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Postales de la Argentina injusta del Centenario

05/05/2010 11:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En 1910, la clase dirigente argentina festejó el Centenario con ínfulas de potencia, En paralelo, se escondía bajo la alfombra la injusta distribución de la riqueza

Tras derrotar a Rosas en Caseros, Justo José de Urquiza convocó a un congreso constituyente en Santa Fe que en mayo de 1853 sancionó la Constitución Nacional.Pero aunque no estaba Rosas, los intereses de la clase alta porteña seguían siendo los mismos y Bartolomé Mitre y Adolfo Alsina dieron un golpe de estado, conocido como la Revolución del 11 de septiembre de 1852. A partir de entonces, el país quedó por casi diez años dividido en dos: el Estado de Buenos Aires y la Confederación (el resto de las provincias con capital en Paraná). La separación duró casi diez años, hasta que en septiembre de 1861, el líder porteño Bartolomé Mitre derrotó a Urquiza en Pavón y unificó al país bajo la tutela porteña. El conflicto latente se prolongó hasta 1880 y tuvo como eje el modelo económico que manejaba en beneficio propio el poder del puerto de Buenos Aires y los recursos teóricamente nacionales de la aduana. Esta aduana también le permitía a la élite porteña decidir si podían ingresar desde maquinarias agrícolas o industriales o materiales didácticos para tal o cual región. A partir de Pavón se sucedieron los gobiernos de Mitre (1862-68), Sarmiento (1868-1874) y Avellaneda (1874-1880) quienes concretaron las derrotas de las oposiciones del interior y la ocupación de todo el territorio nacional, desplazando de sus tierras a los habitantes originarios. Miles fueron asesinados y a los sobrevivientes se les arrebataron millones de hectáreas que constituían su hábitat y su fuente de subsistencia, condenándolos a la miseria. Se concretó la organización institucional del país fomentando la educación, la agricultura, las comunicaciones, los transportes, la inmigración y la incorporación de la Argentina al mercado mundial como preveedora de materias primas. Cada uno de estos episodios dejó su huella, como también lo hicieron procesos mucho más positivos: el mestizaje, la cultura "criolla", las generaciones literarias y filosóficas del ´37 y el ´80 y la gigantesca oleada inmigratoria. Al cabo, somos producto de tos estos procesos complejos. En 1880 llegó al poder el general Julio Argentino Roca, quien consolidó el modelo económico agroexportador y el sistema político conservador basado en el fraude electoral y la exclusión de la mayoría de la población de la vida política. Se incrementaron notablemente las inversiones inglesas en bancos, frigoríficos, y ferrocarriles y creció nuestra deuda externa. A partir de la crisis de 1890 surgieron las oposiciones al régimen. Por el lado político, la Unión Cívica Radical luchaba por la limpieza electoral y contra la corrupción, mientras que por el lado social, el movimiento obrero peleaba por la dignidad de los trabajadores desde los gremios socialista y anarquista. La lucha radical, expresada en las revoluciones de 1893 y 1905, y el creciente descontento social, expresado por innumerables huelgas, llevarán a un sector de la élite a impulsar una reforma electoral que calme los ánimos. Llegamos al primer Centenario, a 1910, cuando nos llamaban "el granero del mundo". Algunos conservadores nostálgicos plantean que lo mejor que nos podría pasar sería volver a aquella Argentina, "quinta o sexta potencia mundial". Pero claro, lo que no nos dicen era que era una Argentina para pocos. Tenía un enorme producto bruto interno y una población escasa; el problema -aquella causa estructural que impidió entre otras cosas, que la Argentina fuera lo que son hoy Canadá o Australia-, fue la impresionante desiguldad en la distribución de las riquezas y ausencia notable de una consciencia nacional en nuestras clases dirigentes en aquel momento de despegue.Porque aunque para la estadística del PBI per cápita un Martínez de Hoz y un obrero zafrero ganaran lo mismo por mes, la realidad denunciaba la convivencia de opulencia y miseria. La primera conscripción, que establecía el servicio militar obligatorio para los varones mayores de 20 años, determinó que el 46, 5% de los jóvenes convocados en la Pampa húmeda debieran ser rechazados por problemas de desnutrición. En el NOA y el NEA, la cifra llegaba al 62%. Eran los pòbres, los marginados de la Argentina del Centenario. El informe de Bialet Massé, mandado a levantar por el gobierno de Roca, decía: "De un lado se han encendido fuegos del lujo, del oropel y de la codicia desmedidos, y por el otro las miserias del pobre reciben, como esperanzas, como promesas, sin ver si se acomodaban a su ser y a su medio, doctrinas utópicas o explotaciones hipócritas". En esos días, si un hombre se perdía se reponía con otro; no costaban dinero. En aquel granero, el pueblo no votaba libremente, reinaba un escandaloso fraude electoral y no existían los derechos laborales y sociales; las mujeres estaban a 37 años de poder votar. Fue esta sociedad, la nuestra -la que a fuerza de lucha logró el ejercicio pleno de los derechos cívicos electorales durante el primer radicalismo, y de los derechos sociales durante el primer peronismo-, la que sufrió en carne propia siete golpes de Estado, convalidando no pocos de ellos y volviéndo fatalmente sobre sus pasos hasta entender que no hay solución mesiánica para nuestros problemas. Y que prohibir, marginar, hambrear, proscribir o censurar son palabras que ya no deberían formar parte de nuestro lenguaje político. Solo así seremos dignos de quienes nos pensaron hace 200 años, cuando Mariano Moreno escribió: "Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte, mudar de tiranos, sin destruír la tiranía".

Las miserias de la Argentina de 1890


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Autor:
Pensantekarma (8 noticias)
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