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¿Preocuparse por los hijos?

01/10/2009 04:02 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Post-adolescencia. Tuertos y entuertos. Conflictos

Todos aquellos que tenemos hijos sabemos lo que significan las frases “Dejá de preocuparte por mi!!!!! Yo sé cómo cuidarme!!!! No me hinches más, no soy un bebé ya soy grande!!!!!!”

Generalmente las venimos escuchando desde los quince, o dieciséis años de nuestros críos, ¡con suerte!, algunos empiezan antes, a ellas respondemos con desesperada resignación una y otra vez, que es imposible no hacerlo, que ser padres implica necesariamente sentir esa sensación tan desagradable en la boca del estómago, cada vez que salen tarde en la noche, o viajan, o se enferman; cuando están tristes o enojados con el mundo sin saber porqué, taciturnos o simplemente encerrados por días en un mutismo que no comprendemos.

¿Cómo, cómo, no preocuparse por ese ser que es una parte de las más preciadas de nuestra vida?

Y tratamos vanamente de explicar nuestros temores, los peligros que existen, repetimos hasta el cansancio que algunas experiencias es bueno aprenderlas en cabeza ajena y escuchamos sus respuestas, llenas de razones válidas, y en sus palabras un resonar de otras, dichas hace tiempo, por nosotros mismos cuando nos tocaba oír las letanías de nuestros padres.

Hoy nos escudamos en que todo es distinto, que antes era otra época, una burda mentira a las que nos aferramos como a un dogma. Es cierto era diferente, otro tiempo, pero los peligros existieron siempre, todo aquello a lo que le tememos estaba ahí igual que aquí. Quizás mutaron algunas cosas, hoy no hay dictadura, pero hay violencia, antes no había tanta droga pero la había (para los que tengan un poco de memoria recuerden los famosos recitales en Rosario, Villa Gesell, ‘Artesanata’), violaciones hubo siempre, desde que el mundo es mundo, lo que pasa que no se hablaba de ello.

Lo que no había era tanta comunicación, no había tanto mass-media. La maldita globalización nos enferma a todos, nos enseña como se roba un negocio en cincuenta y nueve segundos, paso a paso; nos enseña como se fabrica una bomba; como se cultiva droga o como se fabrica el ‘paco’ y la pornografía esta al alcance de cualquiera, tenga la edad que tenga. ¿Feito no?

Pero igual la preocupación esta allí y no podemos lidiar con ella. Por lo menos yo no puedo.

Fuera esta de discusión que la preocupación jamás debe interferir con la comunicación entre padres e hijos. Los hijos deben sentir que pueden contar lo que sea, LO QUE SEA, a sus padres, y uno escuchará con su mejor cara de póquer desde que fuma marihuana hasta que asesino al gato del vecino. Ellos deben saber desde muy chicos que, por más que después vengan los reproches y unos cuantos gritos, uno entenderá y nunca, nunca, dejará de quererlos, pero que debemos saber siempre la verdad de lo sucedido, porque es la única forma de defenderlos ante una situación crítica que se les presente.

El conflicto es ríspido, además, estos hijos de nuestra generación, son lo que yo he dado en llamar ‘los hijos del respeto’

El conflicto es ríspido, además, estos hijos de nuestra generación, son lo que yo he dado en llamar ‘los hijos del respeto’. Los que sufrimos el autoritarismo feroz y cruel, nos propusimos no aplicarlo bajo ninguna de sus formas. Algunos padres en su afán por no repetir los viejos errores, cayeron en otros peores, entrando en un permisivismo fatal, que llevaron a hijos sin límites, por un camino a ciegas sin un parámetro rector, a tientas y a locas, buscando un mínimo de contención que les permitiera pisar en firme.

Otros, so pena de no ser todo lo políticamente correcto que se esperaba de nosotros, fuimos bastante represores, pero mantuvimos el respeto. Sólo fue cuestión de mantener los NO, previa explicación razonada y prolongada de su fundamento (ver al respecto mi artículo ‘La generación bisagra’).

Mantener el respeto significa, tratar a los hijos como personas, no como objetos de nuestra propiedad, escuchar sus argumentaciones, aceptar cuando tienen razón, pedirles perdón cuando nos equivocamos, no decir ‘esto no se hace porque yo lo digo’ o ‘esto no se hace por que no y punto’. No ha sido fácil, una gran mayoría no fuimos criados en esa escuela.

Entonces, re-situando mi discurso, ¿dónde pongo mi preocupación?

Es cierto que las experiencias válidas son las propias, que el mecanismo prueba y error es el más efectivo, pero, si veo que uno de mis hijos, corre, va y viene, del trabajo a la facultad, de la facultad a otros cursos, sale con su novia, se ocupa de sus amistades, es un hermano solidario, es atento y ocupado con su familia (léase aquí padre y madre por separado, porque están divorciados), no para, es un hámster, responsable y aplicado pero… su joven cuerpo comienza a darle algunas alertas, no poco serias, de estrés por lo tanto, primero con delicadeza y luego con peligrosa insistencia le digo que necesita el consejo de un profesional de la salud y me saca carpiendo diciéndome el consabido “¡¡¡¡No te preocupes, dejáme en paz!!!!!!”, cómo?, cómo diablos hago para NO PREOCUPARME!!!!!!!!!!!!!

¿Dejo que siga torturando su joven psiquis sin darse cuenta siquiera? ¿Así, tan alegremente? ¿Me pongo en firme y sigo en interminables discusiones que terminan peor que cuando empezaron?

Ocuparme no puedo, no es un niño, sólo me queda la preocupación y la oración. Y Uds. Padres, colegas en este difícil arte de la crianza y el acompañamiento ¿dónde ponen la preocupación?

“Dejá de preocuparte por mi!!!!! Yo sé cómo cuidarme!!!! No me hinches más, no soy un bebé ya soy grande!!!!!!”


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Vidaloca (30/11/2009)

Es cíclico.hasta que nuestros hijos no sean padres y madres responsables, no van a entender nada de esto.Yo con 24 años,agarré una mochila y aparecí sola en Bolivia.Me pongo mala de pensar que mi hija hiciera igual.Espero que el viajetón de su vida lo hagamos juntas.

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Guardiana (01/12/2009)

Olvídelo querida amiga!!!! Ella se ira al Congo Belga o a la parte más profunda del Amazonas...pero sola!!!! sin su madre!!! es el destete!!! Vaya haciéndose a la idea!!! Contra esto no hay remedio!!! Besos, fuerza, coraje y resignación!!! Guardiana