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El hambre en Argentina (Parte I)

03/11/2010 08:19

1 Las imágenes de niños muertos por desnutrición en Argentina, provocan un nuevo sentimiento: perplejidad

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Nada conmociona más que la muerte dibujada en el rostro de un niño muerto por una bala o una explosión en Medio Oriente, por el SIDA en África, o por un imponderable de la naturaleza. Pero las imágenes de niños muertos por desnutrición en Argentina, provocan un nuevo sentimiento: perplejidad.

Perplejidad y temor. Posiblemente esas dos emociones humanas sean suficientes para encontrar la razón del impacto internacional que tiene la noticia de la muerte de niños desnutridos en provincias del norte argentino. Sus rostros mil veces repetidos en los medios de comunicación simbolizan una gran paradoja que como tal, nos obliga a descifrar una verdad inasible escondida entre aparentes contradicciones.

Nadie duda que no hay contradicción más fuerte que la de morir de hambre en una tierra que produce alimentos para un número de seres humanos casi diez veces mayor que el de su población. ¿Cómo es posible que algo así ocurra cuando Argentina es uno de los mayores exportadores de alimentos en el panorama mundial?

Y nadie puede dejar de experimentar una sensación de temor al pensar de que si eso ocurre allí, ¿qué puede pasar en lugares del mundo menos agraciados por la naturaleza? El específico lugar de sus muertes en Argentina, el momento y las circunstancias, nos confrontan a otras contradicciones de las cuales tendrán que salir una o mil verdades, que pueden arrasar otros tantos mitos. Intentemos un puñado de ellas, aunque seguramente hay muchas más.

Las muertes de niños por hambre en Argentina no se producen en una especie de Biafra latinoamericana por cierto, pero tampoco en la elegante Buenos Aires. Las que a ojos del mundo parecen ser las víctimas de una crisis desatada hace unos años, se siguen registrando día a día en Misiones y Tucumán, a pesar de la "operación rescate" iniciada hace casi ocho años.

La primera de esas provincias, ubicada en el NE del país, colindando con Brasil y Paraguay, lleva en su nombre sólo el recuerdo de esa obra de ingeniería política y social de avanzada que introdujeron los jesuitas en la nación guaraní. Su geografía contiene una de las mayores atracciones turísticas del mundo, las cataratas del Iguazú y condiciones climáticas que permiten una economía basada en la producción de yerba mate, té y tabaco, entre otros productos. A pesar del turismo y la producción agrícola, los niños se mueren de hambre en Misiones.

Hacia el otro lado -en el NO argentino-, Tucumán, por sus vínculos con el Imperio Incaico, fue a la llegada del conquistador español, la región más desarrollada de todo el actual territorio argentino. Fue donde comenzó la conquista y donde tuvo lugar la mayor épica de la resistencia indígena argentina que concluyó con el genocidio y reasentamiento a 1.500 kilómetros al sur de toda una nación: los Quilmes (convertidos hoy sólo en el nombre de una popular cerveza).

A mediados del siglo XVIII, Tucumán era el eje de una economía dinámica integrada a una región que abarcaba también a Chile, Bolivia y Perú. El puerto de Buenos Aires, con el contrabando y la piratería junto con la Revolución Industrial inglesa se encargarían de acabar con esa dinámica regional.

De azúcar y limón.

Pero las condiciones climáticas y de los suelos permitieron pronto a ambas provincias, armar una economía basada en los cultivos y consecuentemente una clase social directa o indirectamente ligada al poder. Las ruinas de Quilmes en Tucumán hablan de otras ruinas.

La primera industria argentina exportadora surgió en Tucumán, y fue el azúcar, producto de sus extensos cañaverales, que endulzó durante muchos años los refinados paladares europeos. Las condiciones del mercado internacional llevaron al cierre de varios ingenios desde mediados de 1960 y la aparición paulatina de una industria alternativa: la citricultura.

Los limones tucumanos hacen hoy de Argentina uno de los principales exportadores mundiales, encontrándoselos en las grandes cadenas de supermercados de Europa y Estados Unidos, pero también en Rusia y Asia. Los derivados y aceites cítricos alimentan a industrias químicas internacionales y se venden a una multinacional que es ícono del "estilo de vida americano" para el jarabe básico de una bebida cuya fórmula se guarda bajo siete llaves y que es por todos conocida: la Coca Cola.

