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La reacción del león herido

26/06/2014 08:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El engaño, la defraudación, la calumnia son algunos de los ingredientes que utilizan para elaborar la gran receta que anule cualquier intento de "sublevación" y la perdida del estado de bienestar de la camarilla política

 

¿Por qué será que el hombre reacciona como un león herido únicamente cuando ve amenazado su “reino”?. El Rey de la Selva  se pasea  pavoneando orgullosamente su “señorío”, “su arrogancia”,   cual “Señor intocable”, amo absoluto de la selva, su “Reino”. Totalmente ajeno a las necesidades y carencias de su manada. Solo con la llegada de otro espécimen que amenaza su “reinado”, su estabilidad, no es que suela reaccionar desplegando sus garras y enseñando sus afilados colmillos.

De la misma manera vemos reaccionar a algunos políticos ante la “inesperada y repentina” aparición de un nuevo movimiento. Un grupo que nace como consecuencia directa de la mala gestión de gobierno que venimos “soportando y padeciendo” y que nos ha llevado inexorablemente a la bancarrota económica, laboral y personal.

Estoicamente hemos acusado los “durísimos golpes” que nos han asestado sin siquiera inmutarnos ante tanta insania e indiferencia. Hemos pululado entre el infortunio, la desventura y protagonizado la peor tragedia de nuestra vida. Todo ello patrocinado por seres humanos dotados de una frialdad digna de seres extraterrestres, gélidos e insensibles. Como es lógico, los humanos poseemos una determinada capacidad de aguante, un aforo  que va cediendo a medida que los cimientos se resquebrajan. Cuando ello sucede da  lugar a grietas insalvables, devastación, hecatombe… ¡Un cataclismo largamente anunciado!, tan advertido como lo es  la respuesta segura y certera de quienes son directamente los perjudicados. Quienes han sido despojados  de la dignidad,  del decoro, de sus bienes, de su familia, y hasta de su futuro.

El despotismo, la arrogancia, la soberbia en auge, tras las elecciones europeas ha sufrido un grave revés. La venda ha caído finalmente de los ojos de aquellos que creyéndose “semidioses” avanzaban con paso seguro y resuelto por su “particular” reino, inmutables e inconmovibles ante las desventuras de quienes “creyeron” en sus promesas vacías de contenido y forma. Esto sumado a la relativa cercanía de un nuevo proceso electoral que podría “destronarlos” aumenta su zozobra del poder. Por ello es que cual fieras se revuelven angustiosamente en sus lujosos despachos, intentando “crear” una estrategia que de por tierra al avance de un movimiento que ha nacido por obra y gracia de su ineficacia.  ¡Paradojas del Destino!.

¿Cuál es la receta para lograr aplacar a los “nuevos” aspirantes a ocupar el sillón presidencial?. Pues la más vieja y conocida. El descrédito hacia el contrincante, la degradación del oponente, el sembradío de “posibles” calumnias que hagan trastabillar su credibilidad y honestidad del rival. Justamente lo opuesto a lo que ellos han despertado en la mayoría del electorado… Pero además de su intento de “enterrar” al enemigo, comienzan con sus brillantes ideas de un estado de bienestar que nos está esperando a la vuelta de la esquina… ¡Una sátira más en la larga lista de años y años de mentiras, intolerancia, promesas incumplidas, etc. etc.!

¿No hay nadie que tenga lo que se debe tener y los enfrente simplemente, preguntándoles que hubiera pasado de no haber aparecido  “competencia en su horizonte?”.  ¿Existirían todas sus “buenas intenciones” de comenzar a otorgar “dadivas” y “limosnas” que logren opacar en algo los estragos de sus rebuscadas políticas? Políticas económicas bienhechoras y caritativas que han encumbrado más aún al selecto grupo de un sistema capitalista y empresarial oligárquico. Estos “protegidos” apadrinados debidamente por jerarcas permisivos,  se han beneficiado impunemente de la desgracia de quienes han quedado aniquilados  se han convertido en verdugos de los trabajadores, de la clase obrera, de los pasivos… Han ampliado su patrimonio a costa del sufrimiento de millones de familias que hoy zozobran en el mar bravío del desempleo, la miseria y el hambre.

