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El Pazo de Meirás vuelve al pueblo de Galicia, tras 78 años de haber sido robado por Franco

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27/01/2018 08:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La 'Junta Pro-Pazo del Caudillo' indicó en 1938 a los ayuntamientos de la provincia de A Coruña cómo "visitar personalmente" a cada vecino y reclamarle el dinero para sufragar el "regalo". Existe la documentación de 1938 con las órdenes para recaudar los fondos destinados a comprar el Pazo

ASí se hizo la familia Franco con el Pazo de Meirás: "donaciones" casa por casa supervisadas por la Falange. La 'Junta Pro-Pazo del Caudillo' indicó a los ayuntamientos de la provincia de A Coruña cómo "visitar personalmente" a cada vecino y reclamarle el dinero para sufragar el "regalo". Existe la documentación de 1938 con las órdenes para recaudar los fondos destinados a comprar el Pazo.

Y hoy la Xunta de Galicia tiene que luchar para expulsar a la Fundación Franco del Pazo de Meirás.El dictador recibió personalmente en diciembre de 1938, en plena Guerra Civil, el edificio que ahora setenta 78 años, que ahora regenta la fundación que lleva su nombre.

El anuncio de que es la propia Fundación la que gestiona desde hace meses el régimen de visitas el frecuentemente incumplido al Pazo de Meirás, es decir a su antojo, y la constatación por parte de la entidad de emplear esta "oportunidad" para seguir haciendo la apología de la dictadura y de la "grandeza" de su líder, indigna a los gallegos. Eso ha devuelto al primer plano el modo en que el histórico inmueble pasó a manos del dictador y, a través de él, a su familia. La organización dedicada a exaltar el franquismo insiste en agitar el relato de la "generosa donación" del "pueblo gallego en 1938" mediante "suscripción pública" que contrasta con la abundante documentación e investigaciones que acreditan el expolio del edificio, aprovechando los años de mayor represión en territorio gallego y mientras en otros terrritorios del Estado continuaba la Guerra Civil. 

Uno de los documentos que mejor muestran la manera fraudulenta en que procedieron los golpistas para convertir la antigua residencia de Emilia Pardo Bazán en "regalo" a Franco, quedó al descubierto hace apenas media década gracias a la Asociación Cultura Aberta de Carral, uno de los municipios en que se recaudaban los fondos. Son apenas cinco páginas encabezadas por una carta de la “Junta Pro-Pazo del Caudillo”, un organismo creado en 1937 por las autoridades coruñesas del naciente régimen dictatorial. Lo componían entre otros el gobernador civil, Julio Muñoz, y empresarios de la zona encabezados todos por el banquero Pedro Barrié de la Maza, responsable del Banco Pastor -entidad que en esos años intentaba ejecutar el aval de un crédito de la campaña del Estatuto de 1936, firmados por dirigentes galleguistas que habían sido asesinados-. 

La misiva, data de mayo de 1938, y estaba dirigida a las alcaldías de los ayuntamientos de la provincia para detallar la manera en que debían proceder para que sus vecinos pusieran su "grano de arena" para la compra del que ya hacían denominar Pazo del Caudillo. "Todos, del más potentado al más humilde, pueden poner su esfuerzo en la realización del proyecto" para que "todos los españoles que sienten hoy el orgullo de llamarse coterráneos" de Franco, sufraguen la "feliz idea" de "ofrecerle un trozo de la tierra misma de Galicia, que tanto le ha ayudado en su formidable tarea"

 

Recorte de prensa sobre la visita de Franco en 1938 para recibir oficialmente el Pazo de Meirás

 

Más allá de la literatura sobre las bondades de "nuestro invicto Caudillo", recuperada recientemente por el controvertido comunicado de la Fundación Franco, la documentación muestra cómo el Ayuntamiento de Carral ejecutó la orden de la 'Junta Pro-Pazo'. En un municipio donde dos concejales habían sido asesinados por ser republicanos y otros cinco, sancionados por no ser adictos al régimen, -entre ellos el alcalde-, el nuevo regidor, Laureano Núñez, dictó una convocatoria para "tratar sobre asunto de excepcional importancia patriótica". Sus destinatarios era casi una veintena de personas encabezadas por el jefe local de la Falange, Juan Seijas.

En ese encuentro, acreditan los documentos recuperados, los presentes atendieron la 'sugerencia' de la Junta Pro-Pazo. En su carta la junta "había indicado" la "conveniencia" de "nombrar comisiones" de "dos o tres personas de significación en la localidad" para "visitar personalmente a sus convecinos" y reclamarles el dinero del proyecto. En el caso de Carral fueron constituidas ocho comisiones compuestas por tres miembros;, una por parroquia, fundamentalmente se trataba de curas, concejales y falangistas. Estas comisiones elaboraron listados con los nombres, apellidos y aportaciones económicas de cada vecino y en poco tiempo reunieron un total de 4.385 pesetas. La parroquia en la que fueron recaudados más fondos, hasta 936 pesetas, fue Paleo, donde la comisión parroquial que recogió las 'donaciones' estaba presidida por el jefe de la Falange. 

