Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

La pena de muerte nunca hace justicia, es cruel e inhumana, no debía de existir en ningún país del mundo

30/06/2017 13:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En 2016 hubo una disminución del 37% en el número de ejecuciones que el año anterior. Se ejecutó a 1.032 personas: 602 menos que en 2015. En la Declaración Universal de Derechos Humanos se establece el derecho a la vida y el derecho a no ser sometidos a tratos inhumanos o degradantes

En total existen 141 estados abolicionistas y sólo se registraron ejecuciones en 23 estados.

El año pasado se registró una disminución del 37% en el número de ejecuciones respecto al año anterior. Se ejecutó a 1.032 personas: 602 menos que en 2015, año  que desde 1989 registró la cifra de ejecuciones más alta llevadas a cabo en un solo año. Pese a la considerable disminución, la cifra general de ejecuciones de 2016 siguió siendo más alta que la media homologada el decenio anterior.

Estas cifras no incluyen los miles de ejecuciones realizadas en China, donde los datos sobre el uso de la pena de muerte seguían estando clasificados como secreto de Estado. Tiene mayoría en ejecuciones China, Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán, por este orden.

Hay fuentes que elevan la cifra de ejecuciones en China a 1.770, frente a las 3.400 constatadas por Amnistía Internacional (AI) en el 2004, aunque la organización calcula, no obstante, que la cifra real de ejecuciones en el gigante asiático en el 2005 podrían acercarse a las 8.000. 

Además de China, otros 21 países aplicaron penas de muerte en 2005, entre ellos Irán y Arabia Saudí, donde hubo al menos 94 y 86 ejecuciones, respectivamente, mientras que en Estados Unidos se registraron 60, una más que en el año anterior.

El resto de países donde hubo ejecuciones en 2005 fueron Bangladesh, Bielorrusia, Indonesia, Irak, Japón, Jordania, Corea del Norte, Kuwait, Libia, Mongolia, Pakistán, Singapur, Somalia, Taiwán, Uzbekistán, Vietnam y Yemen, además de en los territorios para jurisdicción de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). 

Kenichi Tajiri, de 45 años, fue ejecutado en el Centro de Detención de Fukuoka (Japón). Había sido condenado a muerte en 2012 por dos asesinatos, cometidos a sangre fría en 2004 y 2011.Esta ejecución es la tercera que se lleva a cabo en Japón en 2016 y la decimoséptima del gobierno del primer ministro Abe.

El ahorcamiento se produjo un mes después de que la Federación de Colegios de Abogados de Japón adoptara formalmente una política en la que se pide el fin de la pena capital. Entre otras cosas, la Federación puso de relieve el riesgo de condenar a inocentes y la falta de pruebas de que la pena de muerte reduzca la delincuencia y esforzarse por poner fin a su uso en Japón. “En vez de firmar más órdenes de ejecución, el ministro de Justicia, Katsutoshi Kaneda, debe escuchar las numerosas voces contrarias a la pena de muerte, como las Naciones Unidas y abogados de todo el mundo”. “La pena de muerte nunca hace justicia; es un acto cruel e inhumano. El gobierno no puede ocultar el hecho de que va a contracorriente de la mayoría de los Estados del mundo, que han vuelto la espalda a la pena de muerte”. 

Pero lo peor es que hay ejecuciones secretas, siempre envueltas en secreto en Japón, donde es habitual avisar a los condenados sólo unas horas antes o no advertírselo siquiera en algunos casos. Normalmente no se notifica la ejecución a sus familiares y abogados ni se hace tampoco pública hasta que se ha producido. Entre otras cosas, se niega a los acusados la debida asistencia letrada, y no existe un procedimiento preceptivo de apelación en los casos de pena capital. Las ejecuciones secretas contravienen las normas internacionales sobre el uso de la pena de muerte. Su existencia, así como la falta de otras salvaguardias jurídicas adecuadas para las personas condenadas a muerte en Japón, ha sido ampliamente criticada por expertos de la ONU.

Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, con independencia del carácter o las circunstancias del delito; la culpabilidad, inocencia u otras características del acusado, y el método utilizado por el Estado para llevar a cabo la ejecución. La pena de muerte viola el derecho a la vida y es la forma más extrema de pena cruel, inhumana y degradante.

