Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que R.j. Sulbarán escriba una noticia?

Mundo de historietas: Rosco, la otra cara de la ley (Cap. I)

22/09/2014 14:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Rosco Méndez, atleta, profesional, tuvo una idea, ayudar a los jóvenes a escapar del delito, fue exitoso, pero la Mafia no lo tuvo de su agrado, fue traicionado, dejado rodeado por el fuego, quemado hasta perder la conciencia, pero todavía Rosco no ha escrito su última palabra

CAracas, una ciudad de contrastes, del este al oeste se despliegan sociedades muy diferentes a medida que los kilómetros pasan entre una punta y otra de la ciudad, de largo a largo el Cerro Avila sirve de guarda espaldas contra cualquier fenómeno natural que intente pasar desde el mar, Caracas la ciudad más peligrosa de Latinoamerica, la cantidad de muertos es igual a la de una ciudad en guerra, cientos de cadáveres ingresan diariamente a sus morgues, su juventud esta en peligro, las mafias se apoderan de ella, grandes intereses y repartición de espacios ocurren entre ellas,   pocos ciudadanos trabajan contra de esas mafias, fomentando la cultura, dando su grano de arena para rescatar a la sociedad, uno de esos héroes es Rosco Méndez, Rosco es un hombre fuerte, deportista, desde joven su humilde familia le inculcó el deporte como vida y eso lo salvó de las calles, el Karate fue su primer deporte, logró la cinta negra a los doce años, ganó cuanta competencia se le presentó, luego destacó en atletismo como corredor de velocidad, le abrió las puertas a los estudios, fue becado y estudió en los Estados Unidos de América a la par de representar a su país en las olimpiadas y ganando la medalla de oro en los cuatrocientos metros planos, todo un suceso, el joven pronto llegó a su país, Rosco tenía una idea fija, los años que vivió fuera del país no dejaba de preocuparle la imagen que tenía el exterior de este, quería hacer una fundación aprovechando la fama que le otorgó la medalla de oro olímpica y los conocimientos de Administrador de negocios producto de sus estudios universitarios, pronto Rosco tenía mas de trescientas representaciones repartidas entre los barrios de Caracas, logró que las empresas más importantes del país vieran el deporte de barrio como un negocio para promocionar, el dinero recaudado por la promoción era usado para los costos de los cursos de especialización dados en las casas de apoyo, Rosco visitaba cada una por lo menos una vez al mes, visitas cortas pero que brindaban grandes frutos, se había convertido en un hombre famoso, esa fama la usaba para conseguir fondos para su causa, hizo convenios para colocar a sus chicos graduados en las empresas de renombre, en tres años había comenzado a transformar a la sociedad, su guerra contra las drogas era su pilar fundamental, convenios con clínicas le daban la facilidad para la recuperación de jóvenes que luego eran incorporados a la sociedad, Rosco era una necesidad pero a la vez un obstáculo, Martín Sayago o mejor conocido como El Pollina era el hombre fuerte del circulo Oeste de la ciudad, desde Miraflores hasta Catia, era su territorio, había sido afectado, varios de sus vendedores fueron rescatados por la gente de Rosco, era dinero que perdía mientras re ubicaba vendedores, la clientela no crecía con el ritmo esperado, Rosco había impactado en la ciudad, la juventud pensaba en un futuro diferente a las drogas, los campeonatos interbarriales eran televisados, baloncesto, fútbol sala, voleibol, béisbol, hasta pelota de goma tenia contratos con los medios, radios comunitarias, era todo una red, Rosco había planificado todo, pero El Pollina no estaba de acuerdo.

-Sapo, hoy llega la carga de la nueva droga, la piedra verde, no quiero problemas, prometí a los grandes que subiría la venta en un treinta por ciento. <dijo El pollina con autoridad>

-Jefe, ¿es tan buena así?<dijo el sapo con duda en el rostro>

-Sapo te diré algo, ese Rosco con toda su red de niños buenos no podrá quitarme a ningún cliente más, no has visto a drogadictos como vas a ver ahora, no es que es buena, es la mejor droga.