Mientras continuaba la cruenta represión -solo en Galicia el proyecto interuniversitario de investigación Nomes e Voces ha documentado más de 550 muertes de personas represaliadas en ese 1938- la 'Junta Pro-Pazo' ultimaba su regalo al dictador, que acudió a Galicia a recogerlo personalmente en diciembre de ese mismo año. Fue durante un viaje que comenzó por A Coruña y continuó hasta Meirás, donde la Junta organizó una ceremonia para entregarle el Pazo, oficialmente sufragado por "suscripción popular". A las recaudaciones casa por casa, se habían unido otras vías de recaudación, como las nóminas de personal público. 

Durante aquella visita, según recogió la prensa de la época, el dictador había llegado a comprometerse a construir una autopista entre A Coruña y Madrid " y el viaje se haría en cinco horas" –(Galicia no tuvo conexión con la capital española por autovía hasta más de sesenta años después). Tras tomar posesión del Pazo junto a su familia -entre ellos su hija, formalmente dueña de Meirás, hasta su reciente muerte- Franco viajó a Santiago, y en la ceremonia oficial desfiló por las calles y accedió a la Catedral bajo palio.

 

Y hoy la Xunta de Galicia tiene que luchar para expulsar a la Fundación Franco del Pazo de Meirás.

El dictador recibió personalmente en diciembre de 1938, en plena Guerra Civil, el edificio que ahora setenta 78 años, que ahora regenta la fundación que lleva su nombre.

El anuncio de que es la propia Fundación la que gestiona desde hace meses el régimen de visitas el frecuentemente incumplido al Pazo de Meirás, es decir a su antojo, y la constatación por parte de la entidad de emplear esta "oportunidad" para seguir haciendo la apología de la dictadura y de la "grandeza" de su líder, indigna a los gallegos. Eso ha devuelto al primer plano el modo en que el histórico inmueble pasó a manos del dictador y, a través de él, a su familia. La organización dedicada a exaltar el franquismo insiste en agitar el relato de la "generosa donación" del "pueblo gallego en 1938" mediante "suscripción pública" que contrasta con la abundante documentación e investigaciones que acreditan el expolio del edificio, aprovechando los años de mayor represión en territorio gallego y mientras en otros terrritorios del Estado continuaba la Guerra Civil.

Uno de los documentos que mejor muestran la manera fraudulenta en que procedieron los golpistas para convertir la antigua residencia de Emilia Pardo Bazán en "regalo" a Franco, quedó al descubierto hace apenas media década gracias a la Asociación Cultura Aberta de Carral, uno de los municipios en que se recaudaban los fondos. Son apenas cinco páginas encabezadas por una carta de la “Junta Pro-Pazo del Caudillo”, un organismo creado en 1937 por las autoridades coruñesas del naciente régimen dictatorial. Lo componían entre otros el gobernador civil, Julio Muñoz, y empresarios de la zona encabezados todos por el banquero Pedro Barrié de la Maza, responsable del Banco Pastor -entidad que en esos años intentaba ejecutar el aval de un crédito de la campaña del Estatuto de 1936, firmados por dirigentes galleguistas que habían sido asesinados- 

La misiva, data de mayo de 1938, y estaba dirigida a las alcaldías de los ayuntamientos de la provincia para detallar la manera en que debían proceder para que sus vecinos pusieran su "grano de arena" para la compra del que ya hacían denominar Pazo del Caudillo. "Todos, del más potentado al más humilde, pueden poner su esfuerzo en la realización del proyecto" para que "todos los españoles que sienten hoy el orgullo de llamarse coterráneos" de Franco, sufraguen la "feliz idea" de "ofrecerle un trozo de la tierra misma de Galicia, que tanto le ha ayudado en su formidable tarea".

Recorte de prensa sobre la visita de Franco en 1938 para recibir oficialmente el Pazo de Meirás

Más allá de la literatura sobre las bondades de "nuestro invicto Caudillo", recuperada recientemente por el controvertido comunicado de la Fundación Franco, la documentación muestra cómo el Ayuntamiento de Carral ejecutó la orden de la 'Junta Pro-Pazo'. En un municipio donde dos concejales habían sido asesinados por ser republicanos y otros cinco, sancionados por no ser adictos al régimen, -entre ellos el alcalde-, el nuevo regidor, Laureano Núñez, dictó una convocatoria para "tratar sobre asunto de excepcional importancia patriótica". Sus destinatarios era casi una veintena de personas encabezadas por el jefe local de la Falange, Juan Seijas.

