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La partida de Kirchner

10/11/2010 13:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Murió Kirchner y no fue una muerte más

Europa  Press

Falleció Néstor Kichner y no fue una muerte más, conmocionó a un país. Para bien o para mal dividió las aguas de toda la sociedad. Estaban los que lo amaban y aplaudían y los que lo odiaban y denostaban. No somos peronistas ni kirchneristas pero estimamos que Kirchner dejó una huella muy profunda en el alma y en la mente de la mayoría de los argentinos. Al margen de gustos, ideologías o sentimientos hay que destacar que Kirchner marcó una época en la política nacional y cómo llevarla adelante. Se podrá coincidir o no pero lo que no se podrá negar es el protagonismo y el cambio que produjo en las formas y en los contenidos de la vida socio-económica nacional.

Ante todo e incuestionablemente Kirchner era un animal político, un apasionado y un obsesivo del teje y maneje de las cuestiones de Estado, un líder carismático, un oportunista, en el mejor sentido de la palabra, que cuando encontró su espacio lo aprovechó y a partir de allí fue construyendo día a día su poder. Kirchner puso su propia impronta en el momento crucial e histórico que le tocó vivir y dirigir. Equivocado o no fue el Presidente más influyente del último medio siglo en la nación.

Con la enorme fuerza de sus convicciones e ideales se opuso y enfrentó, como nunca nadie antes lo había hecho, a temibles vacas sagradas y a intocables " monstruos " gigantescos de la establecida y arcaica estructura social argentina. Así lidió, minimizó y hasta logró vencer a inexpugnables poderes hasta entonces impunes como las cúpulas eclesiásticas y militares, el imperio informativo y formativo de Clarín y asociados, la " gauchocrasia ", el FMI, la Corte Suprema y ciertos grupos hegemónicos y concentrados que pretendían imponer sus unilaterales y anti populares designios.

Néstor Kirchner junto a Cristina iniciaron allá por el 2003 un proceso de cambio y transformación de la Argentina. Basta recordar la década del 90 y los primeros años del siglo XXI para, en el peor de los casos, reconocer que " algo " se avanzó. En lo social el mejoramiento de los sectores más necesitados, la asignación universal por hijo, el matrimonio igualitario y la ley de movilidad jublilatoria, fueron pilares de los K, como en otros órdenes la política de Derechos Humanos, la adecuación del rol del Estado y el no menos valorado Fútbol Para Todos en el marco de la nueva Ley de Medios Audiovisuales. Hubo cambios, mejoras y hasta " revolución " en algunos items. Acaso el estilo y las formas no fueron las más apropiadas, pero ¿ se puede hablar de cortesía y de bondad cuando enfrente estaban Magnetto, Biolcati, Bergoglio o cualquier corporación multinacional ?. Para sentarse en una misma mesa ante semejantes colosos impiadosos hay que ser tan fuertes, duros y categóricos como ellos.

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Segurísimo que en este período hubo errores y excesos, sin dudas que resta mucho por hacer, está bien que los sectores medios reclamen más prosperidad como los bajos mejor calidad de vida. Y es previsible y lógico que los círculos privilegiados se sientan acorralados. También está claro que muchas corrientes del pensamiento progresista no compartan ni comulguen con las formas, tipos, métodos y accionar del oficialismo. Y esto está correcto, pero lo que no podrán desconocer los adherentes del campo popular es que con los K los marginados, los carecientes, los trabajadores, los profesionales, los jubilados y los mismísimos lumpen, están accediendo de a poco a una existencia más digna. Sí tienen honestidad intelectual lo tendrán que aceptar y reconocer sin peros y sin claudicar de sus propios ideales.

Ahí quedó Cristina para seguir y afianzar el modelo con el apoyo de la mayoría, la oposición no tendrá excusas para " confrontar " y ahora deberá proponer. El reto es grande pero la meta es demasiado apetecida: soberanía política, independencia económica y justicia social. Vaya legado que tendrá de una vez por todas que defender y aplicar el Partido Justicialita en el ejercicio y responsabilidad de este gobierno. Y de ser posible contagiarlo e intercambiarlo con los Morales, los Chávez, los Correa, los Mujica y ahora Rouseff, etc, para que el anhelo de vínculos y patria latinoamericana deje de ser sólo un enunciado y una consigna.

Kirchner se fue y acaso nazca su mito, Kirchner partió y tal vez surja el kirchnerismo, Kirchner murió con sus más y sus menos, sus grandezas y miserias, sus convicciones e ideales, Kirchner ya es pasado y el tiempo dirá sí quedará en la historia. El presente, el aquí y el ahora es de Cristina y de su gente que tienen una tarea ciclópea y encomiable, dignificar el hoy de los argentinos pensando y proyectando el mañana de las generaciones que vendrán.


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Autor:
Glenn Miller (1 noticias)
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