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El imperio del gatillo fácil

26/08/2011 08:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

“Gatillo fácil” es la omnipotencia delegada al juicio de una sola persona o un grupo que decide quien vive o quien muere, sin un tribunal, ni jueces ni testigos, solo el simple análisis de una mente acostumbrada al asesinato

¿Que querrá decir “gatillo fácil”? Mucha gente confunde esa frase con justicia, algo así como una especie de justicia rápida al estilo “del lejano oeste” matar al malo con un solo movimiento de la atinada mano del primer policía de turno, tal como sacarse de encima a algún animal molesto y dañino.

Algo que nos garantice tranquilidad al menor costo posible, vivir en la tranquilidad de un país donde los delincuentes son controlados por policías que no vacilarían en el momento de desenfundar su arma ante el primer indicio de una sospecha.

“Gatillo fácil” es la omnipotencia delegada al juicio de una sola persona o un grupo que decide quien vive o quien muere, sin un tribunal, ni jueces ni testigos, solo el simple análisis de una mente acostumbrada al asesinato.

(Una de las definiciones citadas en el libro del escritor Gabriel Sarfati: “Un discurso para el gatillo fácil” es la aceptada por los organismos de derechos humanos en general, o sea, “gatillo fácil”; “ se trata de toda muerte o daño provocado por un uniformado en forma ilegal, se utilicen armas de fuego o no”. Esta definición amplía el alcance que damos cotidianamente a “gatillo fácil”. La palabra “uniformado” parece señalar a alguien que tiene vestidura institucional otorgada por el Estado (puede ser alguien público o privado) para usar la fuerza. No es casual que la sigla CORREPI signifique Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional. Supone también que no necesariamente debe mediar la muerte y que el término ilegal está utilizado en tanto sinónimo de extra-judicial.

Uno de los argumentos predilectos del discurso legitimador -analizado en el libro- es descalificar a la víctima en función de su vida previa y presentar el desenlace como una consecuencia natural de ella. Y otro recurso muy transitado por quienes apoyan este pensamiento es presentar a los testimonios de los familiares como comprensibles desde el dolor, pero irracionales, lejos de todo criterio de verdad.)

Existe una sociedad que conciente o inconcientemente a aprobado por muchos años esa conducta, “Después de todo el ladrón ya esta muerto y nosotros tenemos tranquilidad” o en otras palabras; “Merece la muerte” o “El que mata tiene que morir” Lo más triste es que muchas veces el que muere no ha matado, y ni siquiera a tenido la mínima intención de hacerlo.

Sin embargo en cuestión de hacer limpieza, si hay diez sospechosos; es mejor deshacerse de todos, no sea que quede alguno que altere la paz social.

Esa mentalidad en mayor o menor grado a dominado por muchos años a una sociedad que ha sido militarizada durante un largo período de tiempo, sin ponerse a pensar que en esa gran matanza de los “supuestos culpables” han muerto muchos inocentes y que en algunos casos, algunos de ellos podrían haber sido nuestros propios hijos.

Para ilustrar este tema podemos poner como ejemplo el caso del comisario Patty en Escobar, sin condenarlo ni exonerarlo simplemente analizando la actitud de la gente frente a situaciones de este tipo.

La gente de Escobar, (O por lo menos un grupo importante de personas) salió a defenderlo cuando fue detenido por primera vez allá por la década del 90 llenando el distrito de pasacalles con inscripciones favorables a Luis Patty y pidiendo su pronta libertad.

Cuando fue procesado por el gobierno kirchnerista por casos de crímenes de lesa humanidad mucha gente también salió a defenderlo, y es más, cuando se postuló como candidato a diputado salió electo con una gran cantidad de votos, y basado en su mano dura contra la delincuencia para lo cual el mismo afirmaba por televisión la importancia que le daba al hecho de interrogar a los detenidos con métodos usados por la policía de hace 20 años atrás, de tal modo que así creía que podía ganar las elecciones para gobernador de la provincia de Buenos Aires por el apoyo que tenía de mucha gente.

Es decir que muchos ciudadanos creen que se sienten más seguros con policías de esa índole, sin embargo en una oportunidad viajaba con un grupo de personas y en una ruta un policía uniformado nos pide que lo acerquemos con el auto hasta cierto lugar, al hacerlo el hombre comenzó a hablar, estaba un poco alcoholizado y en esa charla encontró un poco de paz porque nosotros veníamos de unas reuniones cristianas y el lo había notado, tal vez porque sintió un clima distinto al que estaba acostumbrado, y poco a poco fue abriendo su corazón, lo más terrible vino cuando se bajó del automóvil y me pidió a mi personalmente que lo escuchara un poco a solas, quizá porque yo era el mayor del grupo, el hombre tenía aproximadamente unos cincuenta años y estaba un poco atormentado y en un momento me dijo: -“Yo maté”- lo miré simplemente esperando que siguiera hablando y quizá porque noto en mi mirada algún signo de interrogación, como si dijera; -“¿Y qué? Mucha gente mata”- me respondió sin que yo le hiciera la pregunta: -“Pero yo mate a gente estando esposada”-

Calculando los años del policía, y que era de Escobar, y una serie de cosas más, pensé por un momento, ¿Si no habría sido policía en la época en que Luis Patty había sido comisario en Escobar? No lo se, no me lo dijo, ni nada, lo escuché hasta allí, el se fue y yo me fui.

Ahora, por ejemplo, el ciudadano que se siente seguro frente a policías así, debe saber que está jugando con un arma de doble filo, porque “gatillo fácil” no es justicia, es corrupción y es muy probable que gente inocente haya pagado por los verdaderos culpables, porque para esa clase de policías no hay nada más fácil que hacer, lo que le llaman en la jerga policial, “estadísticas”, con gente que no tiene nada que ver.

