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El maltrato emocional. 2ª parte

27/09/2009 14:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Padres. Pareja. Trabajo. Hijos

2. PAREJA. Dicen los que saben, que al momento de elegir pareja, estamos influenciados por la imagen dominante de uno de nuestros padres, que buscamos características similares en la persona a amar, que coincidan con mamá o papá, según quien haya marcado más nuestra psiquis. Aplicando la regla del uno más uno dos, tengo que concluir, que, si mamá o papá, es mi referente y me llamaba tarada, me desmerecía, nada de lo que yo hacía le conformaba, nada era lo suficientemente bueno, pues entonces mi pareja, es muy probable que tenga similares características. BINGO!!! Así es. Por lo menos en mi experiencia personal. Elegí un consorte con una inteligencia exquisita, sublime, aclaro que nada me atrae más que un hombre inteligente, era un buen hombre, pero en cuanto al trato….fatal. Aplicaba el maltrato sutil, reitero era y es muy inteligente…Jamás me dijo que era bonita para él, jamás me dijo que se bebía los vientos por mí, bien, tengo que reconocer que era poco afectuoso, pero eso no era todo, desmerecía mi trabajo, también mis labores en la casa, mi forma de cocinar, declamaba con orgullo que me apuntalaba para que pudiera estudiar mi carrera universitaria, pero oh! casualidad, cada vez que tenía que dar un examen, en casa se armaban unas bataholas terribles por cualquier pavada, recuerdo una, puntualmente, por no haber cosido un botón en la camisita de mi hijo mayor. Si le preguntaba ¿estoy linda? Luego de producirme con esmero para una salida, contestaba lacónicamente, ‘si, elegante’. Algunas veces me miraba con cara de desaprobación y me decía ‘mejor te queda esa otra pollera’ y mencionaba otra distinta a la que tenía puesta, yo convencida iba y me cambiaba inmediatamente, tiempo después, mucho tiempo después, me di cuenta que la que NO me quedaba era la más infartante, la que me quedaba soberbia, habría preferido un berrinche de celos, lo aseguro. Miles y miles de mujeres, padecen este tipo de situaciones a diario, mujeres inteligentes, que ven minada su autoestima, por maridos que, sutilmente, les hacen creer que no valen nada. Por celos, por competencia, para dominarlas, lo desconozco, pero es así, si uno les pregunta a ellos tampoco se dan cuenta (o no quieren hacerlo) de ese actuar ladino, lo niegan, es más creen que son los mejores esposos, que casi, casi tienen a su mujer en un altar, pero vamos, amigos, no es casual que aquí en Buenos Aires, a las esposas se las llame ‘brujas’ y en esto no tranzo, remedando al viejo Sigmund, el chiste es la verdad que fluye del inconsciente…….no me vengan con pavadas… esto es maltrato puro y duro. Las mujeres tenemos una cualidad o defecto, según como se lo mire, cuando nos enamoramos, habitualmente dejamos todo, sobre todo las de mi generación, si nuestro hombre es rugbier, aprendemos todo sobre ese deporte, estamos al tanto de las últimas novedades, seguimos las peripecias de su equipo preferido, los acompañamos a los partidos. Si es concertista, allá vamos, horas de música clásica, horas de prácticas de piano, buscar incunables en las disquerías, funciones en el Colón, lecturas obligadas de argumentos de óperas. Si periodista, la actualidad es nuestra meta, política, economía, actualidad, sociedad, etc., etc. Yo he aprendido un montonazo, soy versada en varias ramas, he tenido varios amores y todos me han dejado algo. Ahora, bien, a mi me gusta el ballet, ninguno jamás me acompañó a ver una sola función Hice teatro, a ninguno le interesaba mi opinión sobre Brecht, a la sazón el creador del expresionismo, la escuela que seguía yo. Amo la ópera, sólo la pude compartir con el que también gustaba de ella, pero porque le gustaba a ÉL. A ver, entonces, como es la milonga?, nuestros intereses no tienen valía? Porque si nosotras no nos interesamos por los de ellos, somos unas desatentas y desaprensivas. Pero si les pedimos que se interesen en los nuestros, recibimos por respuesta un simple ‘a mi no me gusta’ y Santas Pascuas, no hay Cristo que cambie esa lapidaria contestación. Lo dicho, maltrato emocional, sutil, verdad? Conozco mujeres brillantes que en su juventud eran divertidas, chispeantes, extrovertidas, se comían el mundo a mordiscos gigantes, hoy después de aplastantes matrimonios y divorcios dolorosos, son personas desgarradas, con una autoestima maltrecha, cuya misión es reconstruirse, pieza por pieza, tienen un dejo de tristeza en la mirada que provoca compasión, aclaro que no son pocas. Muchas de ellas han vivido algunos años después de la separación sin siquiera darse cuenta del paso de Atila por sus vidas y un día una palabra, una anécdota, las sacudió y se dieron cuenta, saliendo de esa inercia, de esa anestesia que aún les duraba. El daño es grande, el maltrato emocional, a cualquier edad, es muy difícil de superar, porque es silencioso y sibilino, porque corroe el alma, la víctima no se da cuenta, no sabe lo que le pasa, porque talla la culpa, ese es el mecanismo principal, el punto sensible, una se siente como cuando niña, culpable de todo lo pasado, por no haber sido lo suficientemente buena, o eficiente o amorosa. La culpa ese sentimiento opresivo y doloroso que solemos cargar no con poco dolor y que nos hace tan vulnerables.

Dicen los que saben, que al momento de elegir pareja, estamos influenciados por la imagen dominante de uno de nuestros padres


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