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Límites

18/01/2011 17:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No hay bordes. En mí ni en la pava ni en el cigarrillo, ni en vos, hay bordes. Somos una masa uniforme. Tan uniforme que hasta pensar en pintar (o peor: interpretar) un cuadro surrealista nos desespera y lloramos tendidos en el lecho de la amargura.

No hay bordes y nos fascina imaginarlos, creer que existen, que están ahí, que nos poseen y los podemos ver, tocar, sentir. Pero no.

Límites

A veces se me da por pensar en estas cosas, cuando no tengo la cabeza ocupada (o preocupada) en cuestiones sociopolíticas o personales o filosofando sobre la vida después de la muerte, la vida más allá del planeta tierra o el origen de todo y la puta circularidad.

No hay bordes entre lo que estamos haciendo ahora y lo que hacemos mientras soñamos. Mucho menos entre nuestra "realidad" y nuestra "fantasía". ¿Por qué delimitamos todo? ¿Qué o cuánta gracia nos hace y cuál es el objetivo?

No había bordes en la bala que arrancó la vida de Mariano Ferreyra y tampoco en la que fusiló a Carlos Fuentealba. Tampoco en las manos de sus asesinos ni en las perversas mentes de los responsables.

Nos gusta tanto creer que estamos acariciando la pared blanca o que el viento simplemente nos esquiva... Somos tan duchos para eso...

Pero mirá un poquito más allá. Girá despacio sobre tu propio eje, en cámara lenta. ¿Te das cuenta? Sos ese asesino. También sos la víctima y la bala. Y la planta y el cemento y la cartera de la flaca que pasa caminando y el reloj que marca la respiración del tipo acelerado.

Y si el viento es fuerte, aunque no lo quieras ver, te deshacés. Y si la lluvia es como la del viernes a la noche, te derretís. Aunque sea más cómodo creer que no y que seguís de pié con tus huesitos a salvo.

Apagás la luz del velador para poder dormirte otra vez. Confiado de que tu cuerpo es distinto al que está en vilo emborrachándose de pena en algún bar o en el medio de la avenida a punto de prenderse fuego. Ahora te da miedo soñar. Porque no querés asumir que, entre el precipicio en el que frenaste justo a tiempo en esa pesadilla y la vida, prácticamente no hay diferencias.


Sobre esta noticia

Autor:
Sol Arrieta (72 noticias)
Fuente:
cotidianidadeshumanas.blogspot.com
Visitas:
308
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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