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Miedo al debate

17/04/2019 20:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

ENCARNA SAMITIER. DIRECTORA DE '20MINUTOS'

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Es normal que el candidato que parte como ganador tenga miedo a los debates, sean cara a cara, o sean multipartidos: el aspirante siempre tiene más que ganar. Pero los debates son fundamentales en democracia. Por eso, el líder que exhibe demasiado temor a esa prueba pública, como le está pasando a Pedro Sánchez con el lío de cadenas en que se ha enredado, puede perder más por incomparecencia que cometiendo un error en pantalla.

"Nos ha faltado una semana más de campaña o un debate televisado", dijo Felipe González cuando el PSOE perdió las elecciones de 1996. Hoy no se puede producir un efecto tan demoledor como el que hizo sucumbir a un Nixon sudoroso frente al atractivo Kennedy, pero esas peleas dialécticas siguen teniendo una gran capacidad de atracción. En 2007, veinte millones de franceses siguieron el duelo entre Ségolène Royal y Nicolas Sarkozy, un cuerpo a cuerpo que no se producía en Francia desde 1995, con Jospin y Chirac.

En España, Felipe González y José María Aznar se enfrentaron a dos vueltas en 1993, en Antena 3 y Telecinco. Batieron marcas de audiencia. Pero no hubo más hasta 2008, cuando Rodríguez Zapatero y Rajoy aceptaron bajar a la arena. Rajoy repitió como aspirante en 2001 frente a Rubalcaba, en 2008, y frente a Sánchez, en 2015, si bien rehuyó el encuentro y envío en su lugar a Soraya Sáenz de Santamaría, que peleó dialécticamente con Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

Ahora, la campaña iba como la seda para el candidato socialista, con todas las encuestas a favor. Sánchez había rechazado el debate a dos que le pedía Pablo Casado, lo que había roto la tradición de los cara a cara. Había dicho no también a la televisión pública, que planteó un debate a cuatro (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos) y se decantó por el organizado por Atresmedia, que incluía a Vox. La elección molestó a RTVE e inquietó a la oposición, pues se interpretó como oxígeno socialista para el partido de Abascal.

Si esta era la estrategia, la Junta Electoral Central la ha dinamitado, al prohibir la presencia de Vox por falta de representatividad (Ciudadanos y Podemos sí tenían la requerida en 2015).

En lugar de aceptar el debate sin Abascal, el PSOE ha organizado un embrollo: ha pedido ahora debatir a cuatro, pero en RTVE... ¡a la misma hora y el mismo día en que va a celebrarse el encuentro en Atresmedia!

Incumplir los compromisos contraídos y abrir una guerra innecesaria de cadenas no parece una buena idea. Si no se impone el sentido común, puede haber un atril vacío el 23 de abril en el plató de Atresmedia, y Vicente Vallés y Ana Pastor pueden verse moderando un debate a tres.

Es una paradoja que los políticos tasen estrategias, cadenas, rivales, tiempos... al milímetro y aún así se las ingenien para meter la pata a la primera de cambio.

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