Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Alberto Farías escriba una noticia?

Persona, personalidad y personaje en la entrevista sociopraxiológica

29/12/2011 16:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Toda entrevista se inicia con una interacción entre el agente profesional (entrevistador) y el sujeto destinatario, objeto de la entrevista (entrevistado)

1-La Entrevista

Toda entrevista se inicia con una interacción entre el agente profesional (entrevistador) y el sujeto destinatario, objeto de la entrevista (entrevistado). En el campo de la salud y la enfermedad, esta primera interacción entre unos y otros conforma la entrevista sociopraxiológica, tal como por ejemplo, la entrevista en trabajo social. (Poch & Talarn, 1992)

Por ello esta se configura como un instrumento de trabajo sociopraxiológico fundamental

Podemos comenzar definiendo a la “entrevista” en general como una conversación asimétrica con un propósito deliberado, mutuamente aceptado por los participantes (Kadushin, 1990) En muchos aspectos una entrevista se asemeja a una conversación informal y en otros a una plática formalizada. Ambas comprenden comunicación verbal y no verbal entre personas. Durante la misma se intercambian ideas, actitudes y sentimientos; son -por lo general- interacciones cara a cara y los participantes son influidos recíprocamente, reforzando el campo transactivo comunicacional. La entrevista, en sentido estricto, se desarrolla en el aquí y ahora y en un espacio presencial común. Un reportaje telefónico, por ejemplo, no es estrictamente una entrevista.

Esta “vista-entre-dos” (entrevistados) personas que encarnan sendos personajes de rol (entrevistador y entrevistado) configura un campo productivo cuya constante es el proceso de autoreforzamiento (feed back). (Cáceres; 2004)

La característica fundamental que distingue a una entrevista de una conversación estriba en que en aquella la interacción se proyecta para alcanzar un propósito final seleccionado de manera consciente.

La entrevista tiene lugar y es concertada deliberadamente de acuerdo a uno/s objetivo/s predeterminados. Varios autores consideran el estudio de la dinámica de la entrevista en general y de la entrevista en trabajo social en particular, desde distintas perspectivas: tipo de comunicación, objetivos, roles, estructuración del encuentro, tipo de estudio requerido, etc. (Vallejo, 1992; Cáceres, 2004; Avila Espada, 1987; Rodríguez Sutil, 1999; Poch & Talarn, 1992).

Según Vallejo Ruiloba una entrevista se requiere a) una relación entre dos o más personas que se comunican a nivel oral con preferencia b) objetivos prefijados y c) asignación de roles (que permiten al entrevistador atender el objetivo de obtener de y brindar información al entrevistado) (Vallejo, 1992 comp)

Con arreglo al nivel de estructuración podemos encontrar entrevistas: a) estructurada, b) semi-estructurada c) abierta En relación a los objetivos-fines buscados: (Avila Espada; Rodríguez Sutil; 1987; Cátedra, 2006)

a) de investigación

b) descriptivo-clínicos

c) de selección de personal

d) de evaluación de competencias, salud mental, destrezas, etc.

E) de orientación técnica, psicológica, etc.

F) específicamente terapéuticos

c) otros objetivos de diferentes disciplinas

También es importante tener en cuenta el momento o fase de un proceso (dimensión temporal o diacrónica) en que se realiza una entrevista. Así, por ejemplo, en una relación asistencial médico-psicológica podríamos diferenciar una entrevista diagnóstica (antes), terapéutica (durante las intervenciones), de cierre, (al finalizar el proceso), etc.

La entrevista es uno de los procedimientos más usados en Trabajo Social. (Cáceres, 2004) Aunque como técnica profesional es usada por otras disciplinas como la psiquiatría, la psicología, la medicina, el periodismo, los recursos humanos, etc. Estas se sirven de ella para diversos fines, los que trascienden ampliamente la simple recopilación de datos, como informar, educar, orientar, motivar, etc.

Según el propósito profesional la entrevista puede cumplir diferentes funciones:

a) obtener información de individuos y/o grupos

b) facilitar información

c) influir sobre ciertos aspectos de la conducta (opiniones, sentimientos, comportamientos)

d) ejercer un efecto terapéutico

Las diversas modalidades de la entrevista tienen en común el hecho de que una persona solicita información a otra (informante o sujeto investigado) para obtener datos sobre un problema o cuestión determinado. Presupone la existencia de por lo menos dos personas y la posibilidad de interacción verbal durante sucesivos tramos del encuentro. Como técnica de recopilación de datos o información, va desde la interrogación estandarizada (utilizando protocolos preelaborados, por ejemplo) hasta la conversación libre. En todos los casos, se recurre a una “guía” o bosquejo de cuestiones básicas para orientar o acotar las múltiples alternativas de la conversación. Las ciencias y tecnologías sociales usan diferentes formas de entrevista.

