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Padres esclavos de sus hijos

13/09/2012 02:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En el difícil arte de la educación, no hay ganadores ni ganados, hay hijos educados e hijos maleducados. Pero por desgracia también hay padres esclavos de sus hijos. Todos sabemos que educar es una tarea cansada y que requiere esfuerzo y muchas dosis de paciencia. Pero esta tarea ha de hacerse bien para obtener buenos resultados.

Llevo mucho tiempo queriendo escribir este artículo sin herir la sensibilidad de ningún padre, aunque sé que será imposible y es probable que no lo consiga... Pero si a alguno puedo removerle la conciencia a tiempo, algo que todos saldremos ganando.

Y es que, mire por donde mire, siempre veo a algún padre esclavo en la cercanía y a su hijo/a con el síndrome del emperador. ¿Qué a que me refiero con padre esclavo? Pues me refiero a todos aquellos padres (y madres) que no saben o no quieren poner límites a sus hijos, o que se basan en la "amenaza" que nunca cumplen, para intentar educarlos.

Dos corrientes enfrentadas en la forma de educar

En psicología hoy en día, en el tema de la crianza de los hijos, parece que se han establecido dos corrientes predominantes y que son justo los extremos, en mi opinión, del equilibrio que debe ser la educación de los hijos. Por un lado tenemos la corriente que defiende los métodos totalmente conductistas para modificar y establecer conductas en los niños, y que se encontraría representada por autores de reconocido prestigio como el Dr. Estivill, y por otro lado, tenemos la corriente que se basa en el amor, la crianza y el apego hacia los niños, como método principal para educar, que estaría representada por autores como Carlos González o Laura Gutman.

Está claro que yo no voy a iniciar una corriente nueva ni inventar nada que no esté inventado, pero lo que sí tengo claro es que la educación de un hijo debe ser flexible, y en unos momentos habrá que usar métodos de modificación de conductas puramente conductistas y en otros todo el amor y el cariño del mundo que podamos darles.

Tan malo es un extremo si se usa de forma radical como el otro, he ahí el arte de educar, hallar el equilibrio entre ambas corrientes y saber usarlas de forma FLEXIBLE en el momento oportuno.

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Los padres esclavos de sus hijos

Con toda esta reflexión que he querido compartir contigo, he intentado introducir el artículo de hoy, los padres esclavos de sus hijos, para que te pongas en situación de mi punto de vista.

Todos los padres, y me incluyo, tenemos nuestros fallos al educar a nuestros hijos, pero esos fallos los observamos, sobre todo, cuando los vemos reflejados en los demás. Por desgracia, llevo mucho tiempo observando a padres que no saben poner límites a sus hijos, y no se dan cuenta, que poco a poco se van convirtiendo en sus esclavos, ya que a su mínima exigencia, acuden a satisfacerla.

Son aquellos padres que o bien se han cansado de insistir en que cumplan las normas, o bien nunca las han establecido, o bien no saben cómo hacerlo. A estos últimos tampoco se les debe excusar. O son aquellos padres que hacen de la sobreprotección su forma de educar.

Son aquellos padres que ceden ante las exigencias constantes de su hijo, que solo les dan de comer determinadas alimentos porque resulta demasiado cansado insistir para conseguir que el niño coma alimentos nuevos, son aquellos padres que se inventan nuevos métodos para que sus hijos se duerman como meterse un rato en la cama con ellos y luego hacer maravillas para no despertarles, son aquellos padres que le compran la consola de turno o le tienen puesta constantemente la tv en cuanto lo piden, porque es más fácil que leerles un cuento o jugar un rato con ellos, son aquellos padres que con siguen cogiendo al niño porque este no quiere andar y llora para que lo cojan, son aquellos padres que siguen dándole biberón con tres años o puré con 5 años porque el niño no quiere beber en vaso o no quiere comer alimentos sólidos, son aquellos padres que no le dan fruta al niño porque este no la quiere... en fin, tendría miles de ejemplos, aunque gracias a Dios, estos padres son los menos.

Según el psicoanálisis de nuestro querido Freud, la fase narcisista dura de los 10 a los 16 meses de edad, sin embargo, hay niños mucho mayores que siguen sin resolver dicha fase y sus padres no contribuyen en nada a que salgan de ella.

Consecuencias de convertirse en esclavos

Pero, ¿qué ocurre cuando unos padres sufren el "proceso de esclavización"? Pues puede ocurrir lo siguiente:

Unos hijos sin límites, señores, tienen todo el potencial del mundo para convertirse en el futuro en personas sin tolerancia a la frustración, violentas y agresivas, excesivamente exigentes, con problemas para cumplir las leyes y posibilidad de convertirse en delincuentes, sin pizca de respeto y educación hacia los demás, si llegan a ser padres responderán de igual forma para educar o serán completamente autoritarios, pueden llegar a convertirse en acosadores, tienen sentimientos de superioridad...

Y las consecuencias para los padres son fáciles de deducir.

Con lo que se convierte en un posible problema para todos, no solo para esa familia. He dicho hasta la saciedad que educar es cansado, pero aquellos padres que dan y ceden y ceden no enseñan a sus hijos a reaccionar correctamente ante las situaciones difíciles. Los hijos son una responsabilidad, no están solo para disfrutarlos, también hay que educarlos.

Os voy a poner un decálogo de la web artículo7 que me parece muy esclarecedor.

Decalogo para formar un delincuente

  1. Desde la infancia dele a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
  2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas ‘más graciosas’.
  4. No lo regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
  5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
  6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no se preocupe de que su mente se llene de basura.
  7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
  8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
  10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
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Sobre esta noticia

Autor:
Adlgt (99 noticias)
Fuente:
psicoglobalia.com
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Tipo:
Reportaje
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