Irán fue responsable del 66% de todas las ejecuciones registradas en Oriente Medio y el Norte de África. Sin embargo, la cifra total de ejecuciones llevadas a cabo en Irán se redujo un 42% (de al menos 977 a 567), comparada con el año anterior.

Arabia Saudí ejecutó unas 154 personas, con lo que mantuvo el alto nivel alcanzado en 2015 (158), que constituyó la cifra más alta registrada en ese país desde 1995.

Bielorrusia, Botsuana, Nigeria y las autoridades del Estado de Palestina reanudaron las ejecuciones en 2016; Chad, India, Jordania, Omán y Emiratos Árabes Unidos —todos ellos países que ejecutaron a personas en 2015— no informaron de ninguna ejecución el año pasado. 

Por primera vez desde 2006, Estados Unidos no se encontraba entre los cinco países que más ejecuciones realizaron: ese año descendió al séptimo lugar, por detrás de Egipto. Las 20 ejecuciones llevadas a cabo en Estados Unidos fueron la cifra más baja en el país desde 1991. 

En casi todos los países donde hubo condenas a muerte o ejecuciones, los procedimientos judiciales no cumplieron las normas internacionales sobre juicios justos. En muchos casos, tal incumplimiento consistió en  la obtención de “confesiones” mediante tortura u otros malos tratos; esto sucedió, entre otros lugares, en Arabia Saudí, Bahréin, China, Corea del Norte, Irak, Irán y Marruecos. 

Hubo manifestaciones contra la pena de muerte en el primer día de juicio contra Dzhokhar Tsarnaev, autor del atentado del maratón de Boston. El caso de Ibar, de origen vasco, lleva pendiente durante casi 20 años. 

Ali al Nimr y otros dos jóvenes pueden ser ejecutados en cualquier momento. Se exige al rey de Arabia Saudí que anule sus condenas a muerte.

Durante 2016, se tuvo constancia de que 23 países —aproximadamente 1 de cada 8 de los países del mundo— habían llevado a cabo ejecuciones. Esta cifra constituye una reducción considerable respecto a hace 20 años (40 países llevaron a cabo ejecuciones en 1997). Un total de 141 países de todo el mundo —más de dos terceras partes— son abolicionistas en la ley o en la práctica, los abolicionistas son mayoría en el mundo. Sólo 64 países eran totalmente abolicionistas en 1997. En 2016 se registraron indultos o conmutaciones de condenas a muerte en 28 países. Al menos 60 personas que habían sido condenadas a muerte fueron exoneradas en 9 países en 2016: Bangladesh (4), China (5), Ghana (1), Kuwait (5), Mauritania (1), Nigeria (32), Sudán (9), Taiwán (1) y Vietnam (2).

 En este mismo año, dos países —Benín y Nauru— abolieron la pena de muerte por ley para todos los delitos. ¿Son motivos para el optimismo?. 

A pesar del tímido optimismo de los datos, el informe nos muestra que queda mucho por hacer: numerosos países siguen poniendo en práctica la pena de muerte sin restricciones y al final del pasado año había en el mundo al menos 18.848 personas condenadas a muerte. En los cinco países mayores ejecutores del mundo en 2016, queda mucho por hacer. 

Amnistía Internacional registró 3.117 condenas a muerte en 55 países en 2016: un incremento significativo respecto al total de 2015 (1.998 condenas en 61 países). Se observaron aumentos considerables en 12 países, pero en algunos, como Tailandia, el incremento se debió al hecho de que las autoridades proporcionaron información detallada a Amnistía Internacional lo cual no era normal y es ya un avance. 

A pesar de proclamar la bondad de los derechos humanos, la mayoría de las policías del mundo no sienten la menor curiosidad por ni siquiera conocerlos

Además, por nuevos datos recibidos de Vietnam se sabe que este país ha sido en secreto uno de los que más ejecuciones lleva a cabo del mundo. Solo entre el 6 de agosto de 2013 y el 30 de junio de 2016 se había ejecutado a 429 presos. Únicamente China e Irán ejecutaron a más personas durante ese periodo.