1-Clasificación con arreglo al nivel de estructuración:

- La ENTREVISTA ESTRUCTURADA (o directiva) toma la forma de un interrogatorio en el cual las preguntas se plantean siempre en el mismo orden y se formulan con los mismos términos. Este tipo de entrevista se realiza sobre la base de un formulario previamente preparado y estrictamente normalizado.

- La ENTREVISTA NO ESTRUCTURADA (abierta) deja una mayor libertad a la iniciativa de la persona interrogada y al encuestador. Se trata, en general, de preguntas abiertas que son respondidas dentro de una conversación y tienen como característica principal la ausencia de una estandarización formal de las preguntas.

- La ENTREVISTA SEMI ESTRUCTURADA (o semi-directiva) Como modelo mixto de los dos anteriores presenta una alternancia de fases directivas (estructuradas) y no directivas (nada o poco estructuradas) Intenta recabar la información suficiente, tanto de la anamnesis (historia vital de crisis y procesos accidentales y evolutivos del sujeto) como del estilo comunicativo del entrevistado o entrevistados, para luego tomar decisiones de cara a la intervención o la investigación.

- Dentro de esta misma categoría y rozando la categoría no estructurada, podríamos incluir un tipo de técnica singular popularizada por el psicólogo estadounidense Carl Rogers: la entrevista con la técnica NO DIRECTIVA: El “informante” tiene completa libertad para expresar sus sentimientos y opiniones, pero el entrevistador tiene que animarlo a hablar de un determinado tema y orientarlo. Su función es la de servir de catalizador para que el entrevistado se manifieste libremente dentro de una atmósfera cordial y no valorativa que facilite la expresión.

TECNICAS PROPIAS DE LA ENTREVISTA DIRECTIVA

Este tipo de entrevista puede adoptar tres formas:

· Focalizada: El entrevistador tiene una lista de cuestiones para investigar derivadas del problema general que quiere estudiar. En torno a ese problema se establece una lista de temas en los que se focaliza la entrevista, que es llevada según el criterio del entrevistador, quien podrá sondear motivos, razones, ayudar a esclarecer determinado factor, etc. pero sin sujetarse necesariamente a una estructura formalizada. Se necesitan agudeza y habilidad para saber buscar algo desconocido, focalizar la entrevista en cuestiones precisas, saber escuchar y ayudar a expresarse y esclarecer, pero sin sugerir.

· Clínica: (en sentido estricto) Este tipo de táctica es semejante a la focalizada, pero difiere de ésta en el enfoque básico. No se trata de analizar la experiencia que han tenido varias personas, sino de obtener por parte del entrevistado información sobre su estilo y estructura de personalidad, su historia vital y su estilo y modo de vida. Casi siempre se trata de entrevistas realizadas por un médico, un psiquiatra, un psicólogo, un fonoaudiólogo, un kinesiólogo, etc., a una persona que se ubica en el lugar de paciente

Por su parte Rodríguez Sutil (1999) prefiere hablar de “tácticas” para diferenciar lo que a nuestro juicio son técnicas de configuración del campo interactivo.

1. Entrevista con tácticas directivas: La táctica directiva parte del supuesto implícito de que hay una realidad externa a la entrevista que es preciso modificar.

Las diversas modalidades de la entrevista tienen en común el hecho de que una persona solicita información a otra

2. Entrevista con tácticas no directivas: En principio el entrevistador no dota de ninguna estructura al proceso, sino que el entrevistado es quien produce la información de manera semiespontánea. La entrevista carece de estructura, salvo la que el sujeto le dé, aunque es innegable que el entrevistador, con sus señalamientos e interpretaciones -sin contar la comunicación no verbal- dirige sutilmente el proceso. La técnica no directiva parte del supuesto de que lo que hay que modificar no es algo externo a la entrevista sino la relación que se produce en ese mismo momento entre terapeuta y paciente, a través de los fenómenos de Transferencia y contratransferencia (conceptos provenientes del psicoanálisis, que refieren al análisis del comportamiento de los actores implicados en el aquí y ahora de la entrevista sobre la que desplazan y proyectan sentimientos y comportamientos aprendidos en el afuera del allá y en un tiempo pretérito)

3. Entrevista con tácticas semi-directivas: Es característica de las entrevistas de evaluación, dentro de los esquemas tradicionales del psicodiagnóstico. En la anamnesis, por ejemplo, el paciente queda reducido a un mediador entre esos datos y el entrevistador.

