Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Ordos escriba una noticia?

La guerra de las Biblias

01/10/2021 08:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se habla de la torre de Babel como un castigo de dios para confundir a los hombres multiplicando sus idiomas, pero no se habla de la confusión creada por todos y cada uno de los autores de las distintas biblias que hay por el mundo adelante

Empecemos por la primera de ellas conocida, la Septuaginta de Ptolomeo II Filadelfo, (casado con su hermana Arsínoe II después de asesinar a los hijos de esta habidos en su anterior matrimonio, según dicen las malas lenguas), ambos la encargaron a setenta sabios judíos para la Biblioteca de Alejandría.

Esta Biblia originalmente sólo incluía los cinco libros del Pentatéuco, lo que los judíos llaman La Ley o la Torá y sin entrar en polémicas admitiremos que se comenzó a traducir y redactar en griego allá por el 280 antes de la era común.

Más adelante en el siglo I antes de la era común, le fueron añadidos el resto de los libros (Exodo, Génesis…), a día de hoy nadie duda de que la Septuaginta es la primera Biblia escrita en lengua culta, es decir en griego.

Después de esta, se publicó la Vulgata ya en el siglo IV de la era común, para “dar cuerpo” a la religión y a la iglesia de los romanos, en la lengua del imperio, el latín, añadiéndole el Nuevo Testamento, es decir los llamados evangelios.

Esta fue la Biblia “oficial” de los cristianos hasta la reforma protestante en el siglo XVI y la consecuente aparición de “nuevas biblias” en otros idiomas y versiones.

A partir de la reforma protestante comienza el lío de las nuevas versiones y adaptaciones de la Biblia Vulgata, que no de la Septuaginta, que como quedó dicho es el Antiguo Testamento.

Así que lo primero que hay que aclarar, es que lo que se traduce y modifica de forma fundamental es el Nuevo Testamento y no el “cuerpo judío básico” de la Biblia Septuaginta, el Antiguo Testamento.

Son los cristianos los que no se ponen de acuerdo en cuanto lo que se dice en los más que dudosos evangelios, el Nuevo Testamento, que fue escrito después de la aparición del cristianismo primitivo.

A Erasmo de Roterdam, se debe la revisión del texto de la Vulgata comparado con el griego y el hebreo, lo que le va a servir a los protestantes para sus nuevas versiones en nuevas lenguas y no cabe duda que fueron la base para la traducción de Zuinglio, la que usaría Lutero para su traducción al alemán, para Juan Calvino y para su pupilos ingleses y escoceses.

Los seguidores ingleses y escoceses de Juan Calvino, traducirán las dos primeras versiones de la Biblia Inglesa, a partir de sus traducciones de la Vulgata, especialmente del Nuevo testamento, es decir los evangelios, la parte no judía de la Biblia, conservando casi intacto el texto del Antiguo Testamento de la Vulgata.

Tal vez dentro de unos siglos se hable del mesías de los romanos...o de la paradoja de Flavio Josefo

Ahora bien, la Biblia de Converdale, de dudosa y discutida fecha de publicación, es una simple traducción de la Vulgata al idioma inglés, capricho de Enrique VIII complacido por Cromwell, para dotar a la iglesia anglicana de un texto en el idioma vernáculo, de ahí que dicha traducción sea más conocida como la Biblia de Cromwell y no como la Biblia de Converdale o Biblia Inglesa.

Esto lleva a una nueva controversia y a que se confunda Biblia inglesa con la Biblia del Mayflawer que era la versión escocesa de la traducción de Calvino y no la Biblia de Cromwell, por lo tanto textos distintos y que ya he comentado en mi anterior artículo “Una Biblia con Ginebra Mayflower”.

Después aparecerán distintas sectas protestantes y especialmente los Testigos de Jehová, inventando supuestas versiones inglesas de la Biblia, que no son más que recopilaciones de anotaciones de autores varios y dispersos dentro del mundo protestante.

Pero en todo caso, lo que debe quedar claro es que nadie toca de forma significativa el cuerpo original de la Septuaginta, que es el texto original de los judíos incorporado a la Biblioteca de Alejandría en el siglo III, antes de la era común.

Todo lo demás son refritos y distintas versiones del Nuevo Testamento, de los textos de los llamados evangelistas de más que dudosa existencia y que en todo caso son muy posteriores al siglo I de nuestra era común.

Es decir que lo que se ha cuestionado, es la etapa del cristianismo y su “versión romana” del judeocristianismo, esa parte en la que se justifica la existencia y muerte de Jesucristo, para redimir los pecados de los hombres (romanos).

En una clara paradoja, los romanos se inventan a un Jesucristo que con su muerte redime a los romanos de haberle matado en la cruz.

¿Se imaginan si Tito Flavio Vespasiano, que ordenó arrasar el Templo de Jerusalén, hubiera encargado a Flavio Josefo, que acompañó a su hijo en tal empresa, la redacción de los evangelios?

Todo lo anterior es algo comparable con la paradoja de Flavio Josefo; recomiendo al lector que repase tal paradoja hoy en boga gracias a la informática, es una curiosa forma de cómo salvarse de la muerte sin la existencia de otro salvador que no seas tú mismo.

 

@ordosgonzalo

 

gonzalo   alvarez-lago   garcia-teixeiro


Sobre esta noticia

Autor:
Ordos (1405 noticias)
Visitas:
4617
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.