En ese encuentro, acreditan los documentos recuperados, los presentes atendieron la 'sugerencia' de la Junta Pro-Pazo. En su carta la junta "había indicado" la "conveniencia" de "nombrar comisiones" de "dos o tres personas de significación en la localidad" para "visitar personalmente a sus convecinos" y reclamarles el dinero del proyecto. En el caso de Carral fueron constituidas ocho comisiones compuestas por tres miembros;, una por parroquia, fundamentalmente se trataba de curas, concejales y falangistas. Estas comisiones elaboraron listados con los nombres, apellidos y aportaciones económicas de cada vecino y en poco tiempo reunieron un total de 4.385 pesetas. La parroquia en la que fueron recaudados más fondos, hasta 936 pesetas, fue Paleo, donde la comisión parroquial que recogió las 'donaciones' estaba presidida por el jefe de la Falange.

Mientras continuaba la cruenta represión -solo en Galicia el proyecto interuniversitario de investigación Nomes e Voces ha documentado más de 550 muertes de personas represaliadas en ese 1938- la 'Junta Pro-Pazo' ultimaba su regalo al dictador, que acudió a Galicia a recogerlo personalmente en diciembre de ese mismo año. Fue durante un viaje que comenzó por A Coruña y continuó hasta Meirás, donde la Junta organizó una ceremonia para entregarle el Pazo, oficialmente sufragado por "suscripción popular". A las recaudaciones casa por casa, se habían unido otras vías de recaudación, como las nóminas de personal público.

Durante aquella visita, según recogió la prensa de la época, el dictador había llegado a comprometerse a construir una autopista entre A Coruña y Madrid " y el viaje se haría en cinco horas" –(Galicia no tuvo conexión con la capital española por autovía hasta más de sesenta años después). Tras tomar posesión del Pazo junto a su familia -entre ellos su hija, formalmente dueña de Meirás, hasta su reciente muerte- Franco viajó a Santiago, y en la ceremonia oficial desfiló por las calles y accedió a la Catedral bajo palio.

Han pasado 78 años esde la entrega a Franco del Pazo y otros edificios expoliados. Galicia se moviliza ahora contra el robo de los Franco. El pueblo gallego reclama Meirás, el baluarte del descarado regalo fascista al Caudillo. Su devolución a sus legítimos propietarios se acerca ahora para ver sus sueños cumplidos. Por primera vez desde la muerte de Franco, esta propiedad ubicada en Sada (A Coruña), en la que habitó la escritora Emilia Pardo Bazán y que el dictador obtuvo por “donaciones” generosas de los vecinosen 1938, y luego fue a parar a su familia va a pasar a manos públicas, después de tanto tiempo.

La iniciativa del regalo partió del entonces gobernador civil, Julio Muñoz, y del banquero Pedro Barrié de la Maza, a quien Franco hizo conde de Fenosa, quienes encargaron a los alcaldes falangistas que fueran recaudando dinero por los pueblos. Sin embargo, según la comisión de recuperación de la Memoria Histórica,  las donaciones fueron todo menos voluntarias, ya que se forzó a los funcionarios a donar parte de su salario e incluso se amenazó a los que se nrias, entonces tomada por las fuerzas republicanas. 

Con 1.200.000 pesetas recaudadas, se compraron y rehabilitaron las Torres de Meirás, rodeadas de seis hectáreas de bosques y jardines. El monumento recién reacondicionado lo regalaron solemnemente al Caudillo, que como Jefe del Estado lo convirtió en su residencia habitual de verano. Lo apodaba "mi pequeño Parlamento", ya que allí celebró numerosos consejos de ministros del Movimiento Nacional.

Se han hallado nuevas pruebas de la colecta forzosa y violenta que hizo el régimen para regalar Meirás a Franco, a la sombra de los tricornios.“Esto no es un brindis al sol. Ha llegado el momento y tenemos que acabar con una situación que escandaliza a la mayor parte de los ciudadanos y al mundo”, comenta la vicepresidenta de la Diputación de A Coruña, Goretti Sanmartín, del BNG. El organismo provincial que el partido de Sanmartín gobierna en coalición con el PSdeG-PSOE encabeza un frente institucional creado el verano pasado en Galicia para promover acciones concretas que permitan la recuperación del pazo de Meirás y su vuelta a manos públicas. 