-Jefe, y ese Rosco, nos ha quitado no solo los clientes jóvenes y parte de la zona, sino vendedores, eso nos ha afectado <con tono de preocupación.>

-Si sapo, ya me autorizaron a halar la oreja. <responde con satisfacción en el rostro>

Rosco estaba saliendo de la casa de apoyo ubicada en Catia adentro, estuvo con los jóvenes, revisando los cursos de los chicos, habían abierto el de chef, dictado por un grupo de apoyo de famosos chef nacionales que quisieron integrarse a la misión, tomo su auto y comenzó a bajar la cuesta rumbo a su oficina, veía la pobreza de la gente a medida que iba bajando rumbo a la autopista principal, el quería hacer más, pero sabía que era imposible, no podía arreglar la vida de todos, pero por lo menos podía colaborar en darles un impulso inicial, fuera de la delincuencia, en eso, unos vehículos lo interceptan, cinco individuos bajan de las dos camionetas, lo apuntan con armas automáticas, nada pudo hacer, lo llevaron en una de las camionetas, le pusieron una capucha y le dijeron que no hablara, sentía que el vehículo iba bajando a gran velocidad, en un momento sintió que el peralte desapareció, estaba en la autopista, el tiempo paso, quizás unas tres horas, el calor se hizo fuerte, la camioneta no tenía aire acondicionado, dedujo que estaba en los Valles del Tuy, una zona muy caliente a las afueras de Caracas, el sudor corría por su frente, la capucha lo asfixiaba, no oía voces, estaban muy callados, en eso entraron en una zona de calle de tierra, se sentía lo irregular del camino, la camioneta frena de golpe, se abre la puerta y lo halan por un brazo

-Camina <le hablan fuerte>

-Aquí esta el paquete

-¿Vieron si alguien los siguió? <responde una voz pausada y misteriosa>

-No patrón, nos aseguramos de eso.

-Tomen lo acordado y largo.

Lo llevaron a un cuarto y lo esposaron a una silla, era metálica, Rosco sabía que era posible que en algún momento alguien de la mafia se iba a enojar, pero no pensaba que lo podían raptar, quizás un aviso, una advertencia, pero no un rapto, en ese momento una mano lo toma por la capucha dejando su rostro libre, con angustia luchaba con la luz y sus ojos, hasta que pudo enfocar, era un hombre menudo, blanco, con ojos azules, poco cabello, una barba de pocos días en el rostro, y una cicatriz corta como un rayo en su mejilla izquierda, lo veía fijamente, sin emitir sonido.

¿-Quien eres?, ¿Que quieres?, ¿dinero?

-Amigo mio, te diré que yo no quiero nada de ti, las personas que me contrataron si, ellos necesitan algo de ti.

-¿Quienes son?, ¿que quieren?

-En principio que te quites del camino, no total, solo deja tranquilo a su gente y abre espacios para que puedan vender su producto, ambos pueden coexistir, tu te quedas con algunos jóvenes y ellos con otro tanto.

-¿Quieren que me venda?, nunca.

-Me imaginé que dirías eso, los ojos no mienten, por eso te observe antes de hablar contigo, se que primero la muerte antes de doblegar ¿cierto?

-Nunca caeré a los pies de los que son el principal escollo de la juventud, y si me matas igual ya la estructura funciona sola.

-En eso pensaron mis contratantes, lo bueno es que si no está un primero, siempre esta un segundo ¿cierto?

Sucede en la ciudad más peligrosa de América

-¿Que quieres decir?

-Que estoy aquí para matarte, no para convencerte, ya el segundo trabaja para mis contratantes.

-¿Cameron? Es mentira, el no sería capaz.