Poch & Talarn (1992) consideran que, al igual que ocurre entre las diferentes psicoterapias, no existe un tipo de entrevista superior al otro. Desde esta perspectiva, presentan los principales tipos de entrevista “según el modelo teórico de partida”, considerando la mayor o menor estructuración como una variable más que tener en cuenta:

a) La entrevista desde la perspectiva psicodinámica :

Se caracteriza por su flexibilidad para que sea el paciente el que la configure con arreglo a su individualidad conductual. Así el entrevistador controla algunas variables del proceso, (el encuadre) y el entrevistado es el que las dirige, en otras palabras, suele decirse que el entrevistado, paciente, etc. “configura el campo(Bleger, 1971).

La entrevista en este modelo funciona como una “muestra” que permite observar (e inferir) el transcurso de una parte de la vida del entrevistado (paciente, por ejemplo) siempre en-situación con el interlocutor y en entorno. El análisis de la “transferencia” en el marco del psicoanálisis, es un ejemplo de este tipo de entrevista. En este tipo de psicoterapia se analiza a través de esta técnica la forma de relacionarse del paciente con las imágenes representativas de las personas y situaciones importantes de su pasado y presente, así como “de sus relaciones objetales inconscientes, ansiedades, defensas” Esta técnica de observación participante, le permite al entrevistador-terapeuta arribar a un “diagnóstico psicodinámico”.

El concepto de “transferencia”

El concepto de “transferencia” (transferir como proceso psicológico no conciente enmarcado en los parámetros de corrimiento de espacio-tiempo: del allá y antes al aquí y ahora), nace dentro del paradigma psicoanalítico y más precisamente como explicación (construcción del analista) del comportamiento “inadecuado” de un sujeto sometido al tratamiento. A tal punto que el análisis de las neurosis en estas condiciones “experimentales” y por ende artificiales condicionadas por el encuadre del “set” psicoanalítico se lo denomina “neurosis de transferencia”. La transferencia es en este marco teórico, sustancialmente un proceso de “proyección” por parte del sujeto entrevistado hacia la figura y el entorno del entrevistador.

La Transferencia designa el proceso en virtud del cual los deseos inconscientes se actualizan sobre ciertos objetos, dentro de un determinado tipo de relación establecida con ellos y, de un modo especial, dentro de la relación analítica” (Laplanche y Pontalis, 1974). Estos autores, en su conocido Diccionario de Psicoanálisis, agrega que se trata de la repetición de modelos o prototipos “infantiles” que aparecen durante la entrevista terapéutica con un marcado sentimiento de actualidad. Se repite en el aquí y ahora lo que se vivió en el allá lejos y hace tiempo.

Este concepto, admite -aunque no todos los autores están de acuerdo- un concepto complementario que denota un proceso similar, desde el entrevistador: el de “contra transferencia Durante la entrevista emergen en el entrevistador una serie de fenómenos que representan el efecto que lo referido por el paciente tienen sobre él. (Poch y Talarn, op.cit)

La Cátedra coincide con la apreciación de algunos autores, en que si bien el fenómeno contratransferencial es en sentido “lato”, universal, en relación a las reacciones emocionales que el estilo del otro desencadena normalmente (ver la clasificación de Lía Ricón de los estilos de personalidades y las reacciones que provocan en el entrevistador), en “sentido estricto”, sin embargo, la “transferencia del entrevistador”, tanto si es “contra-transferencial”(secundaria o reactiva a la del entrevistado) o “transferencial espontánea” (primaria ante el entrevistado), dependerá obviamente de la biografía personal del entrevistador, así como de la estructura y el estilo de personalidad de cada entrevistador, neurosis incluida, si la hubiera.

El entrevistador se presenta desde su personaje de rol como una “persona neutra”, pero -va de suyo- posee una biografía personal, experiencias. ideología, conocimientos técnicos, etc. La neutralidad técnica, derivada de técnicas como la disociación instrumental y la atención flotante, etc. permite que el entrevistador pueda auto observarse y auto indicarse comportamientos adecuados a sus objetivos profesionales. Puede además percibir lo que el entrevistado provocó en él y (si no está alienado en prejuicios o neuroticismos) será capaz de realizar lo que los psicoanalistas llaman “juicio de condenación” de sus impulsos. Es decir los reconoce, los analiza, los acepta como existentes, pero los condena a la inacción y al ocultamiento. En otras variantes teóricas de psicoterapias esto no ocurre así, y por ejemplo, hay casos en que el terapeuta utiliza la explicitación de sus sentimientos como herramienta de concientización de las interacciones que genera el paciente. Es decir la incorpora como parte de la terapia.

