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Racionalmente irracionales

11/05/2009 15:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando los argumentos no alcanzan… Una reflexión sobre la justificación racional que a veces damos a nuestros actos irracionales. Sobre el sentido que le otorgamos a las cosas sin sentido, sobre nuestra lógica de enunciados ilógicos, sobre los argumentos de discursos insostenibles.

El nombre científico (del hombre), asignado por Linneo en 1758,[] alude al rasgo biológico más característico: sapiens significa "sabio" o "capaz de conocer", y se refiere a la consideración del hombre como «animal racional», al contrario que todas las otras especies. Es precisamente la capacidad del ser humano de realizar operaciones conceptuales y simbólicas muy complejas, uno de sus rasgos más destacados. Posiblemente esta complejidad, fundada neurológicamente en un aumento del tamaño del cerebro y, sobre todo, en el desarrollo del lóbulo frontal, sea también una de las causas, a la vez que producto, de las muy complejas estructuras sociales que el ser humano ha desarrollado, y que forman una de las bases de la cultura, entendida biológicamente como la capacidad para transmitir información y hábitos por imitación e instrucción, en vez de por herencia genética. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Humano

Pero a veces, cuando observo como los seres humanos actuamos en determinadas circunstancias, pienso que la ciencia se olvidó de algún detalle. O que el hecho de que todos pensemos igual en relación a determinados temas, haga que ese  pensamiento sea lo más “normal” del mundo. Pero si los animales pudiesen hablar creo que nos daríamos cuenta que, en algunas ocasiones, ellos parecen más pensantes que nosotros. Disculpen si soy demasiado agresiva, pero déjenme  ilustrarles lo que digo con algunos ejemplos (no voy a ofenderme si no piensan igual que yo. Después de todo, además de la racionalidad, nos caracteriza la libertad de pensamiento).

Estos ejemplos no parecen tener ninguna relación a simple vista. Pero si miran en el fondo de ellos (lástima que la nota no está en formato 3D, sería más fácil ver “el fondo”), encontrarán el común denominador: actos sin sentido que la mayoría realizamos, sin preguntarnos ni siquiera el porqué.

Aclaro algo antes: probablemente, muchos se sientan identificados con algunas de estas actitudes. Por eso escribo en primera persona, también estoy involucrada (ni pienso decirles en cual de los items). La idea es que nos auto critiquemos y  riamos un poco de nosotros mismos.

 

Cumpleaños de un año: a ver… ¿realmente creemos que los nenes de un año, entienden algo de su primer cumpleaños? Yo pienso sinceramente que son los padres los que quieren festejar, y usan al niño de excusa. Las razones pueden ser varias: se sienten viejos para celebrar su propio cumpleaños,  quieren quedar bien con las amistades, etc. Pero cuando traen la torta, me imagino al nene pensando: “que papilla tan grande tenemos hoy”. Cuando le cantan el feliz cumpleaños debe preguntarse: ¿porque grita tanto toda esta gente? Y cuando prenden la velita los padres se sorprenden de que el chico llore. Como para no, si no entiende para que sirve esa luz rara que si la toca se quema.

Los velorios: siempre digo  que los mejores rubros para realizar negocios son: “el gastronómico” y “el funerario”. El gastronómico, es obvio: porque los seres humanos nunca vamos a dejar de alimentarnos. Y el funerario, no es tan obvio pero igual de efectivo, porque negocia con los sentimientos de las personas. Y cuando una persona siente más, es cuando menos razona. Tocan el corazón del enlutado, aludiendo que su difunto “merece” un buen cajón, una buena sala funeraria, un buen nicho en el cementerio o una buena parcela en un parque. Las florerías también pueden sacar una buena tajada. El muerto debe tener las mejores flores, las coronas más caras. Si es un pariente lejano o un simple conocido, mejor; ya que debe quedar bien con la familia del difunto. De esta manera, entre funeraria y florería, terminamos gastando para el ser querido muerto todo lo que no le regalamos en vida. Sin contar el gasto que continuamos haciendo cada año, cuando visitamos el cementerio.

Las fiestas de navidad y año nuevo: ya comenté algo en la nota anterior. Por lo tanto, no voy a cansarlos con la repetición. Solo menciono de pasada: la congestión en el tránsito y en el centro los días 23 y 30 de diciembre (como si los locales comerciales atendieran únicamente esos dos días). Los niños con sus pedidos insaciables: si no es la play o la bici, el regalo no es regalo. Los atracones que nos pegamos el 24 y 31 a la noche, cómo si fuese nuestra última cena. ¿Y el gasto que hacemos en decoración? Nos pasamos un mes montando el arbolito, para luego desarmarlo en un día.

