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Federico Herrero, director de teatro, nos comenta momentos de la primera etapa del creador: Ingmar Bergman
Federico Herrero, director de teatro, nos comenta momentos de la primera etapa del creador: Ingmar Bergman.
La actriz de la última, Harriet Anderson, era a su juicio uno de los rostros más singulares de su tiempo.
Aplaudido, escritor y director de cine y teatro.
La carrera cinematográfica de Bergman comienza en 1941 trabajando como guionista.
Su primer guión lo concibió en el año 1944 a partir de un cuento suyo, Tortura, que sería finalmente un filme.
Pero a la par que guionista ejerció como asistente de dirección; y en su segunda autobiografía, Imágenes, Bergman señala que él hizo el rodaje final de exteriores (fue su inicio como director profesional), y que su historia obsesiva y violenta fue retocada por el director Sueco: Sjöbert, siendo éste el que dio una tensión interior especial al personaje.
El éxito internacional de Tortura le permitió a Bergman iniciarse como director, un año después, con Crisis.
Durante los siguientes diez años escribió y dirigió más de una docena de películas, que incluyen: -Prisión- en 1949, -Noche de circo- y-Un verano con Mónica- ambas de 1953.
La actriz de la última, Harriet Anderson, era a su juicio uno de los rostros más singulares de su tiempo.
El éxito internacional le llega con la película-Sonrisas de una noche de verano- (1955), donde "hay una porción de nostalgia, una relación padre-hija reflejo de mi vida, la gran confusión y la tristeza", además del complicado amor, es nominado para la Palma de Oro en el Festival Cannes de 1956.
En 1955 el éxito internacional le llega con la película-Sonrisas de una noche de verano-
Fue seguida por las películas -El séptimo sello- y -Fresas salvajes-.
El séptimo sello —para muchos, su primera obra maestra, aunque Bergman, que la apreciaba, no la considerase impecable, ganó el Premio Especial del Jurado y fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
-Fresas Salvajes- ganó numerosos premios, como el Globo de Oro, el Oso de Oro en el Festival de Berlín y estuvo nominada al Oscar al mejor guión. Es el comienzo de la mejor etapa del director, que enlazaría numerosas obras maestras hasta finales de los 60.
A continuación rueda dos películas: -En el umbral de la vida- (1958), que recibe numerosos premios -es de las primeras obras de cámara del director (con pocos personajes y desarrollada prácticamente en un solo escenario)- y en 1959 -El rostro-, única incursión del director en el cine de misterio mezclado con humor negro— con la que gana el premio: Bafta.
A pesar de no ser un gran éxito de crítica y público, es uno de los títulos más reivindicados de su filmografía, por el Bergman maduro o por su admirador Woody Allen.
En 1960 rueda otra de sus obras más hermosas, -La fuente de la doncella-, una cruda fábula medieval basada en una vieja historia sueca de violación y venganza, por la que recibe el Oscar a la Mejor Película Extranjera, el Globo de Oro y un premio especial en el Festival de Cannes.
Bergman se encuentra en la cima y, justo en esta época, comienza a pasar largos periodos de tiempo en la isla sueca de Faro, donde rodará muchos de sus filmes claves.