Tras semanas de presiones políticas y con la Fundación Franco vetando las visitas públicas a Meirás que obliga la ley, la Xunta de Alberto Núñez Feijóo ha tenido que tomar medidas para propiciar la devolución gratuita del pazo. El PP gallego, que rechazó durante años las iniciativas parlamentarias y municipales presentadas por el resto de partidos, ha llevado a la Cámara autonómica una propuesta para elaborar con las Universidades un estudio jurídico “que analice la posibilidad y mecanismos que, respetando la “legalidad vigente”, permitan incorporar Meirás al patrimonio público” sin que ello suponga un coste millonario. Los “populares” del PP siempre han tenido que reconocer que existían documentos que demostraban que las donaciones para regalarle el pazo a Franco no fueron voluntarias, sino “resultado de la presión de falangistas y autoridades franquistas de la época en el contexto social de 1938. Sus antepasados vestían camisa azul”. Hoy se van a tener que callar: tienen demasiados pecados.

Cerca de un torreón del Pazo de Meirás, vivía Josefa junto a sus 5 hijos en 1938. Su casa estaba demasiado cerca del Palacio del dictador y estorbaba. Así que se la expropiaron sin miramientos e incorporaron su vivienda a la finca del Pazo y a ella y a sus hijos les obligaron a marcharse a A Coruña y no volver nunca más a Sada. "Era un tabú en mi familia por el dolor que produjo aquello", explica Carlos Babío, nieto de Josefa e investigadror gallego. 

La de Meirás no es la única trinchera abierta contra el expolio de Franco y su familia. El Ayuntamiento de Santiago, dirigido por Compostela Aberta, acaba de dar los primeros pasos para que la familia entregue las dos esculturas del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago que tiene en su poder pese a que, según acaba de demostrar el gobierno local compostelano, son de propiedad municipal y nunca fueron vendidas a nadie. El Consistorio utilizará un expediente administrativo sobre el asunto que ha sido hallado recientemente en los archivos de la Universidad de Santiago para reclamar por vía judicial las valiosas imágenes románicas que representan a Abraham e Isaac 

Con la muerte en Madrid de Carmen Franco, hija del dictador Francisco Franco, a  los 91 años de edad a causa de un cáncer terminal, solo un día después de que el Juzgado de Primera Instancia número 41 de Madrid admitiese a trámite la demanda civil presentada por el Ayuntamiento de Santiago de Compostela para recuperar las estatuas del Isaac y Abraham,  obras del Mestre Mateo. La demanda pasa automáticamente a sus herederos. De cualquier manera, la muerte de la hija de Franco solo cambia la forma, no el contenido o la finalidad de la misma

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El Juzgado emplaza, en el escrito de admisión a trámite, a la demandada a contestar en el plazo de 20 días hábiles sobre la situación de las figuras. Ahora tendrán que ser sus herederos los que respondan ante la justicia. Contra la resolución cabía recurso de reposición en el plazo de cinco días, pero su interposición no tiene efectos suspensivos

  • Las estatuas centenarias que fueron extraídas del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago en el siglo XVI, fueron vendidas por un aristócrata al Ayuntamiento de la capital gallega en plena dictadura y supuestamente "regaladas" por éste a Franco, quien decoró con ellas el pazo de Meirás. Se trata de dos imágenes de Abraham y Ezequiel labradas a caballo de los siglos XII y XIII en el taller del Maestro Mateo, el arquitecto del Pórtico de la Gloria. Después de que En Marea, el Bloque Nacionalista Galego y Compostela Aberta iniciaran una ofensiva para reclamar al Gobierno que obligue a los herederos de Franco a devolverlas y reintegrarlas en el patrimonio público, el debate ha llegado al Congreso, donde todos los grupos parlamentarios han acordado este martes pedir al Ejecutivo que tome medidas en este asunto.

 

La proposición no de ley de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, aprobada por unanimidad, pide al Gobierno que investigue si las esculturas "fueron objeto de un expolio" y, en caso de que así sea, tome las acciones pertinentes, "incluida la intervención de la Fiscalía" para "depurar posibles responsabilidades" y devolver las obras al Ayuntamiento de Santiago. 

El diputado Miguel Anxo Fernán Vello(En Marea) pidió en su intervención que las esculturas de Isaac/Ezequiel y Abraham/Xeremías "dejen de ser producto de un descarado latrocinio, del patrimonio artístico y pasen a ser de nuevo propiedad pública". El Ayuntamiento de Santiago compró dichas tallas en 1948 al conde Ximode (cuya familia las poseía desde finales del siglo XVIII) por 60.000 pesetas a condición de que no salieran nunca de la capital gallega. El Consistorio mantuvo su promesa durante un tiempo y las situó en la escalinata de su sede municipal en el pazo de Raxoi hasta que a principio de los sesenta aparecieron en una exposición sobre el arte románico etiquetadas como propiedad de Francisco Franco (como regalo de los coruñeses) y procedentes del pazo de Meirás, su residencia de verano en Sada. 

