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Hace 3d

Sin duda las deudas son un gran enemigo para nuestro bolsillo. Sin embargo, en algunos momentos o escenarios concretos endeudarse puede no ser tan negativo e incluso, siendo necesario, puede ayudarnos a mejorar nuestra economía personal.

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No estamos locos, no se trata de definir el endeudamiento como un buen hábito para nuestro bolsillo ni mucho menos, pero, es cierto que existen algunos escenarios en los que estar endeudado o asumir determinadas deudas no tiene por qué ser negativo, e incluso puede ayudarnos a gestionar mejor el conjunto de nuestra economía personal. Antes que cualquier otra cosa, obviamente, siempre debemos echar un vistazo a nuestras cuentas bancarias, y tener claro un presupuesto de los gastos e ingresos. Sin esto, difícilmente podremos lograr obtener ninguna opción de aprovechar un escenario de deuda positiva.

Veamos tres situaciones en las que endeudarse no tiene por qué ser una mala idea.

Cuando la deuda aporta ahorro

Probablemente esta sea una de las situaciones más habituales y es más fácil podemos reconocer cuando hablamos de endeudarse de una manera razonable. Se trata de una deuda que supone un gasto asumible y menor que el beneficio que nos va a proporcionar.

Un escenario muy concreto es cuando adquirimos un bien a través de un crédito. Cuando esté bien que adquirimos va a aportar un ahorro que en conjunto superior a los intereses que presentan crédito, este no sólo está justificado sino que es una idea positiva.

Pongamos un ejemplo concreto. Pensemos en un vehículo con un alto consumo de combustible, con una mayor necesidad de mantenimiento que a la vez supone un gasto anual elevado y con un riesgo de avería superior, además fuera de garantía. Si podemos asumir la compra de otro vehículo nuevo que sustituya a este, a través de un crédito, no resultará difícil realizar el cálculo del ahorro que podemos obtener. Ahorro en el consumo de combustible, ahorro en los costes de mantenimiento y ahorro en previsión de posibles averías o defectos contemplados por las garantías. Esta diferencia que surgirá de la comparativa del gasto de los dos vehículos si es superior a los intereses del crédito es un beneficio a nuestro favor. En este caso el endeudamiento no sólo estaría justificado sino que sería positivo.

Ojo, hablamos siempre de situaciones en las que podemos asumir de manera holgada la cuota del préstamo que hemos solicitado.

Aprende en este post cómo evoluciona un impago hasta convertirse en un embargo.

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Cuando la deuda nos hace ingresar más dinero

Esta es una situación poco dada en el ámbito personal pero bastante extendida dentro de las empresas de pequeño tamaño con los autónomos. En este caso la deuda que adquirimos, bien a través de financiación o de alternativas que nos hagan disponer de una cantidad de dinero para la inversión o de alternativas que nos hagan disponer de dinero para la inversión, se destina a un objetivo que nos va a proporcionar ingresos mayores a los de la propia inversión en un plazo determinado de tiempo.

Si estamos hablando de financiación vía crediticia, desde luego estamos en una situación similar al anterior, es decir los ingresos que van a surgir de la inversión no sólo amortizan el crédito sino que superan las cantidades solicitadas más los intereses aplicables.

Por ejemplo, cuando adquirimos un bien que vamos a destinar al ámbito profesional. Si ese bien nos produce o ayuda a producir un rendimiento de ingresos por productividad que compensa tanto la inversión como los intereses del crédito, estamos ante una operación de deuda positiva para nuestro bolsillo. En este caso se suele considerar que los ingresos obtenidos por el bien adquirido deben realizarse en el mismo periodo de tiempo adjudicado crédito para que éste resulte adecuado.

Por ejemplo, nos dedicamos al diseño gráfico de manera free lance, pero el equipo que tenemos no alcanzara para acometer proyectos de mayor envergadura que necesitaría más potencia y recursos. Si los ingresos derivados de adquirir un nuevo tipo financiado en un plazo de 24 meses para justificar la cuota de ese crédito más los intereses que generen (además de los objetivos económicos previos que ya cubríamos con el equipo viejo) la inversión estará justificada y la deuda es positiva.

¿Conoces las diferencias entre cuentas mancomunadas y cuentas indistintas? en este artículo te las mostramos.

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Cuando el crédito no presenta costes

Este escenario es un poco menos claro pero, bien utilizado también puede ser considerado como un escenario de deuda positiva o de rendimiento bien elegido.

En este caso de lo que se trata es de conjugar la necesidad de financiación, para la adquisición de un bien o para un objetivo justificado dentro del nuestra relación gastos/ingresos con la posibilidad de obtener financiación a coste cero.

Pongamos un ejemplo. Tenemos 2000 € ahorrados y necesitamos comprar un nuevo ordenador. Este dinero lo podríamos destinar perfectamente a la compra de dicho ordenador, de manera que no tendríamos coste de intereses, algo que sí ocurriría si solicitáramos un crédito.

Sin embargo, si encontramos un crédito a coste cero, es decir sin aplicación de intereses, algo que se puede obtener en determinadas financiaciones o en algunos préstamos relacionados con las cuentas nómina, podemos obtener un escenario totalmente diferente. En este escenario utilizamos los 2000 € ahorrados para buscar rendimiento a través de algún producto de ahorro o inversión. El rendimiento que este dinero nos produce durante el periodo de abono del crédito podemos destinarlo de manera objetiva a considerar que hemos reducido el coste final del ordenador que hemos adquirido. Esta es otra manera de, no sólo por nuestro dinero trabajar, sino aprovechar de manera positiva una financiación. Es decir, asumimos una deuda para nuestro beneficio final.

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