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¡Perro mundo! ¿Sueñan los jueces con bots replicantes en Twitter?

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05/05/2018 06:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Crónica 10: La Manada, el juez singular, el ministro Catalá, populismo, hipocresía machista, rebelión feminista y los modelos Nexus de replicantes futuros

Por Lope, el mejor amigo del hombre

Para corregir errores de sentencias judiciales, están los tribunales de apelación. El derecho divino no rige en el órgano de gobierno de los jueces, ni en la Moncloa —sentenció el padre de mi amo—. El ministro Catalá tiene que comparecer en el Senado y dar explicaciones sobre su acusación al juez que ha absuelto a La Manada. Si está perturbado, que lo jubilen. Y si el ministro acusa, que aclare, y si no, mejor estar callado.

La justicia emana del pueblo según la Constitución —aclaró su mujer—, por lo tanto, la gente tiene potestad  para reclamar la revisión de aquellos preceptos que considere inadecuados en los tiempos que corren. Y tiene guasa que se critique al único que ha tomado iniciativas en ese sentido, o sea, al ministro que ha puesto en marcha la comisión para revisar los delitos sexuales.

Y ni que decir tiene que los políticos pueden opinar y criticar sentencias judiciales con pleno derecho —añadió cargándose de razón—. ¡Faltaría que el ministro no pudiera decir lo que piensa!

¡Qué populista te vuelves cuando te conviene, querida! Se te llena la boca de “la justicia emana del pueblo” y pierdes de vista que lo único que os interesa del pueblo a los populares son los votos que os creéis en propiedad y ahora os disputa Ciudadanos. Y en cuanto al ministro de justicia, lo que no puede ser es oportunista y temerario lanzando ataques ad hominem contra el juez del voto particular. ¿Acaso pensaba que las feministas se iban a ir tras él como si fuera el flautista de Hamelín tocando que “el juez es singular”?

Si el ministro no actúa, lo atacáis, y si hace lo que tiene que hacer, lo mismo. ¡Se os ve el plumero, querido! Primero sale la Robles diciendo que apoya al ministro en sus declaraciones contra ese juez impresentable, y luego va el jefe Sánchez y le enmienda la plana a la portavoza —ironizó la madre mirando a su hija—. ¡Anda que… ya os vale!

¡Sí, sí, madre!, tu partido tan oportunista como siempre —le espetó su hija sin dilación—, pero afortunadamente a la calle le toca reclamar justicia cuando sus tribunales machistas no la aplican. Las calles serán siempre nuestras  para combatir las desigualdades que vosotros los tíos habéis generado —le dedicó a su padre—. Los del PP y PSOE  a la limón, como le gusta decir a tu mujer —le soltó al padre sin mirar a su progenitora que la interrumpió para corregirla.

Se dice “al alimón” niña —pero ella, ni caso.

No deja de ser llamativo, padre —prosiguió la hija—, que en el año 95, cuando gobernabais los socialistas y reformasteis el Código Penal, decidieseis que una penetración sin consentimiento podía ser agresión o abuso sexual. Como si una penetración sin consentimiento no fuera lo mismo en cualquier caso para la víctima receptora. ¡Increíble!

Pero… claro, ¡que fallo por mi parte! —ironizó sin darle ocasión de contestar a su padre—, se me olvidaba que todos los legisladores entonces erais tíos, ¿no? Vosotros decidís cuando se trata de abuso o de agresión, y la víctima —mujer, obviamente— se queda a cuadros. ¡Qué, si no! Como si hubiese alguna diferencia entre una u otra penetración sin consentimiento.

Imagino que tuvisteis en cuenta que los agresores son siempre hombres y las víctimas, mujeres o niños —prosiguió sin darle un respiro a su interlocutor—. Corporativismo masculino, padre, corporativismo. ¡Qué bien que os defendéis entre vosotros! Eso sí, con unos tíos sois más benignos que con otros. Los jefes, padres, vecinos o amigos de la víctima solo abuuusan. Los desconocidos que actúan a punta de navaja o similares agreeeden sexualmente. ¡Y es que hasta violando es hipócrita el patriarcado!

Y no digamos lo que os gusta, padre, argumentar eso de que las mujeres se lo buscan por andar solas por la calle a esas horas, por llevar minifalda o shorts, emborracharse, hablar o reírse con desconocidos… Cualquier excusa la convertís en argumento de peso. ¿No sería más lógico tener una ley de violación que trate por igual cualquier penetración no consentida? Pero no, ¡qué va!, mejor prescribir a las mujeres que se queden en casa o salgan acompañadas de su padre, hermano o novio. Al final estamos peor que en Arabia Saudí.

Sin alterarse, el padre argumentó que era imposible discutir en serio con semejantes razonamientos.

Entonces intervino la madre con tono firme —contra la hija—, aduciendo que no había que exagerar como si se estuviera en estado de mitin permanentemente. A su modo de ver, los de Podemos no perdían ocasión de lanzar soflamas. Y ellos bien que habían ocultado los escándalos de abuso de… ¡compañerosss hacia compañerasss! —remarcó sarcásticamente—. ¿No recuerdas que en el año 16 las mujeres del Círculo joven de tu partido denunciaron “comentarios machistas y agresiones verbales, además de invasiones del espacio íntimo reiteradas, abusos de relación de poder, agresiones sexuales, maltrato psicológico y extorsiones múltiples”?