Miguel Anxo Fernán Vello por Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea asegura que, según las informaciones y documentos que manejan asociaciones expertas e investigadores,  "no existe ningún documento que acredite la “donación". De hecho, el Ayuntamiento de Santiago ha encontrado la documentación que demuestra que las estatuas pertenecen al Consistorio. Por eso,  ha reclamado en varias ocasiones su devolución a la hija de Franco, Carmen, sin tener respuesta.  

El diputado de En Marea instó al Ministerio de Cultura a "no permanecer de brazos cruzados" ante un "expolio manifiesto", más aún cuando tuvo varias oportunidades de dirigirse a la familia Franco porque durante unos meses las tallas estuvieron en el Museo del Prado, en Madrid. En este sentido, la diputada del Grupo Parlamentario Popular(PP) Marta González Vázquez ha dicho que el Gobierno "está haciendo las investigaciones pertinentes sobre un eventual expolio y se ha dirigido al Archivo General de la Administración para identificar la documentación que pueda existir sobre estas piezas". De confirmarse el expolio, ha dicho, "se ejercitarán las acciones pertinentes sin descartar ninguna" 

Mientras Santiago prepara la lucha judicial, el frente institucional encabezado por la Diputación de A Coruña espera la adhesión de más entidades. Además del organismo provincial, la denominada Xunta pro Devolución do Pazo, cuyo nombre da la vuelta a la Junta Provincial pro Pazo del Caudillo que se creó en 1937 para entregarle la finca a Franco, tiene como socios fundadores a la Universidad de A Coruña, los Ayuntamientos de A Coruña y Sada y dos grupos de memoria histórica. Su estrategia consiste en poner a trabajar a los juristas de estas Administraciones y colectivos para desbrozar un camino legal que obligue a los Franco a entregar al patrimonio público la que fue residencia de verano del dictador.

Ha sido funesto para Galicia, el que Franco haya sido largos años el dueño virtual de ese pais.Afortunadamente la historia ha dado marcha atras

Los informes jurídicos “estudiarán todas las vías”, explican desde la Diputación coruñesa, incluidas posibles modificaciones legislativas. “Lo que hay que conseguir es que se sumen el mayor número de instituciones posible para remar todos en la misma dirección. “Si lo hacemos así habrá forma de recuperar el pazo, algo necesario por higiene democrática”, subraya Sanmartín

Otra de las instituciones que se plantea entrar en este frente es la Real Academia Galega, que gestiona la Casa-Museo de Emilia Pardo Bazán, propietaria original de las Torres de Meirás. La escritora mandó construir a finales del siglo XIX el que fue su refugio literario y allí residió hasta su muerte en 1921. Tras fallecer la hija de la escritora 15 años después, la propiedad iba a ser donada a la Compañía de Jesús pero el golpe militar de Franco y sus adláteres contra el gobierno legal de la Segunda República lo impidió y el pazo de Pardo Bazán acabó en manos de Franco, incluido el legado que la aristócrata guardaba entre sus paredes. "La relevancia del tema aconseja que sea tratado en el pleno de la institución", señalan desde la presidencia de la Real Academia sobre su eventual adhesión al movimiento. 

Además de diseñar una estrategia jurídica, la Xunta pro Devolución do Pazo tiene previsto impulsar investigaciones históricas sobre la colecta que en plena Guerra Civil se realizó en A Coruña para comprar la propiedad de Pardo Bazán y regalársela a Franco. La reconstrucción del proceso realizada hasta ahora a través de testimonios y documentos desmonta la versión difundida por la dictadura de que el pazo “fue donado por el pueblo gallego mediante suscripción popular”. La inmensa mayoría de las donaciones para reunir el dinero que costó la finca (entre 400.000 y 700.000 pesetas según las fuentes) fueron forzosas.Por si fuera poco, los del Pazo de Miras de Francisco Franco robaron tierras a unas doscientas familias del municipio coruñés de Sada, descontando dinero de las nóminas de funcionarios y exigiendo donaciones mediante amenazas y violentas coacciones a ciudadanos de toda la provincia.Se ejecutó robando tierras a unas doscientas familias del municipio coruñés de Sada, por vaios sistemas de fraude, sin necesidad de disimulos para emplear la violencia en toda la provincia y en muchas zonas de Galicia.

 “Haremos una campaña fuerte para divulgar la verdad sobre el pazo, que fue arrebatado a los vecinos a base de extorsión y malos modos”, anuncia la Diputación coruñesa.

