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Presidencia, debe actuar con rapidez contra el dólar y comerciantes guisadores del salario

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23/04/2020 19:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El comercio se llena en dólares y bolívar soberano por la hiperinflación, originando desconcierto en la población

La Tecla Fértil

 

A los franceses, ingleses y norteamericanos, nunca les ha gustado que la verdad llegue a las masas y, nos hacen ver que vivimos entre mitos e historias para crear odios contrapuestos. De esta manera han existido cuatrocientos años ocultando las verdades y creando matrices para generizar. El hábito de crear opiniones y, en última instancia engañan a los presidentes que dominan en su eje político.

 

Es la civilización industrial que ha llevado a una concentración de poder a los grandes imperios, donde mengua la libertad individual, pero, a la vez libera al hombre de las peores formas de la servidumbre y de la carga del trabajo embrutecedor. Haciendo imaginar una sociedad de hombres libres que lleven a término la liberación al impulso creativo, que es el fin propio de la reconstrucción social.

 

Al elevar los niveles de bienestar y al aumentar el acceso a la información, determina condiciones favorables para una impugnación radical de los viejos límites de la autoridad.

En 1933, Russell predijo que los imperativos de la sociedad industrial pueden imponer una forma de socialismo de Estado en todos los grandes Estados. El curso mismo de la evaluación social puede llevar al trabajador a comprender que él puede asumir el control de las instituciones de la sociedad moderna y, depender solo de la comunidad de los trabajadores y no de la voluntad arbitraria de una capa especial de seres privilegiados, los capitalistas o de la casta oficial de una burocracia del Estado Socialista.

 

Lo que Russell, consideraba necesario era un esfuerzo extensivo de persuasión y educación. Es en Estados Unidos, como nación capitalista rectora, donde esta propaganda razonada de la idea socialista es más necesaria.

 

Russell, crea el socialismo, como todo lo vital, es más una tendencia que un cuerpo de doctrina estructuralmente definible. Por esta razón, debieron sufrir una constante transformación a medida 1que la sociedad evolucionaba.

 

Sin duda, el día que se escriba la historia sobre el cine bélico de principios del XXI, uno de los títulos más inolvidables será esta cinta que dirige Mel Gibson sobre la historia real de Desmond T. Doss, un objetor de conciencia que se convirtió en héroe durante la Segunda Guerra Mundial. Y será una película indispensable por numerosos factores, ya que Gibson trabaja sobre un guion cuidado al detalle, se apoya sobre magníficos actores, y demuestra una vez más que es mucho mejor director que actor (lleva tres de tres, en número de aciertos al ponerse tras la cámara).

 

“Hasta el último hombre” es de esas cintas que no flojea en ningún momento, nos mantiene enganchados constantemente, e incluso eleva el listón en aquellas partes más típicas, como el clásico momento del sargento gritón que insulta a la tropa; el modelo de sargento agresivo que en realidad es un pedazo de pan se ha repetido hasta la saciedad desde “Oficial y Caballero”, pero Gibson le imprime un nuevo aire con buenos diálogos y un actor en estado de gracia: Vince Vaughn. En realidad, todos los actores están soberbios, el director ha sabido sacar lo mejor de ellos, empezando por el protagonista Andrew Garfield y continuando con Hugo Weaving, quien nunca ha estado tan bien en una pantalla.

 

Gibson nos narra una historia en tres partes claramente diferenciadas –con algunos flashbacks que le dan cohesión al conjunto-: sus años de niñez y juventud son la base sobre la que se construyen sus ideales –también surge la preciosa historia de amor que hay en esta cinta-; la fase de alistamiento y entrenamiento militar es el choque con los poderes del ejército y la defensa de sus principios, y finalmente la batalla en Okinawa, donde Gibson se luce especialmente a la hora de rodar algunos de los mejores momentos bélicos que hayamos visto en mucho tiempo. Su cámara es despiadada, no ahorra un solo detalle de la brutalidad y la violencia de cada escena (tal como hizo en “La Pasión de Cristo” y “Apocalypto”). La guerra según Gibson es absolutamente impactante, filmada con maestría y nada que envidiar a títulos como “Salvar al soldado Ryan”.

 

También está en “Hasta el último hombre” la ideología religiosa que ya conocemos de Gibson, y sus creencias cristianas se colocan de forma muy destacada en varios momentos (incluso hay una “ascensión” al cielo por parte del protagonista en un plano maravilloso hacia el final de la cinta). El sentido religioso se justifica por el hecho de ser una historia real, la de un individuo que cumplía a rajatabla el mandamiento “No matarás”, alguien que fue educado en la fe hacia Dios y que pensaba que los milagros podían ser posibles. Cada cual encuentra sus propias motivaciones para conseguir el “querer es poder”, y esa es básicamente la historia: la de un hombre que quería ir a la guerra no para matar sino para salvar vidas, y cuyo motor es la profunda creencia en su religión.

 

En suma, una película redonda, con una espléndida historia a la que Gibson le ha extraído todo su potencial para convertirla en uno de los mejores filmes del momento.

