nos perseguían a tiros por los montes, armados de fusiles Mauser de reglamento, escopetas de caza, machetes, hachas, matandonos como a animales, y al que veían asomar la cabeza lo liquidaban disparádole sin preguntarle ni el nombre. “Así que nos fuimos dividiendo y dividiendo, y al final íbamos dos gallegos y yo, que soy de León, juntos. Pero aún no sabíamos por dónde quedaba Francia. Por la noche avanzábamos cientos de metros y durante el día permanecíamos agazapados, hasta que ya no aguantabamos más el hambre y nos arriesgamos a plena luz del día a comer lo que pillabamos, hierbas o raices. Llegamos a un pueblo, Gascue-Odieta, y una mujer avisó a los militares. Vinieron a por nosotros, pero, antes de devolvernos al fuerte, la señora nos dio el mejor manjar que he probado en mi vida, un plato de sopa, ¡con fideos!”, recordó Félix Álvarez, preso en el penal durante cuatro años, declaró a la prensa !en 2007¡.

 

La caza de los conejos

A los que capturaban los introducían a patadas o culatazos en una gran celda de castigo, desnudos y sin comida los tres primeros días, sólo con media hora de patio al amanecer. Los prisioneros se fueron enterando de que más de 100 de los fugados habían sido asesinados en el monte por los falangistas, soldados, requetés o voluntarios de los pueblos, en apenas 24 horas.

 

Sólo tres de los evadidos-como hemos dicho- lograron cruzar la frontera con Francia. Todos los demás fueron muertos o capturados. Hubo muchos que se entregaron. El último que sobrevivió hasta mediados de agosto escondido en una cueva y alimentándose de caracoles, ranas y hierbas, por lo que sus compañeros le llamaron cariñosamente “Tarzán”. 14 de los fugados condenados a muerte, fueron acusados de ser promotores de la sublevación y fusilados ante la gente “con publicidad” (exigencia del propio general Mola).Fue un espectáculo deningrante que suscitó gran expectación en la ciudadela de Pamplona el 8 de septiembre de 1938.  El pequeño resto que quedaba de los demás capturados fueron condenados a 17 años más de cárcel, aunque no hubo juicio, ni abogado defensor solo fiscal. Hubo pelotón de ejecución. Algunos de los que se quedaron en la puerta, tambien fueron ejecutados por meras sospechas. A otros curiosos que vagaban por allí despistados los detuvieron y ejecutaron “por connivencia” sin preguntarles ni el nombre.

 

 

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Haciendo un balance: de todos presos del penal 2550, se fugaron 796. De ellos, 207 murieron cazados como se ha dicho, durante la fuga, 585 fueron detenidos -de ellos 14 fueron condenados a muerte sin juicio y fusilados- y solo tres consiguieron llegar a Francia. El capítulo de las desapariciones está por escribirse. Abundaron. Fue el trágico balance.

Asun Larreta, presidenta de la Asociación de Fusilados de Navarra, indica que a todas estas cifras hay que añadir unos 200 desaparecidos, que no constan en los archivos y que en su mayoría fueron asesinados. Según el libro de registro, un total de 4797 personas estuvieron encerradas en el fuerte entre los años 1934 y 1940.

 

“'Hay indicios sólidos que muestran que el plan del pequeño grupo de cabecillas que fraguó la evasión, no pretendía solo una fuga, sino crear un conflicto en la retaguardia franquista que pudiera ayudar a la República” a sobrevivir señaló a Diásporaweb, Fermín Ezkieta, autor del libro “Los fugados del fuerte de Ezkaba”. Fue quien se enteró el primero de que el gran cerebro de la trama fue Leopoldo Picó, abatido según él el 24 de mayo de 1938 cuando se encontraba en las inmediaciones de un caserío, a tiros de fusil Mauser. Es una de las muchas versiones. Era dirigente de izquierdas. Un gran tipo.

 

 

.Las primeras noticias de la fuga en  Iruña

 

La noticia de la fuga cayó muy mal en Pamplona entre los mandos de los alzados, y aunque hubo muchas voces en favor de un castigo ejemplar( pasarlos por las armas) para los 92 soldados de guardia en las garitas del exterior de la fortaleza que se habían rendido a los complotados. El general Mola sin embargo no quiso juzgarlos (no por falta de ganas), sino para no alterar el frágil equilibrio de la Unifificación de la Falange y el Requeté, decretado por Franco para hacerse con la Jefatura unitaria del Movimiento. Por eso, Mola impuso censura total sobre lo ocurrido en San Cristóbal pues temía que se filtrara algo al exterior y llegara a Franco, su potencial rival en el mando del Alzamiento el 18 de julio 1936.Mola murió en accidente de aviacuón en Burgos tiempo después, siempre temió que Franco se supiera demasiado pronto de una fuga colectiva y se aprovechara de las aguas revueltas de aquella huida escandalosa para quedar solo en cabeza de Alzamiento Nacional, tras desbancar a Mola. Es difícil reconstruir objetivamente los hechos y separar la verdad y las especulaciones,   de la mentiras de la prensa falangista o carlista.

