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¡Perro mundo! Rubalcaba, Moncloa y verduras: paella dominical

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30/04/2018 14:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Crónica 9: Teorías de la conspiración. El huevo Kinder Sorpresa. Comando Rubalcaba. La fontanería monclovita entre la moqueta y las cloacas. En peligro el voto al PP con la nariz tapada

Por Lope, el mejor amigo del hombre

Hay cosas que no entiendo, pero el padre de mi amo se ha superado este domingo con su paella de verduras, según su familia humana. La canina hemos hecho un voto particular: ¡nos pone más el olor a gambas!

El caso es que la paella de verduras, deshidratadas por el padre mismo en la previa al sofrito, sencillamente… ¡espectacular!, concluía mi nuevo amo, que no se ha dejado nada en el plato —dicho sea de paso—, ni tampoco ha quedado un grano en la paellera para que los adoptivos la probáramos. ¡Inconvenientes de ser el mejor amigo del hombre!

¡Una paella amenizada por teorías de la conspiración!

Como decía la madre de mi amo, conspirar es algo que los humanos practican desde preescolar, ¡si no antes en el vientre materno! Se empieza urdiendo planes para comerse la merienda de otros, especialmente el huevo Kinder, y se termina como Rubalcaba.

La de veces que has salido lloriqueando de la guarde —le recordaba la madre a mi amo—, porque un “compi” te había comido el Kinder Sorpresa, después de hacerte mirar para otro lado con la excusa de un burro volando, o algo parecido —le espetó a su hijo sin consideración, después de que él saliera en defensa de su padre.

La discusión iba de Cifuentes. La madre admitía que el fuego amigo podía estar en lo del escándalo del máster, pero no detrás del vídeo de las cremas. Eso era cosa de Rubalcaba que seguía manejando su cuota de cloacas del Estado. Ya se sabía que el resto lo controlaba la niña Soraya, especialmente la fontanería entre la moqueta y las cloacas monclovitas, pero esto no podía ser cosa de ella. La jugada de Mariano era poner en jaque a Ciudadanos, llevándolo casi al precipicio de apoyar a Gabilondo. En ese punto, habría dimitido Cifuentes. ¡Ya estaba pactado!

Era absurdo pensar que Moncloa quisiera salpicarse con la mierda de las cremas —continuó la madre—. Eso era cosa de Rubalcaba al estilo 11-M. No había más que leer a Federico este domingo, con lo del vídeo de Pedro Jota y Cifuentes, y reflexionar. Estaba claro que la dictadura silenciosa de nuestra democracia es la misma hoy que en la era felipista pero, “desde el 11M, más estrepitosa, más inaprehensible, mucho más rápida” y… como se estaba viendo —apostillo mirando a su marido fijamente—, orientada a acabar con el PP una vez más, como en 2004.

Conspirar es algo que los humanos practican desde preescolar. Se empieza urdiendo planes para comerse la merienda de otros, especialmente el huevo Kinder, y se termina como Rubalcaba

Su marido estaba atónito, pero no se dejó comer el terreno. Le faltó tiempo para contraargumentar que los populares ya habían acusado al profesor de la Rey Juan Carlos de conspirar con el PSOE aireando lo del falso máster. Ahora le tocaba el turno a Rubalcaba, ¡¿cómo no?! —ironizó—. ¡Un clásico del PP! —exclamó ante la mirada incrédula de ella—. Luego trató de razonarle que no tenía sentido que el PSOE sacara ese vídeo de sus alcantarillas, porque el mayor beneficiado del escándalo bochornoso de las “cremitas” solo podía ser Ciudadanos. De hecho, así había ocurrido ya. Las encuestas de Metroscopia lo daban como ganador en Madrid.

Y al PSOE, segundo, ¡que no es poco! —contratacó su mujer—, considerando la sangría de votos que llevan los socialistas en los últimos meses.

Lo que pretendía el comando Rubalcaba con ese vídeo —continuó ella— era desatar las náuseas de los votantes del PP. ¡Saltaba a la vista la maniobra!  Si los votantes de siempre llegaran a creerse que Mariano había sido tan rastreramente cainita como para destruir así a una de los suyos, entonces ya no lo votarían tapándose la nariz, como dice el chucho de tu hijo —argumentó mirándome a los ojos y, aunque levanté la pata por alusiones, no me hizo ni caso—, sino que se irían con el niño Albert, que es lo que les aconsejan sus hijos, que ya se han pasado a Ciudadanos. Y así padres e hijos votarían en amor y compañía a los naranjas. ¡Eso es lo que busca el comando Rubalcaba! Divide el voto de la derecha y la ley D’Hondt acabará favoreciendo al PSOE en comandita con la izquierda radical.

“¡Y colorín colorado, el cuento se ha acabado!”, intervino mi amo, ridiculizándola en defensa de su padre y argumentando que esa teoría de la conspiración, con tufo a Rubalcaba, se la había sacado el PP de la manga para recuperar votantes de toda la vida que se le iban a Ciudadanos, e incluso puede que a Vox los más radicales. Sería más veraz que reconocieran que se estaban aniquilando entre ellos y dejar de hacer el ridículo con las teorías conspiranoicas, como la del 11-M.

Fue en ese punto cuando la madre le recordó lo de los huevos Kinder en preescolar.

Mi amo no se dio por aludido y continuó su argumentación aduciendo que el PP, o sea, Moncloa, había tenido que recurrir al vídeo-cremas, porque probablemente no sabía cómo quitarse de encima a Cifuentes. Seguro que ella no tenía intención de dimitir el 2 de mayo y hubiera acabado poniendo a Rajoy contra las cuerdas de la moción de censura de Gabilondo.

¡En eso coincidimos, hermanito! —intervino la hermana—. Lo que has dicho casi parece calcado de las declaraciones de Espinar sobre Cifuentes y las cloacas. Pero todos sabemos que Ciudadanos no va a regenerar la vida política, ni a luchar contra la corrupción. Si fuera cierto, apoyaríais la moción de censura de Gabilondo. Nosotros sí lo haremos.  Tu partido ya no es solo la muleta naranja del PP, hermanito, sino el bastón del Ibex 35. ¿O acaso no se ha reunido Rivera con los jefes del Ibex recientemente? ¡Telefónica, Endesa, Iberdrola…! Una reunión que entra dentro de la normalidad, según tu jefe, ¿no? Más o menos como un encuentro con ONGs o sindicatos, of course! —dijo la hermana, emulando el estilo de su padre.

Lo que te escuece hermanita es que vais los cuartos en las encuestas de Madrid, por detrás del PP, o compitiendo con ellos —le soltó mi amo entre carcajadas.

El resultado fue una guerra de frutos secos, aceitunas y trozos de pan que aún quedaban por la mesa y volaron por el espacio aéreo del jardín.

Nos lo pusieron a huevo a los canes de la familia, que contribuimos a limpiar el césped con prisa y sin pausa, para ver quien la tenía más grande —la boca, claro.


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Lope Lopez (13 noticias)
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