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La decadencia de nuestra época

12/10/2009 01:41 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Falta de Dignidad. Hombres públicos. Próceres

Recuerdo que en mi infancia, cuando iba como blanca palomita al colegio, antes de ingresar a las aulas, todas las niñas, ceremoniosamente, asistíamos al acto de izar la bandera, era todo un honor ser la elegida para aquella noble tarea.

Durante esos momentos cantabamos a capela, a veces Aurora, con la hermosa melodía del aria de Aída o “Salve, argentina, bandera azul y blanca, jirón del cielo en donde reina el sol; tú la más noble, la más gloriosa y santa; el firmamento su color te dio…”

También en nuestras clases de música aprendimos, el himno a Sarmiento, a San Martín, la Marcha de San Lorenzo y tantas otras canciones que con orgullo llenaban de loas a nuestros próceres y a nuestros símbolos patrios.

Hoy en día todo esto parece no tener mucha importancia, los chicos apenas si saben algunas estrofas del Himno Nacional, que para algunos de nosotros aún sus notas hacen que nos estremezcamos con sólo escucharlas.

¿Qué ha pasado en esta última centuria? Haciendo un breve repaso de la historia de la humanidad, no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que las civilizaciones son cíclicas, como la vida misma, nacen, crecen hasta llegar a su apogeo y luego caen hasta desaparecer. Eso ocurrió con los griegos, los romanos, los incas, los mayas…

Creo que, tal vez, estemos viviendo la decadencia de nuestra cultura, no lo sé.

Pero pienso, dentro de cien años, ¿a quiénes se recordará como hombres probos? ¿a quiénes se respetará como los próceres de esta época?

Aquí en América del Sur, muchos fueron dignos y valientes, José de San Martín, Simón Bolívar, José Gervasio de Artigas, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Martín Güemes, Facundo Quiroga, la lista es realmente muy larga.José de San Martín

Hoy en día en el mundo entero, pareciera ser, que la hombría de bien, la vocación de servicio, el amor a la patria, o no existe o están sumamente devaluados.

En muchos países del orbe se publican noticias de mandatarios acusados de corrupción, de escándalos públicos, ya sean de índole sexual o de otra naturaleza.

Y ante esto ya ni siquiera cabe el asombro, porque a una noticia le sigue inmediatamente otra peor y uno ya no tiene capacidad de recuperación, hasta pierde la memoria, son tantos los hechos y tantos los involucrados que es imposible mantener tanta información al día.

Lo peor de todo es que se ha perdido la dignidad, si señor, ¡LA DIGNIDAD! Esa palabra que significa ‘gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse’

Lo peor de todo es que se ha perdido la dignidad, si señor, ¡LA DIGNIDAD! Esa palabra que significa ‘gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse’.

El 23 de julio de 1935, en el recinto del Senado de la Nación Argentina, uno de sus miembros el Dr. Lisandro de la Torre, del partido Demócrata-Progresista fue víctima de un atentado del que salió ileso gracias a la protección que le brindó su amigo y discípulo, el Dr. Bordabehere, quien fue alcanzado por tres balazos disparados por la espalda. Sus últimas palabras fueron ‘Muero por la patria’.

El Senador Nicolás Lisandro de la Torre, conocido como el “Fiscal de la Nación”, en su tiempo, fue un empecinado luchador contra la corrupción y los sucios negociados de los gobiernos de turno con grupos económicos internacionales, por la época mencionada venía denunciando el indigno convenio comercial de venta de ganado a Gran Bretaña, absolutamente desfavorable para nuestra economía y que además otorgaba prebendas y monopolio de transportes a corporaciones británicas, que es recordado como el pacto Roca-Runciman, firmado por Julio A. Roca (h) vicepresidente de la Nación Argentina y Sir Walter Runciman, Ministro de Comercio Inglés.

Dr. Lisandro de la Torre

Con la muerte de su discípulo, el Dr. de la Torre, presentó su renuncia al Senado y se alejó de la política, su ética, su DIGNIDAD y su honestidad no le permitieron seguir mucho más adelante, el cinco de enero de 1939, a los setenta años de edad y en la más absoluta pobreza, con un balazo en el corazón puso fin a su vida.

Hoy en día una ya no pretende estos actos de grandeza, la resignación empezó a tomar forma dentro nuestro, pero ¿cómo pueden seguir estas personas públicas que nos gobiernan seguir adelante cuando se les endilgan tales infamias? ¿Pueden mirar a los ojos a sus hijos? ¿Qué ven cuando se enfrentan al espejo?

Por más que me esfuerzo, no logro ponerme en sus zapatos, no puedo imaginarme tan sólo por un instante que sentiría, es claro que para todo hay que estar preparado.

Para ser una buena cocinera, hay que practicar, y para cometer desaguisados también.

Se me ocurre, que si hiciera algo tan grave, sería tan evidente mi cara de espanto que me pescarían a los dos minutos. Es claro entonces que por eso no puedo ni imaginarme en esa situación, no tengo ningún entrenamiento en la materia.

Siempre digo que hacer lo correcto es fácil, lo difícil es SABER que es lo correcto, porque una vez que lo sabes, es imposible no hacerlo, y si no lo haces la culpa te carcome el alma.

Parece ser que han cambiado los parámetros que indican que es lo correcto para muchas personas y se admiten conductas que otrora merecieron el escarnio y la censura más férrea.

¿Estaré yo equivocada, al pensar que un gobernante, un dirigente, un ideólogo, o cualquier formador, debe ser un servidor público, austero, eficaz y eficiente, consciente de su misión frente a la ciudadanía a la que representa y sirve?


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Guardiana (117 noticias)
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Nota de prensa
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Guardiana (12/10/2009)

Hola Abigail:las personas dignas no necesitan admirar a nadie, ellas son personas simples como Ud. dice y con grandes convicciones o principios. Los que necesitan hombres y mujeres ejemplares son nuestros descendientes, las generaciones futuras, así ha sido siempre y asi siempre será porque está en la esencia del ser humano. Gracias por su comentario. Guardiana.