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Miguel GuevaraMiembro desde: 02/07/20

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15/09/2020

El terrorismo de Estado es la peor, más peligrosa e inmoral forma de terrorismo

Un estado en donde se experimenta un terror en contra de los ciudadanos, se violan los derechos humanos, para mantener un control de poder, y seguir efectuando sus actividades criminales son consideradas terrorismo de estado, la cuestión no es fácil de dilucidar, pues puede sostenerse que bajo determinadas hipótesis se está frente más bien a los llamados crímenes internacionales, como son los crímenes de lesa humanidad o los crímenes de guerra y no a delitos terroristas propiamente tal –regulados en los derechos internos–. las víctimas no pueden recurrir a instancias internas para resguardarse. Se trata, pues, de delitos contra la humanidad, regulados por las normas del Derecho Internacional, atendidas las posibilidades reales que estos hechos pudieran quedar impunes., Hay quienes sostienen que el terrorismo solo sería predicable respecto de aquellos que cuestionan al Estado y lo enfrentan, pero no en relación a quienes actúan “desde” el Estado. atendidas las posibilidades reales que estos hechos pudieran quedar impune el terrorismo de Estado es la peor, más peligrosa e inmoral forma de terrorismo. el terrorismo de Estado como violación a los derechos humanos. En especial la intervención de los agentes estatales. Sin embargo, para otro sector de la doctrina es perfectamente posible entender que en estos supuestos también se está frente a delitos terroristas, pues estos grupos amparados por el Estado pueden subvertir el orden constitucional, alterando, de este modo, gravemente la paz pública y la seguridad ciudadana. Es decir, también cuestionarían una piedra angular de todo Estado democrático, como es la administración de justicia, al querer suplantarla imponiendo sus propias decisiones, ajusticiando a los que consideran culpables como terroristas, más que acordar una definición. Se mezclan consideraciones políticas, ideológicas e, incluso, religiosas que entrampan cualquier tarea dirigida a la unificación conceptual. Al respecto, no puede obviarse que se trata de un concepto con una fuerte connotación negativa, pues ninguna organización se autocalificará como terrorista. Por el contrario, siempre hallará argumentos para justificar sus actos. De ahí, pues, que una expresión tan ambigua como la guerra al terrorismo tenga tal fuerza retórica, y sea útil como herramienta política. la comunidad internacional es claro e inequívoco: cuando se está frente a actos donde se han violado los derechos humanos y se han cometido crímenes gravísimos solo puede restablecerse la paz social a través de la justicia y la no impunidad, Sin embargo, no basta solo afirmar la importancia del Derecho, también es necesario determinar de qué forma se va a reaccionar normativamente

 

Hace largos años que se viene hablando de terrorismo, pero aún no es posible consensuar un concepto general en el ámbito internacional. Prueba de ello, es la Convención Interamericana contra el Terrorismo de 2002, la que se dirige más bien a exhortar a los Estados a que adopten medidas de cooperación, remitiéndose a los instrumentos internacionales para precisar cuáles son los delitos terroristas. Justamente, el camino seguido ha sido individualizar ciertas conductas y calificarlas

Como es de suponer, no se trata de un concepto jurídico previamente definido, ya que ningún Estado comprende dentro de su ordenamiento actos de esta naturaleza. Dicho en otros términos, un Estado democrático difícilmente establecerá disposiciones que permitan autocalificarse como Estado terrorista, sobre todo si el terrorismo, en su esencia, se entiende como un cuestionamiento al Estado respecto a sus decisiones adoptadas democráticamente. Así, tampoco, un gobierno autoritario o de carácter dictatorial dispondrá de preceptos en esta dirección, más aún si ha llegado al poder a través de la violencia. No obstante, lo anterior, es perfectamente posible que agentes de Estado puedan cometer delitos que causen el terror en su propia población, o que se empleen métodos terroristas para combatir a la población civil que enfrenta al Estado, más aún si la violencia proviene de grupos que se conforman al amparo del Estado.

Un estado en donde se experimenta un terror en contra de los ciudadanos, se violan los derechos humanos, para mantener un control de poder, y seguir efectuando sus actividades criminales son  considerados terrorismo de estado, Lamarca Perez “considera al terrorismo de estado como un término pasional o periodístico, pero no jurídico”,  Garzón Valdés propone como definición de terrorismo de Estado: “El terrorismo de Estado es una forma del ejercicio del poder estatal cuya regla de conocimiento permite y/o impone, con miras a crear el temor generalizado, la aplicación clandestina, impredecible y difusa, también a personas manifiestamente inocentes, de medidas coactivas prohibidas por el ordenamiento jurídico proclamado, obstaculiza o anula la actividad judicial y convierte al gobierno en agente activo de la lucha por el poder”.

El terrorismo de Estado como violación a los derechos humanos

La complejidad del asunto de declarar a un gobierno como terrorista de estado, es necesario comprender que no existe un tipo penal llamado terrorismo de estado, pero que proliferan medidas gubernamentales en las que reiterada y sistemáticamente se efectúan disposiciones represivas, criminales, en general medidas de tipo autoritario que son dirigidas contra los ciudadanos que son considerados enemigos del Estado (población civil). El ciudadano así calificado es una “verdadera fuente de peligro” y amerita por tanto su “eliminación” en virtud de la seguridad colectiva, personas con pensamiento crítico son tildados como guerrilleros por la misma enseñanza del estado y creencia general que va en contra del actual poder. Ese tipo de acciones contra personas o grupos que defienden algún derecho o que hacen parte de algún movimiento que los reivindica, son interpretadas como maniobras terroristas por el gobierno, Gonzales Cussac comenta “no hay contrapesos ni límites, habrá de mantenerse el régimen restrictivo o privativo de derechos del enemigo. De esta forma la función de la pena ya no será la tutela de bienes jurídicos sino el mantenimiento de la seguridad colectiva”.

Un estado que no se considera genocida, a pesar de serlo, el Estado considera que no hay ninguna violación de derechos, que responde a unas agresiones ilegítimas y que brindan todos los canales pacíficos para que los ciudadanos ejerzan su inconformismo.

Según Garzón Valdes “la llamada “eficacia” del terrorismo estatal. Las violaciones a los derechos humanos son permanentes, aun cuando han tenido un desarrollo importante manifestado en los posteriores avances en materia de defensa de los Derechos humanos, esos derechos son vulnerados, No obstante, que ya se tiene instaurado un tipo penal que recoge la tortura y que, por ende, tiene cobertura internacional legal expresada en la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.”

 El gobierno intenta imponer a toda costa y por diferentes medios, que su poder utilizado en contra de los derechos humanos se justifica el seguir con un “orden social” que si se cambia desestabiliza el sistema impuesto, al desestabilizarse “se pierde la justicia y la forma correcta de gobernar frente a las necesidades del país”.

Las víctimas no pueden recurrir a instancias internas para resguardarse

 

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