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Guerra Santa y santas guerras

27/03/2016 14:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando se pretende equiparar la belicosidad religiosa de los cristianos con la de los musulmanes se recuerdan sus guerras, pero el cristianismo no lleva 1.392 años en una Guerra Santa, una yihad inacabable, que hoy mismo se mantiene en veintitrés diferentes territorios del planeta.

La belicosidad de los cristianos aparece tras convertir su fe en religión de Estado el emperador Constantino, en 325, pero sus guerras fueron siempre temporales y generalmente comerciales.

Aunque hubo santas guerras con objetivos religiosos, como las Cruzadas, no fueron guerras globales, sino sólo para recuperar Jerusalén, durante dos siglos una portentosa ciudad-reino cristiano invadido, y sus habitantes masacrados, por el islam.

La Guerra Santa islámica es la verdadera I Guerra Mundial, una guerra mundial permanente iniciada por Mahoma: existe porque el mundo entero debe ser musulmán. La que llamamos I Guerra Mundial vista así sería la II.

Aunque la conquista española de América llevó el catolicismo, no era su primer objetivo; la guerra de Los Treinta Años entre católicos y protestantes, siglo XVII, era territorial, más que religiosa, como las irlandesas contemporáneas.

Incluso la Civil española, llamada por la Iglesia Santa Cruzada, fue una guerra política y nacionalista.

Pero los musulmanes matan y mueren por Alá. Crearon su imperio para gloria de Alá, no para ellos. Mahoma inició en Medina, año 624, la perenne Guerra Santa.

Analizando la historia se concluye con que Mahoma fue el primer yihadista, valiente y sanguinario en los enfrentamientos, piadoso con los que se entregaban a su religión.

Y los premios facilitan al hombre hacerse fanático: el Paraíso con huríes si mueren, el botín de los derrotados y sus mujeres como esclavas sexuales, si siguen vivos.

El islam está en permanente Guerra Santa. Interior para ser buen musulmán predicando pacíficamente a Alá, y exterior para imponerlo violentamente.

Desde Mahoma no ha habido un solo día en el mundo sin Guerra Santa, sin jihad, para ampliar o conservar territorios para Alá ?con guerra y terror--, y entre musulmanes por imponerse mutuamente la fe más belicosa.

Por fortuna la mayoría de los musulmanes no participa en la Guerra Santa jihadista, sino en la interior, pero tampoco colaboran demasiado en la denuncia de sus hermanos violentos de la Umma o comunidad religiosa, como se comprueba en los barrios donde se esconden los terroristas.

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SALAS

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Sobre esta noticia

Autor:
Crónicas Bárbaras (2550 noticias)
Fuente:
cronicasbarbaras.es
Visitas:
2205
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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