Llevar los apuntes o la notebook a las vacaciones: yo les llamo “calma conciencia”. En realidad está muy bueno el sistema. Porque si nos queremos ir de vacaciones y sabemos que tenemos que estudiar o trabajar, es simple: llevamos los apuntes o la notebook, y listo. Puede haber excepciones, pero por lo general nunca los utilizamos. Al menos, logramos el principal desafío: aplacar la voz de la responsabilidad. ¿O de verdad pensaste que alguna vez  los ibas a utilizar?

Endeudarse por una fiesta de casamiento: ¿no te parece un poco absurdo solicitar un préstamo de  $20.000 o $30.000, para gastarlos en una noche, en una fiesta de cinco horas? ¿No te parece más absurdo aún pasar los próximos tres o cuatro años de tu vida ahorrando para saldar la deuda? Para sumarle un valor agregado a lo que vengo diciendo: pensemos que estas fiestas se hacen con el objetivo de compartir con los seres queridos,  y disfrutar la alegría con ellos. ¿Será que nos puede costar tan caro, “compartir” una alegría?

Correr cuando llueve: ¿te pusiste a observar alguna vez las reacciones de la gente cuando llueve? Es muy divertido. Hay diferentes actitudes. Pero la que a mi me llama poderosamente la atención es la de aquellas personas que corren bajo la lluvia para llegar más rápido a casa, cuando ya empezó a llover. ¿Pensarán que se mojan menos?

Retocar la foto del currículum con Photoshop: es verdad que la primera impresión es la que cuenta. Pero… ¿cuánto podremos cambiarnos después, cuando nos llamen  para la entrevista personal? ¿Lograremos quedar igual que en la foto? Creo que estamos perdidos (no por lo feos, sino por lo poco creíbles). A menos que seamos muy buenos con el uso de la palabra, y logremos remontar la entrevista con ese recurso.

Las bebidas Light con comidas pesadas. O las dietas sólo a base de comidas Light: ésta es una de las actitudes que me resulta más absurda. Tengo un conocido que, cuando va a comer a un restaurante, pide una buena pasta, una pizza o una parrillada; y de bebida: coca Light. No vamos a entrar ahora en la discusión de que si las comidas Light son realmente Light. Pero volviendo al tema, esto es lo que me parece más sensato: si vamos a  cuidarnos, nos cuidemos en serio. No por  tomar la bebida o comer el postre Light vamos a lograr grandes diferencias. Y si disfrutamos, disfrutemos con todas las de la ley. Esas medias tintas son algo que no puedo entender. Lo mismo para las dietas: si nos matamos de hambre para adelgazar, todo bien. Ahora, si comemos la misma cantidad de siempre pero con comida light, dudo que obtengamos los resultados deseados. Y sumado a ello, nos torturamos el doble de tiempo. Nota: perdón por arruinar tu publicidad mayonesa BC. ¿Vieron esa propaganda?

El té de hierbas después de un asado: este es un “aplaca conciencias” parecido al de los apuntes. Si bien algo ayuda una infusión para acelerar la digestión, no puede hacer milagros. Y si nos comimos una tira de costelestas solos, no pretendamos que un tesito nos deje como nuevos en cinco minutos.

Las ofertas de “Sprayete”: no hay mucho para decir. Alcanza con saber que muchos de nosotros terminamos creyendo en esto de “las mejores novedades”… ¡¡y las compramos!!

Realizar TODAS las compras a crédito: algunos creemos que las compras a crédito son el mejor invento de todos los tiempos. Claro, pensándolo rápidamente, es un tremendo alivio. Podemos comprar lo que querramos en cómodas cuotas. Sólo pagamos un importe mensual. La pregunta es: ¿nos pusimos a pensar si son tan cómodos los intereses?, ¿o lo que puede suceder si algún día no tenemos el respaldo económico para afrontar esos créditos? Que no quepan dudas que, con la misma soltura que la empresa nos ofreció el beneficio, iniciará la demanda judicial.

Llevar el matafuego en el baúl: si el auto se está incendiando, ¿te dará el tiempo para salir del vehículo, abrir la cerradura, sacar el matafuego y apagar las llamas?

El cartel “cuidado con el perro”: la primera vez que vi este cartel, me quedé observándolo un rato. Si es para los niños está buena la advertencia. Pero si es un anuncio para evitar robos… Traté de ponerme en el lugar de los ladrones y me pregunté: ¿serán tan tontos para creer que si le ponemos ese cartel es porque hay un perro en la casa? Porque el razonamiento es lógico: si verdaderamente hay un perro feroz adentro, no hace falta poner un cartel; dudo que el ladrón pueda pasar de una asomada. O pasará y se llevará el susto.  Ahora, pensándolo un poco más, quizás lo podemos colocar para evitarle un sobresalto al pobre ladroncito…

 

¿Y si en estos temas, mejor nos manejamos con el instinto? Porque me parece que con la razón no nos está funcionando.


Sobre esta noticia

Autor:
Tricia (5 noticias)
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Tipo:
Opinión
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