Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Carolina Martin escriba una noticia?

Con libertad no ofendo ni temo…

18/10/2014 18:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La corrupción sigue alcanzando limites insospechados, es menester arrancar de cuajo el cáncer que afecta a la sociedad actual. El futuro socio-económico-político, depende exclusivamente de nuestro buen hacer cívico

 

He comenzado este nuevo artículo, titulándolo con una frase pronunciada por José Artigas, libertador de los pueblos libres. Un defensor acérrimo  de la libertad y de la justicia, alguien que brindo su vida en defensa del pueblo y para quien el bienestar de éste primaba sobre cualquier otra causa e interés personal.

El tema de moda que acapara todos los titulares es el de las tarjetas “opaca”, “negras”. Atrás ha quedado el  caso Gürtell. Bárcenas, que a esta altura ya han perdido notoriedad. Bárcenas, Roca, Julián Muñoz, María Antonia Munar, Del Nido y Díaz Ferrán son algunos de los personajes involucrados, pero la lista es bastante más extensa.  Casi 1700 causas abiertas, más de  500 imputados, y un sin número de datos que conciernen a esta vergonzosa carta de presentación de un país  que sufre en sus propias carnes las consecuencias de estas incongruencias. Existe un estudio que fue publicado en el año 2013 donde se cifra en 40.000 millones el coste social de la corrupción española. Esto ocasionó que se aumentaran notoriamente los fondos destinados a la investigación judicial. Se han gastado más de 10 millones de euros en reforzar los juzgados que llevan los casos de corrupción. Todas estas consecuencias derivadas de estos graves hechos contribuyen a aumentar la crisis nacional. ¿Por qué?, pues porque además del dinero que se ha utilizado para el rescate de la banca procedente del erario público se suman estas cifras. Dinero que bien podría haber sido invertido socialmente para el bienestar de millones de ciudadanos que malviven de las miserables ayudas que reciben del Estado.

El Consejo General del Poder Judicial  cifró en 1661 las causas abiertas en los diferentes órganos judiciales. Dichas causas afectan a tipos penales como prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, malversaciones, negociaciones vedadas a funcionarios, blanqueo de capitales, apropiación indebida, fraude, fraude fiscal, estafa, falsedad documental y una larga serie de delitos contra el patrimonio histórico y contra el medio ambiente.

El caso del rescate de Caixa de Cataluña nos costó a todos los españoles 12.000 millones de euros que salieron del dinero público y con esta bonita cifra la entidad quedo saneada. Debido a esto fue puesta a la venta y se cerró un brillante negocio, con BBVA, quien hizo realmente el negocio, comprándola por 1.000 millones de euros. ¿Error de cálculos?, de ninguna manera, “negociaciones tan opacas como las hoy famosas tarjetas. El Estado, es decir todos los españoles hemos perdido 11.000 millones de euros que ya jamás se recuperaran. Un mal negocio para todos, a saber si dentro de unos años no nos enteraremos que ha sido un excelente negocio para alguien más.  ¿Es así como han mal administrado nuestro dinero?, a la vista está que sí.

La pregunta es ¿han pagado por los delitos de corrupción los imputados?, contrariamente a lo que se piensa, no. Entre rejas hay un muy reducido número que han actuado como “chivos expiatorios”, que han formado parte de la gran pantomima urdida para confundir a la opinión pública. Aun prosiguen las pesquisas en los juzgados, pero a pesar de existir jueces leales y justos, éstos se topan contra la muralla de la manipulación de influencias. Se arriesgan a perder su cargo, o a ser “castigados” duramente por intentar hacer bien su trabajo. El primero en ser separado de su cargo fue el juez Garzón, y luego lo siguió en su misma suerte el juez Elpidio Silva.

Los casos de corrupción son tan notorios, y que involucran a grandes personajes de la política de gobierno, como a grandes empresarios como Díaz Ferrán o el holding de Ruiz Mateos son algunos ejemplos de ello. A lo largo y ancho de la geografía española existen sonadísimos casos de corrupción que involucran a diferentes representantes políticos de todos los colores e ideologías. Sin embargo aún no vemos la luz en las investigaciones que desde hace años se llevan a cabo.

El gobierno se mantiene “paralizado” ante estos sucesos y no ha atinado aun a rezar el “mea culpa”. Asumir responsabilidades, reconocer estos hechos o lo que sería mejor hacerse cargo de ello y comenzar a “pagar” por estos actos en lugar de estar a la espera de que queden impunes, dándole largas o manipulando al sistema judicial o intentando culpabilizar a otros. El poder judicial  debería estar separado del poder ejecutivo y legislativo para que pudiera realizar con total libertad su cometido.