 

El virus de la memoria  se llama CVID- 19porque está acabando con ella, nos la está robando cada día en forma de fallecidos, arrebatándonos a nuestros mayores. Esos abuelos y abuelas con los que el virus se ha cebado dejándonos huérfanos de historia, la que solo ellos han vivido y nos pueden contar, nuestra memoria viva. Y arrasando lo que hemos sido. Nuestros ancianos, la única prueba fehaciente de la guerra, del hambre, de los juegos sin pantallas, de la lista de los reyes Godos, de las chapas, de la ropa de los domingos, de la vida con charlas y sin tele y con más libros que internet.

OMS es la cuna del comunismo y su anfitrión la ONU. ¿ Porqué se especula sobre esto?

¿Cuántos nietos y nietas se han quedado sin conocer sus batallitas?, que realidad son batallas de verdad con sangre y balas. Cuántos, sin aprender que dejarse algo en el plato en otros tiempos era una ofensa a la vida, sin saber que hay que recibir golpes, muchos, para darse cuenta de que ninguno es tan importante como la vida misma. Cuántos desconocerán que las manos tienen arrugas y callos y que ambos, son testigos de la experiencia y la sabiduría.

Según datos del 13 de abril, más de 10.000 personas mayores han fallecido debido al virus en residencias, la mayoría en Italia, España y los Estados Unidos de Norteamérica. Suponen más de la mitad del total de los fallecidos en toda Sudamérica.

Mientras que, para el resto, nuestras casas se han convertido en búnkeres, en refugios donde sentirse seguro, ellos en sus residencias han encontrado la peor de las trincheras, han ocupado la primera línea de la batalla.

Son los integrantes de una película bélica, la vida, donde han ido cambiando de uniforme y de papel. Pasaron de ser abuelos a segundos padres y madres. Ya con años de sobra, se tuvieron que colocar de nuevo los galones y dirigir a la tropa. Llevar a sus nietos y nietas al cole y recogerlos y darles la merienda, y a veces, hasta la cena, porque sus padres no estaban en casa, trabajaban 10 y 12 horas al día en un sistema capitalista y caníbal que te engulle y te convence de que es la única manera de vivir bien, y para muchos, de sobrevivir.

 

Y ahí no quedó la cosa,  no sólo volvieron a la batalla, sino que tuvieron que ponerse las botas y luchar de nuevo por el resto. Fueron los salvadores de la economía familiar y en último caso, nacional.

 

Cuando miles de personas se iban al paro en la cruda crisis de 2002, 2008, ellos, con sus raquíticas pensiones, acogieron en sus casas a sus hijos y a sus nietas, sin quejarse, cuando lo que les tocaba después de dar, sacrificarse y luchar durante años, era quedarse en la retaguardia.

 

Y después de todos estos esfuerzos, de esta guerra interminable sin tregua, llega un virus, real, con su corona y les pone en el punto de mira, ve en su cansancio tras tantas batallas, en su debilidad, la mejor baza.

 

A ellos y también a sus refugios, las residencias, evidenciando su incapacidad, su precariedad, sacando a la luz un problema que llevaban escondido mucho tiempo. Un negocio mayoritariamente privado, hasta un 75% en toda España. Un sector, el de la Dependencia que acumula un recorte en los Presupuestos de casi 6.000 millones de euros.  Gracias al binomio comunista Iglesias y Sánchez. Un mercado que lleva más de 4 años creciendo a más del 4% interanual y que a su vez acumula más falta de medios, escasez de plazas y precarización de sueldos. Y al final de todo, nuestros ancianos y ancianas que se ven inmersos en otra guerra, la última para muchos, porque esta vez son los únicos sin chaleco, sin casco y sin armas para combatir.

 

El lenguaje bélico para referirse a esta crisis, está siendo muy cuestionado, y no falta razón, pero es que, en este caso, si alguien puede hablar de guerra, son ellos, nuestros mayores, que la vivieron literalmente en sus carnes. Y si hay alguien que la encarna, es el ejército, los que están acudiendo a su rescate a las residencias, hoy trincheras donde muchos están muriendo o viendo morir a sus compañeros.

 

Hay más de 60 investigaciones en marcha en todo el mundo trabajando en esa vacuna, dos de las cuales, una en China y otra en EEUU,  han comenzado ya a probarla en humanos. A pesar de ello no será fácil conseguirla antes del otoño. 

 

¿Está realmente preocupado el gobierno por una, no sé si probable pero sí posible, protesta en las calles cuando el confinamiento acabe? ¿Por qué permite el presidente Maduro que los comerciantes y bodeguero acaben con el menguado salario de los pensionados? Y si es así… Convendría tenerlo en cuenta para no 'matar' al 90% del tejido productivo de este país. El cuento del dólar, acaba con la economía del Estado. Se llenan los comerciantes inescrupulosos.

Es necesario tener conciencia ciudadana y ganar lo justo en las ventas, según lo estipula el Estado

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (1484 noticias)
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Reportaje
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