Debido a tantas medidas arbitrarias e insociales comenzó a gestarse un malestar general que ha ido en aumento y que dio lugar a la aparición de varios grupos que buscan la equidad y la justicia social, reflejando el verdadero sentir popular. Jamás hasta ahora vieron amenazados su confortable estado de bienestar ni sus tronos, sin embargo  son participes involuntarios del crecimiento de quienes SI persiguen la libertad de la mano de la democracia y de la justicia. Debido a ello han comenzado a prometer, y a prometer… Solo es de esperar que no nos conformemos con promesas vanas y vacías. No debemos aceptar los mendrugos que pretenden pintarnos con brillantes colores, no debemos aceptar más mentiras, no debemos ser cómplices de sus engaños, porque entonces volveremos a repetir la historia. Una historia macabra de penurias, de suicidios, de despojo de derechos y de inseguridad.

Hemos dado un paso adelante, hemos demostrado que tenemos más de dos dedos de frente, que no somos tan ignorantes como pretenden hacernos creer. No podemos dar ni un solo paso atrás, ni dejarnos amilanar por su poderío y restricciones, ni doblegarnos ante sus posibles patrañas. El despertar ha comenzado, ya sabemos que no es posible enderezar un árbol torcido, con lo cual resultaría imposible “reformar” a quienes  han crecido entre una dudosa moralidad y ética. No es posible cambiar hábitos, conductas y caracteres ya enviciados. Es necesario que entiendan que la mayoría necesita un cambio, pero un cambio que sea positivo para la mayoría, como debe ser. No más ataduras ni vasallajes a ningún “emperador capitalista” que condicione el diario vivir de una sociedad que está harta de ser despojada en su total contenido.

Seguramente seguiremos siendo partícipes de discursillos pensados e ideados detalladamente para engatusarnos y cambiar frágiles espejitos a cambio de piedras preciosas como ya hicieron en el pasado. Lo que debemos y tenemos la obligación de entender es que no hay ningún derecho a las “descomunales” jubilaciones que cobran los diputados frente a una pensión de viudedad. Mientras un ciudadano debe cotizar a la seguridad social durante 35 años, para recibir una mísera jubilación, a sus “señorías” les basta con una cotización que oscila entre tres y seis años dependiendo del caso y que los integrantes del gobierno solo por jurar su cargo ya obtienen el derecho a cobrar una pensión máxima. ¿Es que existen ciudadanos de primera y de segunda?, Las leyes están legisladas para todos por igual, no solo para privilegio de unos y menoscabo de otros.

Siguiendo los lineamientos generales de este gobierno, que han ido siempre en perjuicio de la masa ciudadana, vemos con horror que los tributos han ido incrementándose de forma inversamente proporcional a las condiciones económicas-sociales, favoreciendo únicamente al grupo de “elite”. Sabido es que los diputados son la excepción en cuanto a tributar un tercio de sus remuneraciones profesionales del IRPF. ¿ESTO ES JUSTICIA SOCIAL?.  Últimamente nos hemos enterado que el Tribunal de Cuentas, se ha transformado en el Tribunal de la Familia, ¿Por qué? Pues, simplemente porque es uno de los sitios donde se han colocado funcionarios digitalizados, en general en toda la Administración publica se han incorporados miles de asesores, deseables para cualquier técnico especialista.

¿Vacaciones? no es un lujo es una necesidad física y mental que solo gozan los pocos privilegiados de la élite gubernamental, mientras los niños sufren hambre

La pobreza sigue al alza, mientras se destinan partidas exorbitantes para financiar a los partidos políticos y éstas son aprobadas por unanimidad por todos los miembros que integran el bloque de políticos que nos gobiernan.

Actualmente para acceder a cualquier empleo por mas poco profesional o precario que éste sea, se requieren múltiples formaciones, mínimo poseer el graduado escolar (ESO),  superar rebuscados psicotécnicos, sin embargo  a los políticos ni siquiera se les exige superar una mínima prueba de capacidad que los faculte para ejercer sus cargos.

Sus emblemáticos cargos traen aparejados una costosa y abultada partida destinada a solventar comidas, coches oficiales, choferes, pluses y subvenciones, viajes en clase VIP e innumerables tarjetas de crédito, todo ello financiado con el dinero público.