Mientras las autoridades sanitarias de EE.UU. y Europa advierten sobre los riesgos de obesidad causados, entre otros, por esa bebida, profesionales de la salud de Tucumán, indican la dificultad de revertir una situación que no es reciente: "Los cuadros de desnutrición ya vienen de los mismos padres de los niños", dicen los expertos.

El problema es que los certificados de defunción de los niños remarcan las patologías finales como deshidratación, diarreas, parasitosis o infecciones respiratorias, entre otras, ocultando la problemática nutricional de base. A pesar de todos los esfuerzos y a pesar de que no hubo ningún "castigo" de la naturaleza, los niños no dejan de morir de hambre en Tucumán.

Una imagen que no falta en los manuales escolares: «La casa de la Independencia».

La más pequeña de las provincias argentinas, todavía siente el orgullo de haber sido en 1816 la sede de la asamblea de representantes de los diversos puntos del ex Virreinato del Río de la Plata, que dio nacimiento a un nuevo Estado, soberano e independiente.

Pocos años más tarde y en medio de guerras civiles entre intereses del interior y el puerto de Buenos Aires, Argentina conocería el primer antecedente de una deuda externa. Fue un fraudulento empréstito tomado por el gobernador Bernardino Rivadavia a la casa Baring Brothers de Londres, para obras de "embellecimiento" de la ciudad de Buenos Aires. Hoy, casi 190 años después, y según el Instituto de Estudios Económicos (IEE), la deuda externa pública de Argentina es, en mayo de 2010, de US$ 196.927, 5 millones; la casi totalidad de sus servicios públicos son manejados por compañías extranjeras.

Un graffiti pintado en una pared de Tucumán decía: «combata la pobreza, mate a un pobre»

Según datos difundidos en julio de 2010 por el diario Clarín en su sección de economía, los capitales evadidos por los argentinos serían de US$ 1.500 millones por mes entre abril 2008 y junio 2010. Actualmente se estima que se fugan unos US$ 1.000 millones mensuales.

Por el régimen de "coparticipación federal", las provincias dependen de la distribución de fondos que ingresan al fisco nacional en concepto -entre otros- de impuestos que pagan los ciudadanos de las mismas provincias. Según escribe José Luis Espert para la sección de economía del periódico la Nación: «el Estado argentino tiene previsto recaudar en 2010 un récord bicentenario de casi $400.000 millones por impuestos y ¡tiene déficit fiscal! Un dislate total. Hoy la recaudación crece al 10% anual y el gasto público al 25%. Si seguimos así, en 2010, el problema de caja será de más de US$ 10.000 millones ¿Se pueden conseguir? Sí, pero quitándole tanto cash al sector privado vía impuestos o menos crédito bancario a las empresas que debilitará mucho a la economía. Al mismo tiempo, si se ajusta el gasto público, en el corto plazo también es recesivo y socialmente complicado. Perder reservas o poder colocar más deuda externa rompe la anterior dicotomía. A esto último apunta el ministro Boudou. Por ahora, con más teatralización (de su amiguisimo con los mercados financieros internacionales) que sustancia».

En Tucumán, la mitad de la población económicamente activa está sin trabajo o sub-ocupada y con sueldos precarios. La subsistencia de miles de familias depende de planes sociales del Estado cercanos a los $ 200 (en estas mismas fechas del año pasado 2009 el subsidio era de $ 180) y cuya distribución ha sido varias veces cuestionada. Otras tantas dependen de una especie de "clientelismo" político, beneficiándose de repartos de alimentos, ropa y otros utensilios, especialmente durante campañas electorales.

"En Misiones hace rato que venimos denunciando un genocidio social con la desnutrición. El gobernador miente", denuncia a Cadena 3 el docente misionero Rubén Ortiz, que empuña la bandera de la lucha contra el hambre en su provincia. Además, hizo una seria acusación: "En la única escuela que cocina para los niños en la ciudad de Montecarlo, el Estado le da 50 centavos por alumno y por día... ¿de qué nutrición me hablan?".

El colapso del sistema bancario arrastró a millones de argentinos.

Paradoja del peso del dólar o la paradoja del dolor de la clase media argentina que vio atrapado sus ahorros en el "corralito" bancario y asistió de la noche a la mañana a por lo menos cuatro veces la devaluación de su poder adquisitivo con el abandono de la relación uno a uno entre el dólar y el peso. Un buen porcentaje de argentinos de ese estrato social confiesa ahora haber vivido bajo lo que llaman "una ficción primer-mundista" en la creencia de que su moneda era tan fuerte como la estadounidense.

