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¡¡¡No le entiendo Doctor!!!

05/10/2009 03:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cómo nos hablan los profesionales. El lenguaje in-entendible de los expertos ante las personas comunes

En cualquier ciencia, arte y oficio, siempre existe un código común de comunicación para lograr el entendimiento entre los operadores de cualquiera de estas áreas, a fin de optimizar y hacer más fluido el intercambio de información. Sobre todo en aquellas profesiones que requieren de un bagaje técnico necesario para la puntualización de conceptos.

Así, nos encontramos con el lenguaje informático, el matemático, el contable, el que usan los arquitectos e ingenieros y otros tantos que conformarían una larga lista que no viene al caso aquí enunciar.

De igual modo los individuos, que generalmente se agrupan conforme a determinadas características, utilizan habitualmente un ‘argot’ común.

Tomemos como ejemplo a los adolescentes, los políticos, los presos con su lenguaje ‘tumbero’ (en Argentina se le denomina así por considerarse a las cárceles como tumbas), los pibes chorros, etc.

También en el campo jurídico, se hace necesaria cierta precisión en la terminología, dado que abarca, en todas sus ramas, el estudio de conductas humanas.

No me detengo aquí acerca del lenguaje o el discurso de los legisladores sino en la transmisión efectuada por los jueces y demás operadores de la justicia frente al justiciable, sobre todo en el ámbito del Derecho Penal.

Las raíces de éste arrancan de las leyes inquisitivas, de modo tal que a quienes se encuentran vinculados al ámbito del foro no les resulta extraño que dentro de un escrito judicial, se plasmen frases como: ‘Vuestra Señoría’, ‘Vuestra Excelencia’, ‘el juez a quo’, etc.

Si estas fueran solo expresiones de trato, no acarrearían una mayor problemática, pero esto es sólo el comienzo, la punta del iceberg, que en rigor de verdad, complica el código de comunicación utilizado, a punto tal de conformar un entramado de extrañas y ajenas palabras para el ciudadano común, que ponen distancia entre los individuos que conforman el ámbito de la Justicia y aquellos que están, por diversas circunstancias, sometidos a ella.

Otra situación se presenta con los profesionales de la salud,

“…Es de hacer notar que todos los elementos que condujeron a la mayoría a adoptar el criterio nulificante, se produjeron en un debate, donde se consideraron las piezas probatorias que fueron declaradas nulas. En consecuencia, implicaría una ficción contradictoria negar la existencia misma del debate por la vía de la progresividad regresiva, ya que si el debate nunca existió la conclusión cualquiera fuere, carecería de sustento alguno…” del voto de un magistrado de un Tribunal Oral Federal Criminal de la ciudad de Buenos Aires.

Algo complicado ¿verdad?, va de suyo, que muchos bienintencionados jueces apenas si reparan en esta circunstancia, he visto en mis largos años de pertenencia a la justicia penal, y con mayor nitidez a partir de la implementación del juicio oral, en innumeras oportunidades a testigos y procesados, contestar a contrapelo las preguntas efectuadas por los magistrados, simplemente por no comprender de que se les estaba hablando!

Baste para ello una pequeña y triste anécdota.

En una causa por tenencia de drogas, de poca monta, se había realizado un allanamiento en un local ocupado desde hacía algún tiempo por siete parejas con sus hijos, que se amontonaban promiscuamente. Los sobres con cocaína habían sido encontrados debajo de desvencijados camastros y algunos muebles deteriorados, que a la sazón eran utilizados por todos, en distinto orden y según como fueran llegando. Era obvio que resultaba por demás difícil atribuir la tenencia del estupefaciente a alguien en forma específica. Estando uno de los tres miembros del Tribunal, interrogando arduamente a uno de los acusados, un sujeto joven pero envejecido por la vida, morocho y sin ninguna instrucción, tal como surgía de su legajo, el Sr. Juez insistía que le explicara como eran las características del lugar donde moraba el indagado. El pobre hombre trataba, con su escaso manejo del lenguaje, transmitir, que cada familia era poseedora de un lugar que consideraba como propio, pero que no había divisores entre ellos. Inútilmente explicaba que cada familia contaba con un espacio propio, pero que en tal entuerto de personas, era habitual que alguno de ellos aprovechara la cama de algún otro en su ausencia, por carecer de una para poder descansar, llegando incluso, a establecerse turnos para lograr el ansiado descanso.

Finalmente el Juez interrogó “Entonces, ¿el lugar es como un loft?” Las carcajadas estallaron en la sala, el indagado demudó y sólo atino a preguntar “¿lo qué?”. De risueño no tiene nada, claro está.

Otra situación se presenta con los profesionales de la salud, en esos trágicos momentos en que las personas se encuentran entregadas, con alguna terrible enfermedad a cuestas o con un pariente querido en un trance desgraciado y recurren a los médicos, los ‘dioses’ que tienen, en ese preciso momento en sus manos, el poder de la vida y de la muerte, para preguntarles con humildad, con un miedo atroz, esperando escuchar palabras alentadoras, o de consuelo y se enfrentan a un discurso hermético, lleno de tecnicismos que ni el mismo Hipócrates podría descifrar. Y el temor reverencial que nos embarga aunado a la angustia, nos impide pedir aclaraciones y si las pedimos somos, generalmente, tratados como insectos, despachados sin más, o simplemente se nos repite exactamente lo mismo, palabra por palabra, pero eso si, más lentamente cual si fueramos lelos.

Esto no queda aquí amigos míos, por supuesto que no… ¿fueron a comprar artículos de informática? O ¿lo último en tecnología de MP3 o MP4 sin la asistencia de sus hijos??? Sin ir más lejos…queridas amigas mías…en las casas de cosmética preguntaron sobre las cremas de última generación para pieles maduras y las atendió alguna jovencita????

Concluyendo o ellos/as hablan chino o nosotros sánscrito!!!!!!

Pues bien, no debemos dejarnos apabullar, con nuestra mejor cara de póker, sea la situación que sea, dolorosa, o simplemente casual, preguntemos, pidamos la traducción, una y otra vez, cuantas sea necesaria. Ellos deben aprender y nosotros también, la comunicación es un ida y vuelta, empecemos por imponer nuestras reglas y todo será muchísimo más fácil para todos.

...la transmisión efectuada por los jueces y demás operadores de la justicia frente al justiciable, sobre todo en el ámbito del Derecho Penal


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Guardiana (117 noticias)
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