Carmen Franco, duquesa de Franco, que a sus 90 años parecía tener una salud de roble, estaba como quien dice preparando las maletas para instalarse el pasado mes de agosto en su refugio favorito:  pazo de Meras. Allí, cada verano, se dan cita la mayoría de los miembros del clan, hijos, nietos y biznietos, en torno a la matriarca. Una semana es fija Carmen Martinez-Bordiú, su primogénita, acompañada ¿o no? por su ex y ahora íntimo Luis Miguel Rodríguez, por el que la duquesa de Franco siente adoración. También acuden el hijo de ésta, Luis Alfonso, con su mujer Margarita Vargas y sus hijos, así como los hermanos de Carmen: Mariola, Francis, Cristóbal, Jaime y Arantxa, con sus respectivas familias.

Este verano promete ser especial, ya que los Franco han logrado echarle un órdago al Ayuntamiento de Sada,  gobernado por Podemos, PSOE y Bloque Nacional Gallego, con el que mantienen desde hace años una encendida trifulca. Y es que la familia del Caudillo, “propietaria” del monumento, decidió encargar a la poderosa Fundación Francisco Franco la gestión de las visitas turísticas al pazo. Eso ha levantado ampollas en los miembros de la citada corporación, que lo califican de "inmoral". Sobre todo, por el reciente comunicado emitido por dicha entidad, donde aseguran nada menos que "es una excelente oportunidad para mostrar al gran público la grandeza de la figura de Franco". Una auténtica provocación con aires de "vendetta siciliana".

 

En 1978 Carmen Franco Polo fue retenida varias horas por la policía en el aeropuerto de Barajas cuando estaba a punto de tomar un vuelo a Lausana. Llevaba en el bolso dos kilos de oro y diamantes en monedas, broches y joyas. Habían pasado apenas dos años y medio desde la muerte de su padre, y sólo dos meses desde el misterioso incendio que se declaró en el Pazo de Meirás y que, según la familia, destruyó buena parte de las obras de arte y valiosas antigüedades que allí se conservaban.

 

Ese mismo año, en 1978, poco después de que a Carmencita le retuvieran el botín que pretendía sacar de España a Suiza, el County Museum de Los Angeles vendió a un comprador desconocido una versión del cuadro de Francisco de Goya La marquesa de Santa Cruz, que en 1940 Franco había elegido para regalar a Adolfo Hitler en la entrevista de Hendaya. La obra retrata a la marquesa tumbada sobre un canapé con una lira que lleva grabada una esvástica, y aunque cuando Goya pintó ese cuadro en 1805 la cruz gamada era solo un símbolo mitológico y faltaban muchos años para que los nazis lo convirtieran en anagrama del terror fascista en Europa. A Franco debió de gustarle la coincidencia.

 

El cuadro viajó a Hendaya, pero nunca llegó a manos de Hitler por irresposabilidad de alguna autoridad. Y la Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña cree que puede estar entre las decenas de obras con las que el dictador decoró sus residencias, y que los Franco pudieron sacar de España tras aquel misterioso incendio en Meirás.

El 78 fue un año de casualidades ligadas a los Franco y  al Pazo que el dictador ocupó en 1938 hasta su muerte, y su familia seguía ocupando. Lo cierto es que 1978 fue un año de accidentes que afectaron a los Franco. Por esos días se produjo un incendio en Meiras. 

“Toda la documentación sobre aquel siniestro está clasificada”, según el investigador Carlos Babío, el cual es natural de Sada y nieto de expoliados, y recuerda que en los días previos al incendio de Meirás, el pueblo contempló un inusual trasiego de camiones de carga, muchos de ellos militares. “Decían que era para trasladar madera de una tala, pero todos iban tapados con lonas y salían y entraban del pazo escoltados por soldados y guardias civiles”, narra. 

La marquesa de Santa Cruz, de Francisco de Goya

Los Franco llegaron a hablar de un atentado terrorista, pero,  oficialmente, el incendio al parecer se declaró por un cortocircuito en el sistema eléctrico. Aunque a Babío tampoco le encaja esa segunda versión: “La instalación eléctrica había sido renovada hacía tres años, y los testimonios de los testigos afirman que el fuego tuvo tres focos simultáneos. ¿Tres cortocircuitos en tres lugares distintos? No parece muy probable”, explica.

 

El historiador reconoce que tampoco se puede dar por hecho que el original de La marquesa de Santa Cruz de Goya estuviese en Meirás en el momento del incendio, pero, insiste, toda la documentación sobre esa época está clasificada y pronto se sabrá . Pero de nuevo aparece el cúmulo de casualidades que apoyan su teoría de que podía formar parte del inmenso tesoro artístico que el dictador acumuló durante casi cuarenta años.