En momentos en que Domingo Cavallo (padre del "milagro argentino" como ministro de Economía de Carlos Menem), puso en práctica su "plan de convertibilidad", varias provincias, incluidas Tucumán, ya habían recurrido a la emisión de bonos de cancelación de deudas a futuro, como virtual moneda circulante. Lejos de detenerse, la emisión de estos bonos provinciales, creció a niveles abismales y hoy constituyen uno de los obstáculos en la negociación del gobierno con el FMI.

Tucumán: de cunas y sepulcros

Eduardo Van Der Koy, politólogo y secretario de redacción del diario Clarín, analiza así el comienzo de la crisis que avanzó al estado de colapso que se encuentra hoy:

"La última y sangrienta intervención de las fuerzas armadas (1976) dejó una herida demasiado profunda medida no sólo en el número de víctimas sino en el vaciamiento político y de ideas que heredaría a posteriori la democracia".

Las secuelas del terror todavía perduran.

Tucumán fue el centro de una de las mayores operaciones de represión, la denominada "Operación Independencia", dirigida por uno de los íconos del llamado "proceso de reorganización nacional": el general Domingo Antonio Bussi. El gobernador militar ordenó modificar todos los carteles turísticos y sellos provinciales que rezaban "Tucumán, cuna de la Independencia". Les agregó la leyenda: "sepulcro de la subversión".

El general volvió a gobernar la provincia, pero no por el imperio de las armas sino de las urnas de la democracia. El partido que fundó: Defensa Provincial - Bandera Blanca, se presentó a sucesivas elecciones. El día 28 de Agosto del 2008, Bussi fue condenado a prisión perpetua e inhabilitación a prisión domiciliaria.

Tucumán: de pobreza y muerte

De su tiempo como gobernador militar, se recuerda la protesta de la vecina provincia de Catamarca porque un camión del ejército había dejado abandonados en una ruta de su territorio a todos los mendigos de la capital de Tucumán. Por entonces, el general Bussi había ordenado levantar muros que cubrieran los ranchos que podían divisarse desde lugares públicos, en especial desde el Parque 9 de Julio de la capital tucumana. Manifestó que quería recibir con "una ciudad limpia" la visita del entonces presidente militar Jorge Rafael Videla.

Un graffiti pintado en una pared de Tucumán decía: «combata la pobreza, mate a un pobre».

"La culpa no es de los pobres", insiste a BBC Mundo la ingeniera agrónoma Daniela Bustos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), coordinadora en Tucumán del programa Pro-Huertas. Jóvenes profesionales como ella se han ocupado de desperdigar por la provincia en los últimos 10 años, miles de huertas familiares y comunitarias como alternativa de subsistencia para hogares pobres, entregando semillas y enseñando a manejar cultivos."Los niveles de entusiasmo y de solidaridad de la gente no son suficientes si el Estado no contribuye además a satisfacer las necesidades básicas como leche y asistencia sanitaria para los niños", agrega.

Desde la cátedra de Historia de la Universidad Nacional de Tucumán, Oscar Pavetti, especialista en populismo y sindicalismo en Argentina, vaticina que la única solución es la creación de fuentes de trabajo. Sólo con trabajo se puede hacer efectiva la democratización de la sociedad y dejar de asistir a esta especie de macabro malthusianismo. La gente ya ha bajado los brazos

«No es con donaciones, limosnas del Estado o clientelismo político que se soluciona el malestar y la sensación de desamparo de una creciente población en estado de indigencia».

«Aquí hay urgencia de fuentes de empleo. La única posibilidad de reconstruir el tejido social es a través de la estructura que da el trabajo y la posibilidad de que los jefes de familia reviertan la herida a su autoestima que provocan las calificaciones que todavía algunos les hacen de 'vagos'»

"Sólo con trabajo se puede hacer efectiva la democratización de la sociedad y dejar de asistir a esta especie de macabro malthusianismo. La gente ya ha bajado los brazos",

Oscar Pavetti, Universidad Nacional de Tucumán.

¿Cómo es posible que algo así ocurra cuando Argentina es uno de los mayores exportadores de alimentos en el panorama mundial?

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daniela (29/11/2010)

k chimboooooooooo