En Pamplona se tuvo noticia de la fuga-según lo dicho- por tres vías: los dos de los guardias del exterior que habían conseguido escapar corriendo monte abajo del fuerte; el falangista Alcázar de Velasco, que estaba preso en San Cristóbal, y salió mezclado entre los fugados….y alertó tambien en Pamplona a la Falange de los detalles de la huida colectiva y, por último, el corneta que llegaba al fuerte, para el toque de diana del día siguiente.

Sólo el 16 de junio de 1988¡¡, Jovino Fernández se atrevió a conceder una entrevista al periódico de la CNT Solidaridad Obrera: “ Al día siguiente de la fuga-declaró-, desde nuestros escondrijos comprobábamos con qué saña se nos perseguía. Perros, curas, mujeres con fusiles, palos y boinas rojas, falangistas, requetés, guardias civiles, carabineros y soldados venían detrás gritando consignas contra los asesinos que éramos nosotros. Andaban peinando los montes; nosotros permanecíamos agazapados en las espesuras durante el día y avanzabamos por la noche. Yo iba con un grupo primero de unos veinte compañeros; a los dos días quedábamos sólo tres y más tarde quedé yo solo. La persecución seguía implacable y tenaz. Algunos supervivieron escapándose al monte hasta 11 días y estaban cadavéricos. Su imagen física no envidiaba las que ofrecíeron otros republicanos en los campos de concentración nazis de Mathausen o Gosen.

 

Tras diez días escondido en el bosque, alimentándose de 'hojas de roble e hierbas', Jovino dio con un pastor que le indicó el camino a Francia. Estaba a sólo cuatro kilómetros. Una vez en territorio francés fuí conducido por los gendarmes a Hendaia. Discutieon.(¿Me iban a entregar a Franco?.) Apenas 24 horas después, Jovino cogió un tren y se plantó en Barcelona, donde fue ascendido a teniente de Ingenieros encargado de las transmisiones del 34º Batallón Divisionario de ametralladoras.

 

Valentín Lorenzo y José Marinero, por su parte, llegaron juntos a San Jean de Piet- de- Port en la medianoche del 31 de mayo de 1938. Habían pasado nueve días y diez noches desde el inicio de la fuga. Como Jovino, unos días después, se desplazaron a Barcelona para reforzar el bando republicano.

Consta en el Cuaderno de Registro del Fuerte realizado por un funcionario de la prisión, que los tres presos que consiguieron llegar a Francia fueron Jovino Fernández, Valentín Lorenzo y José Marinero. “Unas semanas después de haber conseguido llegar a Francia, los tres evadidos volvieron a Catalunya para combatir por la República”, detalla Ezkieta.

 

'Ambos fueron destinados a guardas de seguridad, hasta que se les dedicó a dirigir una columna de prisioneros hacia la frontera a finales de enero de 1939', narra Ezkieta, que ha conseguido reconstruir los pasos de los dos republicanos. “ Con la ocupación  de los alemanes a Francia los dos terminaron en campos de concentración en la costa levantina, aunque consiguieron salvar sus vidas. Valentín comenzó una nueva vida en Burdeos y marinero se exilió en México', añade.

 

La prensa franquista

 

La huida de tantos presos no podía pasar inadvertida en los medios del exterior y la prensa de la España franquista no tuvo más remedio que hablar de la fuga.Franco se enteró en seguida para disgusto del generalMola. El 30 de mayo de 1938, ocho días después de la evasión, la “Hoja Oficial del Lunes” del 'Diario de Navarra', publicaba una nota del Servicio Nacional de Prensa con el título “Fracasada revuelta de una cuarta parte de los presos detenidos por delitos comunes en el fuerte de San Cristobal. La prensa francesa a sueldo de los rojos ha voceado la información, con motivo de la evasión del Fuerte de Pamplona, “los malhechores aprovecharon la benevolencia de los guardianes para dar muerte a algunos de ellos y en el tumulto se echaron al campo, y ahora algunos periodistas galos  se dedican a forjar fantásticas novelas difamatorias contra la España nacional. Los reclusos más indeseables, consiguieron arrastrar a a caentenares de criminales de la misma calaña, valiéndose precisamente del buen trato del régimen humano  que se aplica en la España del general Franco y se le ha agradecido con este abuso criminal“.

El servicio de prensa franquista y desde luego el falangista Alcazar de Velasco, mintieron cuando hablaron sobre las características de los presos evadidos. “Sépase-decía el informe oficial de prensa- para el debido encuadramiento de este episodio, que todos los implicados -salvo un reo de delito político- estaban sometidos a procesos por crímenes de derecho común de la peor especie y que dos terceras partes de los reclusos -entre ellos, por cierto, el único condenado a muerte- se negaron a participar en el plan de evasión que ha intentado llevar a cabo un puñado de asesinos, atracadores, ladrones, que por estos delitos de asesinato, asalto y robo a mano armada estaban condenados a prisión y recluidos en San Cristóbal. Cuantos tomaron parte en el suceso están en manos de la justicia y serán enjuiciados“.