 

Goya pintó el cuadro en 1805, y hay quien asegura que también es autor de una obra similar que el County Museum of Art vendió, casualmente, en 1978. En ella la que la marquesa aparece con la lira y la esvástica, pero con una composición diferente y sin el rizado mechón de pelo que cae sobre su hombro en el original. Las dos pinturas tienen números correlativos -496 y 497- en el último catálogo de la obra de Goya, el elaborado en 1970 por José Gudiol. Pero algunos expertos creen que se trata de una copia. Otros en cambio, opinan que es una versión, porque las diferencias entre ambas son demasiado evidentes como para pensar que alguien pretendía hacer pasar la imitación por el original.

Años después, se conoció el nombre del anónimo comprador de esa segunda versión de La marquesa de Santa Cruz: el dictador filipino Ferdinand Marcos y su mujer Imelda, con quien la esposa de Franco mantenía una excelente relación de amistad y las dictaduras colaboraban, y en cuya colección privada apareció el lienzo. Más casualidades."Lo que sí importa es que esa familia filipina también expolió durante años bienes ajenos y se benefició de actos ilegales, relacionados con otras dictaduras"

 

En cuanto a la primera versión del cuadro, sólo se expuso una vez en España, en 1928 en una antología que el Museo del Prado dedicó a Goya. Tras la entrevista de Hendaya en 1940, Franco- Hitler, la historia cuenta que el cuadro (por error) quedó en manos de Franco y fue adquirido por el banquero bilbaíno Félix Fernández Valdés. Pero no existe constancia de quién se lo vendió. Algunos testimonios afirman que lo compró a través de una galería londinense, y otras que la pintura pudo verse durante años en el palacio de El Pardo, la residencia de Franco en Madrid. Otras fuentes afirman que fue el propio Museo del Prado, que por entonces dirigía el pintor ferrolano Fernando Álvarez de Sotomayor, quien simuló aquella venta.

Sotomayor había sido director de El Prado desde 1922 hasta la llegada de la República, recuperó el cargo con la dictadura, fue designado alcalde de A Coruña en 1938, es decir el mismo año en que Franco se hizo con Meirás, y, además de compartir ciudad natal con él, mantenía una estrecha relación con el tirano, quien lo tenía por uno de sus pintores favoritos. Sus retratos del dictador y su familia aún cuelgan en algunas estancias del Pazo de Meirás. ¿Otra casualidad?

El rastro de la primera versión de La marquesa de Santa Cruz se pierde hasta principios de los años ochenta, cuando ya se sospecha que ha salido de España y cuando otros dos museos, el Paul Getty de Los Angeles y el Museo de Boston, advierten al Gobierno de que les han ofrecido el cuadro. El rastreo de las autoridades españoles da con él: su propietario es entonces un aristócrata y coleccionista británico, Lord Winborne, quien asegura haberlo adquirido en Suiza al comerciante español Pedro Antonio Saorín Bosch a través del marchante inglés Michael Simpson. 

Este cree que el incendio del Pazo en 1978 fue provocado y permitió a los Franco sacar valiosos originales de España y venderlos en el extranjero

¿Se lo compró Saorín a los herederos del banquero Félix Valdés tras su fallecimiento? ¿O a los de Franco tras el incendio de Meirás?¿Quién tenía realmente el cuadro? Preguntas sin respuesta. Pero la obra está a mediados de los ochenta en la sede londinense de Christie’s, que planeaba subastarla. España logró que un juzgado británico declare ilegal la salida de la obra del país, y Winborne acepta vendérselo a El Prado por 880 millones de pesetas.os Babío insiste en que no se puede afirmar que ninguna de las versiones de La marquesa de Santa Cruz estuviera en Meirás. Pero sí cree que el incendio del Pazo en 1978 fue provocado y que muchas de las obras que ardieron podrían ser copias, lo que habría permitido a los Franco sacar los valiosos originales de España y venderlos en el extranjero. “¿Que ese cuadro estaba allí? Puede ser. O puede no ser. Pero eso es lo de menos. Lo que importa es que esa familia expolió durante años bienes ajenos y se benefició de actos ilegales”, apunta.

 

A finales del 2008, la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), que ahora tiene la gestión de las visitas al Pazo, declarado Bien de Interés Cultural, advirte de que las usará para mostrar al gran público la “grandeza” del dictador, publicó en su boletín informativo un artículo en el que se refería al incendio con declaraciones de la hija de Franco: “En 1978 un incendio destruyó parte del edificio, aunque dejó intactas la fachada y la biblioteca. Carmen Franco aprovechó para reconstruir el Pazo y modernizar sus instalaciones, unas obras muy caras pagadas íntegramente por ella, sin ayudas ni subvenciones, al igual de como antes había rechazado ofrecimientos de la Xunta de Galicia a los Pazos históricos (...) Sobre las especulaciones que hablan de tesoros artísticos en el Pazo de Meirás,  [Carmen Franco] antes de morir dijo: “Sólo tienen valor un cuadro de Madrazo, y los retratos de mis padres y el mío pintados por Sotomayor, que son nuestros”.

