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Netflix esconde sus mejores películas: 'Erotikon', Dreyer, Sjöström y otros clásicos mudos llegan al catálogo

04/02/2021 13:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sabemos que el algoritmo de Netflix hace y deshace a la hora de ofrecerte opciones en una página de inicio que, en teoría, es distinta para cada suscriptor (y elaborada de acuerdo a sus preferencias y hábitos de inclinación hacia cierto contenido) pero que al final prima por encima de todo la sacrosanta producción propia de la casa. Y no es que la búsqueda por géneros o categorías ayude precisamente a escapar de ese bombardeo.

Por eso, entre tantos capítulos de Los Bridgerton o Gambito de dama, cuesta enterarse de que hay joyas francesas disponibles en el catálogo después de pasar por Cannes o que ahora Netflix ha recibido una impresionante remesa de 11 clásicos mudos del cine sueco. Y no hablamos de cualquier título, sino de obras de maestros absolutos de la historia del cine como Carl Theodor Dreyer, Victor Sjöström o Mauritz Stiller. Cineastas pioneros y maestros del lenguaje que tienen su nombre esculpido entre los más grandes del arte cinematográfico.

Y que, sin duda, no son los primeros que te vienen a la mente al pensar en el catálogo de Netflix. Pero ahí están. Agazapados, silenciosos (perdón) y deseosos de que te asombres con su sensibilidad y apoteósico manejo del lenguaje visual. Ha sido el cineasta Miguel Ángel Vivas quien ha dado la voz de alarma en Twitter y lo que cita es solo la punta de un iceberg de cine mudo sueco que ha entrado en tropel en la plataforma.

Estas son las películas de cine mudo sueco que han entrado en el catálogo de Netflix.

Sin duda, el director más importante de la historia del cine sueco. No, no nos hemos olvidado de Ingmar Bergman; como buen fan suyo que fue, le dio el papel protagonista de Fresas salvajes (1957). Porque Sjöström empezó como actor, pero pronto empezó a compaginar el trabajo delante de las cámaras con la realización en la incipiente industria de cine de su país en la segunda década del siglo XX.

Acabaría dirigiendo películas del calibre de La carreta fantasma (de la cual estamos celebrando su centenario) y trasladándose a Hollywood para filmar una obra maestra como El viento (1928), pero lo que ofrece Netflix son dos títulos tempranos. Uno de ellos es Ingeborg Holm (1913) ?el drama de una madre soltera, interpretada por Hilda Borgström, que es separada de sus hijos?, y el otro un bombazo: Había una vez un hombre (1917).

Esta adaptación de Henrik Ibsen, protagonizada por el propio Sjöström como el pobre protagonista Terje Vigen, una víctima del destino que lo pierde todo y pasa innumerables penurias por culpa de la guerra, fue en su momento la película más cara del cine sueco. También está considerada la que dio el mayor impulso artístico al medio cinematográfico, que empezó a ser considerado como una expresión artística de alto prestigio.

Otro gran admirador de Sjöström fue Carl Theodor Dreyer, el cineasta más importante de Dinamarca. El futuro director de obras capitales que ves en todas las listas de mejores películas de la historia, como La pasión de Juana de Arco (1928) u Ordet (1955), dirigió en Suecia una película al inicio de su carrera. Eso ha permitido que la colección de títulos suecos adquirida por Netflix incluya nada menos que el segundo largo de Dreyer: La viuda del párroco (1920).

Prästänkan en su título original es una de las sugerentes muestras de comedia que se pueden encontrar en la etapa temprana de un cineasta tan ultraserio como Dreyer ?por ejemplo, no te pierdas el despendole que es El amo de la casa (1925)?. Cuenta la historia de un hombre que es elegido para ser el nuevo párroco de una iglesia; el problema es que, a pesar de que él ya está prometido, le obligan a casarse con la viuda del anterior clérigo, que prácticamente le dobla la edad. ¡Cosas que pasan!

¿Una comedia romántica y picantona de cine mudo? Aquí tenemos el mejor exponente: Erotikon de Mauritz Stiller (1920), el primer maestro de la ligereza y los líos sentimentales con buen talante en el cine. En Erotikon cuenta la historia de un entomólogo más interesado por la vida sexual de sus coleópteros que por las salidas al teatro de su mujer en compañía de dos pretendientes.

Stiller también acabaría en Hollywood, siendo el responsable de que Greta Garbo cruzara el Atlántico, pero antes de eso dirigió otras películas estupendas en Suecia. Es el caso de la segunda que ofrece Netflix, El tesoro de Arne, un turbulento drama ambientado en el siglo XVI que en 1919 adaptó la novela El tesoro de Selma Lagerlöf, la primera mujer en obtener un premio Nobel de Literatura.

En el cine sueco también desarrollaron el humor, pero dentro de unos parámetros diferentes al slapstick estadounidense. Entre los títulos ofrecidos por Netflix hay dos buenos ejemplos con argumentos bien entretenidos.

Den starkaste (El más fuerte), de Axel Lindblom y Alf Sjöberg (1929), escenifica cómo dos cazadores compiten por el amor de la hija de un capitán de barco en medio de una expedición al Ártico.

En Norrtullsligan (La banda de Norrtull), de Per Lindberg (1923), se adapta una novela por folletines de la escritora y activista sufragista Elin Wägner que reivindica la emancipación de la mujer y denuncia su sometimiento por el heteropatriarcado. ¿Sus protagonistas? Cuatro chicas que comparten piso en Estocolmo. Una pieza de resistencia, lucha feminista y buen humor mucho más interesante que la propia serie de argumento similar en esta misma plataforma.

Los anteriores son los títulos más conocidos y aclamados de los que han entrado en la remesa de cine mudo sueco que ha llegado al catálogo de Netflix, pero hay unos cuantos más esperando ser descubiertos.

Del pionero Gustaf Edgren se ofrecen dos comedias: Konstgjorda Svensson (1929), sobre un inventor que se alista en el ejército por error y no para de ligar (!); y Karl Fredrik regerar (1934), sobre las peripecias de un campesino desahuciado que acaba metido a ministro.

Gustaf Molander, guionista de Había una vez un hombre y El tesoro de Arne, así como futuro director de la película que lanzó a Ingrid Bergman al estrellato, está representado con la aventura marítima de Mälarpirater (1923).

Por último, Vallfarten till Kevlaar (1921) es una película religiosa dirigida por el actor Ivan Hedqvist que parte de un poema de Heinrich Heine para contar la peregrinación de una madre y su hijo.


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