Ansiedad durante la entrevista

A lo largo de una entrevista surge otro fenómeno psicológico de importancia: la ansiedad.

Esta puede mudar en un factor de desorganización de la expresión comunicativa de la personalidad y generar tensión alta durante el proceso.

La ansiedad frente a lo desconocido, al examen de aspectos temidos de la propia personalidad, el entrevistado generará mecanismos adaptativos de índole defensivo, para controlar el desarrollo de la ansiedad y evitar así que se transforme en franca angustia. Esto da al terapeuta una posibilidad de analizar los tipos de defensas y relacionarlos con la estructura del yo y la estrategia general de la personalidad del entrevistado, y así luego poder realizar un diagnóstico estructural y descriptivo clínico.

Rolla (1981), por su parte, desde un marco psicoanalítico con rasgos de aportes de la escuela Kleiniana (1) aporta una detallada descripción de las fases interactivas en la entrevista y en especial su estudio de los momento y las ansiedades que se desarrollan.

Un primer momento se pone enmarca con la solicitud de una consulta o de la realización de la entrevista (Rolla se refiere a la consulta psicológica). Este momento corresponde al de la pre-entrevista. Una vez que el potencial entrevistado llega al lugar de la consulta comienza un segundo momento que es denominado “período de instrucciones”, en donde el entrevistador instruye y plantea las consignas e indicaciones delimitando el encuadre. Un segundo momento denominado “período del proceso”, aquí el experto -como denomina Rolla al entrevistador- se involucra como un observador participante influyendo en la dinámica de la entrevista y la interpretación posible de los “momentos transferenciales”.

Durante el desarrollo de la entrevista este autor encuentra posible identificar varios “tipos de ansiedades”, tres de las cuales constituyen las categorías más importantes: a) ansiedad de “abordaje o descubrimiento”. Es la que se desencadena en los primeros momentos del encuentro y aquí predomina lo que se conoce clínicamente como “ansiedad persecutoria o paranoide”. b) durante el desarrollo de la entrevista, encontramos una “meseta” emocional que se invoca como “ansiedad de mantenimiento”, donde aparecen emergentes de ansiedades con predominio depresivo. Finalmente, en los últimos momentos del encuentro, vuelve a predominar la ansiedad persecutoria, en la forma de una resistencia a separarse o de una necesidad de cortar pronto la relación para no sufrir lo que el autor citado propone denominar “ansiedad de separación”.

b) La entrevista en el modelo “conductual” (orientada a lograr un cambio observable y tangible de la conducta): Existen diferentes esquemas de exploración o modelos de entrevista conductual, según el problema a evaluar. (Poch & Talarn; 1992). La actitud y el desempeño técnico del entrevistador debe ser unívoco y directivo desde el comienzo mismo de la entrevista. En caso que la entrevista fuese inaugural de un proceso psicoterapéutico, esta actitud ya delimitará un camino firme para desandarlo luego con el paciente . El diagnóstico psicodinámico o psiquiátrico habitual es reemplazado por la identificación y selección de comportamientos acotados a modificar.

Desde esta modalidad de entrevista y terapéutica no interesa operativamente con fines de intervención, identificar, explorar, reconstruir o especular sobre las causas o determinantes pasados de una conducta actual, aunque no se desconoce la importancia de conocerlos para reconstruir la génesis del condicionamiento.

c) La entrevista “psiquiátrica” en sentido estricto:

Se apoya operativamente en elementos esenciales que aportaron históricamente los modelos psicodinámicos y/o conductuales. (Seva, 1985). La mayor diferencia con respecto a los anteriores enfoques es que la entrevista psiquiátrica se orienta específicamente a detectar comportamientos mórbidos explorando los perfiles psicopatológicos del entrevistado. Avanza explorando áreas del comportamiento (atención, memoria, percepción, motricidad, juicio, inteligencia, control de impulsos, etc.) y a partir de los signos y síntomas que forman síndromes estandarizados. Por ejemplo en las nomenclaciones internacionales del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM IV, y otras versiones ( Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, de la American Psychiatric Association , APA) (CONT...)

(c) by afc 2011

afcRRHH@gmail.com


Sobre esta noticia

Autor:
Alberto Farías (72 noticias)
Visitas:
290
Tipo:
Tutorial
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.