-Bueno eso no lo sabrás, a menos que sea cierto que hay algo mas allá de la muerte ¿no?, <acercándose a él con una jeringa en la mano y clavandola en su brazo.>

El misterioso hombre lo traslada dentro de la montaña, la casa estaba al pie de ella y lo amarra a un árbol y lo rocía de gasolina.

-No es personal amigo, son negocios <lanzando un encendedor>

El fuego fue instantáneo, la maleza hizo su trabajo, un gran incendio se desató, el asesino sin ver atrás se fue caminando, silbando una tonada, como si el fuego no fuera peligro para él.

LOs bomberos estuvieron casi una semana intentando sofocar el incendio forestal, era verano, las temperaturas estaban en sombra sobre los treinta y cinco grados, era época de incendios, nada raro parecía este, los bomberos habían colocado la misma causa de siempre, vidrios hacían la vez de lupas haciendo que los rayos del sol a través de ellos generen el fuego que a su vez desencadenan en grandes incendios, del cuerpo de Rosco, nada, Cameron se encargó de dar la noticia informando que Rosco había salido del país buscando implementar su idea de recuperación de jóvenes en África dejando a él liderando aquí en Caracas.

EN su recién adquirido apartamento en el este de Caracas, Cameron tomaba una ducha, en su cuarto lo esperaba una famosa bailarina, una desnudista de la farándula, reina de las redes sociales, todo un lujo, regalo del rey de la Mafia y jefe del Pollina, el sonido del teléfono estremece el lugar, la hermosa mujer lo lleva a la ducha no sin antes inquietar a Cameron con su espectacular cuerpo.

-¿Si? <pregunta Cameron por intermedio de la Bocina>

-¿Te gustó el apartamento y la chica que te deje dentro? <pregunta una voz gruesa y profunda>

-Señor, seguro, todo esta perfecto.<responde Cameron temeroso>

-Mi amigo Cameron, sigue haciendo lo correcto, si lo haces, ve la recompensa, si no mi buen amigo, ve lo que pasó a Rosco, y no es precisamente visitar África.

-No se preocupe, yo haré lo mio.

-Lo se, lo se, disfruta tu apartamento y la chica, dile que te baile su nuevo éxito, se que canta horrible, pero con esas curvas, que mas da.

En algún lugar, en una noche oscura, plagada por la humedad, el silencio es roto por un grito de dolor

-Ahhhggggg <un grito fuerte en reflejo de dolor>

-Amigo tranquilo, las quemadas son muy profundas, pero vas a estar bien.

-Uhhhhhmm <intenta hablar>

-No hables los labios están muy quemados, te trajo Amock, es mi hermano, el vio todo lo que te pasó, el hombre que te quemó, el esperó y te haló por un brazo usando su chaqueta y te revolcó por la tierra, gracias a Diós había un pantano cerca y te sumergió, por cosa del destino mi casa no se quemó con el incendio, los vientos dirigieron el fuego al lado contrario, fue un desastre, mas de una semana tomó amainar el fuego, quien hizo esto quería no dejar rastros de tu cuerpo, cometió un error, te dejo un carné, se quien eres, Rosco, el gran ciudadano, no he llamado a nadie, esperando que despertaras, soy enfermero, no te preocupes te cuidaré, es poco lo que hubieran hecho los médicos por ti, te quemaron casi un noventa por ciento de tu cuerpo, pero eres un tipo duro, importante, se que te vas a vengar y poner a los malos en su lugar, eres de lo buenos mi buen Rosco, y eso se debe respetar.

TRes meses pasaron, Rosco estaba recuperado físicamente, desfigurado por el fuego, pero su mente intacta, ya rescatar a la juventud como lo venía haciendo era imposible, Cameron tenía el control, sabía que no podía llegar, igual lo matarían, pero el objetivo estaba definido, y él lo iba a cumplir pero usando otros medios

 

Proximo capítulo 29/09/2014 : El sucesor

Siganme por @richarsulbaran


Sobre esta noticia

Autor:
R.j. Sulbarán (104 noticias)
Visitas:
3345
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.