En posteriores diligencias aparecía cómo un héroe, el falangista Ángel Alcázar de Velasco que alertó a la Falange y a la Guardia Civil.Por su hazaña vio anulada su pena de 30 años por rebelión contra Franco, lo mismo que otros 60 internos “por colaborar“. Alcazar de Velasco había tratado de dar el famoso golpe de estado contra Franco en Valladolid, bajo las órdenes el dirigente falangista Hedilla. Parte de la Falange se oponía al Decreto de Unificación con el Requeté . Es por eso que estaba preso en el Fuerte y aprovechó la huida de Picó y los suyos para salir de la prisión mezclado con los huidos. Era un héroe contra la canalla del Fuerte. Se hizo su popia leyenda. Fue desde entonces un gran figura en la Navarra facha. El director del establecimiento, Alfonso de Rojas, fue destituido de su cargo.

 

En “Pensamiento Navarro” se hizo una referencia, de los abatidos en los montes y lugares, de mayor a menor cuantía de los capturados.

Después que Franco lo supiera, el periódico tituló “una victoria de los mozos del general Mola sobre los rojos.”Uno de los “recuperados” recibió un balazo en el bíceps -y se dijo que le alcanzó una bala explosiva y hubo que amputarle el brazo izquierdo. Eso significa que las balas explosivas, llegadas vía Hitler-se emplearon en la persecucón como muchos dijeron. 

De los capturados, 16 fueron sometidos a juicio acusados de ser cabecillas, uno fue internado en el manicomio de Pamplona y otros 14 fueron condenados a muerte y fusilados en la Vuelta del Castillo, detrás de la ciudadela de Pamplona el 8 de septiembre de ese mismo año: Gerardo Aguado Gómez, Teodoro Aguado Gómez, Bautista Álvarez Blanco, Calixto Carbonero Nieto, Antonio Casas Mateo, Daniel Elorza Ormaetxea, Antonio Escudero Alconero, Ricardo Fernández Cabal, Francisco Herrero Casado, Francisco Hervas Salome, Primitivo Miguel Frechilla, Miguel Nieto Gallego, Rafael Pérez García y Baltasar Rabanillo Rodríguez.

 Pero la vida dentro del Fuerte siguíó años y seguimos en el Fuerte entre los que no han escapado. En los siguientes cuatro años, muchos más presos morirían en el penal a causa de los castigos ya en las pésimas condiciones de higiene y alimentación del penal

 

 

El fuerte y sus alrededores, ya abandonado por el Ejército, es hoy día una gran fosa común.

 El historiador Koldo Pla dijo hace tres años que aún continúan enterrados en algún punto del monte y alrededores, algunos de los 207 presos abatidos en la cacería inmediata, el día 23. 'Hemos localizado algunas fosas, pero estamos averguando quien hay dentro', señala. Insistimos  en que los restos mortales de los fugados no son los únicos que permanecen bajo tierra en las inmediaciones del fuerte. Junto a ellos se encuentran diseminados por los montes cercanos, los restos mortales de alrededor de otros 200 presos 'gubernativos' (no registrados) a los que nadie da razón por que se les eliminaba en  los días de la Revolución de Asturias, están por allí tambien los muertos en las sacas que los falangistas ultras de distintos pueblos mataban para “pasar el rato”. Hay otro grupo de más de 130 víctimas que fueron enterrados en un cementerio improvisado cercano al fuerte tras la queja de los ayuntamientos vecinos de que los cementerios locales se estaban quedando sin espacio para sus muertos.

En homenaje a las 205 víctimas mortales de este fuerte de los que se tiene constancia  por su enterramiento en varios cementerios de las proximidades al monte Ezkaba, se colocaron 12 placas con sus nombres en mayo de 2009. Se instalaron en Aizoáin con el nombre de diez presos; en Ansoáin, 20 nombres; en Añezcar, 15; en Artica, 17; en Barañain, 12; en Berrioplano, 14; en Berriosuso, 13; en Berriozar, 47; en Elcarte, 17; en Larragueta, 12; en Loza, 15; en Oteiza.12 En algunos casos han sido destruidas de forma vandálica, como es el caso de Artica y Aizoáin, entre otros ataques. 

Sobre este cementerio, antropólogos forenses de la meritoria Sociedad de Ciencias Aranzadi, con Paco Etxeberría al frente, ya han conseguido exhumar alrededor de 40 cadáveres y tratan de localizar a sus familias. -Las exhumaciones se iniciaron en el año 2007, aunque el mayor número de enterramientos se excavó y recuperó en el año 2010.

-Los trabajos realizados por los miembros de la Asociación Txinparta fueron coordinados por Koldo Pla y Elisa Querejeta. Los trabajos relativos a la excavación, exhumación y análisis de los objetos asociados y de los restos humanos fueron llevados a cabo por Paco Etxeberria y Lourdes Herrasti. La editorial ha tenido trato directo con estos últimos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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