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Iglesias, el demócrata

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14/02/2021 01:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace una década que el movimiento 15M creó en muchos de nosotros la esperanza de que “otra política era posible”, hasta que Podemos, tras apropiarse del espiritu de aquella corriente cívica no sólo frustró el anhelo de cambio sino que incurrió en los mismos vicios que venía erradicar

Le llaman democracia y no lo es" fue el grito más coreado por los ciudadanos participantes en las acampadas que se organizaron por toda España como forma de protesta contra la gestión política, la venta de derechos al sistema financiero, la corrupción y la falta de democracia realmente participativa en nuestro país, cinco años después se constituyó Podemos, el partido político que siguió a las protestas de los “indignados”, tras cuya constitución, su flamante secretario General prometió acabar con el “régimen” de la Transición vía proyecto constituyente, lo que vino a denominar «abrir el candado del 78»

En aquel momento la idea de optar por la forma convencional de un partido como estrategia de cambio tenía por finalidad utilizar su aprovechamiento como vehículo de articulación del descontento social, empleando para ello la debilidad de los artífices de un régimen político que ya no podían apuntalar y cuyo vacío tenía que ser reemplazado por otro discurso renovador, lo que supuso una puerta de acceso al poder, pero al parecer, también el grillete que le impidió transitar hacia la democracia real.

Fundamentados en la convicción que la Transición a la democracia no fue más que la continuidad del franquismo sin ruptura, y que su vigencia además de inapropiada, evidenciaba total insolvencia para satisfacer los grandes desafíos del país, quedaba justificada la necesidad de una «segunda Transición» como solución a la situación creada y de frenazo a la cada vez más acentuada deriva involucionista.

Pero aquella reivindicación acuñada en el argumentario de la formación morada, no decayó por los embates del régimen instaurado, sino por la renuncia expresa de la propia cúpula de Podemos, quien sin fundamento argumental que lo justificara pasó de combatir al depauperado régimen del 78 a convertirse en el más ardiente defensor de la Constitución sobre la que se implantó el sistema y cuyas excedidas prácticas fueron casualmente el factor desencadenante de las protesta del 15M.

El hecho de incurrir en el despropósito de defender cosa distinta, constató que tras aquel talismán ideológico la formación morada encubría la impostura, de ahí que contradiciendo sus principios asumiese la Transición como marco de referencia y de ordenamiento político, lo que entre otras repercusiones además de mantener la situación invariable supuso una renuncia de facto a la impugnación y revisión de 30 años de déficit democrático.

Podemos se convirtió en un hábitat políticamente inhóspito, donde el leninismo de Iglesias impide toda cohabitación con el espíritu del 15-M

Desde entonces la estructura de funcionamiento podemita se ajustó estrictamente al prototipo de una formación de corte clásico, es decir, estableciendo una composición marcadamente jerarquizada y burocratizada en línea a imponer nuevas directrices y suprimir a la vez todo rastro de transversalidad, para cuya configuración se asignaron cargos de confianza en “plural” correspondencia con las lealtades personales prestadas.

Del formato primigenio de Podemos solo queda la denominación y la cromática, por lo demás, tras su toma por asalto se convirtió en un hábitat políticamente inhóspito, donde el leninismo de Iglesias impide cualquier cohabitación con los prosélitos del espíritu del 15- M al quedar sometida su hegemonía al imperio de las camadas de relevo del viejo PCE, transformándose con eso en la organización mas antidemocrática y cesarista del país

Una organización como PODEMOS, donde el pedigrí democrático de la camarilla dirigente es ostensiblemente mejorable y cuyos miembros fueron entrenados ex profeso para hacer cumplir a pies juntillas el volantazo político hacia el comunismo y la supresión de cualquier viso de transversalidad, no es de recibo que su Secretario General venga ahora a sentar cátedra sobre la anormalidad democrática del Estado.

Aquel partido que tanta ilusión despertó hace solamente seis años para acabar albergando el peor dogmatismo comunista, es usual que el estalinismo forme parte de su modus operandi y que en correspondencia las divergencias siempre terminen con la laminación del disidente, y las reacciones contrapuestas sean estigmatizadas como felonía; práctica habitual en una organización en proceso de descomposición donde se impone el inflexible poder forjado en torno al matrimonio entre Pablo Iglesias e Irene Montero, siendo esa la única realidad, por mas campañas de interesada distorsión que se nos quiera contar desde lo oficialismo.

Cada día que pasa Podemos se parece más a lo que detestaba, sumido en una encrucijada orgánica e ideológica, ya nada queda de su oferta de una nueva forma de idear y practicar la política, pero a pesar de sus bandazos, los defensores del espíritu del 15M debemos mantenernos firmes y seguir proclamando y defendiendo que otra política y otra democracia son posibles. pues la corrección de la desigualdad y del déficit democrático debe ser objetivo irrenunciable de todo progresista.


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Galdo Fonte (465 noticias)
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