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Un recuerdo en cuestión de segundos

15/02/2010 11:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿El cuento necesariamente tiene que ser de verdad? Lo fatídico es cuando descubren que no sabes jugar ni canicas. La pregunta que se hace es... ¿Qué tiene que ver ajos con cebollas?

En la tarde de aquella final de fútbol del quinto año de secundaria, Darío Méndez jugó mal en todo el encuentro por una sencilla razón. Estaba Arturo Revilla, su ex amigo y rival de amores que no hicieron la dupla, que fue motivo para llegar a la codiciada final.

Cuando estuvieron en los vestuarios, ninguno de los dos se miraron, es más, el aire que absorbían estaba compartido con sus demás compañeros tratando de amistarlos y después de la victoria, hecho que si la química regresa en ellos, terminen de una buena vez con la discordia.

Pero los dos no querían dar ninguna tregua. Fieles a sus principios y aquella causa estaba en las barras, donde verla era inminente y empeoraría la situación.

Solo faltaba minutos para el encuentro y las cosas seguían iguales. Hasta que de pronto, un milagro hizo que los dos jugaran juntos, cosa que alegró al equipo y unieran sus manos con miradas de reto.

Así salieron a la cancha en trote hasta tocar el césped, que se encontraba mojada por la ardua lluvia de ese día. Darío Méndez recibió la cinta de capitán, mientras Arturo Revilla se ubicó como delantero izquierdo, su mejor posición donde dominaba mejor su pierna. Había anotado para su equipo la cantidad de 12 tantos en toda la campaña.

El equipo contrario estaba en el otro lado, debido a un respectivo sorteo que dio por iniciado el juego. Darío Méndez colocó la pelota en el césped, poco después suena el pitazo inicial del ansiado encuentro.

Se jugaba quince minutos del partido. Arturo Revilla al coger la pelota en su mejor pierna, falla una clara situación de gol. En ese momento se acordó de Gina Villanueva, quien la engañó en los brazos del capitán. Fue como un golpe demoledor que perdió toda precisión y después del acto, lo miraba a él como no olvidando su osadía. Y no era todo. Después de otro espectacular pase de Darío Méndez, lo mandó a las mismas nubes como no aceptando su cortesía.

Gina Villanueva vio el preciso momento cuando sucedió la rivalidad entre ellos. Así que en la barra coreó el nombre de Arturo Revilla para levantarlo, y que siga con su espectacular juego. Eso disgustó a Darío Méndez que luego de haberse librado de dos marcadores y de tenerlo solo en la delantera a Arturo motivado por el coro; y riéndose él un poco en la cara del capitán, no le brindó el pase que hubiera sido la apertura del marcador.

Escribir algo personal me parece aburrido, es más pierdo la inspiración necesaria para seguir adelante. Afirmo que nos inclinamos a la adrenalina, a algo que verdaderamente nos estimule

Esto estaba de mal en peor, el equipo se dio cuenta de la total descoordinación de juego, puesto que los dos ejes funcionaban a su manera.

Tanto el capitán como el delantero se posicionaron de la esfera para hacer juego propio, como impresionando a la vez a Gina Villanueva que había asistido con un uniforme del club, mostrando todos sus atributos.

Darío Méndez sé acordó de él cuando estuvo con ella, que fue el primero en la intimidad. Gina Villanueva no le dijo la verdad, pero se enteró cuando un compañero del equipo le informó aclarando sus dudas, viviendo él con eso hasta el encuentro final del campeonato.

El equipo adversario se percató luego de sus errores en la cancha, ya sabía de sus debilidades en el juego. El tiempo transcurría hasta que ubicaron un agujero debido a la discordia de los ejes, pero el dominio por parte de ellos era amplio. Se estaban jugando la mitad del segundo tiempo y las ocasiones de gol desperdiciadas por la dupla, que rabiaba de amor por ella.

Fue ahí donde aprovechó el equipo contrario de la única posibilidad de gol, después de una extraordinaria gambeta al defensa, al ver al portero completamente parado, le sombrea la pelota perfectamente dejándolo petrificado a unos pasos de su arco. Fue un gol de un equipo que hizo menos en la cancha. Arturo Revilla se reía de la ocasión, eso disgustó a Darío Méndez por su inmadurez, como si el equipo no le importara para nada. Solo faltaban unos cuantos segundos para terminar el encuentro. Arturo Revilla como reivindicándose después, originó un penalti justo a la hora de la culminación, cuando todos daban por terminado el episodio. Justamente fue una pierna en alto que iba a la pelota, pero su tenacidad hizo engañar al árbitro en escasos segundos.

En ese momento, los dos fueron envueltos por la única posibilidad que le quedaba para empatar el encuentro, en ese lapso olvidaron sus rencores y se concentraron debidamente; Además, intercambiaron ideas. Que el disparo debe ser fuerte y directo. Que era el más indicado por el momento cardiaco que estaban pasando.

El mismo Arturo Revilla se encargaría de sentenciar el partido, donde la cancha seguía mojada y los espectadores no paraban de dar gritos de euforia. Todo estaba a la espera, era de suma importancia que ellos empataran para irse a los penales. Un silencio se sintió después cuando el delantero estrella colocó la pelota, y después de mirar a su alrededor, finalmente ve como estaba el portero y el mismo Darío Méndez. Luego toma un gran impulso y su disparo sorpresivo a la sonrisa del capitán, anuncia la derrota al decir después a Arturo Revilla, que Gina Villanueva te sigue amando.

(Géminis, 2005)


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Autor:
Juan Margol (10 noticias)
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