¡¿Y tú no te acuerdas, madre, de que esos chicos fueron expulsados del Círculo?! —respondió la hija indignada.

Sí, pero sin que ellos reconocieran ninguna agresión o abuso sexual. La dirección dijo que los echaban porque “habían violado la confianza del grupo”. ¡Del grupo! Eso era todo. Y además, ¿dónde está la denuncia que las chicas tendrían que haber puesto contra esos maromos en comisaría? ¡Ah, se me olvidaba!, los trapos sucios se lavan en casa, ¿no, hija?

¿Acaso pensaba Catalá que las feministas se iban a ir tras él como si fuera el flautista de Hamelín tocando que “el juez es singular”?

¡Cómo te gusta manipular, madre! Se os llena la boca de que vais a reformar el Código que aprobaron los machirulos del PSOE, y va el ministro Catalá y monta una comisión de expertos solo de hombres, ¡solo de hombresss! ¡Qué vergüenza! Ha tenido que ser el jefe de la comisión el que pida la incorporación de mujeres juristas y catedráticas de derecho. Este ministro reprobado lo que tiene es que dimitir ya. ¡PP y PSOE sois más de lo mismo, queridos padre y madre!

¿Y no sería mejor decir: padre y madra? —matizó la madre, tomándole el pelo—. ¡Hay que ver cómo retorcéis las cosas, hija! Lo que pasa es que no os interesan más argumentos que los vuestros. ¡”Yo, mí, me, conmigo”!, como canta Joaquín Sabina.

“Contigo”, querida, “yo, mí, me, contigo”, es lo que canta Sabina. Y por lo demás, ¡quien esté libre de culpa que tire la primera piedra! —ironizó su marido.

¡Sobre todo tú! —le espetó al vuelo su mujer—, y encima defiende a tu hija en vez de educarla. Nunca te has implicado en nada de casa. Mucho feminismo de boquilla pero he tenido yo que ocuparme de todo siempre, además de trabajar también.

El padre movió la cabeza en señal de indignación y continuó ojeando El País digital sin más comentarios.

Entonces intervino mi amo que se había reservado su opinión para el final, con idea de que les quedase poco tiempo a sus interlocutores para arremeter contra él.

Personalmente creo que hay que discutir menos y hacer más. En este asunto de La Manada se pierde demasiado tiempo en dimes y diretes. Por mi parte, respeto y acato las resoluciones judiciales, aunque no me gusten, pero confieso que en este caso me resulta más duro. Toda mi solidaridad con la víctima y su familia, y con todas las mujeres que hayan sufrido alguna vez semejante horror.

Los de Ciudadanos parecéis bots replicantes —comentó la hermana con mordacidad—. De tu jefe Rivera abajo, todos en Twitter habéis escrito lo mismo o parecido. Y además se te olvida, hermanito, que vuestro secretario general Villegas decía que "no se puede señalar a los jueces y decirles lo que tienen que hacer”.

Lo cierto es que somos un partido muy cohesionado, ¡no como otros! —ironizó mi amo—. Nosotros no discutimos las sentencias judiciales, hermanita, pero estamos abiertos a reformar el Código Penal, eso sí, ¡nada de legislar en caliente! Esta sentencia es recurrible y habrá que esperar a ver cómo acaba el procedimiento judicial. Hay que confiar en el Estado de Derecho.

Si meto esas afirmaciones en el Google —respondió la hermana— seguro que las encuentro en boca de alguien de Ciudadanos. Lo dicho, hermanito, sois replicantes de vuestro jefe.

¿Y vosotros no? —preguntó mi amo de forma retórica, mientras se levantaba y cogía la bolsa con su portátil.

Cuando abandonaron el office camino de sus trabajos, mi colega mimado y yo aprovechamos algunas cosillas sobrantes para complementar el pienso de nuestro desayuno. Luego, mientras él se echaba una siesta al sol, abrí Google en el ordenador familiar del cuarto de estar y busqué “replicante”. Me apareció la novela de Philip K. Dick, “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, y también la peli de Ridley Scott, Blade Runner.

Los replicantes son increíbles, réplicas humanas biomecánicas que pueden comer, hacer pis y caca, enamorarse, sentir miedo y hasta reproducirse en su última versión 2049.

La evolución de los distintos modelos de replicantes Nexus me dio que pensar. ¿Acabarían al final construyendo una versión de Nexus que pudiera actuar como La Manada?

Reflexionando sobre la conversación de mi familia, llego a la conclusión de que tal vez los jueces sueñen con un modelo de Nexus que replique en Twitter a favor de sus sentencias. Aunque para eso, mejor comprarse una granja de huevos tuiteros —como dice la hermana de mi amo—. Muchos likes y cero comentarios.


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Lope Lopez (13 noticias)
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