¿Qué quiere decir estadísticas? Ejemplo: Hemos allanado, hemos desbaratado una banda, hubo tiroteo, un muerto etc. Y la opinión pública contenta, sin embargo ¿Que pasa si esas pruebas son plantadas, es decir puestas por la misma policía, el tiroteo armado y la resistencia armada también, y terminan liquidando a personas que muy probablemente no estuviera del todo limpia, pero que ellos le dan una ayudita para embarrarlos más, achacándoles drogas, muertes, armas u otra cosa, mientras que la corrupción y la delincuencia sigue por otro lado?

La conclusión es que el policía corrupto y el “gatillo fácil” van de la mano, el tema es profundo y no para desarrollarlo en dos líneas; pero el ciudadano debe tener en claro que es un grave error creer que el “mano dura”, el asesino que no le cuesta nada apretar el gatillo ante el primer indicio o sospecha de algo es una garantía de seguridad. Es Todo lo contrario, ese policía es el que en el futuro puede asesinar a cualquiera de nuestros hijos y justificarlo de la peor manera posible y una vez que el muerto esta muerto ¿A quien le podemos reclamar?

Esa mentalidad se ha instalado en la ciudadanía argentina por muchos años, ya sea porque creíamos que estábamos seguros siendo gobernados por un gobierno militar, o porque si hay algo que no le gusta a la gente; lo más fácil es sacárselo de encima lo más rápido posible, no importa a quien haya que matar, si vemos una villa miseria, ahora llamadas barrios de emergencias, y vienen con topadoras para arrasarla, como lo han hecho en la época de gobiernos militares, muchísimo mejor.

Es decir, ¿Para que tomarnos el tiempo de trabajar con la gente, de ayudarlos, educarlos, contenerlos? Todo eso es una pérdida de tiempo, entonces pensando así es como alimentamos la idea, casi sin darnos cuenta, del famoso “gatillo fácil”.

Muchos años he asistido a cárceles para visitar a los detenidos con intenciones de ayudarlos a reinsertarse en la sociedad, he visitado comisarías también, esta tarea la realicé durante más de veinte años, sin pedir dinero a nadie ni ayuda de ningún tipo, sin embargo siempre he notado que la mayoría de la gente se muestra un poco reticente con respecto al tema y no faltaron quienes directamente lo veían mal, ni hablar de los mismos carceleros, muchos de ellos si hubieran podido prohibirnos la entrada lo hubieran hecho, solo por la simple razón de pensar que lo que estábamos haciendo era una tarea inútil.

El “gatillo fácil” se instala en medio de la brecha social, su fuerte es la intolerancia de la ciudadanía, les ofrece seguridad a cambio de impunidad y corrupción; nada más que la segunda parte va incluida en el paquete pero no figura en los papeles.

La gente cree que se beneficia en cierto modo con una policía así porque “limpia” lo que no sabe es que “limpia” lo que no le sirve o lo que no se ajusta a sus conveniencias.

La ciudadanía debería ser instruida al respecto porque la mayoría se comporta como conejitos asustados y piden desesperadamente por protección, no porque sean malas personas, sino porque no quieren sufrir y pretenden vivir confiadamente ocupados en sus negocios y en sus asuntos mientras la policía los protege, de modo que sin que haya un acuerdo predeterminado aceptan y apoyan a estos individuos que se presentan como los únicos capaces de ofrecerles esa tranquilidad, mientras que el otro camino es muy duro, difícil de comprender por la mayoría. (Ojo no hablamos de la Policía como Institución, sino de gente introducida en la misma como un quiste que enferma y mata)

No todo el mundo le puede perdonar a un delincuente que le pegue un tiro en la cabeza a un hijo delante de sus propios ojos, yo pude hacerlo, aunque mi hijo al poco tiempo se recuperó totalmente, en mi persona no se produjo ningún tipo de odio ni rencor, aunque si dolor, mucho dolor, sin embargo nunca pedí la pena de muerte y mucho menos que esa pena de muerte sea ejecutada por un “gatillo fácil”.

Pero ¿Quien puede comprender el dolor de alguien que ha sufrido la pérdida de un ser querido en un caso delictivo? sin embargo la respuesta a ese dolor jamás podrá ser respondida por un “gatillo fácil” porque el “gatillo fácil” jamás busca la justicia sino el instalar su propio imperio y para ello es capaz de generar los mismos hechos delictivos que han generado las mismas muertes que el mismo quiere condenar.

¿Quien le da este poder? La misma gente que sufre las pérdidas y pide sangre, como una especie de monstruo gigantesco que solo se sacia con la sangre de algunos delincuentes, pero esos delincuentes no son más que algunos tantos que el imperio corrupto de esa policía corrupta ha descartado, pero en ese descarte pueden caer culpables e inocentes de igual modo, porque la gente sedienta de venganza tan solo pide sangre sin importar de quien.

Cuando en algunos lugares del país se ha instalado ese poder, fácilmente se puede transformar a un inocente jovenzuelo en una molestia para la sociedad a la cual hay que eliminar y hasta es probable que mucha gente los aplauda por un crimen que tranquilamente debería ser catalogado cómo crimen de lesa humanidad, mientras tanto esa clase de policía mantiene su imperio de muerte, corrupción y prostitución organizada, sin que jueces, fiscales u otro tipo de autoridad pueda o quiera probar su culpabilidad.


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Charlypol (628 noticias)
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