Quienes están involucrados directa o indirectamente en estos sonados casos de corrupción, la mayoría, no han tenido la honestidad de renunciar, de dimitir de sus cargos. Prosiguen en su afán de seguir lucrándose y enriqueciéndose a costa de una crisis que ha perjudicado directamente al grueso de la población. Permanecen inmunes al dolor popular, ocasionado por sus mezquinos actos, o medidas adoptadas en su beneficio y que han sepultado al trabajador.

Muchos encumbrados personajes de la política nacional ahora se adjudican logros que no les corresponden como es el caso de las tarjetas, mienten a la opinión pública cuando aseguran que han sido ellos quienes lo han denunciado. Una lamentable aptitud que no es nueva, una estrategia que solo busca recuperar votos que ven perdidos.

No más tarjetas opacas, ni sobres ocultos, ni malversación de fondos, ni favoritismos políticos… Esa es la decisión que todos debemos adoptar y hacer cumplir

No puedo asegurar que a todos nos suceda igual, pero si puedo asegurar que siento una gran impotencia y un gran coraje cuando se intenta engañarnos como si fuéramos tontos. Me da muchísima pena que aun existan simpatizantes que si comulgan con sus triquiñuelas, o lo que es peor aún quienes no les importan ni un ápice que millones de personas estén pasando por situaciones límites, sin que puedan ofrecerles un trozo de pan a sus hijos. Es lo que yo suelo llamar la decadencia de la sociedad actual.

Cuando el ser humano es inmune al dolor ajeno, cuando solo le importa su propio bienestar, entra en una escala de degradación lastimosa y ruin. Si uno a uno vamos cayendo en ello, a corto plazo seremos seres humanos fríos, superficiales, calculadores, soberbios e inmunes al bienestar general. El individualismo no suele conducir a buenos metas, `por el contrario. Se intenta fomentando el individualismo oprimir más a las masas. La unión hace la fuerza, en solitario no es posible lograr nada.

Paradójicamente mientras un selecto grupo empresarial-político ha ascendido gracias a la desgracia de millones de personas, estas personas son quienes han contribuido a la grandeza del país, son su esfuerzo, son su trabajo honesto. Sin embargo han sido estafados por aquellos bancos que también han oficiado de verdugos a la hora de ejecutar sus hogares, millones han perdido sus puestos de trabajos y millones malviven con trabajos precarios, mal pagados y regidos por una reforma laboral que solo ha buscado el menoscabo del trabajador y la prosperidad de las empresas, a costa del desmedro de los derechos laborales y morales de todos los trabajadores. Se han encumbrado a costa de la dignidad de las personas.

O somos capaces de revertir esta situación o nos veremos aun mas,  denigrados y sometidos al “látigo” de los nuevos “señores” que nos harán danzar en su propio infierno. Brindándonos contratos mediocres y oscuros, salarios vergonzosos e inmorales, sin derechos ni dignidad alguna.

Hemos perdido credibilidad ante los ojos del mundo entero, sí, pero hemos perdido mucho más aún. Han ultrajado nuestros derechos, nuestra dignidad, nuestra integridad y lo que es peor nuestro presente y el futuro de nuestros hijos. ¿Podemos seguir permitiendo esta atrocidad?, esta es una pregunta que debemos hacérnosla cada uno y responderla a conciencia. Debemos enfrentar nuestra responsabilidad de elección libremente, y escarmentar con la instrumentación legal que disponemos a quienes nos han tomado por débiles mentales “vendiéndonos” un país que dista años luz del que en realidad vivimos.

Unidos íntimamente, es la forma más natural de defender y cuidar los derechos humanos, individuales y civiles. Nada es posible esperar sino es de nuestro propio esfuerzo, esta línea de conducta es en el diario vivir y en el general de todos los habitantes del mundo entero.  Debemos conquistar  la igualdad social, que nos permita afirmar la libertad de los ciudadanos, asegurándonos de que los menos favorecidos sean los más privilegiados.  

La soberanía de un pueblo debe ser inviolable, así como su voluntad debe ser sagrada. Es esta misma soberanía la que debe bregar por hacer cumplir todos y cada uno de los artículos de la constitución. Además de cebarse en la investigación a conciencia las operaciones de todos sus representantes. La unión de la sociedad posibilitara la lucha contra quienes osen profanar nuestros derechos sagrados. El único lenguaje que debemos aceptar de nuestros representantes debe ser la verdad, únicamente la verdad simple y trasparente. 

En el mundo hay riqueza para todos, no únicamente para unos pocos poseídos por la avaricia, la sed de poder, la soberbia y la petulancia.

La única forma de defenser nuestros derechos es defendiendo nuestra soberania, nuestra democracia y nuestra dignidad.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
Visitas:
1501
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.