Los defensores de los derechos humanos sospechan que las estadísticas de las ejecuciones son poco fiables porque muchos países las mantienen en secreto para evitar la condena internacional. Todavía en el siglo XXI hay países donde son frecuentes las muertes extrajudiciales organizadas desde el poder.

 Los 46 países miembros del Consejo de Europa son abolicionistas en su totalidad, excepto Letonia que la ha abolido para delitos comunes y Rusia que la mantiene, aunque no la aplica desde 1999. 

A iniciativa de la Asamblea Parlamentaria, el protocolo seis de la Convención Europea de Derechos Humanos abolió la pena de muerte en tiempos de paz en 1985. 

Respecto al continente americano destaca el caso de EEUU, única democracia occidental que reconoce la pena capital en la mayoría de sus estados.

Aunque está presente en los códigos penales de otros países de América, sólo Cuba la ha aplicado restrictivamente hace años. 

En África, las ejecuciones quedan camufladas entre los constantes conflictos armados e interétnicos, las cifras son incompletas porque tanto gobiernos como guerrillas son responsables de ejecuciones extrajudiciales que quedan en el silencio y solo reporteros audaces registran algunas. 

En Asia existen las situaciones más graves respecto a la pena de muerte. En China se aplica por delitos menores y en Irán se llevan a cabo ejecuciones, algunas por delitos sexuales, en aplicación de la ley islámica. Uno de los métodos utilizados es la lapidación, también empleado por países como Siria, Jordania, Arabia Saudí, entre otros.

Gran parte de las ejecuciones legales realizadas en la última década fueron públicas. Irán, Irak, China, Nigeria, Pakistán y Arabia Saudí fueron  países en donde estas fueron acontecimientos presenciados por miles de personas.

Más de la mitad de países que todavía imponen la pena de muerte tienen artículos que prohíben su aplicación sobre menores de 18 años y solamente se tienen noticias recientes de ejecuciones en EEUU, Pakistán, Bangladesh, Barbados, Irán y Ruanda.

Amnistía Internacional (AI) criticó a Japón por reanudar la aplicación de la pena de muerte tras 20 meses en que se inhibió de hacerlo, informó la agencia Kyodo.

Desde marzo del año pasado, cuando el gobierno japonés volvió a poner en marcha la pena capital, han sido ejecutadas diez personas. La última vez que se aplicó fue en febrero, bajo la administración del actual primer ministro Shinzo Abe.

Amnistía hizo hincapié en el sorprendente hecho de que la pena de muerte se reanudó bajo el mandato del hoy opositor Partido Democrático, que tuvo una ministra de Justicia que estaba en contra del máximo castigo que puede recibir un ser humano.

La organización de derechos humanos expresó su preocupación por el hecho de que el nuevo gobierno siga la línea del anterior. También puso en duda las encuestas que revelan que supuestamente la gran mayoría de japoneses (un 80 por ciento aproximadamente) está a favor de la pena de muerte, y cree que las cifras podría ser manipuladas para mantener el actual estado de cosas.

“El gobierno también tiene el deber de proteger el derecho a la vida de los criminales”, dijo Chiara Sangiorgio, activista de la organización, en declaraciones a Kyodo.

Sangiorgio aseguró que la intención de Japón de mostrarse como un líder mundial en democracia no es viable si no protege los derechos humanos. “Es importante que Japón lleve a Asia en la dirección correcta”, subrayó. 

En la Declaración Universal de Derechos Humanos se establece el derecho a la vida y el derecho a no ser sometidos a tratos inhumanos o degradantes. Una de las novedades registradas en los últimos años ha sido la adopción de Tratados Internacionales mediante los cuales los Estados se comprometen a no recurrir a la pena capital. Actualmente son tres los acuerdos vigentes en este sentido:

-El Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, relativo a la abolición de la pena de muerte, que ya han ratificado 43 Estados y firmado otros seis.

- El Sexto Protocolo del Convenio Europeo para la Protección de Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, referente a la abolición de la pena de muerte en tiempos de paz, que ya han ratificado 39 Estados y han firmado otros tres.

- El Protocolo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos para abolir la pena de muerte, que ha sido ratificado por ocho Estados americanos.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1603 noticias)
Visitas:
4039
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.