Estamos ya en la temporada estival y con ella, sale a luz el tema de las vacaciones. Merecidas y necesarias para cualquier trabajador que durante todo el año trabaja, -actualmente de sol a sol- percibiendo un salario miserable e insuficiente. Sin embargo esa necesidad física e intelectual que todos poseemos ha quedado archivada en el desván de los recuerdos para la gran mayoría. 30 días de vacaciones frente a los 48 días en Navidad y el mes de enero, 17 días en semana Santa -sin importar su credo religioso- y nada más y nada menos que 82 días  en verano. Total de las vacaciones de sus “señorías” 177 días de descanso para sus tan agotadoras funciones ¡Que trabajo tan estresante el que desempeñan!. Además de todo este desmadre que ellos mismo han orquestado para su beneficio, cuando cesan en su cargo perciben el 80%  de su sueldo durante 18 meses. Los exministros, exsecretarios de estado y demás altos cargos políticos con los únicos que pueden percibir salarios erogados del erario público.

Se utilizan a los medios de comunicación para “concientizar a la población” que los funcionarios son los únicos que representan una carga para el tesoro público, se utilizan los medios para distraer la atención de la población de los temas que realmente interesan a todos, mientras ellos lucran en su propio beneficio. Encubren sus privilegios, ocultando en las sombras sus fechorías, construyen verdaderas y enmarañadas “tramas” destinadas a predisponer la opinión pública[LG1]  en contra de quienes verdaderamente sirven. Sepultan en el fango a  quienes intentan transformar esta lamentable realidad, instrumentando falsas políticas sociales y anulando derechos sociales. Todo ello para permanecer en sus mullidas y confortables butacas.

Este despropósito resulta imprescindible abolirlo de raíz y para todo ello debemos sumarnos a los más de 1.200.000 ciudadanos que votaron por una vuelta total de tuerca a la política y a los políticos. Representan casi un 8% de votantes que ha dicho a través de su voto: BASTA. Ya está bien de sufrir hambre y pasar necesidades. Basta de sufrir las inclemencias de un sistema políticos que se mece entre dos aguas y que sólo busca su propio bienestar. Basta ya de la incertidumbre social, laboral, económica, basta ya de la comercialización de nuestros derechos y la anulación de los recursos que legalmente nos pertenecen, a saber; vivienda, salud, educación, trabajo. Basta ya de tantos “caciques” se necesitan más indios que disfruten de un estado de bienestar. Sin poder adquisitivo es imposible reactivar cualquier economía, y para que haya consumismo es necesario que los ciudadanos tengan ingresos, pero no cualquier tipo de ingresos, sino salarios dignos y más que suficientes para su supervivencia y la de sus familias. Si no  hay dinero la economía cae, porque quienes abultan sus billeteras y cuentas bancarias representan solo un 0, 1%. El grueso de la población es el engranaje que mueve el país, éste y todos los países del mundo, por lo tanto son los encargados de mantener activo el país.

Hemos dejado de ser ignorantes y sería bueno que lo entendieran. ¿Qué haría cualquier gobierno si un lunes sorpresivamente, TODOS decidiéramos salir a la calle a pasear por la ciudad, dejando de asistir a nuestros trabajos (los que tienen la fortuna de tenerlo), si los comercios no abrieran, si no hubiera transporte, si de pronto la ciudadanos decretara un día festivo y nada se moviera y el país quedara paralizado… El estado perdería y esta gente por fin debería reconocer que sin los trabajadores no son nada ni nadie. Dependen de nuestro esfuerzo de nuestro trabajo… ¿Huelga encubierta? Quizás sería una buena medida aunque perderíamos un salario, pero seguramente los empresarios y el gobierno perderían mucho más. Si no arriesgamos no ganaremos y lo peor  es que se seguirá permitiendo que sigan hundiéndonos cada vez más.

Resulta primordial que a quienes hemos encomendado a “velar” por el bienestar de nuestro país y de nuestros derechos entienda que no existe el FEUDALISMO, que no son Semidioses ni ídolos, simplemente son empleados de la gran empresa que es un país y que deben ser honestos y justos con la mayoría no con unos pocos.

Honestidad significa dejar de valerse inescrupulosamente de estrategias destinas al engaño, a la difamación en procura de opacar su mala gestión. Si son incapaces de ejercer su cargo, la dimisión es el único camino admisible.

 [LG1]


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Autor:
Carolina Martin (101 noticias)
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Opinión
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