 

Para Babío y para la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña, sin embargo, todo no son sino especulaciones. Son demasiadas coincidencias, que, a su juicio cobran veracidad teniendo en cuenta la falsedad de los relatos que los Franco llevan años difundiendo para defender su posesión o propiedad y su preocupación por el pazo de Meiras, ya que es suyo por donación libre como regalo costeado por miles de coruñeses. No tienen en cuenta que centenares de familias de Sada que perdieron sus casas, sus tierras, sus bienes y su forma de vida en esa “donación”.Imposible. 

Por eso los herederos de las víctimas exigen que el Estado acabe de una vez con todo esto, que ilegalice la Fundación Franco,  que recupere el Pazo para el patrimonio público sin pagar ni un euro a los herederos del tirano y que impida que se siga violentando la memoria de las víctimas de cuatro decenios de fascismo: “Una entidad como la Fundacion Franco  no puede estar a cargo de nada que tenga que ver con un Bien de Interés Cultural, y mucho menos gozar de una plataforma como el Pazo de Meirás para difundir el negacionismo que, lamentablemente, ninguna ley española ha podido castigar en estos cuarenta años desde la muerte del dictador”.Y la Transición ni se ocupó del pazo. 

 Este inmueble, bien de interés cultural (BIC) desde 2011 y que tiene que ser abierto al público, ha sido objeto de la polémica porque la ‘Fundación Nacional Francisco Franco’. Pero, existen varias plataformas que luchan porque la propiedad vuelva a dominio público, y la propia Xunta ha admitido que apoyará la devolución del Pazo. 

La familia de Francisco Franco, no solo no ha renunciado a una propiedad que no le corresponde salvo por la corrupción que desempeñó su patriarca, sino que ha cedido la gestión de las visitas a la fundación que lleva su nombre. Su presidente, Jaime Alonso, anunció en un comunicado que utilizará las visitas para mostrar “la grandeza” del ferrolano, cuya gloria cree no tiene parangón en España desde Felipe II 

El Ayuntamiento de Sada aprobó reclamar a la Xunta que aparte a la Fundación de la gestión de las visitas y se la traspase al municipio. La familia está obligada a abrir el paz cuatro veces al mes tras su declaración como Bien de Interés Cultural y ya ha sido expedientada en dos ocasiones por no cumplir.

La moción se aprobó con la abstención del PP. La viceportavoz del Partido Popular de Galicia Paula Prado llegó a pedir a esta oposición “que se preocupa tanto por la Fundación Francisco Franco” que se preocupe más por los venezolanos..

El presidente Feijóo ha prometido emprender acciones legales contra la Fundación si se detecta alguna actuación ilegal y esta debe de estar temblando, a juzgar por la desaparición del comunicado de su Facebook. En él decía: “La Fundación Nacional Francisco Franco ha recibido como un honor la decisión de que gestionemos las visitas al Pazo de Meirás. Es una excelente oportunidad para mostrar al gran público la grandeza de la figura de Francisco Franco.

 Algunos quisiéramos que el partido en los gobiernos de España y de Galicia condenara sin equívocos a los defensores de Franco y cerrara la puerta a su poder con la misma intensidad con la que deseamos que Trump condene sin excusas y a ser posible con prisa el racismo y el supremacismo. ¿Lo pueden intentar?

 

 

LA DEMANDA LLEGA A LA ONU 

Desde la dirección federal del PSOE se suman a la iniciativa. “No se puede consentir que se vulnere la legalidad democrática y el pazo se convierta en un lugar de peregrinaje y de exaltación de la dictadura y el fascismo”, señala Fernando Martínez, secretario de Memoria Histórica de los socialistas.

 

El Bloque ha entregado ya una denuncia ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU en la que solicita al organismo internacional que inste a las autoridades españolas a "llevar a cabo las reformas legislativas necesarias para la devolución de Meirás al pueblo gallego, así como de todos los bienes incautados durante la dictadura". En Marea e Izquierda Unida han registrado una propuesta en el Congreso de los Diputados para que se expropie el pazo y hasta Ciudadanos, con apenas representación en Galicia, aboga por que Meirás sea "público, como gran parte de los bienes de interés cultural”. 

“Se sabe incluso que hay hasta gente del PP, que no está de acuerdo con lo que hace la Fundación Franco. La Xunta hasta ahora se ha puesto de lado en este tema pero no es una posición de todo el PP. Nosotros hacemos un llamamiento para que el partido se ponga de parte de las víctimas y de la democracia”,

proclama la vicepresidenta de la Diputación de A Coruña.


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